Orden de los Mínimos

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Escudo de la orden.

La Orden de los Mínimos (O. M.) es una orden religiosa católica fundada por el ermitaño san Francisco de Paula en el siglo XV. El nombre de "mínimos" hace referencia a la humildad de estos religiosos.[1]

Historia[editar]

San Francisco de Paula.

En 1429, cuando san Francisco de Paula tenía 13, por una promesa hecha por sus padres, pasó un año en el convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles de San Marco Argentano, en la diócesis de Cosenza.[2]​ Pasado el año peregrinó con sus padres a Roma, Asís, Loreto, Espoleto, Montecasino y la ermita de Monteluco. En Roma quedó escandalizado por el lujo de los altos dignatarios eclesiásticos y, según la tradición, le dijo a un cardenal que Jesús no había tenido vestidos tan suntuosos.[3]​ Esto le ayudó a meditar sobre una vida religiosa basada en la pobreza.[4]

Al regresar a Paula, se fue a una cueva aislada en la finca de su padre y vivió allí en soledad. Posteriormente se fue a otra cueva aún más aislada, en la costa del Mediterráneo. Permaneció allí unos seis años, dedicado a la oración y a la penitencia.[5]

En 1435 dos jóvenes le pidieron ser discípulos suyos y él accedió. Para acomodarlos hizo construir un monasterio con tres celdas y una capilla. En 1436 él y sus dos seguidores comenzaron con el movimiento de los Eremitas de San Francisco de Asís, que posteriormente se llamaría Orden Mínima. Ese nombre hace referencia a que son "los últimos de todos los feligreses". La humildad pasó a ser lo principal de este grupo y de la vida de Francisco. Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, la abstinencia de carne y otros productos de origen animal se convirtió en el "cuarto voto".[6][7]​ Francisco siguió siempre esta dieta, que muchos católicos habían dejado de practicar en el siglo XV.[8]

El número de discípulos creció y, hacia 1454, con el permiso de Pirro Caracciolo, arzobispo de Cosenza, Francisco construyó un monasterio con una iglesia. La construcción de este monasterio generó una gran ilusión y devoción de muchas personas hacia Francisco: incluso los nobles proporcionaron piedras y participaron en los trabajos. La devoción aumentó por los muchos milagros que obraba este santo entre los que rezaban con peticiones.[9]​ Por la gran afluencia de devotos, el monasterio fue ampliado entre 1469 y 1474.[10]

El arzobispo de Cosenza escribió al papa:[11]

Francisco construyó dicho oratorio o iglesia y un pequeño monasterio; allí llevó una vida religiosa, eremítica, muy austera; [...] Acogió muchos seguidores en su comunidad, deseosos de llevar el mismo estilo de vida. Se sirven solo de alimentos cuaresmales, [...] Viven santa, religiosa y caritativamente. Su vida y la de la comunidad de sus eremitas ha sido y es de gran provecho para el bien de muchas almas, y por su medio se han realizado muchas obras buenas.

La aprobación diocesana se produjo en 1470 con el documento Decet nos.[12]

San Francisco de Paula pasó a ser conocido en Tours, en Francia. Luis XI se encontraba convaleciente de una enfermedad desde 1480 en el castillo de Plessis-lez-Tours y en 1480 mandó una embajada a Calabria para que el santo fuese a visitarle. Francisco fue animado a ir por el papa Sixto IV y llegó a Tours con sus discípulos. Allí le dio asistencia espiritual al monarca.[5][8][13][14][15]

San Francisco de Paula nombró como vicario suyo en España a Bernardo Boyl. En 1487 Boyl y otros frailes mínimos visitaron a Fernando durante el cerco que tenía en la ciudad de Málaga. Tras la Reconquista de la ciudad se fundó la ermita de Nuestra Señora de la Victoria. Aunque no fundaron ningún convento, Boyl y los otros mínimos fueron a Tours para decirle a Francisco que los Reyes Católicos estaban a favor de la fundación en España de conventos de su orden. Boyl se encontró de nuevo con los Reyes Católicos en Barcelona en 1493 y estos le cedieron la ermita de la Victoria de Málaga para que fundasen un convento, siendo este el primero de la orden en España.[16]

