Verónica (santa)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Santa Verónica
Saint veronica.jpg
Escultura colosal, de Francesco Mochi, 1632, en una de las pilastras de la cúpula de la basílica de San Pedro del Vaticano, donde según la tradición se conserva la reliquia.
Festividad 12 de julio,[1] 13 de enero,[2] Martes de Carnaval, 4 de febrero,[3] 3 de febrero,[4] o primera semana del mes de junio.[5]
Atributos paño de la Verónica
Patronazgo hiladores,[2] lavanderas,[6] fotógrafos[7]
[editar datos en Wikidata]

Verónica, según la tradición cristiana, fue la mujer que, durante el Viacrucis, tendió a Cristo un velo, lienzo o paño (el paño, lienzo o velo de la Verónica, también llamado "Verónica" a secas) para que enjugara el sudor y la sangre. En la tela habría quedado milagrosamente impreso el Santo Rostro. La escena no se encuentra en los evangelios canónicos, sino en los apócrifos (Evangelio de Nicodemo).[8]

Se le rinde culto por su vinculación con la figura de Cristo, como a otras Santas Mujeres, y es muy común su representación pictórica o escultórica portando el paño. En ocasiones, el personaje de Verónica se identifica con el de la Hemorroísa.

Paño de la Verónica[editar]

El paño de la Verónica sería una de las reliquias que se consideran vera icon; o sea, verdaderas imágenes de Cristo, como el Mandylion de Edesa, la Sábana Santa de Turín o el Santo Sudario de Oviedo.

Según una tradición que ya existía en el siglo VIII (cuando el papa Juan VII habría consagrado en Roma una capilla denominada de sancta María in Verónica), el emperador Tiberio, contemporáneo de Cristo, fue curado milagrosamente de una terrible enfermedad por esta reliquia. No hay documentación hasta el siglo XI:[9]

... en un breve del papa Sergio IV se lee que, el 23 de noviembre de 1011 se dedicó un altar al Santo Sudario. Un documento del mismo año, conservado en el Archivo de la basílica vaticana, informa que estaba en actividad un cierto Juan "sacerdote y mansionario de Sancta Maria in Verónica". En la Historia Basilicae Vaticanae, escrita en 1160, Petrus Mallius confirma la presencia en la basílica de San Pedro del "oratorio de la santa Madre de Dios la Virgen María, llamado Veronica, donde está sin duda el sudario de Cristo". Y siempre en esa época, en el Chronicon de Benedetto di San Andrea del Monte Sorratte,[10] se lee que el papa Juan VII "hizo el oratorio de la santa Madre de Dios [...] al interior de la iglesia del beato apóstol Pedro, que está denominado en relación a la Verónica". El oratorio de la Verónica era "una elegante construcción a più piani sostenida por cuatro columnas que, en alto, hospedaba el sacello delimitado por columnas retorcidas y protegido por una reja de hierro macizo, a su vez sujeta por una pesada puerta de bronce, realizada por Uberto di Piacenza por deseo de Celestino III en 1191. Bajo este sacello un bajorrelieve marmóreo, en una lastra sostenida por columnitas, lleva en su centro la imagen de la Verónica que sostenía entre las manos el velo con el Rostro de Cristo. En el plano inferior, sobre el altar, se situaba una gran pala [retablo] representando a Verónica, con el velo del Santo Rostro, entre los santos Pedro y Pablo. Esta pala debe ser la única obra pictórica conocida de Ugo da Carpi, pintada probablemente para el Jubileo del año 1525 y ahora conservada junto al Archivo histórico de la Fábrica de San Pedro."[11]

