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Engagement

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Engagement (pronunciación en inglés: /ɛnˈgeɪd͡ʒmənt/) es un constructo psicológico que significa conexión afectiva, cognitiva y conductual[1]​ y hace referencia a cuán activamente se encuentra involucrada una persona en una determinada actividad.[2]​ De acuerdo con diversos autores[3][4]​ se trata de un meta-constructo que incluye aspectos cognitivos, afectivo-emocionales y conductuales. Ha sido definido como un proceso interactivo y bidireccional que implica compromiso o involucramiento entre unos sujetos (ciudadanos, trabajadores, clientes, usuarios de redes sociales) y unas organizaciones (administración pública, empresa, plataforma digital).[5]

El término es utilizado en los distintos ámbitos en los que los individuos participan, como son: el académico y escolar, el de la mercadotecnia, las relaciones laborales y la cultura organizacional.

Ámbito académico y escolar

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En el ámbito académico y escolar el engagement ha sido definido como la inversión psicológica que realiza el estudiante con la finalidad de aprender, comprender, y dominar los conocimientos y habilidades que el trabajo académico pretende promover, [4]​ una persona que esta involucrada académicamente es aquella que:

  • Se muestra entusiasmada y feliz a causa de sus expectativas de éxito en una tarea o actividad específica relacionada con el trabajo académico y escolar.
  • Se muestra altamente satisfecha con el éxito obtenido en tareas y actividades vinculadas al trabajo académico y escolar porque ha sido obtenido como consecuencia directa del esfuerzo realizado.
  • Demuestra atención y concentración al entrar en contacto con la información que se proporciona en las clases (educación presencial) o la plataforma de aprendizaje (educación en línea) y con los agentes educativos de su contexto escolar y académico.
  • Planifica las tareas y procesos que le permiten aprender, y los supervisa, a la par que evalúa los resultados obtenidos (habilidades desarrolladas, aprendizajes logrados).
  • Participa activamente en las actividades de aprendizaje para lograr la comprensión de conceptos, el desarrollo de habilidades y actitudes, así como el dominio de un determinado campo de conocimiento.
  • Realiza actividades orientadas a adquirir y desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes que van más allá de los requisitos mínimos de desempeño que le solicitan en el contexto escolar o académico.
  • Salta los obstáculos que el entorno le impone para lograr el aprendizaje.

Ámbito de la mercadotecnia, relaciones laborales y cultura organizacional

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En el contexto empresarial el engagement se identifica con el esfuerzo voluntario por parte de los trabajadores de una empresa o miembros de una organización. Un trabajador engaged (comprometido o involucrado) es una persona que está totalmente implicada en su trabajo y entusiasmada con él. Cuando tiene oportunidad, actúa de una forma que va más allá de las demandas que le hace su organización.

Existen conceptos similares en español como compromiso organizacional e implicación laboral que no hay que confundir con el engagement, según algunos autores de moda. El empleo de este término ha experimentado tal éxito que se ha extendido a otros campos como la psicología, la educación, los medios de comunicación o las redes sociales, en acepciones similares aunque no totalmente equivalentes (Ballesteros, 2018).

La posibilidad de utilizar alguna otra expresión, como vinculación laboral, no está muy aceptada (puede designar también a cualquier tipo de relación entre un trabajador y su empresa), y se suele utilizar el término en su lengua original.

Dimensiones y tipos de "engagement"

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Existen tres tipos de engagement: el emocional, el cognitivo y el conductual.[3]​ Otros autores,[6]​ proponen dos tipos de engagement, el psicológico y el cognitivo. Mientras que Reeve (2012),[7]​ plantea cuatro tipos: cognitivo, emocional, conductual y agentivo.

