Guerra de Canudos
| Guerra de Canudos | ||||
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Mapa del norte de Bahía, ubicación de Canudos | ||||
| Fecha | 1893-1897 | |||
| Lugar | Bahía, Brasil | |||
| Coordenadas | 9°57′50″S 39°09′50″O / -9.9638888888889, -39.163888888889 | |||
| Resultado | Victoria del Gobierno | |||
| Consecuencias | Canudos es destruida y los sobrevivientes son reubicados | |||
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La guerra de Canudos (o campaña de Canudos) fue un conflicto entre el Ejército brasileño y los integrantes de un movimiento popular de contenido socio-religioso dirigido por Antônio Conselheiro. Transcurrió entre 1896 y 1897, durante los primeros años del Brasil republicano, en la entonces comunidad de Canudos, en el interior del estado de Bahía, en la región nordeste del Brasil.
Orígenes
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El conflicto sucedió en el establecimiento de Canudos, ubicado en las tierras áridas del sertón o caatinga, en el noreste del estado (entonces provincia) de Bahía. A finales del siglo XIX, Bahía era una región muy pobre, con una economía de subsistencia basada en la agricultura y la cría de ganado, sin grandes ciudades a excepción de la propia capital de Salvador (Bahía).
La población de esta región se hallaba compuesta principalmente por antiguos esclavos negros (libertos que abandonaron la esclavitud gracias a la Ley Áurea de 1888), indígenas y mestizos, mayormente empobrecidos y marginados socialmente, siendo que la influencia política en la zona estaba dominada por una minoría de terratenientes o grandes comerciantes.
Este fue el campo de cultivo para la aparición del fanatismo religioso, los movimientos mesiánicos y la insatisfacción de las masas con el régimen republicano recientemente instalado desde el 15 de noviembre de 1889 después de un golpe de Estado contra el emperador Pedro II.

En este escenario apareció hacia 1870, entre muchos otros predicadores místicos y espirituales, un personaje llamado Antônio Vicente Mendes Maciel, también conocido entre sus seguidores como Antonio Conselheiro («el Consejero»), quien deambulaba por el sertón bahiano, marchando por campos y aldeas pobremente vestido, para practicar ritos de tradición cristiana, mientras demandaba el apoyo de las pequeñas comunidades que visitaba.
Antônio Conselheiro afirmó ser un profeta y declaraba que el legendario retorno del rey portugués Sebastián estaba cerca, para instaurar una "nueva tierra" libre de "pecados" y de pobreza, lo cual empezó a ganarle seguidores entre los campesinos pobres de la región. Con el paso de los años Conselheiro empezó a llamar la atención del clero de la Iglesia católica en el nordeste de Brasil, por sus críticas continuas contra las autoridades y contra el clero, y su rechazo hacia la esclavitud, especialmente tras una grave sequía ocurrida en 1877 que hizo todavía mas difícil la vida de las mayorías en la región. Conselheiro empezó entonces a construir pequeños santuarios y cementerios para los pobres, socorriendo asimismo a las víctimas de la sequía y continuando sus predicaciones de tipo religioso a las que unía un fuerte mesianismo. La abolición de la esclavitud en 1888 hizo que entre los seguidores de Conselheiro aumentasen los ex esclavos ahora libertos.
Después de deambular durante varios años por las provincias de Ceará, Pernambuco, Sergipe y Bahía, Antonio Conselheiro decidió, en 1893, establecerse definitivamente con ya centenares de seguidores en la abandonada hacienda de Canudos, ubicada cerca de la ciudad de Monte Santo (Bahía), en la ribera del rio Vassa-Barris. Pronto, sus predicaciones y promesas de un mundo mejor atrajeron a casi 8000 nuevos residentes, que comenzaron a causar problemas en la región en tanto Conselheiro empezaba a predicar en contra de la recientemente instaurada república, a la cual tachaba de "inmoral" y "promotora del Anticristo" por promover la separación Iglesia-Estado y el matrimonio civil, instando a sus seguidores a negarse a pagar tributo alguno a las autoridades y rechazar el uso del dinero con la sola excepción de las monedas emitidas con la efigie del antiguo emperador.
