Manuel Iradier
| Manuel Iradier | ||
|---|---|---|
![]() Manuel Iradier. | ||
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Manuel Iradier y Bulfy | |
| Nacimiento |
6 de julio de 1854 Vitoria (España) | |
| Fallecimiento |
19 de julio de 1911 (57 años) Valsaín (España) | |
| Sepultura | Cementerio de Santa Isabel | |
| Nacionalidad | Española | |
| Lengua materna | Español | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Isabel de Urquiola | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Explorador, africanista, topógrafo, profesor de educación secundaria e inventor | |
| Área | Africanismo español | |
| Miembro de | Francmasonería | |
Manuel Iradier y Bulfy (Vitoria, 6 de julio de 1854 - Valsaín, 19 de julio de 1911) fue un africanista, explorador, inventor, topógrafo y profesor español.
Biografía
[editar]Primeros años
[editar]Fue hijo de Amalia Bulfy y de Valentín Iradier, sastre, una familia con fuerte arraigo vitoriano. Perdió a su madre cuando tenía pocos años y su padre abandonó a Manuel y sus dos hermanos, que pasaron a ser cuidados por la familia de su tío Eusebio Iradier. Pasó algunos años en Mundaca, donde Iradier fue a la escuela y aprendió a navegar, volviendo a Vitoria unos años después, quedando tutelado por unos tíos suyos. Iradier era primo en primer grado de Eduardo Dato, diputado por Vitoria y futuro presidente del Consejo de Ministros.[1][2]
Tras acabar el bachillerato en 1870, por voluntad familiar cursó estudios de filosofía y letras en la Universidad Libre de Vitoria, aunque Iradier hubiera preferido cursar la carrera de Ingeniería de Minas. Para trabajar, optó por ser ayudante de la cátedra de Geografía del instituto vitoriano y dar clase particulares.[1][2]
Sus inquietudes personales por los viajes y las exploraciones, la afición a la naturaleza y los paseos por el campo, y la posible influencia de Henry Stanley, con el que se entrevistó en 1873 tras una conferencia que éste pronunció en Vitoria, le impulsaron hacia la exploración científica. También conocía la obra geográfica de Joaquín Pellón.[3][4]
Primer viaje por África (1875-1877)
[editar]A fines de 1868, Iradier constituyó la «Sociedad viajera» para estudiar el plan de un viaje de exploración a través del África, y que en 1871 adoptó el nombre de Asociación Eúskara La Exploradora. Tres años más tarde, en 1874, tuvieron que descartar el proyecto de atravesar África desde El Cabo hasta el Mediterráneo, por ambicioso y por los problemas causados por la tercera guerra carlista, sustituyéndola por otra exploración por el África central desde las costas españolas del golfo de Guinea, recorriendo las islas de Corisco y Fernando Poo:
[...] La Asociación, armonizando las ideas de exploración y civilización del África central con la de prosperidad de las colonias españolas [...] y al efecto, su Presidente Manuel Iradier la llevó á cabo durante los años 1875, 1876 y 1877 con un gasto de 8000 pesetas recorriendo 1876 kilómetros por países casi desconocidos.[5]
Iradier partió de Vitoria para realizar una expedición al África en 1874, con su esposa Isabel de Urquiola y su cuñada Juliana de Urquiola, hermanas de un socio de La Exploradora. A principios de enero de 1874, embarcaron en Cádiz en el vapor-correo África hacia Canarias, donde pasaron varios meses para aclimatarse y ordenar el instrumental que pensaban usar en sus recorridos, así como adiestrándose en su uso. A finales de abril de 1875 se embarcaron en Las Palmas de Gran Canaria en el vapor Loanda de la British African Steam Navigation con destino a Fernando Poo, adonde llegaron a mediados de mayo después de hacer escala en varios puertos de las costas africanas. Después el barco arribó al islote de Elobey Chico, y se instalaron en el palacio del gobernador. También instalaron un pequeño observatorio meteorológico compuesto por quince aparatos de medición.[1][2]
