Santiago de Vera

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Escudo pequeño del Monarca español (Soberano de las Coronas de Castilla y Aragón, Milán y los Países Bajos españoles), c.1504-1580.

Santiago Gonzalo de Vera, natural de Alcalá de Henares y Alcalde de Corte de Méjico, Presidente de la Real Audiencia de Manila, Gobernador y Capitán general de las Filipinas. Durante su madato envió a la corte al Padre Jesuíta Alonso Sánchez quien consiguió disuadir al rey de España Felipe II de su intención de abandondar Filipinas por sus crecidos gastos y ningún provecho temporal. El Rey que los subvencionaba con más de doscientos mil pesos anuales, que sin duda no tenía otro fruto que la salvación de las almas, mantuvo enérgicamente su propósito de conservarlo ante esa sola consideración.

Llegada a Manila[editar]

El Gobernador Gonzalo Ronquillo de Peñalosa y Domingo de Salazar, el primer obispo de Manila, habían pedido al Rey de España establecer la Corte Suprema de Filipinas y luego llamó a la Audiencia, para resolver los conflictos entre la Iglesia y el Estado. En 1584, tres jueces llegaron de México para poner en funcionamiento la Real Audiencia de Manila, tribunal de justicia cuyo primer presidente fue Santiado de Vera:

"... La consulta á S. M. del Gobernador D. Gonzalo Ronquillo para la creación de un Tribunal de justicia, produjo resultados inmediatos. El navío que había seguido su derrota á Nueva España desde China, condujo á su regreso en Mayo de 1584 al Dr. D. Santiago de Vera, natural de Alcalá de Henares y Alcalde de Corte de Méjico, el cual traía el título de Presidente de la Real Audiencia..."

Felipe M. de Govantes.[1]

Gobernador[editar]

Tras la repentina muerte del gobernador Peñalosa, su sobrino Diego Ronquillo se convirtió en el gobernador interino. Diego fue acusado y enviado preso de vuelta a la península, asumiendo el 16 de mayo de 1584 Santiago de Vera, como presidente de la Audiencia, el cargo de gobernador de Filipinas y Molucas.


"...La perseverancia de los españoles había mejorado visiblemente este país en el breve espacio de quince años; pero los elementos de su administración distaban bastante aún de estar en armonía con sus exigencias. Vera, con el afán de obtenerlos exponiendo al Rey las necesidades desatendidas y las reformas indispensables en cada ramo, convocó cuatro juntas..."
"...Formóse la primera del Gobernador presidente de la Audiencia con los Oidores y el Fiscal; la segunda del Obispo con los prebendados del Cabildo y Superiores de las Órdenes; la tercera del Maestre de Campo, Sargentos mayores y Capitanes de guerra; y la cuarta de los Oficiales reales con el Ayuntamiento..."
"...La Comisión para dar cuenta en la corte y ajitar la resolución favorable de las exposiciones redactadas por cada junta, recayó en favor del Padre Jesuíta Alonso Sánchez, de claro talento, de vasta instrucción y que acababa de llegar de China, donde había dado señaladas muestras de su ingenio y actividad, reconociendo muchos puntos de que supo salir ileso casi prodigiosamente. El P. Sánchez rehusaba la comisión, excusándose con su poca salud y su falta de competencia: el P. Sedeño, superior suyo, se oponía también á que el P. Sánchez desempeñase aquel cargo, fundándose en el recogimiento y retiro que reclama la práctica de los oficios divinos y en lo impropio que parecía de la profesión religiosa el manejo de los negocios públicos; pero Vera insistía de un modo tenaz y obligó al P. Sánchez á darse á la vela del puerto de Cavite el 28 de junio de 1586. En Enero de 1587 estaba en Acapulco y á fines de Setiembre en la Corte,..."

Govantes.[2]

En noviembre de 1587 llegó fray Juan de Castro con trece Padres Dominicos para fundar la Provincia del Santísimo Rosario. Se distribuyeron en Bataan y Pangasinan, quedando en la capital el Vicario para establecer su convento. A los dos años de su llegada se derrumbó la iglesia, que fue reedificada en el mismo sitio en que hoy se halla construida.

