Oliva Sabuco

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Oliva Sabuco
OlivaSabuco.jpg
Información personal
Nombre de nacimiento Luisa Oliva Sabuco de Nantes Barrera Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 2 de diciembre de 1562jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Alcaraz (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento post. 13 de febrero de 1646 Ver y modificar los datos en Wikidata
Alcaraz (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española
Lengua materna Español Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padre Miguel Sabuco Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos 4 Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Filósofa y escritora Ver y modificar los datos en Wikidata
Área Filosofía y medicina Ver y modificar los datos en Wikidata
Seudónimo Oliva Sabuco de Nantes Barrera Ver y modificar los datos en Wikidata

Oliva Sabuco (Alcaraz, 2 de diciembre de 1562-c.1646[1]​), que en una obra del año 1587 se anuncia como Oliva Sabuco de Nantes Barrera (los apellidos Nantes y Barrera corresponden a dos de las madrinas de bautismo),[2][1]​ fue una mujer española de la época renacentista.[3]​ Existe controversia en torno al verdadero autor de la obra, que podría ser su padre Miguel Sabuco, tal como declaró éste en su testamento.[2][4]​ Doña Oliva redactó su testamento el 13 de febrero de 1646, a la edad de 83 años, declarando estar enferma del cuerpo pero en su perfecto juicio y entendimiento, pero no hace ninguna referencia a la obra de cuya autoría se había atribuído su padre 1588[5]​.

Datos biográficos[editar]

Luisa Oliva Sabuco de Nantes Barrera nació en Alcaraz (Albacete), y fue bautizada el 2 de diciembre de 1562, quinta de nueve hijos de Miguel Sabuco y Álvarez, seguramente natural de Alcaraz, de y Francisca Cózar, natural Vianos (Albacete). Olivia tendría que haberse apellidado Luisa Oliva Sabuco y Cózar, pero aparece en la «Nueva Filosofía» también con los apellidos de sus madrinas o testigos bautismales (Bernarndina Nantes y Barbara Barrrera), mucho más sonoros que los propios. Su padre, Miguel Sabuco, era bachiller, letrado, procurador, y puede que boticario como su hermano Alonso, quien ejercía en Alcaraz. Su familia estaba bien situada y era influyente de la ciudad. Olivia enseguida huérfana de madre y su padre contrajo matrimonio con Ana García y Navarra en mayo de 1580, una mujer también de Vianos, pobre y muy joven, con quien tendría descendencia.

La «Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcanzada de los grandes filósofos antiguos, la cual mejora la vida y salud humana. Compuesta por Oliva Sabuco» fue publicada en Madrid en 1587 precedida de una carta dedicatoria "al Rey Nuestro Señor", en que la autora se declara humilde sierva y vasalla, rogándole de rodillas al rey favorezca como caballero de alta prosapia a las mujeres en sus aventuras. El libro fue consignado casi dos años antes al largo proceso para autorizar la obra, componer su tipografía e imprimir el libro, siendo el privilegio del rey de julio de 1586. La mayor parte del libro se redactó en un castellano claro y conciso, y la menor en latín.

Aunque no existe ningún registro de que Oliva haya cursado estudios universitarios, bien pudo formarse en su casa, o beneficiarse de las tertulias ilustradas de Alcaraz, donde el gran humanista Pedro Simón Abril fue preceptor de gramática y retórica entre 1578 y 1583.

El 26 de diciembre de 1585[6]​, Olivia contrajo matrimonio con Acacio de Buedo, con quién llevaba prometida desde 1580.[7]

Oliva Sabuco redactó su testamento el 13 de febrero de 1646, a la edad de 83 años.

El bachiller Miguel Sabuco y la polémica sobre la autoría[editar]

Tanto la «Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre» como su reputada autora recibieron grandes elogios, sobre todo por el contenido científico-naturalista del libro, también por el filosófico e incluso por el estilo literario, que llegó a ser comparado con el de Miguel de Cervantes. Lope de Vega llamó a Oliva «la décima musa». La idea de la búsqueda de la felicidad y el cuidado de la salud basado en la buena conversación (eutrapelia), el disfrute de la música y la naturaleza, así como en el control y armonía de las pasiones y emociones, le ha devuelto a la obra actualidad e interés.

