Braulio de Zaragoza

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
San Braulio de Zaragoza
Braulio de Zaragoza.jpg
Braulio de Zaragoza. Retrato de Bartolomé Bermejo en la predela del Retablo de Santa Engracia de Daroca.
Nacimiento ca. 590
Zaragoza
Fallecimiento 651
Zaragoza
Venerado en Iglesia católica
Iglesia ortodoxa
Festividad 26 de marzo[1]
Patronazgo Aragón y Universidad de Zaragoza

San Braulio (c. 590651) fue un escritor y obispo de Zaragoza.

Obispo de Zaragoza desde 626[2] (si bien Trevijano sitúa su obispado entre el 631 y el 651,[3] en cuya sede sucedió a su hermano Juan, que lo había gobernado entre el 619 y el 631),[4] fue uno de los intelectuales más destacados de la España visigoda. Tuvo relación con San Isidoro de Sevilla, de quien catalogó sus Etimologías, a las cuales puso títulos y dividió en capítulos. Se conservan numerosas epístolas que dan idea de la fecunda comunicación que mantuvieron.

Escribió una Vida de San Millán de la Cogolla (h. 640)[5] y un muy valioso himno en loor del mismo santo, que está considerado como uno de los mejores poemas del periodo visigodo. Fue su discípulo San Eugenio de Toledo, llamado «El Poeta»,[6] que llegó a Zaragoza para ponerse en contacto con Braulio, y supo fundir las enseñanzas de su maestro y de San Isidoro.

Es de gran calidad su Epistolario. Se conservan unas 44 cartas, que ofrecen amplia documentación sobre la cultura de su tiempo y muestran su relación con el papa Honorio I y con los reyes visigodos Chindasvinto y Recesvinto. También se le atribuyen a él las Actas de los Mártires de Zaragoza.

Acudió a los concilios V (636) y VI (638) de Toledo. Murió en Zaragoza el año 651 y fue sucedido en la diócesis episcopal de dicha ciudad por el obispo Tajón.

Biografía[editar]

En el año 632 murió el obispo metropolitano de Tarraco, Eusebio, y el obispo Braulio de Zaragoza escribió al anciano obispo de Sevilla, Isidoro, para que intercediera al rey Sisenando para nombrar a metropolitano (el nombramiento de obispos metropolitanos correspondía por costumbre al rey) a alguien ejemplar. Isidoro contestó a su amigo Braulio, pero le indicaba que el rey aún no había tomado una decisión al respecto. No mucho después el rey nombró a Audax.

Braulio de Zaragoza e Isidoro de Sevilla en una miniatura otoniana del siglo X.

Mientras se desarrollaban las sesiones del VI Concilio de Toledo, llegó a la ciudad un diácono llamado Turninus con una carta del Papa Honorio I, escrita en el año 637 y que se ha perdido. En ella parece ser que el pontífice urgía a los obispos hispanos a mostrarse más enérgicos en la fe y demostrar más dureza para con los infieles (judíos). Seguramente, el Papa conocía la legislación de Sisebuto y aprobaba medidas de conversión por la fuerza; enterado de que los sucesivos reyes no habían proseguido la misma política decidió ejercer presión en favor de ella. Los obispos encargaron la respuesta a Braulio de Zaragoza; en ella, el prelado cesaraugustano reconocía la supremacía del Papa y su derecho a interesarse por la actividad de todas las Iglesias, pero alegaba que las propuestas del pontífice (que no conocemos en detalle) ya habían sido planteadas por Chintila, y que la coincidencia de pareceres debía ser obra de la divinidad; continuaba afirmando que los obispos hispanos no habían descuidado sus deberes pero que la lentitud en las conversiones no era debida a descuido o miedo, sino que la causa era que a los judíos debía convencérseles mediante una constante predicación, y por tanto no eran justas las críticas del papa (al que de pasada señalaba en error en una cita bíblica); para demostrar los hechos expuestos, Braulio remitía al papa copias de las actas del Concilio, y de los diez cánones dedicados a los judíos (del 57 al 66) en el IV Concilio toledano; Braulio aconsejaba al Papa no dejarse engañar por falsos rumores, y explicaba que los obispos hispanos no se habían dejado engañar por el rumor de que el papa autorizaba a los judíos conversos a volver a su religión (superstición la llama Braulio), y exponía que ningún hombre, por grande que fuera su delito, debía ser castigado con penas tan severas como las que proponía el papa (y conociendo las leyes existentes en la Hispania visigoda), las propuestas del papa debían ser monstruosas hasta un extremo tal que los obispos en general y Braulio en especial se atrevían a desafiar al Pontífice y a poner en evidencia su falta de conciencia y conocimientos cristianos), pues tales castigos no tenían apoyatura legal y moral, ni en los cánones ni en el Nuevo Testamento.

