Deontología (ética)

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La deontología (del griego δέον, -οντος déon, -ontos 'lo que es necesario', 'deber' y -logía 'conocimiento', 'estudio')[1]​ es aquella parte de la ética que trata de los deberes, especialmente de los que rigen actividades profesionales, así como el conjunto de deberes relacionados con el ejercicio de una profesión. A su vez, es parte de la filosofía moral dedicada al estudio de las obligaciones o deberes morales.

El término fue acuñado por Jeremy Bentham, en su obra Deontología o ciencia de la moral, quien la define como la rama del arte y de la ciencia que tiene como objetivo actuar de forma recta y apropiada, se refiere a la exposición de -lo que es correcto- y -lo que debería ser-[2]​. Él también considera que la base de este término se sustenta en los principios de libertad y utilitarismo.[3]​ Por su parte, Rossini establece la deontología no del ser, sino del deber-ser, es decir, lo que se debe de ser para poder considerarse perfectos.[4]

El término surge en el siglo XIX como una nueva forma de llamar a la ética, sin embargo, conforme fue pasando el tiempo se le tomo como la ética aplicada a la profesión específicamente.[5]​ Defiende que los seres humanos debemos actuar de determinada manera porque que sea así está bien y no por generar más bien.

Todas las profesiones u oficios pueden contar con su propia deontología que indique cuál es el deber de cada individuo, es por ello que algunas de ellas han desarrollado su propio código deontológico.[6]

A lo largo de la historia ha habido diversas maneras de entender la ética y distintas propuestas morales orientadoras de la vida humana. Es posible decir que la Ética es la parte de la filosofía práctica que se ocupa del hecho moral y de los problemas filosóficos que nacen de la conducta humana. La ética se dedica al estudio de los actos humanos, pero aquellos que se realizan por la voluntad y libertad absoluta, de la persona. Todo acto humano que no se realice por medio de la voluntad de la persona y que esté ausente de libertad, no forma parte del campo de estudio de la ética. La ética, por tanto, no inventa la vida moral, sino que reflexiona sobre ella. Desde la perspectiva del discurso moral existe la presunción, además, de que el ser humano es en cierto modo libre. Esta consideración deja abierto el campo de posibilidades de actuación de los seres humanos. En el ejercicio de esa libertad se producen conflictos que constituyen la clave de la vida moral y sobre los que la ética, como reflexión teórica, trata de dar luz, para encauzar adecuadamente la praxis, la acción humana.

Existen dos principales tipos de deontología; una nos habla del deber ser de la vida cotidiana, si se debe hacer o no lo correcto en alguna situación (deontología aplicada). El otro tipo, determina el comportamiento con base en las reglas planteadas o necesarias para la convivencia (deontología prescriptiva). Por tanto, la deontología tiene la intención de actuar con forme a la ética y a lo establecido. [7]

Las normas deontológicas son incomprensibles sin la referencia al contexto o grupo social en el que son obligatorias. La obligación se circunscribe a ese grupo, fuera del cual pierden la obligatoriedad. Bajo el ojo deontológico se considerará correcta un situación en la cual las personas estén siguiendo sus convicciones, pero al mismo tiempo tiene que analizar si lo que hará provocará que más gente tome decisiones incorrectas (hipócritas).[8]

Él deontologista es aquella persona que considera correcta una situación en la que más gente sea fiel a sus convicciones, pero a la vez tiene que juzgar correcto hacer algo que irremisiblemente ocasionará que más personas actúen incorrectamente.[9]

La éticas que pertenecen a este grupo se desarrollan a partir de una postulado humanista antropocéntrico; con esto postulan una moral humanista, ilustrada, que actúa sobre la política y el derecho. esto orienta, presiona y critica; con la finalidad de fomentar una sociedad libre, democrática y abierta.[10]

Origen y desarrollo del concepto[editar]

