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Juan Francisco de la Cerda

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Juan Francisco de la Cerda
VIII Duque de Medinaceli, VII Marqués de Cogolludo, IV Marqués de Alcalá de la Alameda, VI Duque de Alcalá de los Gazules, IX Conde de Los Molares, IX Marqués de Tarifa y VIII Conde de El Puerto de Santa María. Sumiller de Corps y Caballerizo mayor (Valido del Rey de España)

Juan Francisco de la Cerda, marqués de Cogolludo y posteriormente duque de Medinaceli, por Claudio Coello, ca. 1670. (Museo Nacional de Arte de Cataluña).
Información personal
Nombre completo Juan Francisco Tomás Lorenzo de la Cerda Enríquez Afán de Ribera Portocarrero y Cárdenas
Nacimiento 4 de noviembre de 1637
Medinaceli (España)
Fallecimiento 20 de febrero de 1691
Madrid (España)
Sepultura Convento de capuchinos de San Antonio (Madrid)
Familia
Padre Antonio Juan Luis de la Cerda
Madre Ana María Enríquez de Ribera
Consorte Catalina de Aragón y Cardona
Heredero Luis Francisco de la Cerda, IX duque de Medinaceli

Juan Francisco de la Cerda Enríquez de Ribera (Medinaceli, 4 de noviembre de 1637-Madrid, 20 de febrero de 1691) VIII duque de Medinaceli, VII marqués de Cogolludo, IV marqués de Alcalá de la Alameda, VI duque de Alcalá de los Gazules, IX conde de Los Molares, IX marqués de Tarifa y VIII conde de El Puerto de Santa María, fue un noble y político español del siglo XVII.[1]

Orígenes y primeros años

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Juan Francisco Tomás de la Cerda Enríquez Afán de Ribera nació el 4 de noviembre de 1637 en Medinaceli, siendo hijo de Antonio Juan Luis de la Cerda, VII duque de Medinaceli, y de Ana María Luisa Enríquez de Ribera Portocarrero y Cárdenas, V duquesa de Alcalá de los Gazules. Así las cosas, en él entroncaron dos de las casas nobiliarias más prestigiosas de la Monarquía Hispánica: las de Medinaceli y Alcalá de los Gazules.

La memoria de linaje -instrumento fundamental de la cultura política aristocrática del Barroco- sería utilizada activamente por Medinaceli para justificar su idoneidad para los más altos servicios de gobierno. Así mismo, el duque heredó también una tradición de servicio a la corona. Su padre había sido gentilhombre de cámara de Felipe IV, virrey de Valencia y capitán general del Mar Océano y Costas de Andalucía, aunque con una presencia discontinua en la corte debido a la distancia geográfica de su cargo.[2]

Antes de su ascenso cortesano, Juan Francisco desempeñó el cargo de capitán general del Mar Océano y Costas de Andalucía desde 1668. Cargo con amplia responsabilidad militar que había sido ejercido por su progenitor hasta entonces, y que estaba vinculado al control de la frontera marítima, la defensa de los presidios en el norte de África y la coordinación de los socorros navales, lo que dio a nuestro protagonista una notable experiencia en el gobierno territorial y militar a ojos de la reina gobernadora.[3]

El 7 de marzo de 1671 falleció su padre, heredando así Juan Francisco de la Cerda el ducado de Medinaceli, con sus extensos estados patrimoniales y riquezas.[4]

Inicios y auge de su carrera cortesana

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Ahora bien, el VIII duque de Medinaceli era consciente de que para prosperar políticamente debía estar cerca de los círculos de poder en Madrid. A su llegada a la corte, en septiembre de 1671, uno de sus primeros apoyos fue Pedro Portocarrero Fernández de Córdoba y Aragón, VII conde de Medellín, familiar suyo, quien gozaba de la confianza de Mariana de Austria.[5]

Su carrera cortesana se inició con su nombramiento como sumiller de corps el 29 de noviembre de 1674. Dentro del proceso de fijación de los distintos cargos palatinos llevado a cabo por la regente en los meses previos a la mayoría de edad de Carlos II. Cabe destacar que este cargo era uno de los más codiciados en la corte, pues permitía al que lo detentaba acceder a los aposentos reales, siendo incluso la persona que ayudaba a vestirse al rey. En estos espacios privados, a los que muy pocos nobles tenían acceso, el duque fue articulando una red clientelar en torno a su persona, de la que formarían parte muchos de los gentileshombres de la cámara, que con el tiempo sería contemplado como un poderoso grupo en contraposición a la reina y a Fernando de Valenzuela.[6][7]