Oliva y Miguel Sabuco, que se habían distanciado tras haberse casado Miguel en segundas nupcias con una joven de la misma edad de Oliva, y sobre todo por haberse negado a pagarle a su marido, Acacio de Buedo, la dote que le correspondía, fue denunciado por este. En tal contexto, Miguel Sabuco hizo testamento y declaró notarialmente, apenas un año después de aparecida la obra y antes pues de que la misma adquiriera toda la fama de la que pronto gozaría, que dicha obra era únicamente suya. Excusó haber presentado falsamente a su hija como autora (haciendo que esta por necedad u obediencia filial mintiera notarialmente al Rey, con grave riesgo de multa y prisión) indicando que lo hizo para darle a ella la gloria literaria, reservándose los frutos económicos de la comercialización de la obra, frutos que Miguel Sabuco aspiraba a legar en herencia a su nueva joven esposa y al hijo de ambos. Como ya se ha dicho, especificó que su hija incurriría en su disgusto y maldición si lo impidiera.

Luisa no sería la única mujer en su época que, aun sin tener derecho a una educación formal, pudo beber de las mismas fuentes que el humanismo: ediciones de clásicos, gramáticas, perfectamente disponibles en cualquier biblioteca reunida durante el siglo XVI. Bastaría con las obras de Erasmo y Luis Vives, incluidas sus traducciones, para fundamentar la obra de Sabuco. La educación de las mujeres se realizaba en el hogar, no en una institución externa, a causa de los prejuicios patriarcales; pero podía ser tanto o más profunda que la de un varón, a juzgar por la dedicación de humanistas como Luis Vives, preceptores de princesas. El prejuicio contra la posibilidad de que Oliva Sabuco, en su ciudad natal (Alcaraz), pudiera formarse hasta el punto de emprender una obra de tal calibre (tal vez en colaboración con su maestros), se traduce en ventaja si consideramos las obligaciones de la vida cortesana. ¿Irritó a su padre que renunciara a seguir usando las aptitudes que tanto le había costado educar; y que se liberara de su gravosa tutela? En una época de persecución ideológica y delación religiosa también puede que el padre quisiera protegerla declarando el libro como propio. En cualquier caso, el misterio sobre la autoría añade interés a esta originalísima obra del humanismo renacentista español.

Más que paternal preocupación por darle gloria académica a una hija ajena a los campos de estudio expuestos en el tratado, se ha conjeturado que Miguel Sabuco temía la posibilidad de ser denunciado por hereje y prefirió que, de ocurrir ello, fuera su hija, evidentemente «incapaz» de escribir la obra, quien enfrentara a la justicia del Reino. Tras manifestarse la patente incapacidad autoral de Oliva, tal vez Miguel Sabuco esperase eludir también su propia responsabilidad declarando que tampoco él era el verdadero autor, por lo que se verá luego. La situación cambió tras lograrse la aprobación del libro. En efecto, tal supuesto motivo (el riesgo de herejía) no habría subsistido, lo que hace plausible pensar que Miguel Sabuco se creyera en libertad para reivindicar su autoría en simple acción notarial, que no tenía por qué llegar a manos de la justicia. También se ha estimado que Miguel Sabuco carecía del fuste intelectual para producir la obra, la que habría sido cedida por conveniencia por Pedro Simón Abril, o bien comprada o robada al mismo tras que este la compusiera o la integrara con fragmentos latinos de Luis Vives. La otra posibilidad es que la hija haya sido la verdadera autora y el padre haya aprovechado la oportunidad para dejarle a su esposa y nuevo hijo una herencia. Todo ello por el momento se mantiene en el terreno de las conjeturas: no increíbles, pero tampoco abonadas por evidencia alguna.

Actualmente continúa la polémica sobre la autoría de la eminente obra «Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre», que desde siempre ha sido atribuida a su hija, Oliva Sabuco. No es descartable que esta obra fuera escrita (parcial o globalmente) por su propio padre, quien, por honrar a su hija, como declara en el testamento, puso el nombre de esta al frente de la obra, ¡extraña honra que la expone a quedar como mentirosa frente al Rey y la Inquisición! Si bien, aunque todavía no está clara esta autoría, y ante la imposibilidad de anular el vínculo de sangre entre sus dos posibles autores (padre e hija), sería más justo aceptar, desde un punto de vista puramente realista, imparcial e historiográfico, una autoría compartida para esta magna obra, por la importancia que tiene, y para zanjar de una vez una polémica, que es una insignificancia en relación al interés verdadero de lo que representa esta eminente obra, tanto para la historiografía manchega como para la ciencia, la psicología, la enfermería y la filosofía española en general.