En el Jubileo del Año Santo de 1300, el paño de la Verónica se contaba entre las Miriabilia Urbis. Es también citado en obras literarias, como el Canto XXXI del Paraíso de la Divina Comedia de Dante. El establecimiento oficial de las estaciones del Viacrucis, en los siglos XIV y XV, reservó a la Verónica la Sexta Estación.[12] A partir de entonces se convirtió en una devoción muy extendida y reflejada en el arte. El saco de Roma de 1527 parece que tuvo como consecuencia la venta de la reliquia por lansquenetes protestantes "en las tabernas de Roma"; aunque posteriormente se dijo que había sido recuperada. El Martirologio Romano (Pietro Galesini, Milán, 1578) establecía su festividad el 3 de febrero. Otra ocasión en la que pudo haber sido robada de nuevo fue la reforma de su capilla en San Pedro en 1608.[13] Surgió también la crítica teológica e historiográfica que cuestionaba la existencia real de Verónica, siendo su mayor exponente San Carlos Borromeo, que suprimió el culto en su diócesis en 1620.[9]

El hecho es que la ubicación actual de la reliquia no se puede determinar con claridad; se copió varias veces (alguna de las distribuidas por Europa serán probablemente las que se custodian en distintos lugares, pretendiendo ser alguna parte del velo original), se prohibió su copia, ordenando destruir las ya realizadas, y dejó de exhibirse públicamente desde el siglo XVII, conservándose teóricamente sobre una gran escultura de Verónica (de Francesco Mochi, 1632) en el pilar suroccidental de los que sostienen la cúpula de la basílica de San Pedro. Entre los lugares donde se pretende conservar la imagen están la basílica del Volto Santo[14] de Manoppello (Santa Faz de Manoppello), la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Jaén (Rostro Santo de Jaén) y el Monasterio de la Santa Faz de Alicante (Santa Faz de Alicante).

La paradoja de la multiplicidad de paños se resolvía con el recurso a la posibilidad de que Verónica doblara el pañuelo dos veces antes de que la sangre de Jesús se secara, con lo que serían cuatro las imágenes obtenidas. La palabra griega tetradiplon ("doblado cuatro veces") se reserva no obstante para la denominación del Mandylion de Edesa. Se ha señalado la coincidencia de que en las leyendas más antiguas, Verónica aparezca citada como una princesa de Edesa.[15]

Etimología[editar]

Una interpretación paretimológica muy extendida relaciona el nombre de Verónica con la expresión latina vera icon, 'imagen verdadera', llegándose a afirmar que la leyenda del personaje arranca del nombre del mismo.[16] Sin embargo, en realidad procede del griego Βερενίκη (Berenice), forma dialectal macedonia de Φερενίκη (Ferenice), "portadora de la victoria".[17] La etimología se conoce desde al menos el siglo XVII ("juzga Tillemont que Verónica pudo ser el mismo nombre Berenice, común entonces entre los judíos"), aunque muchos autores han preferido la lectura paretimológica del nombre (Francisco Quaremio[18] , Bzovius, Du Cange).[19]

Iconografía[editar]

El tema fue muy desarrollado en el arte cristiano occidental desde finales de la Edad Media. Tiene notables ejemplos en los primitivos flamencos, el Renacimiento y el Barroco.[20]

Pintura
Vidrieras
Pasos de Semana Santa
Otras esculturas

Iglesias[editar]

Bibliografía[editar]

