Vuelo 191 de American Airlines

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Vuelo 191 de American Airlines
AA191-crash-site.png
El sitio donde estrelló el avión. Dos personas en tierra murieron en el desastre.
Fecha 25 de mayo de 1979
Causa Mantenimiento inadecuado por parte de la aerolínea
Lugar Chicago, Illinois
Coordenadas 42°00′35″N 87°55′48″O / 42.009722222222, -87.93Coordenadas: 42°00′35″N 87°55′48″O / 42.009722222222, -87.93
Origen Aeropuerto Internacional O'Hare
Destino Aeropuerto Internacional de Los Ángeles
Fallecidos 273 (2 en tierra)
Heridos 2 (en tierra)
Implicado
Tipo McDonnell Douglas DC-10-10
Operador American Airlines
Registro N110AA
Pasajeros 258
Tripulación 13
Supervivientes 0
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El vuelo 191 de American Airlines del 25 de mayo de 1979 era un vuelo regular desde el Aeropuerto Internacional O'Hare de Chicago al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. El avión se estrelló a los 23 segundos del despegue en un parque de remolques matando a sus 271 ocupantes más 2 personas en tierra, siendo el mayor accidente aéreo individual en los Estados Unidos de América.

El vuelo y accidente[editar]

Todo empezó a las 12:00 cuando el piloto de American Airlines Walter Lux estaba por terminar su turno después de cubrir la ruta Phoenix - Chicago. Aquí fue cuando otro piloto de la misma aerolínea se le acerca y le pide que le cambie el turno y pilote el vuelo 191 de la misma debido a que él tenía que asistir a una reunión familiar. Ese mismo día era el día en memoria de los caídos y Walter quería pasar las vacaciones con su hijo Michael en la casa de campo que tenían en las afueras. Walter vivía en Phoenix. Walter lo piensa y acepta pero no tiene tiempo para avisarle a su hijo del cambio así que tendrá que llamarlo desde Los Ángeles. Los pasajeros del vuelo 191 ya están facturando y preparándose para embarcar; mientras tanto Lux se reúne con su copiloto, el capitán James Dylar, para el repostaje de combustible. A las 14:57 Walter Lux pide permiso para maniobrar hasta la pista 32R del Aeropuerto O'Hare de Chicago. El DC10 maniobra hasta la pista 32R y esperan a que pase un Fokker F 28 de American Airlines; un minuto después tienen el permiso para despegar y la torre de control de O'Hare se lo concede.

Dylar y Lux ponen los motores a plena potencia y cuando el DC10 levanta el morro el motor del ala izquierda del mismo se desprende, golpeando con suficiente fuerza para seccionar los cables hidráulicos. El fluido que mantenía desplegados los slats se drenó enseguida. Sin fluido algunos slats del ala izquierda se replegaron y causaron que el ala perdiera empuje hacia arriba; el avión empezó a escorarse hacia la izquierda. Sin slats el avión tenía que volar mucho más rápido de lo normal para evitar calarse y entrar en pérdida. El motor izquierdo desprendido del DC-10 aterrizó a 760 metros del final de la pista 32 derecha.

El DC-10 con 271 personas a bordo sólo se elevó unos 100 metros del suelo, y recorrió 1.500 metros más allá de la pista 32 noroeste hasta estrellarse contra un hangar al final del aeropuerto. El combustible de los tanques del interior de las alas se derramó y prendió en llamas instantáneamente.

Después de una larga investigación la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (inglés: National Transportation Safety Board o NTSB) llegó a la conclusión de que la estructura de los anclajes del ala izquierda estaban dañados debido a que el personal de mantenimiento de American Airlines -por al ahorro de tiempos y costes- había modificado el procedimiento para desmontar y montar los motores. Desde la posición de la cabina los pilotos no podían ver el ala izquierda, y no tuvieron ninguna culpa, aunque si hubieran sabido que el avión se estaba calando habrían podido salvarlo. Cuando el motor se desprendió, este cortó los sistemas hidráulicos y los sistemas eléctricos que estaban en el ala izquierda; como resultado, perdieron el instrumental y los sistemas de advertencia e información en cabina.

Los investigadores descubrieron que, aunque todos los slats del ala derecha estaban desplegados, algunos slats del ala izquierda no lo estaban. Había un ala que estaba volando normalmente y la otra que no lo hacía y se hundía hacia el suelo.

Como medida, las autoridades de la aviación estadounidense decretaron que se instalasen vibradores de palanca en las columnas de control de ambos pilotos, y que el sistema de advertencia funcionase con más de un motor; también se rediseñó el sistema hidráulico del avión con mecanismos especiales para evitar que los slats y otras superficies se replegasen si se cortaban los cables.

Los inspectores encontraron otros ocho aviones DC-10 con las mismas grietas y daños en las estructuras de anclaje de los motores. Todas las aeronaves tenían el potencial de sufrir accidentes similares. Si no se hubieran parado en tierra, de forma inmediata y preventiva hasta averiguar las causas del desastre del vuelo 191, podría haberse producido otro accidente, antes incluso de haberse dado cuenta de la magnitud del problema.

Ese tipo de accidente nunca volvió a repetirse. A los DC-10 nunca se les volvió a desprender un motor de las alas. El resultado del accidente significó una lección en la exigencia de incrementar la seguridad, mejorando la cultura del mantenimiento y los procedimientos recomendados por los fabricantes, tanto en tierra como en el aire.

Biografía del vuelo[editar]

El avión era un DC10 operado por la aerolínea American Airlines que partía desde Chicago con dirección a Los Ángeles.