  • La dimensión emocional del engagement, se refiere a las reacciones afectivas tanto positivas como negativas de los individuos respecto de una determinada actividad.[8]
  • La dimensión cognitiva del engagement se refiere a la medida en que los individuos piensan estratégicamente antes, durante y después del desempeño en alguna actividad.[9]
  • La dimensión conductual del engagement hace referencia al esfuerzo y persistencia del individuo durante la iniciación y ejecución de una actividad.[3][10]
  • La dimensión agentiva del engagement se refiere a las contribuciones intencionales, constructivas y proactivas que el individuo realiza en las actividades en las que participa.[11]

El engagement psicológico se refiere al sentido de pertenencia, e identificación que los individuos desarrollan en relación con una actividad o institución en particular.[12]

El "engagement" en las empresas

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A pesar de su popularidad en el ámbito empresarial y a nivel de las consultorías, la investigación académica sobre compromiso (engagement) es bastante escasa. Las firmas de consultoría más grandes como Development Dimensions International (DDI), Gallup, Aon Hewitt, Mercer, y Towers Perrin definen el engagement basándose en la combinación de conceptos de sobra conocidos como compromiso organizacional afectivo (p.e., la unión emocional con la organización), el compromiso de continuidad (p.e., el deseo de permanecer en la organización), la conducta extra-rol (p.e., la conducta voluntaria que facilita el funcionamiento efectivo de la organización), o la satisfacción laboral (p.e., un estado emocional positivo que surge de la valoración del trabajo de uno mismo). Desafortunadamente la reivindicación de esas consultorías acerca de que el engagement mejora la rentabilidad de las compañías no se puede verificar porque la información necesaria para hacerlo no está accesible de forma pública. La única excepción al respecto es la de la Organización Gallup que, mostró en un estudio basado en aproximadamente 8,000 unidades empresariales de 36 compañías, que aquellas unidades que tenían trabajadores que se encontraban en el cuartil más alto de engagement, tenían de un 1% a un 4% más de rentabilidad y, de promedio, entre 51.500 € y 77.200 € más de ingresos o ventas que las unidades situadas en el cuartil más bajo de engagement. Esto se tradujo en una diferencia de al menos 618,000 € al año por unidad empresarial (Harter, Schmidt y Hayes, 2002).

Sin embargo, más que la experiencia de engagement, el cuestionario de Gallup (llamado Q12) mide los antecedentes de esa experiencia a través de los recursos laborales percibidos por el trabajador.

INGAGEMENT

Evan Hakel, experto en liderazgo y CEO de Ingage Consulting, estableció hace algún tiempo el término ingaging (ingagement). Este término “ingagement” se utiliza para definir una filosofía de liderazgo basada en empoderar a los empleados y convertirlos en embajadores de marca, involucrándolos en la toma de decisiones y en el desarrollo de estrategias de negocio.

Es una herramienta de trabajo que busca implicar dentro de la filosofía de la empresa a los empleados desde sus mentes, corazones, creatividad y emociones.

Al contrario que el engagement, que se limita a jugar con los factores ajenos al control de los empleados (dinero, jefes y reconocimiento), en el ingagement los empleados ven la mayoría de sus necesidades cubiertas por su propio trabajo.


cuando nos referimos a ingagement cuando:

  1. Se da una escucha activa hacia los empleados, a quienes se les encarga la tarea de responsabilizarse por lo que deciden hacer y no los altos cargos de la empresa.
  2. el súper poder no recae sobre el jefe sino sobre los propios empleados.
  3. Los empleados comparten la visión de que la empresa vaya bien y actúan coherentemente para que así sea.

Al final, el ingagement va mucho más allá del engagement al aprovechar el potencial de los empleados y otorgándoles un papel decisor dentro de la empresa lo que favorece la satisfacción y el compromiso con los valores y metas de la marca. De esta manera se puede conseguir que tus empleados sean prescriptores de tu marca.


¿Cuáles son los beneficios del ingagement?

Usar el ingagement tiene enormes beneficios para las organizaciones. Empoderar a un empleado, que se sienta valorado y seguro de lo que hace aumenta la productividad y se siente más comprometido e implicado con la organizaión y sus objetivos. Involucrar a los empleados para la solución a los problemas internos de la empresa hace que se llegue a esta mucho más rápido que si no se les pidiese su opinión. Además, se consiguen flujos de ideas innovadoras que favorecen el crecimiento de la empresa en términos de innovación y mejoras porque surge de escuchar a los públicos internos y sus requerimientos.

