Arte contemporáneo

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Museo Guggenheim Bilbao, una institución dedicada a patrocinar el arte contemporáneo y un edificio representativo de la arquitectura actual (Frank Gehry, 1997). En su exterior se encuentra una colección de esculturas contemporáneas de grandes dimensiones.

El arte contemporáneo, en sentido literal, es el que se ha producido en nuestra época: el arte actual. No obstante, el hecho de que la fijación del concepto se hizo históricamente en un determinado momento, el paso del tiempo le hace alejarse cada vez más en el pasado del espectador contemporáneo.

El concepto de la contemporaneidad aplicado al arte puede ubicarse cronológicamente con distintos criterios:

  • Con un criterio extenso, incluye el arte de toda la Edad Contemporánea (que comienza a finales del siglo XVIII)
  • Con criterios sucesivamente cada vez más limitados, incluye únicamente:

Para mayor confusión, el concepto de Arte moderno no se aplica al Arte de la Edad Moderna (siglos XV al XVIII), sino a nuestro arte contemporáneo, porque se aplica no con un criterio cronológico (periodización), sino estético, definido por su ruptura con el academicismo y por su adecuación a renovadas y provocativas teorías del arte (arte deshumanizado, arte puro, muerte del arte, crisis del objeto artístico, arte independiente, etc. Véase también estudio de la historia del arte).

Lo mismo ocurre con los conceptos de moderno y contemporáneo aplicados a cada una de las bellas artes (especialmente de las artes visuales: arquitectura moderna, arquitectura contemporánea, pintura moderna y pintura contemporánea, escultura moderna o escultura contemporánea); o con el menos usado concepto de arte postmoderno (desde los años 1970).

Para las demás bellas artes, esta adjetivación no se usa de forma similar: literatura moderna y literatura contemporánea denotan significados bien diferentes. De forma mucho más clara, el concepto de música moderna suele reservarse para la música popular moderna de la industria musical de consumo masivo; mientras que el de música contemporánea se hace para el de música culta o música clásica del siglo XX. La expresión danza moderna se suele utilizar de modo intercambiable con danza contemporánea, y se opone cronológica y estilísticamente a otros géneros de danza, como la danza clásica (ballet) y la danza española, con los que comparte la condición de baile culto o admisible en las instituciones culturales (junto a la ópera o los conciertos de música culta); pero la expresión "baile moderno" (especialmente en plural: "bailes modernos") se utiliza habitualmente para los tipos de baile con menor identificación con tales instituciones (los bailes de salón y el baile juvenil de las discotecas). El surgimiento del cine (séptimo arte) a finales del siglo XIX, previamente de la fotografía, y posteriormente del cómic, hace poco útil la calificación de modernas o contemporáneas a ninguna parte de sus producciones.

Es muy común que publicaciones e instituciones asimilen ambas denominaciones, englobándolas en el concepto conjunto de Arte moderno y contemporáneo.[1]

Premoderno, moderno y posmoderno[editar]

Interpretación posestructuralista del arte contemporáneo[editar]

Fuente. Marcel Duchamp, 1917.

La teoría postestructuralista ha acuñado el término "postmoderno", ya que desde esa teoría se vislumbra la imposibilidad de seguir creando desde los preceptos de la originalidad y la novedad (elementos propios de la modernidad); en lugar de ello se apunta a elementos como reinterpretaciones, resignificaciones y el giro lingüístico con el fin de ampliar el concepto de arte y establecerlo como un acto comunicativo.

Este tipo de prácticas se inician desde el cuestionamiento de la institución del arte a partir de la obra de Marcel Duchamp Fuente (1917), un objeto cotidiano descontextualizado y exhibido provocativamente como obra de arte (un urinario puesto al revés). Pero este pensamiento se comienza a ampliar y a tomar seriamente desde la década de los setenta hasta nuestros días con el redescubrimiento de la obra de Duchamp y de los Dadaistas de principios del siglo XX a manos de artistas como Robert Rauschenberg, teóricos como Rosalind Krauss y toda la escuela postestructuralista, que reintrodujeron este pensamiento dentro del main stream internacional.