El problema de la sucesión real fue abordado el 648. En una carta suscrita por el obispo de Zaragoza y el obispo Eutropio (cuya sede se desconoce), que alegaban actuar en nombre de todo el clero y fieles de sus diócesis, y firmada también por un tal Celso que se presume que era el conde de la ciudad o el dux de la Tarraconense, los remitentes solicitaban al rey que asociase al trono a su hijo Recesvinto para descargar al padre de las cuestiones de la guerra (evocaban los peligros y ataques enemigos a los que el país había estado expuesto, y procediendo la carta de la Tarraconense se referiría sin duda a los vascones y a los exilados) y permitir el descanso del rey hasta que los ataques de los enemigos (vascones o exilados) hubiesen cesado. La idea de la asociación al trono y la sucesión hereditaria era contraria al canon setenta y cinco del VI Concilio toledano (que Braulio había firmado), por lo que hemos de suponer que la carta fue inspirada por el propio rey, quien se valdría de la gran autoridad moral de Braulio (Braulio, que unos años antes había osado enfrentarse al Papa y desobedecido ciertas normas conciliares, no se había atrevido en cambio a oponerse a una decisión real como el nombramiento de Eugenio para la sede toledana) y seguramente de Eutropio, y del poder militar de Celso, que al gobernar una ciudad fronteriza o una provincia sede de los principales ataques enemigos (vascones y exilados) debía controlar un ejército más numeroso de lo habitual y debía contar con el apoyo de los condes de la zona.

Murió en Zaragoza el año 651. Le sucedió como obispo de la ciudad Tajón[7] (tal vez en el mes de marzo del 651), persona que al parecer no era muy del agrado de su antecesor.[8]

Epistolario[editar]

La obra más importante de Braulio es el Epistolario, uno de los documentos históricos más interesantes del periodo, de donde se obtiene la mayor parte de los datos sobre su vida y sus relaciones sociales.[9] Esta colección está compuesta de cuarenta y cuatro epístolas, aunque las ocho primeras constituyen un bloque más o menos independiente que se transmite junto con las Etymologiae de Isidoro de Sevilla y que nos proporciona información sobre la relación de los dos eruditos y sobre la redacción y difusión de esta importante enciclopedia medieval.[10] Los destinatarios de estas epístolas son otros obispos, como Eugenio II de Toledo, que había sido discípulo suyo en Cesaraugusta antes de su consagración episcopal,[11] abades como Emiliano, valido además del rey Chindasvinto, así como este mismo monarca y su sucesor Recesvinto, o personalidades influyentes de la cultura y la intelectualidad hispanovisigoda, como Tajón de Zaragoza, Samuel Tajón o Fructuoso de Braga, además del papa Honorio I.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Braulio de Zaragoza, Santo
  2. San Braulio, Vida y milagros de San Millán, en vallenajerilla.com
  3. Trevijano, 2004:354.
  4. «Personajes de la España visigoda. Braulio.»
  5. ...hacia 639-640. (Trevijano 2004:355)
  6. «La música en la Iglesia Romana. El Gregoriano».
  7. ...Tajón, que había de ser su sucesor. (Trevijano 2004:354)
  8. Historia del Reino Visigodo español.
  9. L. Riesco Terrero (introducción, ed. crítica y trad.), Epistolario de Braulio de Zaragoza, Sevilla, 1975.
  10. C. Codoñer, «Etymologiae», en C. Codoñer, J. C. Martín, M. A. Andrés Sanz, «Isidorus Hispalensis ep.», La trasmissione dei testi latini del Medioevo. Mediaeval Latin Texts and their transmission. Te. Tra., P. Chiesa; L. Castaldi, Florencia, 2005, págs. 274-299.
  11. «La música en la Iglesia Romana. El Gregoriano».

Bibliografía[editar]

  • TREVIJANO, Ramón (2004). Patrología. Biblioteca de Autores Cristianos. ISBN 84-7914-366-5. 

Enlaces externos[editar]