El engagement en redes sociales

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La investigación sobre los procesos de engagement se ha multiplicado en la última década, convirtiéndose en uno de los principales objetos de estudio sobre redes sociales, tanto en el ámbito académico como empresarial. Para su medición en plataformas digitales se ha propuesto tanto la consideración por separado de variables como el número de “Me gusta”, Compartir y Comentar, como la suma directa en diversas fórmulas. Se ha detectado una proporción 10-2-1 Me gusta-Compartir-Comentar. Por tanto, el peso de la variable “Me gusta” giraría en torno al 75% sobre un índice de engagement que sume directamente los valores totales. El alto número de likes ha producido resultados sesgados de estas mediciones, por lo que se ha propuesto un prorrateo previo de los valores absolutos de cada una de estas variables. El engagement digital se ha definido como dependiente de factores como el formato, contenido, el momento de publicación y la propia implicación y participación de los administradores de la página. Así los contenidos más puramente informativos y aquellos que incluyen información económica, como el precio o una oferta, no son los que causan un mayor compromiso, sino que son los contenidos persuasivos con apelaciones emocionales y filantrópicas,[13]​ así como aquellos que no se refieren directamente a la marca o productos, sino que plantean algún tipo de gamificación del mensaje los que estarían recibiendo una mayor acogida (Ballesteros, 2018).

Las citas académicas sobre el engagement han crecido más que otros conceptos hasta ahora dominantes[14]

El "engagement" en el ámbito académico

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Kahn (1990) fue el primer académico que describió – lo que él llamó – engagement personal como el “…aprovechamiento de los miembros de la organización de sus propios roles de trabajo: en el engagement, las personas utilizan y se expresan a sí mismas física, cognitiva, emocional y mentalmente durante el desarrollo de sus roles” (p.694). Basado en esta definición de engagement, con posterioridad se desarrolló una escala de 13 ítems formada por tres dimensiones: engagement cognitivo, emocional y físico (May, Gilson y Harter, 2004).

Una aproximación académica alternativa considera que el engagement es un estado psicológico de realización o la antítesis positiva del burnout o síndrome de estar quemado en el trabajo (Schaufeli y Salanova, 2007). Se asume que contrariamente a aquellos que padecen burnout, los trabajadores engaged (comprometidos o implicados) tienen un sentimiento de conexión energética y efectiva con su trabajo, en lugar de ver su trabajo como estresante y demandante lo perciben como retador. Para ellos, el trabajo es divertido y no una carga. En el engagement existe una sensación de realización en contraste al vacío de vida que deja en la gente el sentimiento de pérdida del burnout. Desde esta perspectiva el engagement se define como “… un estado mental positivo, de realización, relacionado con el trabajo que se caracteriza por vigor, dedicación y absorción” (Schaufeli, Salanova, González-Romá y Bakker, 2002, p.74). El vigor se caracteriza por altos niveles de energía y resistencia mental mientras se trabaja, por el deseo de esforzarse en el trabajo que se está realizando incluso cuando se presentan dificultades. La dedicación hace referencia a una alta implicación laboral, junto con la manifestación de un sentimiento de significación, entusiasmo, inspiración, orgullo y reto por el trabajo. Por último, la absorción se produce cuando la persona está totalmente concentrada en su trabajo, cuando el tiempo le pasa rápidamente y presenta dificultades a la hora de desconectar de lo que se está haciendo, debido a las fuertes dosis de disfrute y concentración experimentadas. Estos tres aspectos se miden con el “Utrecht Work Engagement Scale” (UWES; Schaufeli et al., 2002), cuestionario formado por 17 ítems que se encuentra disponible en 20 idiomas diferentes. Además existe una versión adaptada a estudiantes (Schaufeli, Martínez, Marqués-Pinto, Salanova, y Bakker, 2002) y una versión reducida del mismo (formada por 9 ítems) (Schaufeli, Bakker y Salanova, 2006). La fiabilidad y validez del UWES se ha documentado en diversos estudios (para una revisión vea Schaufeli y Salanova, 2007).

