Diferencia entre revisiones de «Domesticación del fuego»

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== Pruebas ==
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=== África oriental ===
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Las primeras evidencias de uso del fuego por seres humanos provienen de diversos sitios arqueológicos en África Oriental, tales como [[Chesowanja]], cerca del [[Lago Baringo]], [[Koobi Fora]], y [[Olorgesailie]] en [[Kenia]]. Las pruebas halladas en Chesowanja consisten en fragmentos de arcilla roja de una antigüedad de 1,42 millones años.<ref name="James">{{cita publicación|apellido=James|nombre=Steven R.|fecha = febrero de 1989|título=Hominid Use of Fire in the Lower and Middle Pleistocene: A Review of the Evidence|publicación=Current Anthropology|volumen=30|número=1|páginas=1–26|editorial=[[University of Chicago Press]]|fechaacceso=12 de noviembre de 2007|doi=10.1086/203705}}</ref> Ensayos realizados en los fragmentos encontrados en el lugar muestran que la arcilla debió ser calentada a 400&nbsp;°C para endurecerse.
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En Koobi Fora, en los sitios FxJjzoE y FxJj50, existen evidencias del control del fuego por parte del ''[[Homo erectus]]'' hace 1,5 millones de años, con el enrojecimiento de sedimentos que solo puede provenir de un calentamiento a una temperatura de entre 200 y 400&nbsp;°C.<ref name="James" /> Existe una especie de agujero de chimenea en un yacimiento en Olorgesailie, Kenia. Se han encontrado algunos restos microscópicos de [[carbón vegetal]], pero pueden ser el resultado de un incendio de matorrales debido a causas naturales.<ref name="James" />
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Revisión del 13:41 26 feb 2018

Archivo:Diorama, cavemen - National Museum of Mongolian History.jpg
Un diorama que muestra a Homo erectus, la primera especie humana que se sabe que ha controlado el fuego. Museo Nacional de Historia de Mongolia en Ulaanbaatar.

El control del fuego por los primeros homínidos fue un punto de inflexión en su evolución cultural y permitió que proliferaran debido a la mejora en la absorción de proteínas e hidratos de carbono que proporcionaba la cocción, además de permitir la actividad en horas nocturnas y de proporcionar protección ante los depredadores.[1]

Pruebas

África oriental

Las primeras evidencias de uso del fuego por seres humanos provienen de diversos sitios arqueológicos en África Oriental, tales como Chesowanja, cerca del Lago Baringo, Koobi Fora, y Olorgesailie en Kenia. Las pruebas halladas en Chesowanja consisten en fragmentos de arcilla roja de una antigüedad de 1,42 millones mi libro luna de puton ya esta disponible en fondo de bikini años.[2]​ Ensayos realizados en los fragmentos encontrados en el lugar muestran que la arcilla debió ser calentada a 400 °C para endurecerse.

En Koobi Fora, en los sitios FxJjzoE y FxJj50, existen evidencias del control del fuego por parte del Homo erectus hace 1,5 millones de años, con el enrojecimiento de sedimentos que solo puede provenir de un calentamiento a una temperatura de entre 200 y 400 °C.[2]​ Existe una especie de agujero de chimenea en un yacimiento en Olorgesailie, Kenia. Se han encontrado algunos restos microscópicos de carbón vegetal, pero pueden ser el resultado de un incendio de matorrales debido a causas naturales.[2]

En Gadeb, Etiopía, en el sitio 8E se han hallado fragmentos de toba volcánica que parecen presentar signos de quemaduras; es posible que algunas de las rocas puedan haber sufrido los efectos de actividad volcánica local.[2]​ Estos se han encontrado junto con artefactos achelenses creados por H. erectus.

