Proceso de mejora continua

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El proceso de mejora continua es un concepto del siglo XX que pretende mejorar los productos, servicios y procesos.

Postula que es una actitud general que debe ser la base para asegurar la estabilización del proceso y la posibilidad de mejora. Cuando hay crecimiento y desarrollo en una organización o comunidad, es necesaria la identificación de todos los procesos y el análisis mensurable de cada paso llevado a cabo. Algunas de las herramientas utilizadas incluyen las acciones correctivas, preventivas y el análisis de la satisfacción en los miembros o clientes. Se trata de la forma más efectiva de mejora de la calidad y la eficiencia en las organizaciones. En el caso de empresas, los sistemas de gestión de calidad, normas ISO y sistemas de evaluación ambiental, se utilizan para conseguir calidad total.

Utiliza básicamente 6 pilares para su desarrollo:

La mejora continua se basa en el ciclo de Deming, compuesto por cuatro fases:

1. Estudiar la situación y proponer las mejoras.

2. Poner en marcha las propuestas seleccionadas.

3. Comprobar si la mejora está resultando de la manera esperada.

4. Implementar las propuestas con las mejoras necesarias. Existen muchas           maneras de implantar la mejora continua en las empresas.

Las formas de implantar la mejora continua son muy diversas y existen muchas maneras de realizarla. Diversos autores afirman que los mejores resultados se dan cuando las ideas y las mejoras se originan en grupo, ya que se aprovechan mucho mejor las experiencias de los trabajadores y además, es un elemento clave para implicar y motivar a los empleados. Esto se puede dar, a través de equipos de trabajo multifuncionales o auto-regulados que incorporan las actividades de mejora continua entre sus responsabilidades; bien, a través de grupos permanentes como son los círculos de calidad; o bien, mediante equipos de mejora de una cierta duración de tiempo (según los autores Marín-Garcia, Pardo del Val y Bonavia Martin (2008) y Veciana Vergés y Capelleres i Segura (2003))

Requisitos[editar]

La mejora continua requiere:

  • Apoyo en la gestión.
  • Feedback (retroalimentación) y revisión de los pasos en cada proceso.
  • Claridad en la responsabilidad de cada acto realizado.
  • Poder para el trabajador.
  • Forma tangible de realizar las mediciones de los resultados de cada proceso

La mejora continua puede llevarse a cabo como resultado de un escalamiento en los servicios o como una actividad proactiva por parte de alguien que lleva a cabo un proceso.

Es muy recomendable que la mejora continua sea vista como una actividad sostenible en el tiempo y regular y no como un arreglo rápido frente a un problema puntual

Para la mejora de cualquier proceso se deben dar varias circunstancias:

  • El proceso original debe estar bien definido y documentado.
  • Debe haber varios ejemplos de procesos parecidos.
  • Los responsables del proceso deben poder participar en cualquier discusión de mejora.
  • Un ambiente de transparencia favorece que fluyan las recomendaciones para la mejora.
  • Cualquier proceso debe ser acordado, documentado, comunicado y medido en un marco temporal que asegure su éxito.

Generalmente se puede conseguir una mejora continua reduciendo la complejidad y los puntos potenciales de fracaso mejorando la comunicación para proteger la calidad en un proceso.

Algunos principios de la mejora continua[editar]

  • Manténlo simple. (Keep it simple. KIS)
  • Si entran datos erróneos, saldrán datos erróneos. (Garbage in garbage out. GIGO)
  • Confiamos en ello, pero vamos a verificarlo. (Trust, but verify)
  • Si no lo puedes medir, no lo podrás gestionar. (If you can't measure it, you can't manage it)
  • Crear una mentalidad para la mejora.
  • Asumir que la mejora no tiene límites. No darse nunca por satisfecho.
  • Trabajo en equipo. Con frecuencia, la creatividad de 10 personas puede superar al conocimiento de un solo individuo.
  • Un lugar para cada cosa, y cada cosa en su lugar (5´s)

Equipos de mejora[editar]

Un equipo de mejora es un grupo de una duración determinada formado por un número pequeño de empleados, los cuales son elegidos por la alta dirección y pertenecen a distintas áreas de trabajo o incluso niveles jerárquicos. De esta manera se asegura que los trabajadores tengan puntos de vista diferentes y se pueda abordar problemas que puedan afectar a distintas áreas de la empresa. El equipo se reúne periódicamente y se encarga de identificar, analizar y proponer alternativas para solucionar problemas que puedan surgir dentro de la empresa las cuales posteriormente serán evaluadas por la alta dirección decidiendo la ideas que serán implantadas y las que no. Una vez se decide que ideas se van a llevar a cabo, el equipo tiene total autoridad para implantarla. Una vez el equipo cumple su cometido el grupo se disolverá, la duración de estos suele ser de entre 24 y 48 meses.

La creación de estos equipos permite que los trabajadores se involucren y colaboren ya que las personas tienen el objetivo común de solucionar los problemas (al igual que en los círculos de calidad), además, permite la formación de los empleados a un bajo coste y que estos se motiven ya que pueden usar su poder de decisión a favor de los objetivos de la empresa (según los autores Marín-Garcia, Pardo del Val y Bonavia Martin (2008) y Veciana Vergés y Capelleres i Segura (2003)).

A diferencia de los equipos de mejora en los círculos de calidad los empleados que forman el grupo se presentan voluntariamente, pertenecen al mismo departamento o al mismo nivel jerárquico.  Además, los grupos son estables en tiempo, es decir, una vez cumple su cometido, los grupos no se disuelven si no que buscan poder solucionar nuevas soluciones a otros problemas (según los autores Garcia-Lorenzo y Carlos Prado (2010)). 

Algunas metodologías[editar]

Véase también[editar]