Rotación de la Tierra

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Animación que muestra el movimiento de la Tierra.

La rotación de la Tierra es uno de los movimientos de la Tierra que consiste en su rotación en torno a su propio eje. La Tierra gira de Oeste a Este. Tomando al Polo Norte como punto de vista, la Tierra gira en sentido antihorario, es decir, de derecha a izquierda. Un giro completo en relación a una estrella fija dura 23 horas, 56 minutos y 4 segundos. Este movimiento se hace patente con el péndulo de Foucault cuya masa considerable se suspende de un punto a gran altura para independizar su movimiento del propio movimiento de rotación terrestre, es decir, del suelo.

A lo largo de millones de años la rotación se ha ralentizado de forma significativa por interacciones gravitacionales con la Luna (efecto marea), además de que vivimos en un universo en continua expansión (que pareciera corroborar la teoría del Big Bang). Sin embargo, algunos acontecimientos de grandes proporciones, como el terremoto del Océano Índico de 2004 han acelerado la rotación en 3 microsegundos.[1] El ajuste postglacial, en marcha desde la última edad de hielo, está cambiando la distribución de la masa de la Tierra y, por consiguiente, modificando el momento de inercia y, a causa de la ley de conservación del momento angular, también el período de rotación.[2]

La medición del día terrestre toma en cuenta el valor exacto del movimiento de rotación. Como ese valor se hace cada vez más corto, se hace necesario ajustar periódicamente la medida del tiempo con un reloj atómico que es de gran precisión y no depende de la velocidad de rotación. Como resulta obvio, no se puede ajustar la duración del movimiento de rotación terrestre al reloj atómico (que, como hemos dicho, no depende de la duración de esa rotación) sino al contrario: cuando la hora marcada por un reloj atómico marca un segundo más que el movimiento de rotación terrestre, se suprime dicho segundo en la medición precisa del movimiento de rotación terrestre.

Consecuencias de la rotación terrestre[editar]

Sucesión del día y de la noche[editar]

Siendo la Tierra un cuerpo esférico, cualquier punto de su superficie pasará diariamente de la iluminación a la oscuridad, es decir, del día a la noche, excepción hecha de las zonas polares, donde la inclinación del eje terrestre modifica esta idea. Esta consecuencia es muy importante y regula la vida cotidiana de los animales, las plantas y, especialmente, de los seres humanos.

A su vez, la sucesión del día y de la noche determina la exposición diaria de la superficie terrestre a la radiación solar y a una serie de procesos de compensación en las partes sólida, líquida y gaseosa de nuestro planeta que suavizan en gran medida los valores extremos a que daría lugar una exposición directa a dicha radiación. La atmósfera y, sobre todo, la hidrosfera, absorben gran cantidad de calor durante el día y lo ceden durante la noche permitiendo, en consecuencia, la vida sobre la Tierra.

Abultamiento ecuatorial y achatamiento polar[editar]

Dirección de los vientos y de las corrientes marinas[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Sumatran earthquake sped up Earth's rotation, Nature, 30 de diciembre de 2004.
  2. Wu, P.; W.R.Peltier (1984). «Pleistocene deglaciation and the earth's rotation: a new analysis». Geophysical Journal of the Royal Astronomical Society 76:  pp. 753–792. 

Enlaces externos[editar]