Baco y Ariadna

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Titian Bacchus and Ariadne.jpg
Baco y Ariadna
(Bacco e Arianna)
Tiziano, hacia 1520-1523
Óleo sobre lienzo • Manierismo
176,5 cm × 191 cm
National Gallery de Londres, Londres, Flag of the United Kingdom.svg Reino Unido

Baco y Ariadna (en italiano: Bacco e Arianna )? es un lienzo al óleo de Tiziano, pintado alrededor de 1520-23. Es una de un ciclo de pinturas de temas mitológicos producidos para Alfonso I de Este, el Duque de Ferrara, para el Camerino d'Alabastro, una habitación privada en su palacio de Ferrara decorada con pinturas basadas en textos clásicos. Se le pagó un adelanto a Rafael, quien originariamente recibió el encargo para el tema de un Triunfo de Baco. Cuando murió Rafael en el año 1520, sólo se había completado un esbozo preliminar y el encargo entonces pasó a Tiziano. En el caso de Baco y Ariadna, el tema deriva de los poetas romanos Catulo y Ovidio.

La pintura, considerada una de las obras maestras de Tiziano, se encuentra actualmente en la National Gallery de Londres. Las otras grandes pinturas en el ciclo son El festín de los dioses (en gran medida obra de Giovanni Bellini, hoy en la Galería Nacional de Arte de Washington DC), Bacanal de los Andrios y La ofrenda a Venus (ambas actualmente en el Museo del Prado de Madrid).

Baco y Ariadna en la mitología[editar]

El rey Teseo necesita saber cómo ganar la lucha contra el Minotauro en la isla de Creta. Por lo tanto, utiliza a la princesa, hija del rey de Creta Minos y de Pasifae, Ariadna, para tener pistas contra su enemigo. Le promete su amor y su compañía eterna. No obstante, después de cumplir su objetivo la abandona en la isla de Naxos mientras su hermosa prometida está durmiendo. Ariadna no tiene ocasión de lamentar por mucho tiempo el abandono de su amado, porque muy pronto el dios Dioniso-Baco aparece por el aire conduciendo un carro tirado por panteras y rodeado de su cortejo de sátiros, ménades y Sileno. El dios queda fascinado por la belleza de Ariadna y la toma por esposa, llevándosela al Olimpo con él. Como regalo de boda le entrega una diadema de oro, obra del dios Hefestos-Vulcano, que más tarde fue convertida en constelación y, hoy en día, conocemos como Corona Boreal.

Análisis de la obra[editar]

Con respecto al análisis del cuadro de Tiziano, aquí podemos ver dos historias ocurriendo simultáneamente. En un lado, vemos a Ariadna mirando a la partida de su amante, en el otro lado, vemos llegar a Baco con su cortejo. A la izquierda, la chica joven con la túnica azul y roja brillante está dirigida hacía el barco de su amante anterior con los hombros, mientras su cabeza y sus piernas están giradas hacía la parte derecha del cuadro, realizando la llegada de su nuevo hombre. Solamente la visión de este cuerpo serpentinata es más que suficiente para explicar el momento dual/cima de su historia. Las líneas rojas de la ropa destacan y apoyan la forma rodeada del cuerpo. La chica está cansada, no tiene más energía. En su entorno se encuentra el barco de Teseo, que alude a su pasado. Del mismo modo, constelación en forma de corona que hay encima de ella representa su futuro. ¡Sin embargo, estamos en el presente lo que ocupa más espacio en nuestras vidas! En el centro del cuadro vemos a Baco, lleno de juventud, divinidad y, por supuesto, de poder. Es una figura desnuda en pleno movimiento, acercándose a su amante. Este gesto, de saltar del carro con un brazo y una pierna más atrasados del que el torso, podría indicar el machismo y su violencia hacia Ariadna. Porque, efectivamente, su postura, en lugar de ser cariñosa y delicada, es bastante agresiva. La túnica rosa refuerza su dinamismo y su urgencia de alcanzar a la chica. La idea del machismo del dios está descrita de la misma manera en el texto de Ovidio, que fue la principal fuente del artista. De hecho, el autor indica que los dioses nunca lo tienen difícil para realizar sus deseos. Justamente por este motivo, Tiziano también refleja esta pasión del dios sobrepuesta en la perpleja princesa. La colocación de las figuras dentro de la composición nos confirma este discurso. Ariadna está bastante alejada del centro, cerca del marco de la parte izquierda, presionada por el ataque violento de Baco y su séquito, que ocupa gran parte del cuadro. La conexión entre las dos figuras se ha obtenido por a través de una mirada fija entre ellos.

Ahora nos centramos en los atributos del dios. Primero, podemos ver la típica corona de hojas de uva. Luego, observamos los guepardos situados entre los dos protagonistas. Todas las figuras en de la pintura son muy dinámicas, todo está moviéndose menos los guepardos. Entonces, podemos suponer que el artista quiere destacar algo. Además, hasta él, en las representaciones y fuentes del primer encuentro de Ariadna y Baco, no se menciona a los guepardos. Por este motivo se cree que Tiziano quería destacar que el dios está volviéndose de India, ya que los guepardos son animales de allí. Posiblemente, también había visitado el zoo del duque y luego los había dibujado a partir de sus observaciones, acto que inspira a la mayoría de los artistas posteriores.

