Derecho territorial

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El Derecho territorial es una rama del Derecho constitucional, que estudia los derechos soberanos que ejerce el Estado sobre su territorio, que comprende básicamente: la superficie terrestre, el espacio marítimo y el espacio aéreo.

Objeto[editar]

El Derecho territorial tiene como objeto de estudio los diversos aspectos legales que conciernen al Estado respecto a su territorio, normas jurídicas de Derecho interno, que en muchos casos se encuentran sujetas a normas de Derecho internacional.

Contenido[editar]

El Derecho territorial tiene como marco legal, en primera instancia, lo establecido en la Constitución y luego en la leyes y ordenanzas, tanto nacionales como locales, destinadas al ordenamiento y organización del territorio sobre el cual el Estado ejerce su poderío y soberanía.

Territorio[editar]

El territorio como concepto político, se define como el espacio geográfico delimitado en el que se encuentra asentada la población. Dentro de esta concepción, es componente esencial e indispensable para la conformación de un Estado, puesto que sin un territorio que gobernar, no existiría.

Elementos constitutivos[editar]

El territorio de un Estado está compuesto por:

Dentro del espacio marítimo, también se consideran las aguas archipelágicas cuando el Estado posee territorio insular, o en el caso de tratarse de un País insular o Estado archipelágico, cuya soberanía se extiende: a las aguas encerradas por las líneas de base archipelágicas y al espacio aéreo que se extiende sobre ellas, a su lecho y subsuelo, y a sus recursos.

Organización[editar]

El territorio de un Estado suele estar dividido en diversas provincias o regiones político-administrativas, que pueden o no ser autónomas en sus regímenes internos. Los gobernadores de las regiones son designados directamente por el gobierno central, al contrario de los alcaldes que son elegidos en cada localidad o municipio por decisión popular.

Función[editar]

El Estado para realizar su misión y sus fines, tiene la necesidad de un territorio, es decir, de una porción determinada del suelo que le proporcione los medios necesarios para satisfacer las necesidades de su población. El Estado que pierde su territorio desaparece, pues ya no cuenta con un espacio físico donde hacer valer su poder.

Véase también[editar]