La infanta Ana Beaujeu gobernó durante la minoría de edad del rey Carlos VIII. En París, el 19 de marzo de 1485, la infanta Ana le dio un permiso a los frailes para residir en el castillo de Plessis-lez-Tours hasta que tuvieran un monasterio. Carlos VIII construyó un monasterio para los mínimos en 1491 en Montils, donde el santo residió con su comunidad.[17][18]​ El rey también donó fondos para la construcción del convento de la Trinidad en la cima del monte Pincio de Roma.[19]Carlos VIII también obtuvo asistencia espiritual de este santo.[20][21][17]

En 1493 el papa Alejandro VI aprobó la primera regla de esta orden con la bula Meritis religiosae vitae.[22]​ La segunda regla fue aprobada en 1501 con la bula Ad ea quae y la tercera en 1502 con la bula Ad fructus uberes.[12]​ La siguiente regla fue aprobada por Julio II en 1506.[12]

Maximiliano I de Habsburgo escribió a Francisco en 1497 para que fundase conventos de su orden en sus territorios. Francisco envió a su corte a fray Dionisio Bavier y a otros dos religiosos, que fueron recibidos por el archiduque. Fundaron el convento de la Santísima Trinidad en Salzburgo y los conventos de Santa Ana y San Andrés en Broch, Alemania.[23]

San Francisco de Paula falleció en 1507 y fue canonizado por León X en 1519.[12]

Con la fundación de conventos, la orden pasó de un eremitismo a un cenobitismo. En 1567 Pío V con la bula Apostolicae Sedis benignitas incluyó a los mínimos dentro del grupo de las órdenes mendicantes.[24]

Louis Feuillée, fraile mínimo.

Los mínimos llegaron por primera vez a Hispanoamérica en el siglo XVII, cuando se instalaron en Perú.[25]

En 1623 la orden tenía en los países católicos de Europa 6.430 miembros, 359 conventos y 30 provincias.[25]​ Posteriormente, la orden llegó a tener 450 conventos.[25]

En el año 2000 la orden contaba con 176 religiosos, distribuidos en un total de 41 conventos: 30 en Italia, 3 en España, 3 en Brasil, 1 en Estados Unidos, 1 en la República Checa, 2 en Colombia y 1 en México.[25]

Segunda Orden Mínima[editar]

Pedro de Lucena y Olid, caballero veinticuatro de Andújar y embajador de los Reyes Católicos en Francia, conoció a san Francisco en Tours. Su hija Elena, y las dos hijas de esta, María y Francisca, también eran devotas de este santo. Francisca fue autorizada por carta del 25 de enero de 1489 por san Francisco de Paula para fundar una comunidad de religiosas de esta orden en Andújar.[26]​ En 1495, Pedro de Lucena donó la ermita de Santa Elena, en su localidad, para la fundación de un convento masculino de la orden.[27]​ Ese mismo año la comunidad de monjas de la ciudad fundó un convento.[28]​ Julio II aprobó las reglas de las mínimas con la bula Dudum ad sacrum del 28 de julio de 1506.[29][30]

Tercera Orden Mínima[editar]

En 1497 se fundó la Tercera Orden Mínima para seglares, que es una orden terciaria para seglares. Tuvieron su primer convento en Andújar, en una casa donada por Pedro de Lucena, a propuesta de sacerdote Guzmán Lionet. Fue aprobada por Alejandro VI en 1501.[31]​ Uno de sus miembros fue san Francisco de Sales.

Espiritualidad[editar]

Los mínimos tienen una vida cuaresmal. Practican la oración, la pobreza, el desapego y el trabajo manual. Tienen una forma de vida austera y sobria.[32]

Hábito[editar]

Está hecho de lana negra basta sin teñir, con mangas anchas, capucha y un cíngulo negro fino con cinco nudos para ceñirlo. La capucha tiene una mozzetta con forma de escapulario.[25]

Referencias[editar]