La primera alusión al término deontología la hizo Bentham en su obra Science de la Morale (París, 1832). Con ella quería dotar de su enfoque utilitarista al concepto ética. Ya Immanuel Kant previamente (y antes Baruch Spinoza), aunque desde otra perspectiva totalmente diferente, había separado la fe religiosa y la doctrina religiosa del debate filosófico y ético ("Crítica de la Razón Práctica" en 1788 y "Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres" en 1785). El debate moderno se imponía, y la ética dejaba de ser un asunto religioso o confesional, para pasar al ámbito de la razón sustancial.[11]

Con Bentham retornamos otra vez a la "racionalidad instrumental", y al debate pequeño no ontológico. En "Deontología o ciencia de la moral" en el utilitarismo, busca crear una normativa del cálculo meramente instrumental (opuesto a la racionalidad sustancial), con un mecanicismo cuasi matemático con el que valorar los comportamientos por su utilidad. Ignorando el mundo de las ciencias naturales y exactas, o sea el mundo de las leyes de Newton y su mecánica. Kant ejerció como físico antes que filósofo, y siempre le dio gran importancia a la defensa de la mecánica newtoniana. Pero también es el primero que separa discursivamente, aunque dentro de un mismo sistema filosófico, estos dos esferas cognitivas (Spinoza tampoco lo hacía). Si no hay libertad no hay ética, y si hay sólo leyes físicas necesarias (como en la naturaleza), pues no hay libertad humana posible, sino mera mecánica. De ahí la importancia del sujeto, pero no como mero individuo, sino como el fundamento universal trascendental.[12]​ Kant pensó que las acciones humanas son intencionales, por lo que propone que las acciones están basadas en la voluntad. Su visión es que a diferencia de los animales (voluntades no racionales) la voluntad racional actúa de acuerdo a principios. El hecho de que el hombre pueda actuar de manera intencionada lo hace candidato para poseer una buena intención, Kant lo denomina el actuar del deber). El hombre tiene la libertad de elegir los principios conforme a los que va a actuar, lo que lo convierte en un sujeto de la ley moral.[13]

El mundo de la libertad (como posibilidad ontológica) es el mundo de lo humano, el mundo de la autonomía, versus el mundo de la necesidad (el mundo de la heteronomía) que gobierna al mundo natural. Obviamente la realidad socialmente construida del ser humano, es construida con normas generalmente heteronómicas (impuestas), y no se orienta a la autonomía, aunque ese es otro problema político.[14][15]

Sin embargo, el intento de Bentham por cambiar el contenido de la moralidad por un concepto más “aséptico” y menos "valorativo", no logró esa transformación por el mero hecho de acuñar un nuevo término. Es decir, aun hoy, cuando nos referimos al término deontología, seguimos obviamente, relacionando está con la ética y/o la moral. Su herencia discursiva es recogida por el filósofo y economista James Mill, y radicalizada por su ahijado, John Stuart Mill.

Bentham considera que la base de la deontología es el utilitarismo, lo que significa que los actos de las personas se consideran buenos o malos en función de la felicidad global que puedan generar. Según este marco filosófico, el fin de una acción debe ser conseguir la máxima felicidad para el mayor número de personas. De este modo, toda acción que conduzca a ese fin, será aceptada como moralmente correcta. Sin embargo, quién es o no feliz es otro debate; que además coloca en un nivel muy básico, y casi superficial, precrítico para los kantianos, al discurso de Bentham respecto del complejo sistema filosófico de Kant. Para algunos críticos de Bentham, este sólo cristalizaría en su utilitarismo una determinada forma de pensar y buscar la felicidad caracterizada por cristalizar un estereotipo antropológico propio del primer liberalismo burgués.

De acuerdo con Rosmini las ciencias filosóficas del razonamiento se dividen en dos clases. Por un lado, se encuentran las ciencias que tratan a los entes como son, estas se llaman ontológicas; mientras que las otras tratan a los entes como deben ser, llamadas deontológicas.[4]​ Las ciencias deontológicas se subdividen en deontología general y deontología especial, en donde ambas vertientes abordan la perfección del ente.[4]​ La deontología general se refiere a la perfección de los entes en general, como su nombre lo dice, y la deontología especial se refiere a algún ente en específico.[4]

¿Qué es aquello a lo que podemos denominar bien en sí o bien incondicional? En nuestro contexto sociocultural actual, es la dignidad de cada persona, que debe ser admitida y garantizada jurídicamente y defendida políticamente. La dignidad es aquello que debe constituir el núcleo principal de toda ética filosófica y de toda deontología profesional que se precie.