Perro semihundido. Francisco de Goya, 1819. Una de las Pinturas negras, que supera el romanticismo para prefigurar el expresionismo o incluso el informalismo.
El quitasol. Francisco de Goya, 1777. Uno de los cartones, de factura plenamente académica, incluso de gusto rococó.

Antecedentes. Las raíces de la modernidad[editar]

La modernidad es un concepto polisémico, que se identifica con los valores del Humanismo y el Renacimiento de los siglos XV y XVI y con la Ilustración del siglo XVIII. Ese contexto histórico y temporal, en la historiografía anglosajona se denomina Modern Times (Tiempos modernos, que llegarían hasta la actualidad), mientras que en la historiografía latina (francesa y española) se denomina Edad Moderna, separada de la Edad Contemporánea por el ciclo revolucionario bajo su triple aspecto de Revolución Burguesa, Revolución Liberal y Revolución industrial. La sociedad preindustrial, rural y estamental se ve alterada radicalmente y transformada en una sociedad industrial, urbana y de clases. La expresión artística no fue ajena a un cambio histórico de semejantes dimensiones.

Neoclasicismo, academicismo y prerromanticismo

El arte burgués del siglo XIX[editar]

El paseante sobre el mar de niebla, Caspar David Friedrich, 1818.

Romanticismo[editar]

Tras la Revolución francesa se desencadenan una serie de cambios culturales e intelectuales, en paralelo con las transformaciones sociales y políticas de la revolución burguesa y las económicas de la revolución industrial, que se van a reflejar en los movimientos artísticos siglo XIX.

Los estilos del siglo XVIII, el neoclasicismo y el rococó, simultáneos al prerromanticismo, dieron paso a partir de 1815 (Congreso de Viena, derrota de Napoleón en la batalla de Waterloo y Restauración absolutista) al movimiento romántico, expresado en pintura con el impactante La balsa de la Medusa de Gericault, que rompe con las convenciones estéticas del buen gusto académico al presentar en primer plano cadáveres putrefactos de los que se alimentan unos desesperados náufragos. Delacroix fijará icónicamente el protagonismo de las masas en la historia con su La Libertad guiando al pueblo donde refleja las barricadas de las tres gloriosas jornadas de la revolución de 1830 en París. Por su parte, William Turner y William Blake realizan su propia renovación de la tradición pictórica inglesa, y Caspar David Friedrich de la alemana.

Las artes y los artistas se pretenden liberar de las formas y los modelos clásicos para lograr un arte más espontáneo, vivo y personal. El artista busca su clientela en un público burgués que sancionará su éxito con la demanda de su obra en un mercado de arte cada vez más animado; y ya no tanto en los patrones tradicionales (nobleza, clero, monarquía).

Realismo, Prerrafaelismo, Barbizon, Arts and Crafts[editar]

Mientras que el realismo literario (Balzac) surgió como reacción opuesta a los excesos del romanticismo (el exagerado exotismo, orientalismo y medievalismo y el gusto morboso por lo tétrico de la novela gótica), el realismo pictórico de Courbet, Corot o Daumier no significa una reacción en lo formal contra el romanticismo pictórico, sino que como éste, continúa profundizando en el alejamiento de la tradición academicista, de la que se ve radicalmente excluido (se les niega la entrada en las exposiciones oficiales, produciendo la apertura del Salon des Refusés, 1863). No obstante, en lo temático, los realistas ciertamente huyen de las fantasías y formas poéticas del romanticismo, y buscan representar la imagen artística de formas perceptivas con caracteres reales, acercándose más a la realidad. Esa realidad es buscada por unos con la pintura de caballete al aire libre (plenairismo de la Escuela de Barbizon); mientras que otros la encuentran especialmente en la realidad social de lo cotidiano, de lo vulgar y de las clases populares (como lo hizo el naturalismo literario de Émile Zola). La mayor parte de los realistas mostraron un alto nivel de compromiso político y social, vinculándose al naciente movimiento obrero surgido desde la revolución de 1848; otros, en cambio, como Millet, optaron por un misticismo cristiano de raíces conservadoras, postura que comparten de un modo similar, los nazarenos alemanes y la mayor parte de los prerrafaelitas ingleses. Simultáneamente, en Inglaterra, el triunfo del capitalismo y la industrialización, que amenazaba con acabar con las tradiciones artesanales, provocó la reivindicación del trabajo manual con el movimiento Arts and Crafts (artes y oficios) de William Morris, que políticamente se situaba mucho más a la izquierda que aquellos.