En el centro del valle medio del río Awash se han encontrado unas depresiones de forma cónica de arcillas rojas que podrían haberse producido a temperaturas de unos 200 °C. Se piensa que estas características podrían haber quemado tocones de árboles lejos de su lugar de origen.[2]​ Se han encontrado rocas quemadas en el valle Awash, aunque en la zona también se encuentran trozos de toba volcánica.

Sudáfrica

La evidencia concluyente más antigua sobre control del fuego por parte de humanos se encontró en Swartkrans, Sudáfrica. El hallazgo consiste de varios huesos quemados, hallados en compañía de herramientas achelenses, herramientas de hueso y huesos con marcas de incisiones producidas por homínidos.[2]​ En este sitio también se han encontrado algunas de las evidencias más antiguas de comportamiento carnívoro del H. erectus. Los depósitos quemados encontrados en la Cueva de los fogones en Sudáfrica se remontan de 200.000 a 700.000 años, al igual que la evidencia recolectada en otros sitios como la cueva Montagu (fechados con antigüedades de 58.000 a 200.000 años) y la desembocadura del río Klasies (120.000 a 130.000 años).[2]

Le evidencia más contundente proviene de Kalambo Falls en Zambia, donde se han excavado varios artefactos relacionados con el uso del fuego por parte de seres humanos, incluidos troncos chamuscados, carbón, zonas enrojecidas, tallos de pastos y plantas carbonizadas, y herramental que ha sido endurecido mediante el fuego. Este sitio ha sido fechado utilizando técnicas de fechado por radiocarbono en unos 61.000 a 110.000 años mediante racemización por aminoácidos.[2]

El fuego fue utilizado para tratar piedras de silcreta para mejorar sus propiedades antes de ser convertidas en herramientas por la cultura Stillbayense.[3][4][5]​ Este trabajo identifica el uso de esta técnica no solo en los sitios de Stillbay fechados con una antigüedad de 72.000 años, sino también en sitios que se remontan a 164.000 años.[3]

Oriente Medio

En el sitio de Bnot Ya'akov Bridge, Israel, se ha encontrado evidencia de fuegos realizados por H. erectus o H. ergaster hace unos 790.000 a 690.000 años.[6]​ En la cueva Qesem a 12 km al este de Tel-Aviv la evidencia permite afirmar el uso regular del fuego desde antes de 382.000 años hasta hace unos 200.000 años a finales del Pleistoceno inferior. Las grandes cantidades de hueso quemado y hornillos de tierra con temperaturas moderadas indica que el desposte y trozado de las presas se realizaba en proximidades de los sitios donde se hacía el fuego.[7]

Lejano Oriente

En Xihoudu en la provincia de Shanxi, hay pruebas de la combustión por la decoloración negra, gris y gris-verdosa de huesos de mamíferos. Otro lugar en China es Yuanmou, en la provincia de Yunnan, donde se han encontrado huesos ennegrecidos de mamíferos.[2]

En Trinil, Java, se han encontrado entre los fósiles de H. erectus huesos ennegrecidos similares y depósitos de carbón.[2]

Zhoukoudian

Cuevas de Zhoukoudian, Patrimonio de la Humanidad en China.