Dejando a la familia en Elobey Chico, a finales de junio de 1875 inició un recorrido de cerca de 1900 kilómetros, acompañado de Elombuangani, nacido en Corisco. Para recorrer las aguas del Golfo de Guinea y los ríos de la región, Iradier compró una embarcación de Corisco a la que llamó La Esperanza, un bote construido de una pieza de un tronco de árbol y con algo menos de siete metros de eslora. Visitaron así las islas de Corisco y Elobey Grande, luego la localidad de Inguina, en la Bahía de Corisco, el cabo de San Juan, situado en el extremo norte de la bahía, su capital Santomé y el río Aye, situado más al norte, regresando a Elobey Chico varias veces durante estos recorridos y volviendo a salir en su bote al poco tiempo. Durante estos viajes, Iradier sufrió de fiebres, vómitos y violentos dolores de vientre, llegando a estar tres meses enfermo en Santomé al cuidado de Elombuangani. A finales de octubre de 1875, Iradier pudo recuperarse y comenzó la exploración de la región de Río Muni, navegando por los ríos Muni y sus afluentes el Utongo y el Utamboni. Subieron por el Utongo hasta llegar a la confluencia con el Bañe, y siguieron su viaje por este río hasta llegar a Bía y Bocambañe, en territorio de los itemu, donde pasaron dos semanas recolectando insectos y plantas. A finales de noviembre continuaron a pie hacia Bulabañe, último poblado en territorio itemu, y siguieron hasta encontrar el cauce alto del Utamboni y llegar al territorio de los pamúes. Desde allí, la expedición comenzó el regreso hasta Elobey, habiendo cumplido sus objetivos de contactar con las etnias locales, recoger datos geográficos y recolectar ejemplares de fauna y flora.[1][3]
Iradier aún realizó dos rutas más desde Elobey Chico, volviendo a visitar algunos de los lugares recorridos en su larga expedición. Recibió una invitación del gobernador de Fernando Poo para trasladarse a esta isla y en enero de 1876 se mudaron con su hija Isabel, nacida en Elobey Chico. Iradier le regaló a Elombuangani la embarcación La Esperanza para agradecerle los cuidados que le había prestado. En Fernando Poo Iradier estuvo un año, que aprovechó para realizar excursiones a din de reconocer de forma exhaustiva el territorio de la isla. Desgraciadamente, su hija Isabel, falleció de malaria en 1876, con solo quince meses. Cuando su mujer quedó embarazada de nuevo, recomendó a su mujer y a su cuñada que lo esperasen en Canarias, a donde fueron ambas y donde nació su segunda hija, Amalia. Iradier regresó finalmente con toda su familia a Vitoria en diciembre de 1877. [1][3][4]
Describió esta expedición en su libro África. Viajes y trabajos de la Asociación Eúskara La Exploradora. Reconocimiento de la zona ecuatorial de África en las costas de Occidente: sus montañas, sus ríos, sus habitantes, clima, producciones y porvenir de estos países tropicales, posesiones españolas del golfo de Guinea, adquisición para España de la nueva provincia del Muni (1887). [3][4]
Segundo viaje por África (1884)
[editar]En 1881, Iradier
prepara una segunda expedición prepara la segunda expedición, presupuestada en 20 000 pesetas, que intentará recorrer la región comprendida entre la bahía de Corisco y el lago Mvutan, desarrollando un itinerario de más de 3000 millas geográficas. [...]La Asociación considera también como su deber el sembrar las máximas de la religión cristiana en los pueblos indígenas; perfeccionar sus conocimientos; animarlos al comercio y á la agricultura proporcionándoles las semillas más útiles, y prohibir el comercio de esclavos. [...]