Porfirio Barroso en el Diccionario de ciencias y técnicas de comunicación, define: “Ética es la ciencia filosófico-normativo y teórico-práctica que estudia los aspectos individuales y sociales de la persona a tenor de la moralidad de los actos humanos, bajo el prisma de la razón humana, teniendo siempre como fin el bien honesto, la honestidad”. A partir de esta definición se deducen su:

Objeto[editar]

  • material: realidad que constituye el objeto de estudio. En ética es la persona, el ser y la configuración virtuosa o viciosa que se dé a sí o cada uno a través de las acciones. Son susceptibles de calificarse como éticas pues, las acciones humanas que son libres (dependen de la voluntad de la persona);
  • formal: Punto de vista según el cual las acciones son calificadas como buenas o malas. Se denomina moralidad y se basa en valores y normas.

Y Conocimiento[editar]

  • ciencia: aquello que se sabe de manera cierta y sus causas; doctrina ordenada que constituye una rama particular del saber humano;

La moral se puede justificar desde tres perspectivas: la metaética (viendo qué son los juicios morales como juicios de valor), la ética normativa y mediante la propuesta de unas reglas prácticas para la discusión, evitando el "todo está permitido".

Metaética[editar]

Con este término se designa al estudio sobre la significación, el sentido y la evolución histórica de los conceptos éticos. En un principio se distinguen dos grandes grupos de teorías: Las cognoscitivistas o descriptivistas (dicen que podemos conocer la ética o moral en términos de conocimiento verdadero) y las no cognoscitivistas o no descriptivas (en las que no cabe conocimiento propiamente dicho)

Dentro de las descriptivistas, se distinguen las naturalistas (sostienen que los términos éticos describen propiedades observables de las cosas); con el utilitarismo como ejemplo. Y, por otro lado, las teorías no naturalistas (creen que los juicios de valor son verdaderos o falsos, pero las características de las cosas no son observables por la experiencia); con el intuicionismo como ejemplo.

Dentro de las teorías no descriptivistas, puede encontrarse el emotivismo (que sostiene que con afirmaciones morales no expresamos conocimiento, sino emociones con las que intentamos influir o incidir en las emociones y comportamientos de los demás); y el prescriptivismo (que enuncia que al hacer juicios morales no describimos las cosas "que son", sino "las que deberían ser"; es decir, expresamos imperativos, enunciamos normas).

Ética normativa[editar]

Se distinguen las teorías deontológicas y teleológicas, y se incluye un tercer grupo: la ética de la virtud.[16]​ A grandes rasgos, exponemos las principales diferencias. Las teorías deontológicas que tienen como concepto principal el "deber previamente establecido", están inspiradas en Kant. Las teorías teleológicas se basan en las consecuencias, y su corriente principal es el utilitarismo. Y, la Ética de la virtud se basa en las actitudes de las personas, con la corriente de Aristóteles como base teórica.

Puede señalarse una serie de características que conforman la Ética de la virtud, según Aristóteles.

Para Aristóteles, el orden social en los modos de vida está directamente ligado con el orden natural de los mismos. Aristóteles considera que, lo bueno es hacia lo que tienden las cosas de forma natural. Dicho de otra forma, todo aquello que es natural es, según este autor, bueno.

Sin embargo, esta teoría no está libre de crítica. Es, precisamente, la absolutización de su postura la que genera más desacuerdo, ya que no podemos probar, a ciencia cierta, que lo natural puro exista.

Por otra parte, muchas cosas de las que consideramos "naturales", nos vienen dadas por la cultura. Además, no podemos olvidar el hecho de que la naturaleza evoluciona, no es estática, por lo que si ésta es susceptible de cambio, lo bueno también se vería afectado.

