Yemas de Santa Teresa

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Las Yemas de Santa Teresa (marca registrada) es el producto de repostería más identificador y popular de la provincia de Ávila y está fuertemente ligado a la gastronomía y la oferta turística de la ciudad, habiéndose convertido en el dulce típico de la zona.

Índice:

  1. * Historia
  2. * Características
  3. * Proceso de elaboración
  4. * Autenticidad de Yemas de Santa Teresa
  5. * Véase también
  6. * Referencias

Historia

Las auténticas y originales Yemas de Santa Teresa tienen su origen en 1860 cuando D. Isabelo Sánchez, el fundador de la pastelería “La Dulce Avilesa”, las creó, denominándolas así en honor a Santa Teresa de Jesús. Posteriormente registró esta marca. “La Dulce Avilesa” es hoy día “La Flor de Castilla”, y en su obrador se siguen elaborando a diario y artesanalmente las auténticas Yemas de Santa Teresa, siguiendo la tradicional receta que se ha transmitido de padres a hijos durante generaciones. En el pasado, LA FLOR DE CASTILLA proveía a la Casa Real Española habitualmente de yemas, siendo muy apreciadas. Actualmente se sirven en banquetes puntuales por petición expresa de la Casa Real. Actualmente, podemos encontrar las Yemas de Santa Teresa en las tiendas con el mismo nombre y en establecimientos autorizados en otras zonas de la geografía nacional, además de Ávila, e incluso en otros países, gracias a un nuevo formato con un envasado especial que permite ampliar su conservación.

Características

Están elaboradas únicamente con yema de huevo y azúcar, y se redondean a mano una por una en bolas de aproximadamente 2cm de diámetro. Por esto, ninguna Yema de Santa Teresa es igual a otra. Esto es un indicador de la elaboración artesanal, comparativamente con otras yemas industriales. Se fabrican cada día, no existe stock de este producto. Las auténticas Yemas de Santa Teresa se distinguen por su envase, en cajitas de 12 unidades, en el que se incluye el jeroglífico original que las autentifica. Las yemas están colocadas en celdillas que la rejilla de cartón ordena y separa. La celdilla la componen manualmente las hermanas adoratrices en un convento de clausura de Ávila.

Proceso de elaboración

El proceso comienza con la selección del huevo por tamaño y máxima frescura. Con posterioridad, se procede al cachado: separación de la clara de la yema. En este proceso manual, se detecta rápidamente un huevo en mal estado y se elimina, lo que nunca haría una máquina. A continuación, se mezcla la yema con el azúcar en forma de almíbar, y se inicia la cocción en una marmita a una alta temperatura, lo que elimina el riesgo de salmonelosis. La pasta de yema obtenida, se extiende para su enfriamiento y se deja reposar. A continuación, se redondea, esto es, dar forma a mano. Después del redondeo se envuelven en azúcar y se introducen en su caja, debidamente lustradas y colocadas en cápsulas de papel.

Autenticidad de Yemas de Santa Teresa

En los años 50, pasteleros de Ávila a través del nombre genérico de Yemas de Ávila, dan salida a un producto sucedáneo. Todo esto ha creado una enorme confusión en el turista. La YEMA DE SANTA TERESA es sólo huevo y azúcar. Las Yemas de Santa Teresa son reconocidas por el consumidor, además de por su calidad, por su jeroglífico introducido en las cajas. Este jeroglífico es descifrado por todos como una adivinanza divertida, en el que hay que reconocer el nombre de Yemas de Santa Teresa y de La Flor de Castilla. Este juego de lectura, supone para el comprador de yemas, la certeza de haber escogido correctamente en su elección. Pese a los intentos de confusión, las YEMAS DE SANTA TERESA son hoy un producto mítico de Ávila, con el que se identifica a la ciudad. En multitud de ocasiones se utiliza LA FLOR DE CASTILLA 1860 para identificar o situar la ciudad de Ávila.