Paso procesional

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Paso que muestra a Jesús capturado por los romanos. Es conocido como "de la Caña" por lo que porta en sus manos a modo de cetro. Pertenece a la Cofradía de la Vera Cruz. Semana Santa de Salamanca.

El paso (en latín: passus‘escena, sufrimiento’)? es la plataforma donde se lleva en procesión a las figuras de arte sacro en las procesiones.

Definición[editar]

El paso es un conjunto formado por una plataforma (conocida como mesa)[1] sobre la que hay imágenes evangélicas. La plataforma forma parte de la estructura del paso (la parihuela). La plataforma es llevada colocando a personas en varias vigas de madera (trabajaderas) y puede sostenerse en el suelo sobre unos maderos (zancos).[1]

Cuando la Virgen va sola o en compañía del apóstol Juan el paso va cubierto con un palio y se conoce como paso de palio o paso de Virgen.[2] Cuando hay varias figuras sin palio y cuando se porta a Jesús sin crucificar se conoce como paso de misterio. Al Señor se le suele llamar Cristo cuando se le presenta desde la crucifixión hasta el entierro[3] y al paso donde procesiona un crucificado se le llama paso de Cristo. Cuando en el paso de misterio va Jesús con la cruz al hombro la figura recibe el apodo de Nazareno[4] (con mayúscula inicial, a diferencia del nazareno cofrade).

Características[editar]

Las esculturas de arte sacro salieron de los templos para realizar procesiones de la mano de las cofradías de penitencia a partir del siglo XVI.[5] En su origen las procesiones podían llevar hasta cinco pasos, aunque normalmente eran dos, al igual que ahora.[6]

Lo más probable es que los primeros pasos fuesen andas con manguetas para se llevadas entre diez u ocho hermanos.[6] Aunque algunas hermandades españolas siguen usando andas con manguetas lo más habitual hoy es portar pasos más grandes y elaborados, que son los que, en adelante, describiremos.

Según el historiador Esquivias Franco, hacia 1620 empezó a extenderse el uso de pasos grandes, con una peana sobre la plataforma para la Virgen y con respiraderos para los que portaban el paso (costaleros).[6] No obstante, pese a ser similares en su forma, en el siglo XVII eran de unas dimensiones mucho menores a las actuales.[6] También sucedía que el paso del Cristo era más grande que el paso de la Virgen.[6]

La parte superior del paso, que se encuentra sobre los respiraderos, es la canastilla.[2] Normalmente la canastilla está decorada con un estilo neobarroco, aunque hay una minoría de mediados del siglo XX y finales del siglo XIX con decoración neogótica o neorenacentista.[6] La canastilla del paso de misterio o de Cristo suele ser de madera barnizada o cubierta de oro (pan de oro). En el paso de palio la canastilla suele ser de metal plateado.[7]

No se conservan muchos pasos antiguos. Entre los más antiguos conservados está el del Jesús del Gran Poder de Sevilla, que fue realizado por Francisco Ruiz Gijón entre 1688 y 1692, pero ha sido restaurado y reformado en numerosas ocasiones.[8] Lo que sí que es más habitual es que se conserven relieves antiguos (de los siglos XVII y XVIII mayoritariamente) insertados en pasos contemporáneos.[8]

Aunque la canastilla y los respiraderos son los elementos fundamentales, el paso suele tener más elementos. En los ángulos suelen colocarse faroles, candeleros de varios brazos o simplemente cirios. La mayoría de los faroles y candeleros suelen ser barrocos, aunque los brazos retorcidos son de estilo rococó.[9] Además, la plataforma del paso suele cubrirse con exornos florales. El aspecto floral se ha desarrollado mucho desde la década de 1940.[10]

Animación 3D de un manigueta de un paso de la semana santa de Cádiz . Andalucía . España.

