Aves guaneras

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La palabra "guano" proviene de la palabra quechua huanu. Son las heces de las aves guaneras. Es considerado como un valioso fertilizante natural rico en nitrógeno, fósforo y potasio.

El boom del guano[editar]

Hace 170 años el mundo Durante la crisis que vivía el Perú, luego de las guerras de la independencia, científicos europeos descubrieron que el guano (excremento) de las aves de la costa peruana poseía grandes propiedades favorables para la agricultura, es decir, permitía que la tierra produjera mucho más de lo que normalmente lo hacía. Se trataba de un recurso muy fácil de extraer, solo se necesitaban picos, palas y embarcaciones, no requería algún tipo de procesamiento, era totalmente orgánico y su uso estaba garantizado por estudios en Europa. El guano trajo muchas riquezas al Perú. Los ingresos generados se convirtieron en la principal fuente del ingreso fiscal. Se pudo pagar deudas internas y externas y ejecutar obras públicas. Además se redujeron los impuestos tributarios a los pobres. Sin embargo, al final de las décadas, no se verá reflejada como debió ser, la inversión de los ingresos por el guano en el Perú. Hubo diversas formas de extracción y comercialización del guano que el Estado aplicó. Primero, es tuvo a cargo de Francisco Quiroz, empresario peruano .Pero de esta forma se obtenían pocas ganancias. Luego, se pasó a usar el Sistema de las Consignaciones. Primero se realizarían con comerciantes nacionales asociados con extranjeros y posteriormente se realizó la explotación con las casas extranjeras solamente, esto, debido a que las casas extranjeras ofrecían mejores ofertas económicas al Estado. Aquí es donde destaca principalmente la casa inglesa Gibbs, quién tuvo el arriendo de las islas guaneras durante la década de 1850. Luego, en 1862 El gobierno del Mariscal Castilla prefirió, entregar esta consignación a un grupo de comerciantes peruanos, asociados bajo el nombre de Compañía de Consignatarios Nacionales. Estos empresarios se quedaban con el 5% de las ganancias, pero la ambición de estos señores hiso que vendieran el producto a un precio más elevado que el establecido para así enriquecerse rápidamente convirtiéndose en dueños de bancos o empresas a costa del dinero robado al Perú.



El guano y la demanda mundial creció explosivamente, para ganar dinero rápido el gobierno peruano solo tuvo una meta: extraer el guano lo más rápido posible y exportarlo hacia Estados Unidos y Europa.

En el último cuarto del siglo XIX, el Perú exportó 20,000,000 toneladas de guano con un valor de 2 billones de dólares. Pocas décadas después con reservas depredadas de guano el Perú estaba a punto del desastre en la agricultura nacional, que requirió del fertilizante natural.

En 1908 el gobierno peruano creó una empresa estatal para la administración del guano. Se construyeron muros alrededor de las colonias de reproducción para protegerlas de predadores naturales y lentamente se logró recuperar la población de aves guaneras a 40 millones de aves en 1930. Poco después se desarrolló la pesca industrial, destruyendo el esfuerzo y reduciendo la población de aves guaneras en solo 60 años en un 95%.[1]

El Contrato Grace[editar]

Para construir ferrocarriles, el Perú tuvo que concertar los empréstitos de 1869, 1870 y 1872. Después de la guerra, el Perú tenía una cuantiosa deuda externa proveniente de estos empréstitos y no podía pagarla.

Estos empréstitos contaban con la garantía de la riqueza que habíamos perdido, como el salitre, o que estaba en parte comprometida por el Tratado de Ancón o en vías de extinción, como el guano.

Al Perú, para responder a sus acreedores, no le quedaba, en 1886, otra riqueza que los propios ferrocarriles construidos con el dinero que aquéllos nos prestaron.

Afines de 1886, Miguel A. Grace, en nombre del “Comité Inglés de Tenedores de Bonos de la Deuda Externa del Perú”, presentó a el gobierno de Andrés A. Cáceres el proyecto de un convenio para cancelar la deuda, mediante la entrega de los ferrocarriles y el guano. El gobierno sometió la propuesta a la aprobación del Congreso.

El Contrato Grace suscitó, en el Parlamento y en los diarios, discusiones tan apasionadas y polémicas, tan agrias como las que había provocado el contrato Dreyfuss.

Se discutió durante tres Legislaturas sucesivas (1887 - 1889). Para sus adversarios, una minoría tenaz, el Contrato Grace nos convertía en una colonia extranjera o muy poco menos. Para su defensores, era un medio práctico, y hasta inevitable, de restablecer el crédito del país y de atraer los capitales necesarios para la reconstitución de nuestra economía.

La minoría parlamentaria optó, a comienzos de 1889, por alargar indefinidamente los debates con el propósito de aplazar la votación. José María Quimper llegó a pronunciar discursos de hasta tres horas.

Finalmente, la minoría decidió retirarse a fin de dejar a la Cámara sin el quórum de dos tercios, indispensable para aprobar el contrato Grace.

Ante esta situación, el Congreso declaró que treinta representantes habían cesado en sus cargos y el Poder Ejecutivo llamó a elecciones para proveer las vacantes.

Por fin, un cuarto Congreso Extraordinario, celebrado en 1889, aprobó el Contrato Grace por Resolución Legislativa del 25 de octubre de 1889. Principales disposiciones del Contrato Grace

Finalmente aprobado el contraro, contenía entre sus principales disposiciones las siguientes disposiciones:

(1) El Perú quedaba por el Comité de Tenedores de Bonos de toda responsabilidad por los empréstitos de 1869, 1870 y 1872.