Entre 1674 y 1677, la corte vivió una intensa fragmentación política, con tensiones entre facciones nobiliarias y el ascenso y caída de Valenzuela. En este difícil contexto, Medinaceli adoptó un perfil prudente, evitando alinearse abiertamente con ningún bando y reforzando su reputación como aristócrata moderado. La llegada al poder de Juan José de Austria en enero de 1677 supuso un nuevo reacomodo político. No obstante, logró consolidar su posición en la corte y su imagen de candidato natural para las más altas responsabilidades gubernativas.[8] Todo ello, aprovechando hábilmente su cercanía al joven rey, ganándose su afecto y confianza, a fin de seguir aumentando su poder e influencia. Así las cosas, el 2 de febrero de 1679 fue nombrado presidente del Consejo de Indias.[4]

Primer ministro (1680-1685)

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La inesperada muerte de Juan José de Austria el 17 de septiembre de 1679 dejó sin un liderazgo claro a la Monarquía Hispánica. La falta de decisión del rey -aquejada por sus contemporáneos como uno de sus principales defectos- hacía preciso encontrar a alguien que se pusiese al frente del gobierno y llevase a cabo las reformas necesarias. En ese momento, los dos mejores situados para ello eran el duque de Medinaceli y el condestable de Castilla, este último con el favor de la reina madre, quien lo atisbaba como un claro contrapeso al poder del sumiller de corps y sus más allegados.[4]

No obstante, el favor regio acabó recayendo en Medinaceli el 20 de febrero de 1680, fecha en la que fue nombrado primer ministro. Posteriormente, el rey le hizo también merced del cargo de caballerizo mayor el 2 de noviembre de 1683, reforzando su liderazgo dentro de las Casas Reales. Sin duda, la cercanía al soberano en su cámara resulta fundamental para entender su encumbramiento, y se enmarca dentro de las pautas habituales de las grandes monarquías europeas durante la Edad Moderna. Como no podía ser de otra forma, durante sus años de gobierno sus redes de patronazgo se reforzaron notablemente.[9] En esta coyuntura, cabe destacar la entrada de Luis Francisco de la Cerda y Aragón, VIII marqués de Cogolludo, su hijo y sucesor, en la cámara del rey como gentilhombre de cámara el 21 de junio de 1680, dando acceso a una nueva generación de linaje en el servicio palatino.

En lo tocante a su labor de gobierno, Juan Francisco de la Cerda inició una política económica de un claro carácter reformista, con vistas a sanear el maltrecho sistema monetario, combatir el alza de precios y lograr la ansiada estabilidad monetaria. Todas estas medidas, aunque tuvieron una acogida inicial desigual, dieron buenos efectos a medio y largo plazo, consolidándose durante el ministerio de Oropesa (1685-1691), contribuyendo al imprescindible saneamiento económico y a la reducción de la deuda pública. Así mismo, en el ámbito institucional también llevó a cabo una profunda reorganización. No dudó en favorecer a individuos cercanos, como el ya mencionado conde de Oropesa o el duque de Albuquerque, en los principales organismos, como el Consejo de Estado. A la muerte de Jerónimo de Eguía en 1682, también logró situar al frente de la Secretaría del Despacho Universal a una persona afín, en este caso José de Veitia y Linaje. Finalmente, cabe destacar que en junio de ese mismo año Medinaceli creó una Junta de Estado, presidida por él mismo e integrada por sus partidarios, que le permitiría sortear la rigidez de los consejos y gobernar con mayor eficacia e independencia. Imponiendo así un estilo de gobierno que, en cierta forma, recordaba al de algunos de sus antecesores al frente de la Monarquía Hispánica, como el conde duque de Olivares.[2]