Resultados de la investigación

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El engagement tal y como es medido por el UWES se relaciona positivamente con, aunque puede ser diferenciado de, constructos similares tales como la implicación laboral y el compromiso organizacional (Hallberg y Schaufeli, 2006), la conducta intra-rol y extra-rol (Schaufeli, Taris y Bakker, 2006); la iniciativa personal (Salanova y Schaufeli, 2008); el patrón de conducta Tipo A (Hallberg Johansson, y Schaufeli, 2007) y la adicción al trabajo (Schaufeli, Taris y Van Rhenen, 2008). Además, los trabajadores engaged (comprometidos o implicados) se caracterizan por bajos niveles de burnout (síndrome de quemado) (González-Romá, Schaufeli, Bakker, y Lloret, 2006), así como por bajos niveles de neuroticismo y altos niveles de extraversión (Langelaan, Bakker, Van Doornen y Schaufeli, 2006). Además, también disfrutan de una buena salud mental y física (Schaufeli, Taris y Van Rhenen, 2008).

Por otro lado, se encontró que el engagement está asociado positivamente con recursos laborales como apoyo social de los compañeros de trabajo y del superior inmediato, con la retroalimentación sobre el rendimiento, el coaching, el control laboral, la variedad de tareas, las oportunidades para aprender y desarrollarse y las facilidades de entrenamiento (para una revisión vea Schaufeli y Salanova, 2007). En resumen: los trabajadores engaged (comprometidos o implicados) trabajan en puestos de trabajo retadores.

Por último, el engagement se relaciona también con un mejor rendimiento. Por ejemplo, la percepción de los clientes en cuanto a la calidad de servicio ofrecida es mejor cuando entran en contacto con trabajadores engaged (comprometido o implicado) de hoteles y restaurantes, en comparación con cuando los trabajadores no están engaged (comprometidos o implicados) (Salanova, Agut y Peiró, 2005); cuanto más engaged (comprometidos o implicados) se sienten los estudiantes universitarios, mejores son sus resultados académicos durante el año siguiente (Salanova, Bresó y Schaufeli, 2005; Salanova, Schaufeli, Martínez y Bresó, en prensa); y cuanto mayores son los niveles de engagement en auxiliares de vuelo, mejor es su servicio intra y extra-rol durante el mismo (Xanthopoulou, Bakker, Heuven,, Demerouti, y Schaufeli, 2008).

El futuro

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Próximamente (durante 2009) se publicará el primer libro sobre engagement en el trabajo íntegramente en español, en el que se analizará gran parte de la investigación realizada en cuanto a su concepto, a las teorías explicativas del proceso, su medida y las propiedades psicométricas del cuestionario UWES. Además en el libro también se presentarán diversas intervenciones individuales y organizacionales para incrementar el engagement en el trabajo, y se explicará el concepto en el marco de las organizaciones saludables (para más información vea Salanova y Schaufeli, 2009).