  1. Montoya, 1619, p. 256.
  2. Tristany, 1618, p. 5.
  3. «Nicola Cusano». Histouring. Consultado el 16 de marzo de 2018. 
  4. Jordán Fernández, 2013, p. 25.
  5. a b Foley O.F.M., Leonard, "St.Francis of Paola", Saint of the Day: Lives, Lessons, and Feasts (rev. Pat McCloskey O.F.M.), Franciscan Media ISBN 978-0-86716-887-7
  6. «"Our Founders", The Hermits of St. Francis». 9 de diciembre de 2013. 
  7. Cross, 1997, p. 1090.
  8. a b "St. Francis of Paola", Catholic News Agency
  9. Hess, Lawrence. "St. Francis of Paula." The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. Nueva York: Robert Appleton Company, 1909. 24 de enero de 2013
  10. Jordán Fernández, 2013, p. 26.
  11. Flores-Zúñiga, 2008, p. 158.
  12. a b c d «Denominación de la Orden Mínima». Estudios Mínimos. Consultado el 26 de septiembre de 2018. 
  13. Jordán Fernández, 2013, p. 27.
  14. María Teresa Morabito (2010). "El divino calabrés S. Francisco de Paula", comedia hagiográfica de Juan de Matos Fragoso y Francisco de Avellaneda I. Actas del XVI Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas. 9 al 13 de julio de 2007. París. Centro Virtual Miguel de Cervantes. p. 104. ISBN 978-84-8489-539-8. 
  15. Walsh, 1930.
  16. Francisco José Rodríguez Marín (2006). «Inicio de la Orden de los Mínimos en España. El convento de Nuestra Señora de la Victoria de Málaga». Los mínimos en Andalucía. IV Centenario de la Fundación del Convento de Nuestra Señora de la Victoria de Vera: 411-454. ISBN 84-8108-367-4. 
  17. a b Gómez, 1727, p. 276.
  18. Jordán Fernández, 2013, p. 28.
  19. Montoya, 1619, p. 413.
  20. Roig, 1806, p. 15.
  21. Peña, 2013, p. 40.
  22. «Meritis religiosae vitae». Estudios Mínimos. Consultado el 26 de septiembre de 2018. 
  23. Gómez, 1727, p. 322.
  24. Señor. Las Religiones Monachales, y Mendicantes. 1723 [1649]. pp. 16-17. 
  25. a b c d e «Mínimos». Enciclopedia católica. Consultado el 29 de septiembre de 2018. 
  26. Ramón Rabre Jordá. «De un santo y un milagro. San Francisco de Paula». Catholic.es. Consultado el 19 de marzo de 2018. 
  27. Gómez, 1727, p. 320.
  28. Montoya, 1619, p. 62.
  29. Montoya, 1619, p. 259.
  30. Anaya, 2007, p. 38.
  31. Gutiérrez, 1771, p. 377.
  32. Gianfrfanco Scarpitta. La espiritualidad de san Francisco de Paula. Estudios mínimos. Consultado el 30 de septiembre de 2018. 

Bibliografía[editar]

  • Lucas de Montoya (1619). Bernardino de Guzmán, ed. Crónica general de la Orden de los Mínimos de san Francisco de Paula. Madrid. 
  • Jorge Alberto Jordán Fernández (2013). Los conventos de la Orden de los Mínimos en la provincia de Sevilla. Historia, economía y arte (siglos XVI-XIX). Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Diputación de Sevilla. ISBN 978-84-7798-336-1. 
  • Pedro Jaume Tristany (1618). Enchyridion o Breve crónica de varones illustres en santidad de la sagrada religión de los padres mínimos fundada por el bienaventurado y nueuo seráfico san Francisco de Paula. Barcelona. 
  • F. L. Cross, ed. (1997). The Oxford Dictionary of the Christian Church (3ª edición). Oxford University Press. 
  • Fernando Flores-Zúñiga (2008). Haciendas y pueblos de Lima: Magdalena, Maranga y La Legua. Fondo Editorial del Congreso del Perú. Municipalidad Metropolitana de Lima. 
  • Giuseppe M. Roberti (1902, 1908 y 1922). Disegno storico dell'Ordine de'Minimi. Tres volúmenes. Roma. 
  • Alessandro Galuzzi (1967). Origini dell'Ordine dei Minimi. Roma: Pontificia Università Lateranense. 
  • P. J. S. Whitmore (1967). The Order of Minims in seventeenth-century France. La Haya: Martinus Nijhoff. 
  • Giuseppe Fiorini Morosini (2000). Il carisma penitenziale di S.Francesco di Paola e dell'Ordine dei Minimi. Storia e spiritualità. Roma: Curia Generalizia dei Minimi. 
  • Valeriano Sánchez Ramos (2006). Los Mínimos en Andalucía. Almería: Instituto de Estudios Almerienses. ISBN 84-8108-367-4. 
  • Pascual Ramón Gutiérrez de la Hacera (1771). Descripcion general de la Europa y particular de sus estados y cortes. Madrid. 
  • Juan Miguel Anaya Torres (2007). La expulsión de los religiosos: un recorrido histórico que muestra el interés pastoral de la Iglesia. Roma: Editrice Pontificia Università Gregoriana. ISBN 978-88-7839-099-7. 

Enlaces externos[editar]