Muchas de las ideas expuestas en dicha obra, sobre medicina, higiene y filosofía, demuestran una suma de conocimientos y una sagacidad poco comunes, especialmente la teoría sobre la manera de atajar las epidemias, las observaciones sobre la circulación de la sangre, la localización del alma en el cerebro, la distinta acción de la sangre de la substancia nerviosa, y su original estudio de las pasiones, todo con total independencia de criterio y posición lógica.

Las ideas de Sabuco pueden ser consideradas como precursoras del gran médico francés M. F. Bichat, y el segundo gran hito para la ciencia española de mayor influjo en la renovación humanista desde Miguel Servet.

No pocos investigadores han prestado credibilidad a la autoría reclamada por el padre, reemplazando bibliográficamente a Oliva Sabuco por el bachiller Miguel Sabuco. Bajo el privilegio de autoría concedido por Felipe II a Oliva Sabuco, las profesoras estadounidenses Mary Ellen Waithe y María Colomer Vintró tradujeron y editaron por primera vez al inglés la «Nueva Filosofía» («New Philosophy of Human Nature», 2007). Aunque dejaron claro, que no creían que Olivia fuera la autora. Samuel García Rubio y Domingo Henares publicaron en 2009 una edición completa de la obra bajo el nombre de Miguel Sabuco Álvarez (Albacete, 2009), y con todos los textos latinos traducidos por primera vez al castellano. En el prólogo se recogen los documentos que avalarían el cambio.

Sin embargo la profesora sevillana Rosalía Romero publicó en 2008 un libro sobre «Oliva Sabuco (1562-1620): filósofa del Renacimiento español», editado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (2008). El mismo año, la editorial Manuscritos reeditó el libro de Eduardo Ruiz Jarén: «Oliva Sabuco: filosofía y salud» (con prólogo de J. Biedma). Virginia Ferrer, profesora de la Universidad de Barcelona, escribió en 2008 una novela, «Recuerda Mundo» (Barcelona, Editorial Sirpus), donde recrea creativamente el mensaje ecologista, irenista y armonista, de la autora alcaraceña.

Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre[editar]

Portada del libro «Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre», 1587.

La obra consta fundamentalmente de dos epístolas nuncupatorias, cinco diálogos (dos científico-filosóficos y tres sobre medicina) en castellano y dos opúsculos en latín. La primera es una «Carta dedicatoria al Rey Nuestro Señor»; la segunda, dirigida al Ilustrísimo señor Francisco Zapata, es la «Carta en que pide amparo y favor contra los émulos de este libro». Siguen cinco diálogos entre tres pastores-filósofos, Antonio (que representa la opinión de la autora), Rodonio y Veronio, y un médico, nombrado doctor, en los tres diálogos sobre cuestiones médicas. El controvertido autor, sea quien fuere, ataca la medicina tradicional de Aristóteles, Hipócrates y Galeno, considerando que está errada y debe ser superada.