Una prueba del desplazamiento que sufrió el Mandylion por la Verónica la encontramos en la discusión en torno a una tabla bizantina que, en el siglo XIII, hace su aparición directamente como sustituto de la Verónica. Actualmente se encuentra en el tesoro de la catedral de Laon y desde el siglo XIII es objeto de culto como la "Sainte Face". Se trata de una obra del mundo eslavo meridional que, en la inscripción... se presenta como el "rostro del Señor en el lienzo" (Obraz G[o]sp[p]dnna ubrus). Los rasgos suaves y plenos del rostro, junto con su libertad pictórica, indican que su origen puede datarse a comienzos del siglo XIII. Poco después, la imagen se encuentra en Roma, y en 1249, año en que oímos hablar de ella por pirmera vez, inicia su viaje a Francia... La abadesa de Montreuil-les-Dames[31] había pedido a su hermano en Roma que confiase a su convento la custodia del icono romano de la Verónica, que por aquel entonces había alcanzado fama en toda Europa. El hermano, de nombre Pantaleón, se encontraba en una incómoda situación. Como capellán del papa y custodio del tesoro de San Pedro, tenía acceso a la reliquia... pero le resultaba imposible sacarla de Roma, así que envió un sustituto que la hermana... debía "aceptar en lugar de la Verónica". El retrato no era una obra cualquiera, sino una efigie de la que antaño le habían hecho entrega unos "hombres santos". El aspecto del Mandylion, extraño para unas monjas francesas de la época gótica, con un tono oscuro de piel, lo justifica Pantaleón explicando que lo había adquirido Jesús durante sus periplos por Palestina. La carta quizás sea una falsificación de la misma época, pero su justificación es interesante... La leyenda local de culto tiene como objetivo introducir el Mandylion oriental como un ejemplar de la Verónica romana.

A veces da la impresión como si la imagen de Abgar hubiese sido absorbida en toda regla por la Verónica. Así, en el año 1287, en Roma, la Verónica fue mostrada a un monje sirio como el lienzo con la impresión del rostro de Cristo que había poseído Abgar. Pero las cosas no son tan sencillas... En la reliquia de San Pedro... ya en el siglo XII quería verse el sudor ensangrentado que Cristo derramó en el Monte de los Olivos... A partir del papado de Celestino III (1191-1198), la Verónica se guardó en lo alto de un ciborio de seis columnas, que hacía las veces tanto de tesoro enrejado como de escenario. Pero hasta poco después de 1200 no se hablaría de una imagen en el paño. Como la nueva imagen-reliquia aún se encontraba a la sombra del icono del Sancta Sanctorum, fue necesario acudir a la propaganda para asentar su culto. Con este fin se introdujo un milagro adecuado. El segundo domingo después de la Epifanía, el papa Inocencio III (1198-1216) acudía en procesión al hospital del Espíritu Santo, fundado por él, para predicar las obras de amor al prójimo y mostrar a los enfermos el sudario (sudarium) de la Pasión de Cristo. En el año 1216, sin embargo, la "impresión del rostro" se dio ella sola la vuelta cuando, tras las celebraciones, se la quiso instalar de nuevo en su lugar habitual. Al interpretarse como un mal presagio, el papa incluyó una oración dedicada a la imagen y concedió diez días de indulgencia a todos los que orasen ante ella.

Así dice el relato de la Crónica universal de Matthew Paris, terminada después de 1245 en Saint Albans. El cronista añadió a su texto una imagen que correspondía a su idea del original romano y que sería empleada "de este modo" (in hoc modo), esto es, en lugar del original, por muchos que rezaban a la Verónica. Al mismo tiempo, este busto a modo de icono satisfacía el deseo de quienes rezaban de tener una imagen de devoción,[32] algo muy actual en la época. Por eso se repite en el frontispicio de un salterio inglés, en el que se recomienda su uso de la siguiente manera: "Para ayudar al espíritu del orante a lograr una mejor devoción, se reverencia el rostro (facies) del Salvador a través del arte del pintor (industriam artificis)". ...

... En el papado de Honorio III (1216-1227) se llevó la imagen en un relicario muy valioso al hospital, donde se expuso para que fuera venerada por los fieles. ... El himno Ave facies praeclara... explica la carnación oscura, característica del original, de manera algo rebuscada aludiendo al miedo de Jesús en el Monte de los Olivos, con lo que encaja, no obstante, el sudor de sangre. El himno Salve sancta... subraya, por el contrario, el "resplandor divino" del santo retrato "sobre el lienzo blanco como la nieve".