Declive y caída en desgracia

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Sin duda, el modo en el que Medinaceli había gestionado los asuntos de gobierno le granjeó una gran cantidad de enemigos, aglutinados en torno a la facción Haro-Silva. No fueron sus únicos, pues entre ellos también podemos incluir al duque de Osuna o al conde de Mansfeld, embajador imperial en Madrid. Tampoco contribuyeron sus problemas de salud, cuyos continuos achaques desde 1683 hicieron cuestionar su capacidad para seguir al frente de la monarquía.[10] Con todo, la pérdida de Luxemburgo en 1684 ha sido considerado uno de los principales hitos que explican la pérdida de confianza del monarca. Una situación que le llevaría finalmente a renunciar al cargo de primer ministro en abril de 1685. Lo reemplazaría el conde de Oropesa, quien al igual que muchos de sus más allegados se fueron apartando paulatinamente de su lado al ser conscientes de su declive.[11]

Últimos años

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Tras dejar el cargo de primer ministro, se le impuso su retiro de la corte. Se trasladó a Cogolludo y, posteriormente, a Guadalajara. No obstante, ante el agravamiento de sus enfermedades los familiares de Medinaceli solicitaron su retorno a Madrid para su curación, logrando el beneplácito del rey con la condición de que renunciara a todos los cargos palatinos que todavía ostentaba: sumiller de corps y mayordomo mayor de Carlos II. Finalmente, el duque retornó a Madrid en 1687, pero el empeoramiento de la perlesía que padecía se fue agravando hasta su muerte, el 20 de febrero de 1691. Fue enterrado en el convento de capuchinos de San Antonio de la capital. Todos sus títulos pasaron a su primogénito varón, Luis Francisco de la Cerda Aragón, en adelante IX duque de Medinaceli.[1]

Matrimonio y descendencia

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El 1 de mayo de 1653, en la ciudad de Lucena, el duque de Medinaceli contrajo un provechoso matrimonio con Catalina Antonia de Aragón Folch de Cardona (1635-1697), duquesa de Segorbe, Cardona y Lerma, títulos y señoríos que se unían así con el patrimonio de la casa de Medinaceli. Todo ello, a pesar de los intentos del tío de Catalina, Pedro Antonio de Aragón, de evitar que los títulos se transmitieran por línea femenina. A su muerte, todos ellos pasaron al hijo de ambos, Luis Francisco de la Cerda, quien pasaría a ser uno de los hombres más acaudalados de su tiempo. Esta política matrimonial de la casa de Medinaceli engrosó ampliamente su número de títulos nobiliarios y estados señoriales, que la convirtieron en una de las casas nobles más importante a finales del siglo XVIII.

Del matrimonio entre Juan Francisco de la Cerda y Catalina Antonia de Aragón nacieron 12 hijos, cuyos ventajosos matrimonios son una buena muestra de las redes de relaciones de su progenitor:

  1. Ana María (1654-1658)
  2. Mariana Josefa Gabriela (1656 - fallecida en la infancia)
  3. Feliche María (1657-1709): esposa del VII duque de Feria y madre del X duque de Medinaceli
  4. Luis Francisco, IX duque de Medinaceli (1660-1711): casado con María de las Nieves Girón y Sandoval (m. 1732), hija de Gaspar Téllez-Girón y Sandoval, duque de Osuna, sin descendencia[12]
  5. Antonia Basilisa (1662-1679): esposa de XII marqués de Astorga, sin descendencia
  6. Ana Catalina (1663-1698): casada en primeras nupcias con su tío abuelo, Pedro Antonio de Aragón, y en segundas con el XI almirante de Castilla, sin descendencia
  7. Juana (1664-1724): esposa del X duque de Albuquerque
  8. Teresa María (1665-1685): esposa del IV marqués de Solera, sin descendencia
  9. Lorenza Clara (1666-1697): esposa del IX príncipe de Palliano, sin descendencia
  10. Isabel María (1667-1708): esposa del IV marqués de los Balbases
  11. Francisco de Paula (1675-1681)
  12. María Nicolasa (1680-?): esposa del I marqués de Guevara[1]


Predecesor:
Cargo vacante
Sumiller de corps
1674-1687
Sucesor:
Gregorio de Silva y Mendoza
Predecesor:
Juan Gaspar Enríquez de Cabrera y Sandoval
Caballerizo mayor
1683-1687
Sucesor:
Francisco Fernández de Córdoba

