Periophthalmus koelreuteri

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Gobies
Microgobius gulosus1.jpg
Microgobius gulosus
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Actinopterygii
Subclase: Neopterygii
Infraclase: Teleostei
Superorden: Acanthopterygii
Orden: Perciformes
Suborden: Gobioidei
Familia: Gobiidae
Subfamilia: Oxudercinae
Género: Periophtalmus
Especie: P. koelreuteri
(Bloch, 1793)

El saltarín del fango, Periophtalmus koelreuteri pertenece al subreino: Metazoos, tipo: vertebrados; clase: Osteíctios; subclase: Neopterigios; orden: Perciformes; familia: Gobidios.

Si nos diéramos una vuelta por algún manglar de las regiones tropicales, podríamos encontrarnos ante un pequeño animal de unos 12 a 15 cm de longitud que nos plantearía un dilema a primera vista: ¿se trata de un pez o es realmente un anfibio? La respuesta puede resultar más difícil de lo que creemos. Si nos atenemos a la morfología de este curioso perioftálmido nos encontramos ante un ser muy parecido a un renacuajo, con el cuerpo corto y rechoncho del que sobresalen dos ojos saltones, similares a los de las ranas, y una larga cola carnosa. Si, por el contrario, nos fijamos en su comportamiento, observaremos que este animal gusta de desplazarse por el fango de las orillas del manglar, fuera del agua, e incluso tiene la costumbre de "airearse" trepando por las raíces de los manglares donde pasa largos ratos. Pues bien, después de todo lo dicho, hay que aclarar que no estamos ante ningún anfibio, sino ante un extraño pez que gusta de no encajar en los esquemas preestablecidos.

Su coloración no se diferencia demasiado de la propia de los renacuajos de la rana verde (Rana perezi), siendo pardo-grisácea en su región dorsal y algo más clara y moteada en la zona ventral. Esos colores le permiten pasar desapercibido para sus depredadores cuando se encuentra asomándose en la superficie del agua o cuando se lanza a explorar los territorios que se descubren al bajar la marea.


Es habitual observarlo deslizándose en grupo por el fango sobre el que parece corretear, aunque lo que realmente hace es desplazarse ágilmente a saltitos. Si esto resulta sorprendente, más curiosa aún es la capacidad que posee para agarrarse con sus aletas pectorales a tallos y raíces de los mangles. Esto se debe a que dichas aletas pectorales están estructuradas articularmente como si fuesen patas y dotadas de una musculatura especializada para este tipo de capacidades tan infrecuentes entre los peces.

Durante esas excursiones fangosas procura mantener húmedas dos partes de su cuerpo especialmente importantes: una es su cola, que se encuentra fuertemente vascularizada y que de secarse podría provocarle la muerte, y la otra son las agallas que de perder la humedad le asfixiarían. Mientras tenga húmedas esas agallas puede permanecer sin problemas fuera del agua, lo que a veces confunde a quienes creen que se trata de un anfibio o de un pez pulmonado. Desde la orilla puede cazar con mayor facilidad pequeños insectos que componen su dieta junto con moluscos y gusanos.

El saltarín del fango, como perteneciente a la familia de los Perioftálmidos, posee unos ojos grandes, saltones y extremadamente móviles, algo muy poco frecuente entre los peces. Cuando se asoma en la superficie del agua puede asemejarse a una rana. Una de las características más llamativas de estos ojos es que están perfectamente adaptados tanto para la visión aérea como para la subacuática.

Numerosos aficionados intentan mantener al Saltarín en sus acuarios. En el caso de que se quiera observar de cerca el comportamiento de este pez tan peculiar, debemos tener en cuenta que necesita sacar la cabeza fuera del agua de vez en cuando y que, en caso de no hacerlo, perece en la mayor parte de los casos.