La Exploradora creará una red de estaciones que á la vez que científicas serán hospitalarias y civilizadoras, y que obrando simultáneamente en su misión y con persistencia llevarán á los países africanos, la civilización de los pueblos europeos, que como marea ascendente salvará las costas, atravesará los valles y las cordilleras y plantará su honrosa bandera en los últimos rincones de ese país, que si hasta ahora ha estado olvidado, hoy la sociedad culta, arrastrada por una fuerza irresistible que sólo viene de Él que rige los destinos del Mundo, la señala como la tierra de promisión.[5]
La Sociedad Geográfica de Madrid, fundada en 1876, y la Sociedad Española de Africanistas y Colonistas, fundada en 1883 por Francisco Coello y Joaquín Costa, le ayudaron a realizar una nueva expedición al Muni. En esta misión participaron también el médico Amado Osorio, el notario Bernabé Jiménez y el cabo de Marina Antonio Sanguiñedo. El objetivo era ocupar los territorios que correspondían a España en virtud del Tratado de San Ildefonso. A pesar de las ayudas, sus recursos eran muy limitados: «con verdadero dolor estampamos la pequeña cifra de 124 para indicar el número de asociados» y al igual sus los contactos del primer viaje en el destino: «Indígenas encargados de notificar á la asociación el estado político del país comprendido entre la bahía de Corisco y los territorios Mugunda y Bujeba: Rey Inyenye. Manuel Bonkoro. jefe Bodumba. José Imama. Jefe Bonkoro. Makoko».[5]

La expedición al territorio del Muni partió en julio de 1884 desde Barcelona, pasando por Cádiz y el Golfo de Guinea hasta Fernando Poo, donde llegaron a finales de septiembre. Al llegar a esta isla, se enteraron de que otras naciones europeas se habían adelantado y habían tomado posesión de gran parte de los territorios del Golfo de Guinea, quedando solamente para España la región del Río Muni. Los expedicionarios recorrieron el río Muni, el Utamboni y su afluente el Noya, y exploraron la costa del Buru, frente a la isla de Corisco. Iradier contrajo graves fiebres y el doctor Ossorio le mandó de vuelta a España, dejando Iradier a finales de noviembre el territorio del Muni, tras haber recorrido cerca de cuatrocientos kilómetros. Llegó a Santa Cruz de Tenerife a finales de diciembre de 1884, con graves daños en el hígado y muchas fiebres cotidianas.[1][2]
A pesar de todo, Iradier consiguió que los fang, la etnia más poderosa de la región, firmaran actas de cesión y aceptaran el protectorado de España, y cuando regresó a España en 1885 presentó ciento un contratos de adhesión firmados por jefes locales de diez tribus (pamues, vicos, bijas, itemus, bundemus, velengues, dibues y bujebas), así como las actas notariales de toma de posesión de sus territorios, unos catorce mil kilómetros cuadrados frente a Corisco. Posteriormente, en el Tratado de París de 1900, firmado con Francia, se ratificó la soberanía de España sobre esta región.[1][3][4]
De aquellos reyes y jefes dirá Joaquín Costa: «Por supuesto, que al hablar de reyes vasallos de España, ya entenderéis que no se trata de Carlo-Magnos ni de Tamerlanes: son reyes que van descalzos y que duermen encima de una estera; que fabrican por sí las redes con que pescan; que descabezan tres súbditos por el gran delito de romper la mejor de sus joyas reales, un vaso de vidrio de 35 céntimos; que convocan á sus consejeros, aplicando á sus labios un resonante cuerno; que ofrecían á Iradier una cabra y algunas gallinas á cambio de un fusil y ocho libras de pólvora; y que no titubean en ceder su país y pedir bandera á una nación europea por unas cuantas botellas de ron ó de ginebra».[6]
Últimos años
[editar]En sus dos viajes de exploración al África ecuatorial Iradier logró realizar una importante compilación geográfica, biológica, etnológica y lingüística; además, sentó las bases de la gestación política de la Guinea Española, nación actualmente conocida como Guinea Ecuatorial. Pero, después de los homenajes y las exposiciones de los conocimientos adquiridos, los gobiernos españoles no dedicaron la suficiente atención a la colonia africana, a diferencia de lo que hicieron otras naciones europeas, lo que supuso una gran decepción para Iradier, que desengañado y a pesar de su juventud, abandonó todo intento de volver a viajar por el continente africano.[1]
Iradier desempeñó diversos trabajos, como profesor de instituto, topógrafo, empleado de ferrocarriles y proyectista de obra pública. Se dedicó también a poner en práctica su inventiva: creó un modelo de contador automático de agua, un avisador de incendios, un fototaquímetro, un nuevo procedimiento tipográfico que acortaba las labores de imprenta. En 1888 nació su único hijo varón y en 1900 murió su segunda hija, Amalia. Se trasladó Iradier a Bilbao y, a partir de 1901, residió en Madrid, alejado ya de la actividad pública y sufriendo episodios de depresión por la escasa presencia española en África. En 1911, murió en Valsaín, donde vivió sus últimos días como gerente de una empresa maderera que explotaba los pinares de la sierra del Guadarrama. Una calle de su ciudad natal le recuerda con su nombre.[1][7][8]
Francmasonería
[editar]Manuel Iradier fue iniciado en la francmasonería en la entonces «Logia Victoria» de la ciudad de Vitoria quien, en 1881, llegó a ser secretario de la misma.[9]
Después de la guerra civil española, la logia Victoria desaparece, y hasta 1993 no se vuelve a instalar la francmasonería en la ciudad de Vitoria, adoptando el título distintivo de «Respetable Logia Manuel Iradier», en homenaje al explorador.