Referencias

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  1. 1 2 3 Álamo Martell, Dolores. «Juan Francisco Tomás Lorenzo de la Cerda Enríquez Afán de Ribera Portocarrero y Cárdenas». En Real Academia de la Historia, ed. Diccionario biográfico español. Consultado el 26 de noviembre de 2025.
  2. 1 2 Sánchez García de la Cruz, Juan (2023). «Grandeza y memoria de linaje de un primer ministro: el VIII duque de Medinaceli». Los caminos de la Historia Moderna: Presente y porvenir de la investigación, coord. Ofelia Rey Castelao y Francisco Cebreiro Ares: 193-200. ISBN 9788419679314. Consultado el 26 de noviembre de 2025.
  3. Rodríguez Hernández, Antonio José (2024). «Los duques de Medinacelli y la Capitanía General del Mar Océano. Gestión, influencia y aprendizaje en al estructura político-militar de la monarquía de España (1644-1671)». La casa de Medinaceli: entre la república de los grandes y el cambio dinástico (1671-1711), coord. Gabriel Téllez Calvín y Juan Sánchez García de la Cruz (Centro Osservatorio sul Mezzogiorno d'Europa (COSME)): 175-204. ISBN 9791281063150. Consultado el 26 de noviembre de 2025.
  4. 1 2 3 Sánchez García de la Cruz, Juan (2024). El gobierno de una Monarquía Universal: el VIII duque de Medinaceli, primer ministro (1680-1685). Tesis doctoral. Consultado el 26 de noviembre de 2025.
  5. Martínez Hernández, Santiago. «Pedro Portocarrero Fernández de Córdoba y Aragón». En Real Academia de la Historia, ed. Diccionario biográfico español.
  6. Álvarez-Ossorio Alvariño, Antonio (2015). «Precedencia ceremonial y dirección del gobierno. El ascenso ministerial de Fernando de Valenzuela en la corte de Carlos II». Vísperas de sucesión: Europa y la Monarquía de Carlos II, eds. Bernardo J. García García y Antonio Álvarez-Ossorio Alvariño (Fundación Carlos de Amberes): 21-55. Consultado el 26 de noviembre de 2025.
  7. Sánchez García de la Cruz, Juan (2023). «Hombres nuevos en torno al VIII duque de Medinaceli. Dinámicas de ascenso y clientelismo cortesano (1675-1685)». Homines Novi: advenedizos en la Monarquía de España (1659-1725), coords. Juan Sánchez García de la Cruz y Gabriel Téllez Calvín, (Doce Calles): 19-37. Consultado el 26 de noviembre de 2025.
  8. Sánchez García de la Cruz, Juan (2023). «El VIII Duque de Medinaceli: ascenso al Ministerio y aproximación a sus redes de poder». La nobleza titulada castellana en la conservación del Imperio español en tiempos de Carlos II, coord. Porfirio Sanz Camañes: 33-54. ISBN 978-84-19077-93-6.
  9. Andújar Castillo, Francisco (2024). «Gobernar la monarquía en secreto en el reinado de Carlos II (1680-1700)». Magallánica. ISSN 2422-779X. Consultado el 26 de noviembre de 2025.
  10. Sánchez García de la Cruz, Juan (2024). «El ocaso del VIII Duque de Medinaceli. La caída de un primer ministro (1683-1685)». La casa de Medinaceli: entre la república de los grandes y el cambio dinástico (1671-1711), coords. Gabriel Téllez Calvín y Juan Sánchez García de la Cruz (Centro Osservatorio sul Mezzogiorno d'Europa (COSME)): 69-89. ISBN 9791281063150. Consultado el 26 de noviembre de 2025.
  11. Sánchez García de la Cruz, Juan (2024). «El sitio de Luxemburgo ¿causa de la caída de un primer ministro (1682-1684)?». Cuadernos Dieciochistas, 25: 15-39. doi:10.14201/cuadieci2024251539. Consultado el 26 de noviembre de 2025.
  12. Ribot García, Luis A. (2010). «Luis Francisco de la Cerda y Fernández de Córdoba Folch de Cardona y Aragón». En Real Academia de la Historia, ed. Diccionario biográfico español.

Enlaces externos

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