  • «Coloquio del conocimiento de sí mismo», que trata sobre medicina y psicología, brindando normas sanitarias y espirituales para evitar las enfermedades y prolongar la vida. Se concibe al hombre como un microcosmos y sus estados fisiológicos y mentales, innovadoramente, se explican a través de los afectos y el sistema nervioso: estima que existe una estrecha conexión entre mente y cuerpo, de forma que un malestar psíquico puede originar uno físico, incluso una enfermedad o la muerte, con lo que resulta precursora de la psicosomática. Además intuye la existencia de una sustancia neurotransmisora, lo que plagiarán de ella después ilustres médicos ingleses, situándose en estos conceptos por encima de autores como Descartes, que proponía como alternativa unos supuestos «espíritus animales» para la transmisión nerviosa. También considera la musicoterapia y la higienización como métodos útiles de curación y recomienda la eutrapelia.
  • El segundo es «Coloquio en que se trata la compostura del mundo»; se trata de un amplio tratado de filosofía de la Naturaleza y de Cosmología; todavía se defiende el geocentrismo a pesar de que la teoría de Copérnico ya era conocida.
  • El tercero es el «Coloquio de las cosas que mejorarán este mundo y sus repúblicas» y trata sobre la construcción del estado y presenta maduro contenido renovador en lo político-social.
  • «Coloquio de los auxilios o remedios de la vera medicina», es un breve tratado, de carácter heraclitiano: la transitoriedad del día feliz y del día desdichado, la idea de que el ser humano no es siempre uno ni siempre el mismo, que sus condiciones cambian según sus afectos, ideas expuestas con el fin de evitar sus sufrimientos.
  • «Vera medicina y vera filosofía, oculta a los antiguos, compuesta en dos diálogos», que, pese a su título, es uno solo. Se propone este diálogo dos fines: demostrar que «la medicina que se usa» está equivocada en sus principales fundamentos, y mostrar al mundo la verdadera medicina, para poder evitar la muerte temprana o violenta.
  • «Dicta brevia circa naturam hominis, medicinae fundamentum». Compuesto en latín, este opúsculo es una colección de adagios o dichos breves sentenciosos sobre la naturaleza del hombre como raíz de la medicina.
  • «Vera philosophia de natura mitorum, hominis et mundi, antiquis oculta». Como su título indica, se trata de un estudio sobre la naturaleza de los mitos, del hombre y del mundo, oculta a los antiguos.

Después de la primera edición de 1587 y debido a su reconocido éxito, al año siguiente se hizo una segunda edición, que fue recogida por orden de las autoridades eclesiásticas; sin embargo, la imprenta de las dos anteriores sacó otra como desafío a esas restricciones en 1589; después llegaron también las de Braga (Portugal) en 1622, Madrid en 1728, una posible edición en portugués en Lisboa (1734), Madrid (1847), Madrid (1873) y Madrid (1888). Hubo tempranas traducciones y la edición del siglo XXI en inglés, Illinois (Estados Unidos), de 2006.

Texto inglés de la revista de libros citada[editar]

«Anyone ends reading this book by clearly seeing that a XVI-century, 24-years old spouse, married at age 18 and probably already a mother, cannot have written it. It's a fake. Further, anybody ends reading this book by appreciating the maturity of some views. Then Oliva Sabuco could not have written it. It's a fake. Still further, anybody ends reading this book by appreciating his scholarship - which Oliva could not have acquired before 18, specially since there is none other writing from such a «prodigious girl». It's a fake. I am feminist. Could I think that women's cause needs such a fake? Certainly not. How long could I believe that such a fake could be maintained? Shortly, sure thing. What will doom it? The evidence that some feminists believe that their cause needs lies. Well, this is why I think that this book is antifeminist propaganda, a new Sokal affair using shortsighted partisanship to generate a reaction. This is why I recommend not to buy this trap, besides its often impenetrable opacity. A 1981 Spanish edition is available and partial translations are on Internet. Besides, since Descartes take many things from previous authors, it is no news that the author of this book, be it Miguel Sabuco or Simon Abril, or perhaps the latter with some fragments taken from Luis Vives' manuscripts, forwarded common views later known and repeated by Descartes».

«Cualquiera, después de leer este libro, acaba viendo claramente que una mujer del siglo XVI de 24 años, casada a los 18 y probablemente siendo ya madre, no pudo haberlo escrito. Es una falsificación. Es más, cualquiera que lea este libro acaba apreciando la madurez de algunas opiniones. Por lo tanto, Oliva Sabuco no pudo haberlo escrito. Es una falsificación. Aún hay más, cualquiera que acabe de leer este libro apreciando su erudición - que Oliva no podía haber adquirido antes de los 18, especialmente teniendo en cuenta que no hay nadie que deje testimonio de una «chica tan prodigiosa». Es una falsificación. Soy feminista. ¿Podría pensar que la causa de las mujeres necesita de una falsificación así? Ciertamente que no. ¿Por cuánto tiempo podría creer que una falsificación así podría ser mantenida? Poco, eso es seguro. ¿Qué lo condenará al fracaso? La evidencia de que algunas feministas creen que su causa necesita mentiras. Bien, esto es por lo que pienso que este libro es propaganda antifeminista, un nuevo caso Sokal usando un partidismo de cortas miras para generar una reacción. Esto es por lo que recomiendo, no caer en esta trampa, además de por su frecuente e impenetrable opacidad. Hay disponible una versión española de 1981 y hay traducciones parciales en internet. Además, desde que Descartes cogió algunas cosas de autores previos, no es novedad que el autor de este libro, sea Miguel Sabuco o Simón Abril, o tal vez este último con algunos fragmentos cogidos de los manuscritos de Luis Vives, seguido de opiniones comunes que más tarde serían conocidas y repetidas por Descartes».

