Beneficencia
Se llama beneficencia al conjunto de instituciones que la administración pone de forma gratuita a disposición de los más necesitados para proporcionarles sustento y desarrollo físico y personal.
La beneficencia pública se ha articulado a lo largo de la historia a través de diversas instituciones, recogidas en las leyes y reguladas por reglamentos particulares. Las más destacadas han sido las siguientes:
- Casas de expósitos o inclusas, en que se recogía a los niños abandonados o de padres desconocidos
- Casas de misericordia. Instituciones en que se daba acogida y refugio a las mujeres que concebían ilegítimamente y querían ocultar el embarazo y el parto.
- Casas de maternidad. Nombre que recibieron las casas de misericordia con posterioridad y que suplían las mismas necesidades que éstas.
- Casas de socorro. Establecimientos en que se acogía a los huérfanos mayores de seis años así como a otros necesitados para proporcionarles sustento y educación. En ellas, se establecían talleres o fábricas para darles un primer medio de ocupación.
- Hospitales de enfermos.
- Hospitales de convalecientes.
- Hospitales de locos o manicomios.
- Socorros domiciliarios. Atenciones que se procuraban en su domicilio a las personas que no tuvieran medio de subsistencia, evitando de este modo albergarlas en casas de socorro u hospitales de enfermos.
En cada población, se establecía una junta de beneficencia que cuidaba del buen gobierno de las instituciones de acuerdo a lo establecido a la legislación vigente. Además, administraba los fondos destinados al mantenimiento de las mismas así como a las inversiones necesarias en las mismas. De todo ello, daba cuenta al ayuntamiento de la población, del cual dependía.