En Zhoukoudian, China, las evidencias sobre el uso del fuego se remontan a 500.000 y 1.000.000 de años de antigüedad.[8]​ El uso del fuego en Zhoukoudian está sustentado por la presencia de huesos quemados, restos de industria lítica con quemaduras, carbón, ceniza, y hogares en torno a los restos fósiles de H. erectus en el nivel 10 del yacimiento 1.[2][9]​Esta evidencia proviene del yacimiento 1 en Zhoukoudian donde se encontraron diversos huesos ennegrecidos u oscurecidos de forma uniforme. Se determinó que los restos óseos eran características de huesos quemados y no de una tinción de manganeso. El análisis de estos restos por medio de espectroscopia de infrarrojos también reveló la presencia de óxidos, y en el laboratorio se consiguió producir el mismo resultado de coloración turquesa calentando algunos huesos encontrados en el nivel 10. Este mismo efecto se podría haber producido en el sitio debido al calentamiento natural, ya que en el laboratorio se consiguieron coloraciones tanto en huesos blancos, amarillos y negros.[9]​ El nivel 10 se caracteriza por su contenido de cenizas conteniendo silicio, aluminio, hierro y potasio de origen biológico, sin embargo no se detectaron restos de cenizas de madera tales como agregados de silíceo. Entre éstas hay posibles restos de hogares "representados por sedimentos finamente laminados de arcilla y limos intercalados con fragmentos de materia orgánica de color rojizo-marrón, marrón y amarillo; y a nivel puntual mezclados con fragmentos de piedra calcárea y limos, arcillas y materia orgánica de color marrón oscuro finamente laminados."[9]​El sitio en sí no demuestra que se realizaron fuegos en Zhoukoudian, pero la asociación de los huesos ennegrecidos y los artefactos de piedra, al menos, muestra que los humanos controlaban fuegos en el momento que habitaron la cueva de Zhoukoudian.

Europa

En diversos lugares en Europa se presenta evidencia del uso del fuego por parte de H. erectus. El más antiguo Samu (Homo erectus), fue encontrado en Vértesszls, Hungría, donde se han hallado restos de huesos pero no se han encontrado restos de carbón. En Torralba y Ambrona, España, se ha encontrado carbón y madera entre restos de herramientas de estilo achelense con una antigüedad de entre 300.000 y 500.000 años.[2]

En Saint-Estève-Janson, Francia, hay evidencias de 5 hogares y suelos enrojecidos en la cueva de Escale. Estos hogares se han fechado con una edad de 200.000 años.[2]

La mayoría de los restos descubiertos hasta la fecha permiten establecer, con prudencia, que la expansión del control del fuego empezó hace unos 125.000 años.[8]

Cambios en el comportamiento

El control del fuego y la luz que genera produjeron cambios importantes en el comportamiento de los humanos.[10]​ La actividad ya no quedaba restringida a las horas diurnas. Además, algunos mamíferos e insectos evitaban el fuego y el humo.[1][2]​ El fuego también produjo una mejora en la nutrición al incorporarse proteínas cocidas a la dieta alimenticia.[1][9][11]

Richard Wrangham de la Harvard University sostiene que el cocido de comidas con vegetales puede haber disparado el aumento de la capacidad cerebral al permitir que los carbohidratos complejos de alimentos con almidones, fueran más fácilmente digeribles y por lo tanto permitiendo que los humanos absorbieran más calorías.[12][13][14]

Cambios en la dieta

Ciertas partes de las plantas tales como tallos, hojas maduras, raíces gruesas, y tubérculos no habrían formado parte de la dieta de los homínidos antes de que este controlara el fuego, ello se debe a los componentes no digeribles que contienen las plantas, tales como celulosa en bruto y almidón.[15]​ Por ello, la dieta consistía principalmente de aquellas partes de las plantas que estaban conformadas por azúcares simples y carbohidratos tales como semillas, flores, y frutos carnosos. La existencia de toxinas en las semillas y fuentes similares de carbohidratos también influenciaban la dieta, tales como los glucósidos cianogénicos que se encuentran en las semillas de lino y mandioca que se transforman en alimentos no tóxicos mediante la cocción.[15]​ La estructura y el desgaste de los dientes del H. erectus son evidencia del consumo de alimentos tales como carnes duras y raíces vegetales.[16][17]

La cocción de la carne, de la cual quedan rastros en los huesos de mamíferos quemados o ennegrecidos, facilita la ingesta de carnes y la incorporación de proteínas al facilitar la digestión de la carne.[18][19]​ La cantidad de energía necesaria para digerir una porción de carne cocida es menor que la energía necesaria para digerir un trozo similar de carne cruda, y además la cocción gelatiniza el colágeno y otros tejidos conectivos, "abriendo moléculas de carbohidratos fuertemente entrelazadas y facilitándose el proceso de absorción de nutrientes."[19]​ La cocción también mata a los parásitos y a las bacterias que envenenan la comida.

