Remís

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Matrícula de coche remís del departamento de Colonia, Uruguay.

Un remís (del francés remis, "enviado", coche de arrendamiento con chófer) es un servicio de transporte público usado en Argentina, Uruguay y recientemente también en Bolivia. Es un automóvil con conductor (denominado remisero) que se alquila para llevar pasajeros. Normalmente se alquila para recorrer trayectos cortos o medianos dentro de las poblaciones, aunque a veces se los utiliza para viajes largos, o para varios viajes dentro de una misma zona pero durante toda una jornada laboral.

Historia[editar]

El comienzo del remís en Argentina data del año 1948, año de florecimiento en la noche porteña y donde era muy difícil conseguir un medio de locomoción a la salida de los teatros. Uno de los lugares más concurridos era "La Lechería" ubicada en Talcahuano, al 700, frente a la Plaza de Tribunales, a la salida de los mismos. Ante la falta de taxímetros, comenzaron a ofrecer sus servicios vehículos particulares que hacían punto de encuentro en la puerta de este famoso local.

En el año 1952 "La Lechería" cierra, y éste grupo de chóferes particulares inaugura en el mismo local la primera agencia de remises con el nombre de "Turismo Talcahuano", teniendo la habilitación N°1. En 1956 comienza a funcionar "Flota BUIC" en la calle Libertad, al 700, en la otra cara de la Plaza Lavalle, con la habilitación N°2. Frente a esta competencia comercial, ambas empresas comienzan a mejorar los servicios, brindando día a día una diferenciación con el taxi y captando un público más elitista. Comienzan a realizarse con éstos los servicios de casamiento y fúnebres, llenando un nicho que habían dejado el uso de antiguos carruajes para estas ocasiones.

Características[editar]

La principal diferencia entre los remises y los taxis es que los segundos tienen legalmente la posibilidad de ser parados en la vía pública por pasajeros ocasionales, y su cantidad suele ser limitada por el Gobierno; en cambio los remises se toman en la agencia o se piden por teléfono. Los remises, a su vez, pueden no tener un color especial ni un letrero. En muchos lugares los remises son un servicio de una calidad más alta que los taxis, con más confort y más comodidades. Sin embargo, en algunos lugares, la mala situación económica y la falta de control del Estado ya sea provincial o municipal, ha convertido a los remises informales en competencia desleal para el transporte público, dado que no sólo afecta la actividad del taxi, sino que pone en desventaja económica a las empresas de remís que respetan las normas, cumplen medidas de seguridad y abonan impuestos.

Al no ser sublicenciatarios del Gobierno, los remises fijan su tarifa independientemente, sujetas sólo por las leyes de oferta y demanda. Además de los costos de la tarifa, también puede cambiar la forma en la que se cobra: puede cobrarse por zonas, con un mínimo, etc. A diferencia de los taxis, en los viajes de remís la espera se calcula manualmente, y sólo cuando el vehículo se ha detenido completamente por más de unos minutos. Finalmente, mientras que los taxis se encuentran recorriendo constantemente la ciudad, los remises se encuentran estacionados frente a una agencia esperando ser llamados o partir de allí mismo.