En ese mismo sentido, Conselheiro instauró una comunidad basada en severas reglas religiosas que controlaban la conducta privada y pública de los habitantes, prohibiendo el consumo de licor y los juegos de azar, e instaurando una especie de comunidad de bienes bajo la estricta vigilancia del propio Conselheiro -como jefe supremo- y un grupo de "apóstoles" a quienes se confiaba tareas de mando. Las noticias de que el gobierno republicano proyectaba ejecutar un censo motivó que Conselheiro acusara a las autoridades utilizar dicho censo para tramar una restauración de la esclavitud, lo cual causó gran temor entre sus seguidores, siendo que pese a la severidad religiosa implantada por Conselheiro numerosos campesinos pobres continuaban llegando a Canudos, incluyendo "yagunzos" -vigilantes armados empleados por los terratenientes- que abandonaban haciendas llevando sus armas para "seguir al Conselheiro".
Temiendo la invasión armada de la ciudad de Juazeiro por los «conselheiristas» (como se conocía a los adeptos de Mendes Maciel), con quienes había ocurrido pleitos cuando comerciantes de Juazeiro rehusaron venderles madera, se desató la histeria en el gobierno provincial de Bahia. Una visita de dos frailes capuchinos a Canudos no fue suficiente para calmar a la población del lugar; peor aún, uno de ellos acusó erróneamente a Antônio Conselheiro de liderar un levantamiento monárquico.
Desarrollo
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Para la opinión pública, los gobernantes y el clero de Bahia el movimiento adquiría tintes cada vez más opositores a la república, ya que negaba la legitimidad de los matrimonios civiles y del censo. Además, el noreste del país había pasado por una de las peores sequías de su historia. De los desiertos seguía llegando gente a Canudos, al tiempo que los cangaçeiros del Conselheiro asaltaban haciendas, villas y pequeñas ciudades para abastecer a la colonia.
El gobierno del Brasil, instalado en Río de Janeiro, recibió las noticias de Bahía primero con sorpresa y luego con preocupación, temiendo que realmente unas masas de campesinos fanatizados empezaran una revuelta armada para restablecer al Imperio del Brasil. Las autoridades bahianas pidieron ayuda militar al gobierno central y en noviembre de 1896 se comenzó a enviar tropas en pequeñas expediciones para invadir la aldea, pero todas fueron violentamente rechazadas por el bando de los beatos, siendo que para entonces Canudos ya superaba los 30,000 habitantes, repartidos en unas 5,000 cabañas. Tras el fracaso de la tercera expedición militar en enero de 1897, los cangaçeiros del Conselheiro empezaron a atacar con mayor fuerza las haciendas cercanas a Canudos, favorecidos por las armas abandonadas que habían arrebatado a los tropas.
Ante ello, el gobierno central en Río de Janeiro dispuso enviar una mayor fuerza militar, de 1,300 soldados, equipada con cañones ligeros y mandada por el coronel Antônio Moreira César, un veterano oficial republicano que había sofocado la revolución federalista riograndense en 1895, pero esta nueva expedición fue igualmente derrotada cuando trataba de lanzar un asalto frontar contra Canudos en marzo de 1897, siendo que Moreira César y sus oficiales fueron sorprendidos cuando los conselheiristas repelieron el ataque con armas de fuego obtenidas de las anteriores expediciones. El propio Moreira César cayó herido de muerte en la primera jornada y las tropas, desmoralizadas, se retiraron en desbandada, lo cual permitió conseguir nuevo armamento a los conselheiristas.
La derrota de una expedición bien armada y dirigida por un oficial prestigioso, alarmó al gobierno central y al estadual, motivando que hasta 12,000 soldados se movilizaran hacia Canudos, con artillería para una operación militar a gran escala, a pesar de que el clima del sertón dificultaba movilizar caballos y cañones, mientras la tropa padecía sed en un entorno seco y sin fuentes de agua potable.
En 1897, en la cuarta incursión de las tropas gubernamentales, se utilizó artillería de obús y de mortero, estableciendo un firme asedio sobre Canudos para cortar toda posibilidad de que los conselheiristas obtuvieran provisiones atacando haciendas o poblados cercanos, además de bloquear el acceso al Vassa-Barris y forzar de este modo la rendición de Canudos.