(2) El Perú, en compensación, cedía al Comité de Tenedores de Bonos, por sesenta y seis años, todos los ferrocarriles del Estado; es decir:

- De Mollendo a Arequipa - De Arequipa a Puno - De Juliaca a Santa Rosa - De Pisco a Ica - Del Callao a Chicla - De Lima a Ancón - De Chimbote a Suchimán - De Pacasmayo a Yonán y Guadalupe - De Salaverry a Trujillo y Asocpe - De Paita a Piura

(3) Los tenedores de bonos se obligaban a construir y terminar, en plazos que variaban de dos a cuatro años, las secciones:

- De Chicla a la Oroya - De Marangani a Sicuani

Se comprometían también a construir y terminar, en plazo de seis años, ciento sesenta kilómetros de ferrocarril, en las direcciones especificadas.

(4) Asimismo, se responsabilizaban de reparar y poner en funcionamiento todos los ferrocarriles materia del contrato.

(5) El Perú cedía a los Tenedores de Bonos el guano existente en el territorio nacional hasta la cantidad de tres millones de toneladas, así como el sobrante que resultara del 50% del guano de las islas de Lobos que les correspondía según el tratado de Ancón, una vez satisfechas las obligaciones derivadas del mismo.

(6) El Perú otorgaba a los Tenedores de Bono el derecho de libre navegación en el Lago Titicaca, pero las naves debían llevar bandera peruana y ser mandadas por individuos de la marina nacional.

(7) El gobierno del Perú entregaría al Comité de Tenedores treinta y tres anualidades de ochenta mil libras esterlinas cada una.

(8) El Comité de Tenedores se comprometía a constituir una compañía en Londres que los represente en sus obligaciones y derechos.

(9) Vencidos los 66 años de que hablaba la cláusula segunda del contrato, serían devueltos al Gobierno libres de todo gravamen los ferrocarriles y nuevas líneas que se construyeran.

Efectivamente, en mayo de 1890, se constituyó la “Peruvian Corporation”, para la explotación de los ferrocarriles nacionales. El Perú canceló su deuda externa y cedió a plazo fijo sus ferrocarriles.

La Compañía Administradora del Guano[editar]

La Compañía Administradora del Guano (CAG) La Compañía Administradora del Guano (CAG) fue fundada en 1909 con el objeto de administrar de forma eficiente el guano de las islas peruanas. Para ello, el Estado le asignó el cuidado y extracción de este recurso de todas las islas del litoral peruano, a excepción de Lobos de Tierra y Lobos de Afuera, que fueron dadas en concesión a la Peruvian Corporation como pago de la deuda externa, asumida por el país luego de la guerra con Chile. Estas pasaron a la CAG en los años 1920s.

Desde el inicio, los gerentes de la CAG entendieron que para producir más guano se debía cuidar a las aves que la producían, y por ello no se escatimó esfuerzos ni dinero en contratar a los mejores ornitólogos de la época para el estudio de las mismas. Así, llegaron al Perú Henry Forbes, Robert Murphy y William Vogt, quienes dieron importantes sugerencias de cómo mantener a las aves en condiciones óptimas. Los primeros trabajaron de la mano con José Antonio de Lavalle y García, jefe de la sección técnica, quien realizó los primeros estudios de las aves guaneras y las razones de la mortalidad de estas en los años de 1912, 1917, 1923 y 1925. En esta época, la dirección de Francisco Ballén fue fundamental para el desarrollo de la compañía.

Con el tiempo se entendió que así como se debía tener un conocimiento detallado del comportamiento de las aves, también se debía conocer la biología de los peces, en especial la anchoveta y las condiciones marinas, por lo que se contrató al destacado oceanógrafo alemán Erwin Schweigger quien conjuntamente con Gerhard Schott, E. R. Gunther, Mary Sears, Frances Clark, James Morrow, entre otros describieron las bases de la oceanografía peruana actual.

Más adelante, se buscó la formación de científicos peruanos, que pudieran desarrollar la ciencia en nuestro país. Así llegaron Enrique Ávila, Juana Coha, Blanca Rojas, Antonio Landa, Mario Barreda, Jorge Valdivia, Rómulo Jordán y Demóstenes Cabrera, quienes realizaron importantes aportes en estos temas.

En los años de la década de 1940, la CAG contaba con un equipo de biólogos y profesionales de primer nivel que monitoreaba las aves marinas y las condiciones del mar peruano. En esa época, el gerente de la CAG Carlos Llosa Belaúnde entendió que la preferencia de las aves por las islas se debía a que en ellas no tenían despredadores naturales, y por ello sugirió que se podría crear "islas artificiales" cercando áreas continentales. Así, se crearon las puntas guaneras.

La CAG fue tan eficiente en su trabajo que logró que las aves guaneras incrementen sus poblaciones de alrededor de 4 millones a principios del siglo XX a unas 40 millones en solo 50 años. Y ni que decir de la producción del guano, que se multiplicó por más de 10 en ese tiempo.

Lamentablemente, su éxito tanto científico como económico no fue argumento suficiente para el Estado. En los años de 1960 se decidió dar prioridad a la pesca y esto conllevó al colpaso del ecosistema marino, que hizo que virtualmente quiebre la CAG y la industria pesquera. Esto, a pesar de las reiteradas advertencias de la CAG.

Reserva Nacional de Aves Guaneras de Chile[editar]

No hay ninguna

Véase también[editar]

  • Las poblaciones de aves guaneras y su situación actual. Rómulo Jordán y Humberto Fuentes. 1966. OCLC:6121772

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]