Prerrafaelismo

Escuela de Barbizon

Arts and Crafts

La transformación de la escultura: de Rude a Rodin[editar]


De Rude a Rodin
Rude Marseillaise.jpg
Auguste Rodin-Burghers of Calais London (photo).jpg

Medio siglo separa estos dos grupos escultóricos que representan dos hitos en la escultura francesa del XIX. La acabada perfección formal y gestualidad dinámica del primero (figuras de medio bulto en piedra adosadas al muro del monumento), contrasta con la contención dramática y la vibración de las rudas superficies de las figuras que transitan por el segundo (bronces de bulto redondo unidos en la base por el suelo irregular de un pedestal). A la izquierda, la La Marsellesa, en el Arco de Triunfo de París, François Rude, 1833. A la derecha, Los burgueses de Calais, Auguste Rodin, 1884-1889.

Arquitectura del siglo XIX[editar]

De la "modernidad" a la "postmodernidad"[editar]

Brazo del Sena cerca de Giverny. Claude Monet, 1897.
Iglesia de Auvers-sur-Oise. Vincent Van Gogh, 1890.
Los jugadores de carta. Paul Cézanne, 1895.
Manao Tupapau (El espíritu de los muertos vigila). Paul Gaugin, 1892.

Las transformaciones sociales que condujeron a la sociedad industrial se habían completado en los países más avanzados (Europa Occidental, Estados Unidos) a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, en el horizonte de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Había comenzando un nuevo ciclo de la Revolución industrial (Segunda Revolución industrial), y se estaba formando una sociedad de consumo de masas presidida en sus aspectos ideológicos por los modernos medios de comunicación vinculados a cambios tecnológicos (era de la electricidad). La Revolución rusa, los fascismos y la Crisis de 1929 supusieron graves desafíos al sistema liberal y capitalista, que no obstante sobrevivió a los agitados tiempos de un período de entreguerras fertilísimo para las artes (vanguardias artísticas) y a la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente a ésta, un nuevo ciclo tecnológico, económico y social (tercera revolución industrial) conducirá a lo que se conoce como sociedad postindustrial.

Las artes figurativas pasan por un proceso de transformación, cuyos orígenes están en las viejas culturas euroasiáticas, éstas con una motivación religiosa, firme apoyo en la naturaleza y un centro en el hombre. Desde las cuevas de Altamira al neoclasicismo, pasando por el Partenón, el arte tiene una justificación humana y naturalista.

La máquina hace su aparición, y con ella, las fuerzas gigantescas de nuestra época. Por eso los impresionistas utilizan el tema de la locomotora rauda y humeante. Atrae todo aquello que sea dinámico. Se pinta la luz misma, independiente del objeto. En el impresionismo el tema quedó separado de toda trascendencia. Es una mera fulguración. Luego, con los movimientos del siglo XX, el tema acaba desapareciendo, surgiendo lo que se llama el pretexto. Los artistas ya no tendrán interés en pintar nada concreto, y titularán sus cuadros figuras, objeto, composición, etc.

El humanismo se agota. Gauguin se marcha a Tahití, en busca de motivos y personas no contaminadas con las civilizaciones blancas. Hay un afán por conocer. Se alcanza una sobre valoración del arte de estas aisladas culturas. Surge en la pintura lo que se ha llamado el ingenuismo o lo naif, esto es, la espontaneidad de la expresión. Y por eso nada sorprende que haya interesado especialmente al pintor de hoy, el arte del niño y del demente, regiones que también se quieren englobar dentro de la producción artística. Se penetra en zonas antes vedadas, como el subconsciente. Se desea llegar a las fuentes mismas de la energía, y muchos artistas divagan sobre el problema de la generación (Joan Miró). Existe por tanto, una notoria insatisfacción, y un inagotable afán de descubrir. Es el mismo proceso que se observa en las ciencias experimentales.