La nueva campaña fue empezada a mediados de junio de 1897 al mando del general Arthur Oscar de Andrade Guimarães, bajo fuerte presión de las autoridades federales y estaduales para un triunfo decisivo. Tras una violenta secuencia de bombardeos artilleros sobre la ciudadela de Canudos, la mayoría de cabañas -hechas de adobe y paja- fueron destruidas, empezando entonces una lucha de varias semanas caracterizada por emboscadas entre los combatientes, siendo que el uso de armas de fuego en ambos bandos causaba un mayor encarnizamiento de los combates, casi sin tomar prisioneros de guerra.
Tras varios meses de lucha, ambos bandos estaban afectados por la disentería y la sed, a lo cual se sumaba la hambruna dentro de Canudos al estrecharse cada vez más el cerco gubernamental, además de ser imposible acceder a fuentes de agua para los sitiados. El propio Conselheiro pereció, probablemente de disentería, el 22 de septiembre, siendo que el combate terminó tras el asalto final de las tropas gubernamentales el 5 de octubre, aunque no por rendición de los sitiados sino porque casi todos los combatientes estaban ya muertos o heridos, quedando en los escombros de la ciudadela apenas niños, mujeres y ancianos, enfermos o hambrientos, incapaces de oponer resistencia.
Tras el fin de la lucha, las tropas gubernamentales incendiaron las cabañas que aun quedaban en pie en Canudos, mataron a casi toda la población y degollaron a los pocos prisioneros que pudieron hallar. Los escasos supervivientes (unos cientos de niños, mujeres y ancianos) fueron trasladados a diferentes lugares del país.
La guerra de Canudos, propiamente dicha, duró un año y, según la historiografía, se movilizaron más de diez mil soldados de 17 estados brasileños, distribuidos en cuatro expediciones militares. Se calcula que murieron más de veinticinco mil personas. Los restos de la ciudadela de Canudos quedaron cubiertos por la represa de Cocorobó en la decada de 1960.
Véase también
[editar]Notas
[editar]- ↑ Ibero-amerikanisches Archiv. Volumen 26. Universität Bonn. Ibero-Amerikanisches Forschungs-Institut, Ibero-Amerikanisches Institut (Berlín, Alemania). Colloquium Verlag, 2000, pp. 87; Revista do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro. Río de Janeiro (1999). Números 403-405, pp. 805.
Depois o general Moreira Cesar foi enviado da Bahia [Salvador] para Canudos com 1500 homens. (...) caminhavam por um vale profundo quando, de repente, foram atacados por 5000-6000 rebeldes, vindos dos morros e das fumas.
- ↑ Hernâni Donato (1996) [1986]. Dicionário das batalhas brasileiras. São Paulo: IBRASA, pp. 556. ISBN 8534800340. En la batalla de Uauá (21 de noviembre de 1896) una columna militar fue emboscada por una cifra de 1000 a 3000 canudos.
- 1 2 Nineteenth Century Death Tolls
Bibliografía
[editar]- La guerra del fin del mundo. Novela sobre la guerra de Canudos, en la que Mario Vargas Llosa, en clave de historia y ficción, nos deja impresiones desde todos los ángulos de la tragedia; comunidad, población civil, políticos y ejército.
- FACÓ, Rui. Cangaceiros y fanáticos. São Paulo: Editora Civilização Brasileira, 1972.
- Manaus, de Alberto Vázquez-Figueroa. Citada brevemente en un pasaje del libro por el protagonista, el Nordestino.
- El dictador y la hamaca de Daniel Pennac. Afirma que en el asalto final se movilizó casi la mitad del Ejército brasileño.
- Los sertones de Euclides Da Cunha; novela histórica de la vida de Antonio Conselherio, la guerra de Canudos, y una fuerte crítica a la represión realizada por el Estado brasileño.
- El Profeta del Sertao de Lucien Marchal. En forma novelada relata la guerra de Canudos, basado en documentación de Euclides Da Cunha.
Enlaces externos
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