Propuesta intermedia[editar]

La vía intermedia se basaría en una idea prescriptivista y también en una perspectiva deontologista. Pero esto no significa que sea incompatible con otros puntos de vista. Es una propuesta teórica, a la par que práctica. Sus principales características serían: un punto de vista moral, el diálogo, la racionalidad práctica y la coherencia y universalidad (relacionadas con la idea de imparcialidad).

Pueden señalarse una serie de características que conforman la ética kantiana.

Kant, al definir la deontología, hace referencia al deber y a las obligaciones, no nos habla de una ética relacionada con el porvenir del hombre, de sus objetivos o de sus aspiraciones en la vida, más bien, enfoca la ética a una ética del deber, la cual establece pautas de comportamiento que se deben seguir o leyes que regulan a los ciudadanos.

Se podría considerar como una ética independiente y formal si tenemos en cuenta que no ofrece contenidos, no establece pautas para llevar una vida que se pueda considerar “buena" o “mala”.

Mencionar por último, su implicación con el criterio de capacidad de universalización, que posibilita diferenciar entre máximas de tipo moral y las que no lo son.

Al igual que sucede con la teoría de Aristóteles, la teoría de Kant también es objeto de crítica:

En primer lugar, a Kant se le puede criticar que, al relacionar la ética con cómo deben hacerse las cosas, está universalizando el concepto, porque presupone que todos debemos entenderla del mismo modo. No obstante, la ética está ligada a la moral, y ésta también es particular a cada persona. Por lo tanto, probablemente el deber, no es visto igual por todos.

En segundo lugar, Kant establece cómo hay que actuar, pero no nos dice si eso es bueno o no. La ética no se refiere sólo a la forma, sino también al fondo de las cosas.

Por último, Kant olvida por completo el sentimiento humano, según él tenemos que actuar en base al deber y no sobre la base de lo que de verdad queremos hacer. En este sentido, actuar conforme al deber nos aleja de la felicidad.

Ética y moral[editar]

Estos dos términos proceden uno del griego, êthos (carácter), y el otro del latín, mos−moris (costumbre). Ambos tienen la misma raíz semántica y por tanto la misma significación original. Por ello ética y moral, etimológicamente, se identifican y se definen como la "ciencia de las costumbres". Sin embargo, con el tiempo ambos vocablos han evolucionado hacia significaciones distintas.

El concepto de ética y el de moral están sujetos a diferentes usos dependiendo de cada autor, época o corriente filosófica. Por este motivo es necesario identificar las características de ambos términos para poder establecer las distinciones y semejanzas pertinentes.

La moral hace referencia a todas aquellas normas de conducta que son impuestas por la sociedad, se transmiten de generación en generación, evolucionan a lo largo del tiempo y poseen fuertes diferencias con respecto a las normas de otra sociedad y de otra época histórica. El fin último que persiguen estas reglas morales es orientar la conducta de los integrantes de esa sociedad.

Por su parte, la ética es el hecho real que se da en la mentalidad de algunas personas, es un conjunto de normas, principios y razones que un sujeto ha realizado y establecido como una línea directriz de su propia conducta.

En ambos casos se tratan de normas, de percepciones, y de "deber ser". Sin embargo, moral y ética presentan ciertas diferencias:

Moral Ética
Nace en el seno de una sociedad y por tanto, ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada uno de sus integrantes Surge en la interioridad de una persona, como resultado de su propia reflexión y su propia elección. Pueden coincidir o no con la moral recibida.
Actúa en la conducta desde el exterior o desde el inconsciente Influye en la conducta de una persona de forma consciente y voluntaria.
Ejerce presión externa y destaca su aspecto coercitivo, impositivo y punitivo Destaca la presión del valor captado y apreciado internamente como tal. El fundamento de la norma ética es el valor, no el valor impuesto desde el exterior, sino el descubierto internamente en la reflexión de un sujeto

Por tanto, puede afirmarse que existen tres niveles de diferenciación:

  • El primer nivel reside en la Moral, es decir, en las normas de origen externo que condicionan la mentalidad del individuo.
  • El segundo nivel en la ética conceptual, entendida como el conjunto de normas de origen interno, personal y autónomo.
  • El tercer nivel es la ética axiológica como conjunto de normas originadas en una persona dada una reflexión previa sobre ciertos valores.

