I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura

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El I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura se celebró en el Palais de la Mutualité de París entre el 21 y el 25 de junio de 1935.[1]​ Supuso la plataforma pública para la creación de la AIDC (Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura), con un Comité Internacional compuesto por doce escritores antifascistas, entre los cuales se encontraba el ya anciano Ramón María del Valle-Inclán –que no pudo asistir–, y otros intelectuales como Thomas Mann, Máximo Gorki, Bernard Shaw, Aldous Huxley o Sinclair Lewis. Participaron doscientos treinta delegados pertenecientes a treinta y ocho países.[2]

Gestación[editar]

Dicha AIDC sustituyó a la AEAR (Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios),[3]​ creada en París en marzo de 1933, con la revista Commune como plataforma y órgano de expresión, y cuyo primer número apareció en julio de aquel mismo año.[2]​ La nueva presentación, ya en el marco parisino de junio de 1935, como colectivo internacional “en defensa de la cultura” (y no como “revolucionarios”) fue interpretada entonces y aún después desde muy diversos puntos de vista.[4][5][a][2]

Organización[editar]

En la delegación francesa, organizadora del congreso, destacaban los nombres de André Malraux, André Gide, Jean-Richard Bloch, Barbusse, Luis Aragón, Paul Nizan, Julien Benda y Jean Cassou, aunque parece que fueron el abogado y empresario René Lalou y Louis Guilloux sus artífices prácticos. El objetivo prioritario teórico era servir de foro a un debate que Eugéne Dabit enmarcó dentro de «los fundamentos vitales del ser humano».[6]​ Para ello, se crearon ocho secciones para el diálogo: «La herencia cultural, Humanismo, Nación y cultura, Individuo, Dignidad del pensamiento, Función social del escritor, La creación literaria y La acción de los escritores para la defensa de la cultura».[6]​ A pesar de la propuesta de una pluralidad política e ideológica, resultaría determinante la mayoría de simpatizantes de los diversos partidos comunistas del mundo. En lo estético, el intento de convivencia entre surrealistas y dadaístas se vería ensombrecido por el suicidio de René Crevel en la víspera de la inauguración. A pesar de todo, el congreso parisino de 1935 contó con la participación oficial de «doscientos treinta delegados pertenecientes a treinta y ocho países que presentaron más de cien ponencias sobre los temas planteados a la discusión colectiva».[6]

Participantes y ponencias[editar]

Entre los ponentes galos, pudieron destacar André Gide con su ensayo titulado “Defensa de la cultura”,[7]​ y André Malraux, que habló sobre “La obra de arte”. En la delegación española figuraban Andrés Carranque de Ríos, Arturo Serrano Plaja y Julio Álvarez del Vayo, protagonista de la única intervención con su discurso “Defensa de la cultura”, en el que denunciaba la «brutal represión gubernamental» contra los protagonistas de la revolución asturiana de octubre de 1934.[b]​ Como únicos delegados hispanoamericanos estuvieron presentes Raúl González Tuñón y Pablo Neruda.[c][6]

También destacaron ponentes de las delegaciones alemana (), italiana () y rusa () y entre los ingleses puede citarse a Herbert Read.[2]​ Muchos de los participantes lo harían de nuevo dos años después en el II Congreso de la AIDC.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Paralelamente, en España nació la UEAP (Unión de Escritores y Artistas Proletarios), fundada en el Ateneo Científico de Valencia el 7 de mayo de 1933, con la presencia del delegado francés Paul Vaillant-Couturier.Resultó anecdótico el cambio en el epíteto del nombre, por la prohibición expresa del gobernador civil de la capital del Turia, Luis Doporto, del uso de la palabra “revolucionarios”; por lo que los fundadores de la asociación valenciana usaron la denominación de “proletarios”. El primer manifiesto de la UEAP se publicó en el periódico valenciano El Pueblo, aquel mismo 7 de mayo.
  2. Rafael Dieste, Arturo Serrano Plaja y Corpus Barga expresaron públicamente que la intervención de Álvarez del Vayo fue más política que literaria.
  3. Así lo observa Manuel Aznar Soler, a pesar de que María Fernanda Mancebo en un artículo publicado en línea por el Centro Virtual Miguel de Cervantes, escribe que: «En este primer congreso no hubo todavía representación de Latinoamérica, se constata solamente la presencia de las Antillas francesas, con Jules Monnerot».

Referencias[editar]

  1. Aznar Soler, 1987.
  2. a b c d Aznar Soler, Manuel (2007). «El Segundo congreso internacional de escritores para la defensa de la cultura». ddd.uab.cat. Consultado el 2 de marzo de 2019. 
  3. Aznar Soler, 1987, p. 90.
  4. Aznar Soler, 1987, pp. 70 y ss.
  5. Casas Sánchez, José Luis; Durán Alcalá, Francisco (2011). Diputación Provincial de Córdoba, ed. España ante la República: el amanecer de una nueva era, 1931 (Universidad de California edición). pp. 139 y 146. Consultado el 2 de marzo de 2019. 
  6. a b c d Mancebo, María Fernanda. «Tres congresos internacionales para la defensa de la cultura». cervantesvirtual.com (Universidad de Valencia). Consultado el 3 de marzo de 2019. «1. El Congreso de 1935». 
  7. Gide, André. Defensa de la cultura. Francisco Caudet (1981 edición). Ediciones de la Torre. ISBN 8485866169. Consultado el 2 de marzo de 2019. 

Bibliografía adicional[editar]