Masculino genérico

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En español, el masculino es el género no marcado (sirve para designar a los individuos del sexo masculino y a toda la especie sin distinción de sexos) y el género marcado es el femenino (solo sirve para asignar al género femenino tanto en singular como en plural).

Encabezado[editar]

Desde un punto de vista gramatical, la Nueva gramática de la lengua española (NGLE)[1]​ señala:

“es habitual en las lenguas románicas, y también en las de otras familias lingüísticas, usar los sustantivos masculinos de persona para designar todos los individuos de la clase que se mencione, sean varones o mujeres.”

Así pues, el llamado uso genérico del masculino es consecuencia del carácter no marcado de este género.

Según el determinados colectivos, el problema que suscita el uso genérico del masculino, es que, más allá de las cuestiones gramaticales, es identificado ideológicamente con el predominio de los varones en la sociedad y se ha declarado que su empleo responde a un modo de ocultación de la realidad en la que las mujeres, al no ser nombradas, no son visibles, perpetuando así una situación discriminatoria.

El sexismo en el lenguaje[editar]

El sexismo es una de las formas de discriminación más antiguas del mundo. Consiste en el trato desigual y en la segregación de las personas de un sexo por considerarlas inferiores o incapaces.

Las lenguas reflejan las visiones y concepciones presentes en las sociedades; éstas suelen establecer una diferencia social entre los sexos que se transmite a través de los significados asignados a las palabras, las expresiones coloquiales, las imágenes y los códigos gráficos.

La discriminación agudiza los desequilibrios sociales, dificulta el desarrollo de la democracia y la consolidación de las garantías individuales. Por ello, el derecho a la no discriminación fue reconocido en 1948 por las Naciones Unidas como una condición indispensable para la protección de los derechos humanos. Dada la influencia del "sexismo lingüístico" en el reforzamiento y reproducción de la desigualdad entre mujeres y hombres, los gobiernos que integran el Sistema de Naciones Unidas se han comprometido a adoptar medidas para erradicar los usos excluyentes del lenguaje, nombrando lo silenciado históricamente, promoviendo valores de respeto, escucha e inclusión entre los seres humanos y hacia lo femenino específicamente. En el español, el masculino es el género no marcado. El género femenino no puede ser usado para generalizar dentro de un grupo mixto. Por ejemplo, en la expresión “los derechos de los niños”, se incluye a niños y niñas aunque sólo esté escrito uno de los géneros.

Usos y contextos no sexistas del masculino genérico[editar]

El problema que genera el masculino genérico se presenta más allá de las cuestiones gramaticales y se adentra en cuestiones ideológicas, puesto que el uso de este género como neutro se asocia con el predominio de los varones en la sociedad y hay quienes argumentan que su empleo contribuye a que las mujeres muchas veces sean discriminadas al no ser nombradas, incluso hay discursos que fracasan, son poco exitosos o provocan rechazo por no hacer verdaderamente partícipes a los otros, al excluir o no aludir lo suficiente al público que escucha.

Cabe resaltar que no cualquier generalización en masculino es sexista, ni todo uso desdoblado evita el sexismo o el trato desigual. Siempre que sea pertinente y sin forzar el lenguaje, podríamos utilizar opciones que se refieran explícitamente a grupos integrados por hombres y mujeres. No es recomendable eliminar el masculino genérico de forma sistemática, pese a que, entre las recomendaciones más extendidas de distintos estamentos para evitar un uso sexista de la lengua española, una de las prioridades parece ser su sustitución o eliminación sistemática. Existen contextos en los que la utilización del masculino genérico es pertinente y necesaria para evitar equívocos y ambigüedades que han sido estipulados en "Lengua y discurso sexista. Colección mujer e igualdad" (2003)

Masculino genérico en expresiones fijas[editar]

El masculino genérico se usa en rótulos, nombres de asociaciones, colectivos, lugares, zonas concretas, días dedicados a un grupo determinado de individuos, fórmulas fijas, siglas, etc.

Origen y controversia[editar]

El género gramatical en las lenguas indoeuropeas y en especial en el latín y en las lenguas románicas (el latín vulgar moderno) es un fenómeno que se puede rastrear incluso hasta el segundo milenio antes de nuestra era. Mientras el latín posee distinción de términos femeninos, masculinos y neutros, el castellano, al ser originalmente un dialecto del latín vulgar, evolucionó su fonética sobre algunos neutros '-us', '-um' donde la vocal -U en sílaba tónica abre en –O, dando lugar a gran parte del uso del masculino como única forma de referirse a un grupo mixto.

La plena distinción genérica de oposición de dos términos sólo se logra en determinantes y en adyacentes, ya que los términos con marca cero (procedentes de la tercera declinación latina) sólo muestran el género en la concordancia con los otros elementos de sintagma nominal y en los dos elementos de la oposición -o/-a muestran interferencias heredadas de las lenguas clásicas (junto con otros agentes externos). Por ser término no marcado el masculino, según las leyes de nuestra lengua, en caso de colisión de géneros, es el que se utiliza por no ser marcado, tal como sucede con otros casos conocidos de utilización del término no marcado en substitución del termino marcado :el praesens pro futuro o el potentialis pro futuro.

Referencias[editar]

  1. Real Academia de la Lengua Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009. Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa. http://www.rae.es/sites/default/files/Sala_prensa_Dosier_Gramatica_2009.pdf

Bibliografía[editar]

  • Real Academia de la Lengua Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2009). Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa. 
  • Instituto Cervantes (2011). Guía de comunicación no sexista. Aguilar. 
  • Calero Vaquero, M.L..; Lliteras Poncel, M. y Sastre Ruano, M.A. (2003). Lengua y discurso sexista. Colección mujer e igualdad. Valladolid: Junta de Castilla y León, Dirección General de la Mujer e Igualdad de Oportunidades. 

Enlaces externos[editar]