La parte inferior del paso está cubierta con unas telas conocidas como faldones. Estas telas cubren el cuerpo de los costaleros que se encuentran bajo el paso. Estas telas reciben el apelativo de faldones y han estado presentes, al menos, desde el siglo XVII.[11] Antiguamente solían ser de ricas sedas labradas si se trataba de una cofradía poderosa o de simple tafetán si se trataba de una cofradía con menos recursos.[11] En la actualidad los faldones son de terciopelo liso, aunque en algunos casos es de terciopelo bordado.[11]

La estructura de madera del paso (que a la postre es cubierta con la canastilla y otros complementos) es conocida como parihuela.[2] La moldura que sostiene los faldones del paso y que se coloca en la cornisa o las aristas de la parihuela se conoce como baquetón.[2]

En los comienzos de las cofradías, algunos pasos llevaban ruedas, aunque hoy esto es menos habitual. Un ejemplo del siglo XVII es el Cristo de las Ánimas de Granada.[12] En las décadas de 1920 y 1930 algunos pasos de Sevilla llevaban ruedas para poder prescindir de los costaleros, aunque esto se abandonó.[13]

Los pasos de misterio y los de Cristo pueden ir iluminados por grandes candelabros para un cirio (hachones), candelabros con tulipas de cristal para varias velas o con faroles.[14]

El paso de palio[editar]

Las dos diferencias principales con el paso de misterio o de Cristo son el palio sostenido por varales y la peana que hay sobre la plataforma para colocar a la Virgen.[15]

El origen del palio era proteger a las personas importantes de la lluvia y del sol. Esto hizo que se asociara con la jerarquía y se decidiera colocárselo a la Virgen.[15] El palio se empezó a colocar en la primera mitad del siglo XVII y al principio hubo cofradías que lo colocaban tanto al Cristo como a la Virgen,[15] aunque hoy se usa solamente en este último caso.

Los bordes del palio que cuelgan hacia abajo son conocidas como bambalinas y pueden finalizar rectas o en puntas. Las bambalinas rectangulares se conocen como rectas o de cajón, y las que terminan en puntas son conocidas como de dentada o de caída.[16]

El paso de la Virgen suele tener más elementos de orfebrería que el paso de misterio o de Cristo. La peana de la Virgen, los varales y los candelabros suelen ser de plata.[17]

Los pasos de palio suelen tener varios cirios en la parte delantera y un par de candelabros en la parte trasera (candelabros de cola).[18]

Paso alegórico[editar]

El paso alegórico es un paso de misterio que representa con figuras alegóricas un pasaje bíblico o que destaca alguna enseñanza evangélica.[19]

Esto existe desde el siglo XVI. En 1595 la Hermandad de San Juan Evangelista de Sevilla sacaba en procesión a este santo con tres clavos[19] y en el actual Sábado Santo procesiona un esqueleto sobre el Calvario junto a un dragón, que representa la Victoria de Cristo sobre la muerte. En Orihuela procesiona un paso con una diablesa, Jesús y una samaritana.[19] En Santomera procesiona un paso con un ángel expulsando a un demonio.[19]

Galería[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Carlos Colón (1992). Semana Santa de Sevilla. Madrid: Diario El País y Editorial Aguilar. p. 62. ISBN 84-03-59171-3. 
  2. a b c d «Diccionario». Semana Santa de Sevilla. Consultado el 15 de mayo de 2016. 
  3. Carrero Rodríguez, 1996, p. 112.
  4. Carrero Rodríguez, 1996, p. 226.
  5. José Sánchez Herrero (1985). «Las cofradías sevillanas, los comienzos». Las cofradías de Sevilla. Historia, antropología y arte. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. pp. 28-34. ISBN 84-7405-305-6. 
  6. a b c d e f María Jesús Sanz Serrano (1985). «Las artes ornamentales en las cofradías de la Semana Santa sevillana». Las cofradías de Sevilla. Historia, antropología y arte. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. p. 156. ISBN 84-7405-305-6. 
  7. Sanz Serrano, 1985, p. 166.
  8. a b Sanz Serrano, 1985, p. 157.
  9. Sanz Serrano, 1985, p. 158.
  10. Sanz Serrano, 1985, p. 159.
  11. a b c Sanz Serrano, 1985, p. 167.
  12. «Hermandad de Ánimas». Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba. Consultado el 2 de mayo de 2016. 
  13. Nicolás Salas (13 de julio de 2016). «Los primeros hermanos costaleros y pasos con ruedas». El Correo de Andalucía. 
  14. Carlos Colón, 1992, p. 64.
  15. a b c Sanz Serrano, 1985, p. 163.
  16. Carlos Colón, 1992, p. 67.
  17. Sanz Serrano, 1985, p. 165.
  18. Carlos Colón, 1992, p. 66.
  19. a b c d Juan Carrero Rodríguez (1997). Diccionario cofradiero. Sevilla: Castillejo. p. 255. ISBN 8480580577.