El original de la Verónica fue ofrecido a la venta en las tabernas de Roma por los lansquenetes imperiales de confesión luterana en el Sacco de Roma del año 1527. Desde entonces no ha vuelta a aparecer, aunque, como siempre sucede en estos casos, "se volvió a encontrar" muy pronto. En el siglo XVII pasó a ocupar la cámara-relicario que Bernini dispuso en el pilar suroccidental del crucero de San Pedro. La estatua de la Verónica en el nicho situado debajo, obra de Francesco Mocchi, muestra al visitante el tesoro que allí se custodia. Josef Wilpert descirbe la reliquia actual como un lienzo con dos manchas de color óxido parduzco; Paul Krieg, como un lienzo doble en el que aparecen los contornos de una barba, sobre una placa de oro: el formato original (40x37 cm) lo conocemos gracias a un receptáculo de cristal de roca donado en 1350.

Hans Belting[33]

Notas[editar]

  1. Memoria de Santa Verónica
  2. a b "13 [de enero]... En Barcelona, Sta. Verónica, patrona de los obreros de hilo" (Almanaque de La Publicidad para el año de 1865).
  3. Jaime Villanueva y Joaquín Lorenzo Villanueva, Viage literario á las iglesias de España, Imprenta real, 1803.
  4. Pietro Galesini, Martirologio Romano, 1578. Citado en Delenda, op. cit.
  5. Festividad de la Verónica. Alcalá la Real
  6. "Lavanderas: Verónica, 12 de julio; Huna, 15 de abril" (Fiestas de gremios ayer y hoy).
  7. Verónica, patrona de los fotógrafos (en blog.arcadina.com, fuente dudosa). Hay textos sobre el asunto que se remontan al siglo XIX: "We do not appreciate the appositeness of M. Conti's suggestion, as the impression taken by Veronica had nothing of the strictly photographic in its nature. Her patronage, we should imagine, would be more fitly appropriated by printers." (The Photographic News: A Weekly Record of the Progress of Photography, 1896). "It seems that photographers already have a patron saint, and before I go any farther I challenge every reader at once to ... As you do not know the name of the saint in question, I may say that it is St. Veronica, but I do not expect you to accept" (The Amateur Photographer & Photography, 1918).
  8. Vía Crucis, La Verónica enjuga el rostro de Jesús
    • Miguel Angel García Olmo, Santa Verónica, 12 de julio - El Velo de la Verónica y la ciencia, 2 de junio de 1999. Cita como fuentes a Heinrich Pfeiffer; K. Pearson, Die Fronika (1887); Von Dobschütz, Christusbilder' y "Das Schweisstuch der Verónica" en Monatschrift F. h. Kunst (1909); P. Perdérizet, De la Véronique et de St. Véronique ("Seminarium Kondokovianum", 1932, pp. 1-16); H. Leclercq, DAC, vol. VII, cc. 224-225 y 2458-2459, y otros
  9. a b Odile Delenda, El paño llamado «de la Verónica» en la obra de Zurbarán, en Boletín del Museo de Bellas Artes de Bilbao, nº 7, 2013.
  10. Petrz, fuente citada en it:Benedetto di Sant'Andrea del Soratte
  11. Saverio Gaeta, L'enigma del volto di gesù, pg. 141.
  12. Sexta Estación - La Verónica enjuga el rostro de Jesús en la web oficial del Vaticano.
  13. Luca Trovellesi Cesana (dirección) y Monica Centofante (guión), En busca del rostro de Jesús, documental de Sydonia Production, 2013 (emitido en TVE el 25/06/2015 y el 09/11/2015, ficha en El Mundo).
  14. Culturalia, fuente citada en it:Basilica del Volto Santo
  15. Santo Sudario en Enciclopedia Católica.
  16. Jacques Le Goff y Jean-Claude Schmitt, Diccionario razonado del Occidente medieval, pg. 745.