Referencias

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  • Fredricks, J. A., Blumenfeld, P. C., y Paris, A. (2004). School engagement: Potential of the concept: State of the evidence. Review of Educational Research, 74, 59–119. https://journals.sagepub.com/doi/10.3102/00346543074001059
  • Joaquín Brennan, Pablo Palermo & Andrea Tagliapietra (2012). «Engagement, Relación con Nivel de Estudios y Trayectoria Laboral». Revista de Psicologia GEPU. 3 Nº2. 36-43. 
  • González-Roma, V., Schaufeli, W.B., Bakker, A., y Lloret, S. (2006). «Burnout and engagement: Independent factors or opposite poles?». Journal of Vocational Behaviour (68). 165-174. 
  • Hallberg, U., y Schaufeli, W.B. (2006). «“Same same” but different: Can work engagement be discriminated from job involvement and organizational commitment?». European Journal of Psychology (11). 119-127. 
  • Harter, J.K., Schmidt, F.L. y Hayes, T.L. (2002). «Business-unit-level relationships between employee satisfaction, employee engagement, and business outcomes: A meta-analysis.». Journal of Applied Psychology (87). 268-279. 
  • Kahn, W. A. (1990). «Psychological conditions of personal engagement and disengagement at work». Academy of Management Journal (33). 692-724. 
  • Langelaan, S., Bakker, A.B., Van Doornen, L.J.P. y Schaufeli, W.B. (2006). «Burnout and work engagement: Do individual differences make a difference?». Personality and Individual Differences (40). 521-532. 
  • May, D. R., Gilson, R. L., y Harter, L. M. (2004). «The psychological conditions of meaningfulness, safety and availability and the engagement of the human spirit at work». Journal of Occupational and Organizational Psychology (77). 11-37. 
  • Newmann, F. M., Wehlage, G. G., y Lamborn, S. D. (1992). The significance and sources of student engagement. En: F. M. Newmann (Ed.), Student engagement and achievement in American secondary schools (11–39). Nueva York: Teachers College Press. Recuperado de: https://files.eric.ed.gov/fulltext/ED371047.pdf
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  • Salanova, M., Agut, S., y Peiró, J.M. (2005). «Linking organizational resources and work Engagement to employee performance and customer loyalty: The mediating role of service climate». Journal of Applied Psychology (90). 1217-1227. 
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  • Salanova, M., Schaufeli, W.B., Martínez, I. y Bresó, E. (en prensa). «How Obstacles and Facilitators Predict Academic Performance: The Mediating Role of Study Burnout and Engagement». Anxiety, Stress & Coping. 
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  1. O’Donnell, K. y Reschly, A. L. (2020). Assessment of Student Engagement. En: Amy L. Reschly, Angie J. Pohl, Sandra L. Christenson (Eds), Student engagement: effective academic, behavioral, cognitive, and affective interventions at school (pp. 55-76). Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-030-37285-9_3
  2. Christenson, Sandra L., ed. (2012). Handbook of Research on Student Engagement (en inglés). Springer-Verlag. ISBN 9781461420170. Consultado el 24 de octubre de 2019. 
  3. a b c Fredricks, Jennifer A; Blumenfeld, Phyllis C; Paris, Alison H (2004-03). «School Engagement: Potential of the Concept, State of the Evidence». Review of Educational Research (en inglés estadounidense) 74 (1): 59-109. ISSN 0034-6543. doi:10.3102/00346543074001059. Consultado el 24 de octubre de 2019. 
  4. a b Newmann, F. M.; Wehlage, G. G.; Lamborn, S. D. (1992). «The significance and sources of student engagement.». Student engagement and achievement in American secondary schools. Consultado el 24 de octubre de 2019. 
  5. Herencia, C.A. (2019). «El índice de engagement en redes sociales como predictor de los resultados en las elecciones generales». IC Revista Científica de Información y Comunicación (16): 615-646. Consultado el 24 de mayo de 2020. 
  6. Appleton, J. J.; Christenson, S. L.; Kim, D.; Reschly, A. L. (2006). «Measuring cognitive and psychological engagement: Validation of the Student Engagement Instrument». Journal of School Psychology. Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2019. Consultado el 24 de octubre de 2019. 
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  8. Anderman; Patrick (2012). «Achievement Goal Theory, Conceptualization of Ability/ Intelligence, and Classroom Climate.». Handbook of Research on Student Engagement (en inglés). Springer-Verlag. ISBN 9781461420170. Consultado el 24 de octubre de 2019. 
  9. Cleary, T. J.; Zimmerman, B. (2012). Christenson, Sandra L., ed. Handbook of Research on Student Engagement (en inglés). Springer-Verlag. ISBN 9781461420170. Consultado el 24 de octubre de 2019. 
  10. Pekrun, R.,; Linnenbrink-Garcia, L. (2012). «Academic emotions and student engagement». En Christenson, Sandra L., ed. Handbook of Research on Student Engagement (en inglés). Springer-Verlag. ISBN 9781461420170. Consultado el 24 de octubre de 2019. 
  11. Reeve (2012). «A Self-determination Theory Perspective on Student Engagement.». En Christenson, Sandra L., ed. Handbook of Research on Student Engagement (en inglés). Springer-Verlag. ISBN 9781461420170. Consultado el 24 de octubre de 2019. 
  12. Appleton, J. J.; Christenson, S. L.; Kim, D.; Reschly (2006). «Measuring cognitive and psychological engagement: Validation of the Student Engagement Instrument». Journal of School Psychology. Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2019. Consultado el 24 de octubre de 2019. 
  13. «Qué es engagement y como se le implementa en las estrategias de marketing». 18 de mayo de 2017. 
  14. «La representación digital del engagement (Ballesteros, 2019)».