Por último, destacamos a los seguidores del dios, los cuales que ocupan, en conjunto, más espacio en la composición que los protagonistas. Es un grupo de figuras que están cerradas en sí mismas, es decir, que establecen una compasión cerrada en su círculo. Una de las figuras más cautivantes es el niño sátiro, coronado con hojas y flores de jazmín, mientras que marcha alegremente, acompañado por su perro negro y arrastrando la cabeza de un becerro. Dentro del cuadro es la única figura que se relaciona con nosotros a través de su mirada directa. La bacante con la falda azul y túnica rosa levanta un címbalo, en una pose más rítmica, lista para pegar otro címbalo en su mano izquierda. Su pierna sale clara y fuerte. Le sigue una segunda bacante en blanco, que balancea su pandereta. Nos fijamos en la figura más potente de este grupo, un individuo hercúleo, de piel color bronce, muy barbado, está entrelazado por serpientes, a las que parece que está a punto de vencer. En primer lugar, iconográficamente, tendemos a interpretarlo como Laocoonte. Sin embargo, no podemos decir que todos los hombres con serpientes son Laocoonte. Además, no se parece en nada al grupo escultórico helenístico. Aquí, Tiziano solo sigue las palabras de Catullus; "se ciñe con serpientes". Es una descripción de una figura en una boda de dioses, que pertenece al cortejo de la fiesta. Cerca de él, hay un sátiro de piernas peludas que tiene un buey a su mano derecha. Su cabeza está coronada con hojas de parra. Agarra en su mano derecha un palo largo entrelazado por grandes hojas de parra, exquisitamente pintadas en muchos y hermosos tonos verdes. En la distancia se observa a un Sileno ebrio, coronado de hojas de parra también. Se encuentra dormido en un burro, evitando la caída al suelo con la ayuda de un asistente mayor de edad. Otra figura masculina en el borde de la pintura está intentando llevar un barril de vino.

En esta obra, observamos que Tiziano no intenta representar ropas antiguas. De hecho, ninguna de las figuras lleva una ropa específica, más que nada son elementos para fortalecer el dinamismo y el color en el cuadro. Es más, en la composición las mujeres no solo llevan más ropa, sino también son representadas de espalda mientras mientras vemos que los hombres aparecen casi desnudos, representados por delante. Por último, no podemos repasar este capítulo sin mencionar la cualidad cromática de Tiziano. La escuela veneciana es famosa, sobre todo, por su utilización de colores en la historia del arte, de la que el maestro más famoso es Tiziano. Su color es de contrastes fuertes y estructura unificada .

Historial (biografía de la obra)[editar]

En 1598, después de que la familia Este perdió el gobierno de Ferrara, tres cuadros de Tiziano y El festín de los dioses, de Giovanni Bellini, fueron requisados y transportados por el cardenal Pietro Aldobrandini al palacio de la familia en Roma. El cuadro de Baco y Ariadna se registra en los inventarios de Aldobrandini de la siguiente manera:

  • En 1603, núm. 203, preparado por G. B. Agucchi. “Un quadro grande di Bacco sú un carro con satire e donne atorno, di Titiano.”
  • En 1626, núm. 100, registrado con la misma descripción.
  • Antes del año 1665, núm. 203. “Un quadro in tela grande con un baccanale alto p.sette con cornice dorata di mano di Titiano, segnato n.203”
  • En 1682, núm. 314, registrado con la misma descripción. “di mano di Titiano come a dºInventario a fogli 213 nº203 et a quello del Sig. Cardinale a fogli 121”

El cuadro de Baco y Ariadna se expuso en el palacio Aldobrandini en Monte Magnanapoli en 1620. Alcanzó mayor fama desde que el grabador Giovanni Andrea Podestà lo reprodujo al aguafuerte, contribuyendo a su difusión internacional. El palacio todavía existe, pero ahora es el Instituto Internazionale per l'unificazione del diritto Privado. Hasta finales del año 1796, tanto Baco y Ariadna como El festín de los dioses de Bellini se mantuvieron en el palacio Aldobrandini de Roma. Durante la conmoción causada por la invasión napoleónica, la nobleza italiana se vio obligada a vender muchas de sus pinturas, y estas dos composiciones pasaron a ser propiedad de los hermanos Camuccini, que se aprovecharon de la situación política para amasar obras de arte. En el año 1806, Sr. Irvine, un agente británico en Italia, adquirió el cuadro de Baco y Ariadna para William Buchanan, quien también era un comerciante, por el precio reportado de 9.000 coronas, según una carta del 31 de mayo de 1806. El año siguiente, el señor Kinnaird adquirió la obra maestra, que fue comprada en 1813 por Delahante. Luego fue exhibida por otro titular, Thomas Aldea, en la Institución Británica en 1816 y, finalmente, fue comprada por la National Gallery en 1826.[1]

La pintura ha llegado en un estado de conservación muy cuestionado. Ya en su primer siglo de existencia, la tela fue soltada de su bastidor y enrollada en dos ocasiones. Ello dañó gravemente la capa de pintura, provocando cuarteamientos y pérdidas que se intentaron frenar con capas de barniz y repintes. En 1967-68 el cuadro fue sometido a una limpieza muy profunda, a fin de eliminarle los barnices oscurecidos; pero al parecer esta limpieza barrió partes de color original, que hubieron de reintegrarse.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Harold E. Wethey, Titian the Mythological and Historical Paintings III. Phaidon, Londrés, 1975.

Bibliografía[editar]

  • Rynck, Patrick de: Tiziano, «Baco y Ariadna», en las pp. 176-177 de Cómo leer la pintura, 2005, Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L., ISBN 84-8156-388-9
  • Wethey,Harold e: Titian the Mythological and Historical Paintings III. Londrés: Phaidon,1975.

Enlaces externos[editar]