Cine[editar]

En la película española La habitación de Fermat de 2007, en la que cuatro matemáticos se enfrentan a diversos problemas de lógica bajo nombres de diferentes científicos, la mujer matemática recibe el pseudónimo de Oliva Sabuco.

Referencias[editar]

  1. a b Valero de la Rosa, Elvira (2018). Instituto de Estudios Albacetenses, ed. Testamento y última voluntad de doña Oliva Sabuco. http://iealbacetenses.dipualba.es/advanced.vm: Instituto de Estudios Albacetenses. ISBN 978-84-947530-6-0. 
  2. a b Barona Vilar, Josep Lluís, «Oliva Sabuco de Nantes Barrera», Diccionario biográfico español, Real Academia de la Historia.
  3. La nueva filósofa, Oliva Sabuco (1562-1622), Nueva Tribuna, Sandra Ferrer Valero
  4. Rodríguez de la Torre, Fernando, «El autor y la autoría en la obra de Sabuco», Al Basit: Revista de estudios albacetensens, n.º 22 (1987), pp. 191-213.
  5. González López, Ricardo (2008). El enigma Sabuco. p. 274. 
  6. Olivia Sabuco de Nantes Barrera en la Real Academia de la Historia
  7. http://www.laverdad.es/albacete/v/20110918/opinion/familia-sabuco-20110918.html

Bibliografía[editar]

  • «New Philosophy of Human Nature: Neither Known to Nor Attained by the Great Ancient Philosophers, Which Will Improve Human Life And Health», by Oliva Sabuco, Mary Ellen Waithe, Mary Colomer Vintro, and C. Angel Zorita (University of Illinois Press, 2006, Dec. 13) ISBN 0-252-03111-3 / 0-252-03111-3.
  • Nueva filosofia de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcanzada de los grandes filósofos...
  • José Biedma. «Raíz y actualidad de la Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcanzada de los grandes filósofos antiguos (1587)». Revista «Barcarola», n.º 71-72, Ayuntamiento y Diputación Provincial de Albacete, páginas 175-182.
  • Florentino M. Torner. «Doña Oliva Sabuco de Nantes, Siglo XVI». M. Aguilar, Madrid, ¿1935?

A favor de la autoría intelectual de Oliva Sabuco:

  • Dámaris M. Otero-Torres «Una humilde sierva osa hablar o la ley del Padre: dislocaciones entre texto femenino y autoría masculina en 'La carta introductoria al Rey Nuestro Señor' de Oliva Sabuco de Nantes», Taller de Letras 26, 1998.
  • Eduardo Ruiz Jarén. «Oliva Sabuco: filosofía y salud». Editorial Manuscritos, Madrid, 2008 (con prólogo de J. Biedma).

A favor de la autoría intelectual de Miguel Sabuco, con textos de otros autores o sin ellos:

  • Domingo Henares. «El Bachiller Sabuco en la filosofía médica del Renacimiento español». Albacete, 1976.
  • Miguel Sabuco Álvarez. «Nueva Filosofía». Edición crítica a cargo de Samuel García Rubio y Domingo Henares. Instituto de Estudios Albacetenses «Don Juan Manuel». Diputación Provincial de Albacete, 2009.
  • Fernando Rodríguez de la Torre, «Sabuco y el 'Cometa' de 1572», Al-Basit: Revista de estudios albacetenses, ISSN 0212-8632, N.º. 20, 1987, páginas 5-36.
  • Luis de Cañigral Cortés, «Una obra desconocida de Pedro Simón Abril», Al-Basit: Revista de estudios albacetenses, ISSN 0212-8632, N.º. 20, 1987, páginas 79-103.
  • Elvira Valero de la Rosa: Testamento y última voluntad de doña Oliva Sabuco. Albacete: IEA, 2018.

Enlaces externos[editar]