    Santa Verónica, que debe su existencia -tardía- a la construcción de un nombre propio de persona a partir de dos palabras latinas vera icona, empleadas para designar la Santa Faz, es decir, la "verdadera imagen" del Salvador impresa en un sudario. Verónica se convierte, así, en una mujer joven que, en el trayecto de la subida al calvario, secó con un lienzo el sudor de Cristo... Ejemplos similares, por los cuales es el nombre el que crea la leyenda hagiográfica, son numerosos. Se cree que el apóstol Simón sufrió el martirio consistente en ser aserrado todo a lo largo de su cuerpo, tormento que comparte con el profeta Isaías y con el joven san Ciro. Estos tres nombres propios evocan, en efecto, el nombre de la sierra [la relación simbólica se observa mejor en el caso de san Ciro, partiendo del vocablo francés que emplea el autor en este caso, scie (sierra) y scier (aserrar) N. de la T.]... contribuyendo a crear en los tres casos una leyenda, unas imágenes y un carácter patronal. De forma inversa, santa Catalina de Alejandría, que sufrió el suplicio de la rueda, se transformó, felizmente, en patrona de todos los oficios que utilizaban o fabricaban ruedas, comenzando por los molineros y los carreteros... Paralelamente, una parte de los santos sanadores deben sus poderes terapéuticos o profilácticos únicamente a su nombre. La relación parlante entre el nombre del santo y el de la enfermedad no es la misma en diferentes lenguas; las virtudes de cada santo difieren según en país. En Francia, saint Maclou [san Macuto] es invocado contra un gran número de enfermedades que producen pústulas, forúnculos o clavos (clou), mientras que en Alemania el santo que desempeña un papel parecido es san Galo (die Galle, "bubón"). Por lo mismo, en los países germánicos san Agustín cura de la ceguera o aplaca el mal de ojo (die Augen), en tanto que para los mismos problemas, en Francia... se pide ayuda a santa Clara y en Italia o España a santa Lucía (juego de palabras a partir del latín lux, "luz"). Conocer un nombre propio es, pues, conocer la naturaleza profunda de quien lo lleva. De ahí esas innumerables glosas paraetimológicas... que hoy nos hacen gracia pero que en la Edad Media pasaban por ciertas.



  17. Heikki Solin, Martti Leiwo, Hilla Halla-aho, Latin vulgaire / Latin tardif, en Actes du VIe colloque international sur le latin vulgaire et tardif, Helsinki, 2000. Hildesheim: Olms-Weidmann, 2003. Pp. xvi, 594. ISBN 3-487-11849-1.
  18. Sic, Franciscus Quaresmius o Francesco Quaresmio o Quaresmi. Catholic Encyclopedia, fuente citada en en:Franciscus Quaresmius
  19. Citados en Villanueva, op. cit., pg 77 y 78.
  20. Nicoletta De Matthaeis, La Verónica en el arte (ejemplos a localizar [1] [2] [3])
  21. Ficha en Artehistoria
  22. Ficha en la web del Prado
  23. Base Mérimée, fuente citada en fr:Église Saint-Pierre de Visseiche
  24. Dell'Ultri, fuente citada en it:Francesco Biangardi
  25. Base Mérimée, fuente citada en fr:Calvaire et chapelle de Tronoën
  26. de:Zur Schmerzhaften Muttergottes und St. Ulrich (Maria Steinbach)
  27. Web oficial, fuente citada en it:Chiesa di Santa Veronica
  28. Dehio, fuente citada en de:St. Veronika (Ziertheim)
  29. Web oficial, fuente citada en de:Emtmannsberg
  30. Auer, fuente citada en de:Goldgeben
  31. Expilly, fuente citada en fr:Abbaye de Montreuil-les-Dames
  32. James, fuente citada en en:devotional image y en la:Imagines piae (imagines devotionis); Spamer, fuente citada en de:Andachtsbild;
  33. El "verdadero retrato" de Cristo - Leyendas e imágenes en disputa, en Imagen y culto: Una historia de la imagen anterior a la era del arte, pg. 277 y ss.

Enlaces externos[editar]