Véase también

Referencias

  1. a b c Price, David. «Energy and Human Evolution». Consultado el 12 de noviembre de 2007. 
  2. a b c d e f g h i j k l m n James, Steven R. (febrero de 1989). «Hominid Use of Fire in the Lower and Middle Pleistocene: A Review of the Evidence». Current Anthropology (University of Chicago Press) 30 (1): 1-26. doi:10.1086/203705. 
  3. a b Brown KS, Marean CW, Herries AI, Jacobs Z, Tribolo C, Braun D, Roberts DL, Meyer MC, Bernatchez J. (2009). Fire As an Engineering Tool of Early Modern Humans. Science, 325: 859-862. doi 10.1126/science.1175028
  4. Webb J. Domanski M. (2009). Fire and Stone. Science, 325: 820-821. doi 10.1126/science.1178014
  5. Callaway. E. (13 August 2009) Earliest fired knives improved stone age tool kit. New Scientist, online
  6. Rincon, Paul (29 de abril de 2004). «Early human fire skills revealed». BBC News. Consultado el 12 de noviembre de 2007. 
  7. Karkanas P, Shahack-Gross R, Ayalon A, et al. (agosto de 2007). «Evidence for habitual use of fire at the end of the Lower Paleolithic: site-formation processes at Qesem Cave, Israel». J. Hum. Evol. 53 (2): 197-212. PMID 17572475. doi:10.1016/j.jhevol.2007.04.002. 
  8. a b «First Control of Fire by Human Beings--How Early?». Consultado el 12 de noviembre de 2007. 
  9. a b c d Weiner, S.; Q. Xu, P. Goldberg, J. Liu, O. Bar-Yosef (1998). «Evidence for the Use of Fire at Zhoukoudian, China». Science 281: 251-253. doi:10.1126/science.281.5374.251. 
  10. Stone, Linda; Paul F. Lurquin, Luigi Luca Cavalli-Sforza (2007). Genes, Culture, And Human Evolution: A Synthesis. Blackwell Publishing. p. 33. 
  11. Eisley, Loren C. (1955). «Fossil Man and Human Evolution». Yearbook of Anthropology (University of Chicago Press): 61-78. 
  12. William R. Leonard. «Food for Thought: Into the Fire». Scientific american. Consultado el 22 de febrero de 2008. 
  13. Wrangham R, Conklin-Brittain N. (2003 Sep). «Cooking as a biological trait» (Uso incorrecto de la plantilla enlace roto (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última).Sep&as_yhi=2003 Sep&btnG=Search Scholar search). Comp Biochem Physiol a Mol Integr Physiol 136 (1): 35-46. PMID 14527628. doi:10.1016/S1095-6433(03)00020-5. Archivado desde el original el 19 de mayo de 2005. 
  14. Lambert, Craig (May-June 2004). «The Way We Eat Now». Harvard Magazine. 
  15. a b Stahl, Ann Brower (abril de 1984). «Hominid Dietary Selection Before Fire». Current Anthropology (University of Chicago Press) 25 (2): 151-168. doi:10.1086/203106. 
  16. Viegas, Jennifer (22 de noviembre de 2005). «News in Science - Homo erectus ate crunchy food - 22/11/2005». Consultado el 12 de noviembre de 2007. 
  17. «Early Human Evolution:  Homo ergaster and erectus». Consultado el 12 de noviembre de 2007. 
  18. «What evidence is there that Homo erectus used fire? Why did they use it?». Consultado el 12 de noviembre de 2007. 
  19. a b Gibbons, Ann (2007). «Food for Thought» (pdf). Science (June 15, 2007) 316: 1558. doi:10.1126/science.316.5831.1558. Consultado el 12 de noviembre de 2007.