Mientras que la ética se apoya en la razón y depende de la filosofía, la moral se apoya en las costumbres y la conforman un conjunto de elementos normativos, que la sociedad acepta como válidos.

Emmanuel Derieux sostuvo que, gracias a la deontología, la ética profesional adquiere un reconocimiento público; y es que la moral individual se hace trascendente en el campo de la profesión. La deontología surge como una disciplina que se ocupa de concretar normas en el ámbito profesional para alcanzar unos fines.

Deontología y el consecuencialismo[editar]

La deontología y el consecuencialismo son tipos de teoría ética. Ambas estructuras éticas suponen concepciones distintas sobre lo correcto y el valor moral. La deontología está basada en los principios de acción, en las obligaciones que caen sobre el agente moral (por ejemplo, decir la verdad), mientras que el consecuencialismo se busca que se cumpla un objetivo valioso en el mundo (por ejemplo, que todos vivan más felices).

Durante los últimos cuarenta años el consecuencialismo ha evolucionado a tal grado que hoy comparte rasgos importantes con teorías deontológicas; sin embargo, existe una divergencia inevitable entre los dos. Esta disparidad se observa en las dimensiones genuinas de la razón práctica humana. [17]


Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «Deontología». http://dle.rae.es/?id=CESMXhy. Diccionario de la lengua española. Consultado el 20 de octubre de 2017. 
  2. «Deontología profesional: Los códigos deontológicos». Unión Profesional. Julio 2009. 
  3. Verde, C., Diego (2017). «Deontología profesional: La ética denostada». Professional conduct: Ethics under attack. Cuadernos De Trabajo Social, 30. Consultado el 20 de octubre de 2017. 
  4. a b c d Buganza Tenorio, Jacob. «La ética de Antonio Rosmini a partir del Sistema filosófico». 2016-09-02. Consultado el 13 de septiembre de 2017. 
  5. López, Carlos (2002, May 15). «Que es la deontologia?». Palabra; Saltillo, Mexico. Consultado el 20 de octubre de 2017. 
  6. Bolivar, Antonio (2005). «EL LUGAR DE LA ÉTICA PROFESIONAL EN LA FORMACIÓN UNIVERSITARIA». Revista Mexicana de Investigación Educativa; México, D.F. Consultado el 20 de octubre de 2017. 
  7. Villa Caballero, María Sofía (2015). «Los principios éticos y las obligaciones civiles». Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM. Consultado el Noviembre 2, 2017. 
  8. Cejudo, R. (2010). Deontología y consecuencialismo: un enfoque informacional. Revista Hispanoamericana de filosofía.
  9. Williams, B. Ethics and limits of philosophy. 
  10. Bustamante Alarcón, Reynaldo (2009). Derecho PUCP, ed. Los aportes de las éticas deontológicas y las éticas comunicativas de raíz kantian. p. 170. 
  11. Ética para la sociedad
  12. E. Kant. «¿Qué es la Ilustración?». Consultado el enero de 2016. 
  13. Alex Sinha, Gaurav. «The justification of deontology». Graduate Department of Philosophy University of Toronto. Consultado el 01-10-2017. 
  14. Kant, E. (1788). Crítica a la Razón Práctica. Consultado el enero de 2016. 
  15. Kant, E. Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres. Consultado el enero de 2016. 
  16. Chiesa, Mecca (2003). «Sobre la meta-ética, normativa y el conductismo». Revista Latinoamericana de Psicología. Consultado el 13 de septiembre de 2017. 
  17. Cejudo Córdoba, Rafael (diciembre 2010). «Deontología y Consecuencialismo: Un enfoque informacional». CRÍTICA. Revista Hispanoamericana de Filosofía. 

Enlaces externos[editar]