En las artes figurativas podemos advertir dos tendencias contrapuestas. Una se erige en continuadora del viejo arte. Esta tendencia conservadora sigue respetando de la forma y la técnica como bases inmutables de la producción artística (escultores como Maillol, Bourdelle, Clará, pintores como Modigliani). La otra tendencia busca la desintegración de la realidad, deseosa de una especie de liberación de la energía creadora del artista, y llegará incluso a las distintas modalidades de arte abstracto.

Entre los siglos XIX y XX[editar]

Impresionismo[editar]

Posimpresionismo y Simbolismo[editar]

El simbolismo como movimiento, o más bien los simbolistas como grupo de artistas, surgen en oposición al realismo, entendido éste no como el movimiento de Courbet, sino como la consideración del arte como mímesis o imitación de la naturaleza a un nivel meramente superficial, como pudiera hacerlo la reproducción fotográfica. Contaban con el precedente de la obra de algunos pintores cuya obra es simultánea a la de la primera generación impresionista, especialmente Gustave Moreau o Félicien Rops, que a veces se encuadran en un movimiento denominado decadentista. El simbolismo considera que el arte debe ser una idea y una creación a partir de lo perceptivo y visual. Paul Gauguin, por ejemplo, intenta ver el mundo exterior como lo siente el espectador, pretendiendo expresar una idea.

Los simbolistas también se vinculan a la literatura y la filosofía. La teorización sobre el arte se difundía en numerosas revistas y se apoyaba intelectualmente en la obra filosófica de Bergson (vitalismo o élan vital), o la obra poética de Baudelaire (su propuesta de "correspondencia" o relación entre el alma y los que aprecian la naturaleza inanimada).

Gauguin, Cézanne, Toulouse-Lautrec y Van Gogh, o los puntillistas Seurat y Signac, son muy frecuentemente englobados dentro de la denominación neoimpresionismo (utilizado por el crítico francés Félix Fénéon en 1887 para referirse a los puntillistas o divisionistas) o postimpresionismo (utilizado por el crítico inglés Robert Fry en la exposición "Manet and the Post-Impresionists" en Londres en 1910); con lo que se quiere indicar que sus propuestas pictóricas desarrollan y amplían el tratamiento de la luz y la pincelada propia de los primeros impresionistas, aunque a través de muy distintos medios (el tratamiento del volumen, de la línea, del color, de la simplificación o división de cada punto de la materia pictórica, etc.) y de los propios conceptos representados.

Serpientes de agua. Gustav Klimt (principios del siglo XX).
Dragón de la escalinata del Parque Güell, Barcelona. Antoni Gaudí, 1900-1914.


"Fin de siècle": Modernismo[editar]

La indiscutible centralidad de París como centro mundial del arte, se ve emulada en el cambio de siglo (fin de siècle, noucentisme) con el surgimiento de activos núcleos por toda Europa (Viena, Bruselas, Barcelona, Milán, Riga,[2] etc.)

Arte "contemporáneo" (siglo XX)[editar]

En el arte del siglo XX, como en todos los ámbitos de la vida contemporánea, la ruptura con los modelos tradicionales es una de las características esenciales. El constante cuestionamiento de los convencionalismos convierte en un valor en sí misma a la transgresión por el mismo hecho de ser provocativa (épater le bourgeoise), con que la provocación termina fijándose como una convención más, y por tanto, generadora de oposición tanto desde una óptica subversiva como conservadora (todo lo que no es tradición, es plagio -Eugenio D'Ors-).