Obras
[editar]Además de la obra publicada en 1887, Iradier publicó algunos artículos:[10]
- 1878. «Fragmentos de un diario de viajes de exploración en la zona de Corisco». Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, 4: 253-338. Madrid.
- 1880. «Asociación eúskara para la exploración y civilización del África central». Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, 8: 137-140. Madrid.
- 1886. «Exploración en territorios del golfo de Guinea». Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, 21: 25-36. Madrid.
Referencias
[editar]- ↑ a b c d e f g h i Lorman, José (1976). Manuel Iradier Bulfy, explorador del áfrica negra. Moby Dick Biblioteca de bolsillo junior. Barcelona: La Gaya Ciencia. ISBN 84-7080-585-1.
- ↑ a b c d Climent, Paco (1999). El aprendiz de Stanley. Colección Jóvenes del Bronce. Barcelona: Ediciones del Bronce. ISBN 84-89854-85-8.
- ↑ a b c d e Sociedad Geográfica Española (2021). «Capítulo 6. Un esfuerzo continuado». Atlas de los exploradores españoles. Barcelona: Geoplaneta. p. 458-461. ISBN 978-84-08-24319-9.
- ↑ a b c d Jiménez Fraile, Ramón. «La exploración al Golfo de Guinea de Iradier y Osorio (1884-85)». Sociedad Geográfica Española. Consultado el 1 de febrero de 2019.
- ↑ a b c Asociación Euskara para la exploración y civilización del África central (1881). La Exploradora. Madrid: Imprenta de Fortanet.
- ↑ Costa, Joaquín (1882). El comercio español y la cuestión de África. Madrid: Revista de Legislación. pp. 283 y 284.
- ↑ Val de Sosa, 1979, pp. 212-216.
- ↑ Knörr Borràs y Martínez de Madina Salazar, 2009, pp. 407-408.
- ↑ Ricardo Serna Galindo, El compás y la pluma, Masonica.es, 2016, ISBN 8492984236.
- ↑ González Bueno, Antonio; Gomis Blanco, Alberto (2002). Los Naturalistas Españoles en el África Hispana (1860-1936). Madrid: Organismo Autónomo Parques Nacionales. p. 392. ISBN 84-8014-348-7.
Bibliografía
[editar]- Knörr Borràs, Henrike; Martínez de Madina Salazar, Elena (2009). «Calle Manuel Iradier kalea». Toponimia de Vitoria I. Euskaltzaindia. pp. 407-408. ISBN 978-84-95438-51-5. Wikidata Q115367658.
- Val de Sosa, Venancio Ramón del (1979). «Manuel Iradier». Calles vitorianas. Obra Cultural de la Caja de Ahorros Municipal. pp. 211-216. Wikidata Q113989085.
- Cordero Torres, José María (1944). "Iradier". Instituto de Estudios Políticos. http://catalogos.mecd.es/CCBIP/cgi-ccbip/abnetopac?TITN=4778653
- Martínez Salazar, Ángel (2004). Manuel Iradier: las azarosas empresas de un explorador de quimeras. Madrid: Miraguano Ediciones. ISBN 978-84-7813-268-3.
Enlaces externos
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