Las primeras casas de piedra[editar]

Iglesia de San Agustín.

Tras el gran incendio de Manila sucedido el 19 de marzo de 1583, que comenzó durante el velatorio del gobernador Gonzalo Ronquillo de Peñalosa en la Iglesia de San Agustín, Santiago de Vera ordena que todas las construcciones de Manila debe realizarse con piedra.

Para este cometido habilitó una cantera cerca de las orillas del río Pasig en Guadalupe (ahora Guadalupe Viejo, uno de los barrios de Makati), lo que permitía su transporte por barco.

Molucas[editar]

En 1585 fracasa la expedición a las Molucas, confiada al capitán Pedro Sarmiento y que pretendía auxilar a los portugueses para la conquista de Ternate.

También tuvo que sofocar una rebelión, instigada por los moros de Borneo, en varios pueblos de Luzón.

Fuerte de Nuestra Señora de Guía[editar]

El fuerte de Nuestra Señora de Guía.

En 1587 construyó la primera fortaleza de piedra de Manila, la de Nuestra Señora de la Guía, que estuvo situada donde hoy se encuentra el Baluarte de San Diego, que ocupa la esquina suroeste de Intramuros. Esta fortaleza fue proyectada por el jesuita Sedeño.

Para su defensa se emplearon los primeros cañones fabricados en el archipiélago, los Panday Pira, Pandapira en idioma español.

"...Durante el gobierno de Vera se terminó, entre el punto que hoy ocupa la puerta real y la playa, el primer fuerte de piedra fabricado en Manila según las reglas de arquitectura militar conocidas hasta entonces en Europa..."

Govantes.

Santiago de Vera también comenzó a amurallar la ciudad, excavando el foso que la rodeaba así como un parapeto de piedra a lo largo de la orilla del río Pasig. La muralla la inició su sucesor Gómez Pérez das Mariñas.

Medidas de más importancia entre las sancionadas por S. M.[editar]

Su enviado a la Corte, Alonso Sánchez, consiguió disuadir a Felipe II de su intención de abandonar el archipiélago, consiguiendo, entre otras, las siguientes medidas de más importancia entre las sancionadas:

  • Que se conservase la Catedral, asignándose doce mil ducados para el edificio y ornamentos.
  • Que se destinase á Filipinas el mayor número posible de miembros de las Órdenes religiosas ya establecidas con la cláusula de no salir del Archipiélago sin licencia del Obispo.
  • Que se sostuvieran el hospital de españoles y también el de indios.
  • Que se fundase un asilo de jóvenes españolas.
  • Que se asignasen dotes para indias que casasen con españoles pobres.
  • Que careciéndose de fondos propios, se cubriesen las atenciones de la capital con la mitad de las penas de cámara de todas las Islas, más la mitad del producto de las tierras cedidas á los chinos.
  • ...[3]

La mayor parte de las medidas que preceden eran conformes a lo solicitado en las exposiciones; de suerte que tanto las juntas, como Vera y el Obispo, vieron cumplidos sus deseos.

Sin embargo, el Rey, sus consejeros ó el P. Sánchez fueron más lejos que el Obispo, que Vera y que alguna de las juntas.

Cese[editar]

En marzo de 1590 salieron de Veracruz dos navíos con rumbo a Filipinas. Venía a bordo Gómez Pérez das Mariñas, natural de Galicia, Caballero del hábito de Santiago, corregidor que había sido de Murcia y Cartagena, electo después de Logroño, y por último, Gobernador nombrado por S. M. para estas Islas, con el sueldo de diez mil ducados anuales.

Referencias[editar]

  1. Felipe M. de Govantes, Manila, Imprenta del Colegio de Santo Tomás a cargo de Don G. Memije, 1877, Compendio de la Historia de Filipinas, página 74.
  2. Govantes, Compendio de la Historia de Filipinas, página 76.
  3. La relación completa figura en Compendio de la Historia de Filipinas, páginas 79 a 83.


Predecesor:
Diego Ronquillo
Escudo de Manila.svg
Gobernador y Capitán general de las Filipinas
16 de mayo de 1584 - mayo de 1590
Sucesor:
Gómez Pérez das Mariñas