Los constantes avances científicos acostumbran a individuo y sociedad a dar por sentado que las posibilidades para el desarrollo de cuotas cada vez más altas de bienestar y consumo sólo está frenado por obstáculos sociales y políticos que cada vez tienen menos sentido; o al menos cada vez se soportan con menos paciencia, se denuncian y no dejan de ser removidos, bien sea por el reformismo social e institucional, bien por revoluciones de muy distinto signo, movilizaciones de masas y las más violentas y mortíferas guerras de la historia.

La propia personalidad del hombre es objeto de cuestionamiento, a través de los obscuros caminos del inconsciente desvelados por el psicoanálisis.

El artista ha accedido a su completa libertad, o al menos es lo que de él se espera, en una nueva función social que lo equipara a poetas y pensadores (los intelectuales) que se supone que han de interpretar la realidad y señalar los caminos de futuro.

La técnica por un lado, pone al hombre en posición de poder intentarlo todo; pero no sin crearle al mismo tiempo una nueva esclavitud: la de la máquina (fordismo y cadena de montaje magistralmente reflejados en Tiempos modernos de Charles Chaplin -1936-), un mundo repetitivo de una intensidad agobiante que, pese a su comodidad, produce un gran desasosiego e insatisfacción, que el arte expresa a través de la irracionalidad.

Todo se ha intentado y todo se ha hecho posible, en la realidad como en el arte. Si se habla de una nueva arquitectura espacial, si es posible una ciudad subterránea, también la escultura se ha convertido en un objeto que se mueve, o confunde sus límites con la pintura, que se hace matérica. La misma música ha llegado a ser conjugada con las artes plásticas. Nunca ha habido una mayor capacidad asociativa entre las artes.

Pero es evidente que esta libertad para inventar y crear permite todo tipo de excesos, desde los excesos creativos conscientes de las vanguardias que el nazismo demonizó como arte degenerado, hasta los subproductos artísticos de consumo masivo que la élite desprecia como "de mal gusto": el kitsch (trivialidad y capricho sin depurar, deliberada o inconscientemente ajeno a la supuesta finalidad trascendental del arte).

Primera mitad del siglo XX: Las "Vanguardias"[editar]

Retrato de Picasso, por Juan Gris, 1912.

Las denominadas vanguardias históricas de la primera mitad del siglo XX tienen su fecha de nacimiento en la irrupción de los fauves en el Salón de Otoño parisino de 1905. La fuerte personalidad y voluntad de estilo de los artistas hace imposible clasificar a muchos de ellos en un sólo estilo o movimiento. A ello también contribuye lo efímero de algunos de estos, que agotan su capacidad de atracción o su impacto provocativo en pocos años. Por ejemplo, Picasso suele ser clasificado en fases o épocas (azul, rosa, cubista, de los ballets rusos, surrealista, de la Suite Vollard, del Gernica, de Vallauris, etc.) que por su extraordinaria diversidad y fecundidad parecerían obra de varios artistas diferentes. Además, como en el Renacimiento, muchos de estos artistas no se limitan a un arte, y son a la vez pintores, grabadores, escultores, fotógrafos, cineastas, etc. Especialmente en el caso de los arquitectos, cuya formación profesional (en diálogo y a veces debate con la de los ingenieros) les empuja a expresarse en todas las dimensiones del espacio (urbanismo, interiorismo, diseño industrial, etc.) y de las otras artes plásticas.

En la primera década del siglo XX, la tecnología, ciertamente, realizaba rápidos progresos, pero aún estaba lejos de haber penetrado completamente en la vida cotidiana de la mayor parte de los europeos. Las terribles condiciones sociales que habían impresionado a ciertos grandes escritores del siglo precedente, como Dickens y Émile Zola, subsistían en gran parte sin que se hubiera puesto remedio; al abismo entre las distintas clases de la sociedad que persistía en todos los países de Europa; En Estados Unidos, además, con el nacimiento de una nueva plutocracia —los Astor, los Vanderbilt, los Guggenheim, los Goluf— parecían incluso hacerse más amplio, mientras las enormes riquezas de un continente se iban acumulado en manos de unos cuantos privilegiados.

Solía admitirse que el arte era, y debía seguir siendo, asunto de un grupo que, en relación con el resto del cuerpo social, era muy reducido, formado por la aristocracia, la plutocracia y la clase media acomodada y culta, su principal componente. Ciertos intentos, que existieron, de llevar al contacto con el público más amplio —de los que son ejemplos distintos, surgidos los dos en Londres, el Victoria and Albert Museum y la Whitechapel Art Gallery— debían su existencia a aquellos impulsos filantrópicos que fueron característicos del siglo XIX en la misma medida, al menos que lo fueron las injusticias sociales por otro lado. De modo significativo, la dirección de estas empresas estaban en manos de la clase media, y aunque los Fauve de 1905 eran verdaderas "bestias salvajes", como jocosamente los habían apodado los críticos de moda, no amenazaban más que la tranquilidad de un pequeño grupo social.

A strada entra nella casa (Una calle entra en la casa) del futurista Umberto Boccioni, 1911.
Vanguardias anteriores a la Primera Guerra Mundial[editar]
Edificio de la Bauhaus en Dessau (1925-1932). Walter Gropius.
Vanguardias anteriores a la Crisis de 1929[editar]
Vanguardias y "Antivanguardias" anteriores a la Segunda Guerra Mundial[editar]
El Cura Hidalgo. Mural del Palacio de Gobierno de Guadalajara (México). José Clemente Orozco.

Desde una perspectiva completamente antivanguardista, los artes impulsados desde el poder por los regímenes totalitarios:

  • Realismo socialista. El estalinismo optó por impulsar un arte fácilmente comprensible por las masas, tras las experiencias vanguardistas de los años veinte (constructivismo), que pasaron a calificarse de elitismo burgués.
  • Arte nazi (en:Art of the Third Reich), en la Alemania nazi de los años treinta y cuarenta. Se definía como arte ario, propio de una raza superior y opuesto al arte degenerado (que identificaba como el arte de los deficientes mentales y de las razas inferiores, y definía como una degeneración del gusto artístico que los judíos pretenderían imponer con la etiquetas de vanguardia, abstracto o expresionista).
  • El arte fascista, entendido como el realizado en el periodo de entreguerras en la Italia fascista, incluso impulsado por el movimiento fascista, fue mucho más diverso, incluyendo manifestaciones vanguardistas como el futurismo y de arquitectura racionalista, pero también manifestaciones clasicistas más cercanas al arte nazi.


Tres formas: Vertebrae. Henry Moore, 1968-1969.

Arte contemporáneo de la segunda mitad del siglo XX[editar]

Arte contemporáneo entre 1945 y 1960: el informalismo[editar]

La destrucción de Europa por la guerra y la emigración de artistas, coleccionistas, críticos e historiadores, convierten a Nueva York en el nuevo centro mundial del arte.

Arte contemporáneo entre 1960 y 1975: el pop[editar]
La cara de Barcelona, Roy Lichtenstein, 1992.

En 1968 Lucy Lippard y John Chandler publicaron La desmaterialización del arte (revista Art International) donde analizaban el proceso de transformación que percibían en el arte contemporáneo: los artistas habían intensificado la gradual desaparición del objeto a favor del concepto y del arte efímero; muchos de los minimalistas (Morris, Smithson, Andre) emprendían trabajos en los que "el arte como idea" o la realización de obras en escenarios naturales (Land Art) eran los nuevos campos de experimentación o vías de escape al callejón sin salida en el que según ellos se debatían las poéticas más formalistas.

Fue a principios de los sesenta cuando se hizo patente, tanto en el ámbito artístico estadounidense como el europeo, la cristalización y difusión de un nuevo tipo de arte, de unos nuevos comportamientos y de una nueva manera de entender arte y vida. Nuevos escenarios (la calle, el desierto, las costas australianas, la montaña, es decir, cualquier lugar de la naturaleza) reemplazaron los lugares habituales donde el arte solía exponerse. Los valores prevalecientes en el arte a lo largo de los siglos, y que el arte moderno y las vanguardias sólo habían reinterpretado, sin cuestionar de modo radical (la armonía, el cromatismo, la composición, la masa, etc.) eran repudiados en beneficio de otros (lo efímero, lo pobre, el proceso, la analogía, etc.). Los medios tradicionales parecían no ser ya los apropiados para ser mensajes en sí mismos (lecturas artísticas de la semiología y de Mac Luhan).

A fines de los años sesenta ya se estaban produciendo algunas manifestaciones artísticas que parecían exigir para el arte la misma libertad y desprecio de los convencionalismos y valores establecidos, y la misma búsqueda de nuevos programas de vida y de sociedad que la juventud revolucionaria del 68 reclamaba en los campus universitarios y las calles desde Praga hasta México, pasando por París y Stanford. Arte pobre, Land art, Arte conceptual, Anti-form, Process art, Earth works, Arte microemotivo, etc. Entre las primeras manifestaciones del Land Art, figuran la celebrada en la Dwan Gallery de Nueva York, en 1968, con el título de "Earth Works", y al año siguiente, la presentada en el White Museum de Ithaca, como "Earth Art". Con la exposición celebrada en el Museo de Leverkusen, en octubre de 1969, se aspiraba a hacer el primer balance del Arte conceptual en su tendencia analítica, lírica y desmaterializada, a la que siguió "Op Losse Schereeven", en el Museo Stedelijk de Ámsterdam, con la que se produjo el reconocimiento museístico y europeo del Arte Conceptual, el Land Art, el Anti-form y el Earth Works. Finalmente, con la exposición celebrada en el Museo Cívico de Turín, en 1970, denominada "Conceptual art/ Arte Povera/ Land Art", se llega a la consagración oficial de los nuevos comportamientos artísticos.

The Umbrella Project, instalación artística en un entorno periurbano. Christo, 1991.
El arte "más contemporáneo", desde 1975: deconstrucción y postmodernidad[editar]

Instituciones dedicadas al arte contemporáneo[editar]

Notas[editar]

  1. Caridad de Santiago Restoy: Los museos de arte moderno y contemporáneo: historia, programas y desarrollos actuales, para quien este tipo de museos nace con la ayuda institucional al artista con la celebración de los Salones (en:French art salons and academies)] y la creación del primer museo de artistas vivos del mundo en el palacio Luxemburgo de París... Posteriormente... el Museum of Modern Art de Nueva York, MOMA, creado en 1929 con apenas 13 obras, se convirtió en referencia [hasta]... los años setenta, la factoría beaubourg, el museo de la época postindustrial, y el museo postmoderno de los ochenta y sus repercusiones en la nueva museología... [El Beaubourg o] Musée National d'art Moderne [(Centro Pompidou)], consiguió implicar a la ciudadanía en el arte moderno. Tan importantes eran las colecciones que se mostraban en su interior como el flujo de visitantes y curiosos que se agolpan en el exterior... Fonds Regionaux d'art Contemporain [(fr:Fonds régional d'art contemporain)] y el nacimiento de los Centros de Cultura Contemporánea. Ejemplos de instituciones que incluyen en su denominación la expresión arte moderno y contemporáneo: Museo de arte moderno y contemporáneo de Estrasburgo, Musee d'Art Moderne et d'Art Contemporain de Niza (MAMAC), Centro de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz, Museo de arte moderno y contemporáneo de Palma Es Baluard, Feria de Arte Moderno y Contemporáneo Art Madrid, Colección de publicaciones de la Fundación Mapfre Grandes maestros españoles del arte moderno y contemporáneo.
  2. Declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, que la considera como the finest collection of art nouveau buildings in Europe. http://whc.unesco.org/en/list/852
  3. En 1928 publicó Le surréalisme et la peinture

Bibliografía[editar]

  • MILICUA, José; SUÁREZ, Alicia; VIDAL, Mercé (1994). «El arte como escenario del arte». Historia universal del arte. V. IX. Madrid, Editorial Planeta, S. A.. ISBN 84-320-6689-3. 
  • MARTÍN PRADA, Juan (2012). Otro tiempo para el arte. Cuestiones y comentarios sobre el arte actual. Sendemà, Valencia. ISBN: 978-84-939084-1-6. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]