Debate sobre el aborto en el libertarismo

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El liberalismo libertario promueve la libertad individual y busca minimizar el papel del Estado. En el debate sobre el aborto, algunos libertarios apoyan el acceso legal al aborto como parte de su defensa general de los derechos individuales, especialmente con respecto a lo que consideran el derecho de la mujer al control sobre su cuerpo.[1]

Otros libertarios argumentan que principios como el de no agresión se aplican a todos los seres humanos desde la concepción, y que el derecho a la vida se aplica también al feto dentro del útero, por lo que se oponen al aborto legal.[2]

Apoyo a la legalización del aborto[editar]

La filósofa Ayn Rand argumentó que la noción de que el feto tiene derecho a la vida es «un sinsentido perverso» y declaró «Un embrión no tiene derechos... un niño no puede adquirir ningún derecho hasta que ha nacido».[3]​ También escribió: «El aborto es un derecho moral que debería dejarse exclusivamente a discreción de la mujer involucrada; moralmente, no se debe considerar nada más que su deseo».[3]

El teórico Murray Rothbard escribió que «ningún ser tiene derecho, sin consentimiento, a vivir como parásito del cuerpo de otra persona» y que por tanto la mujer tiene derecho a expulsar al feto de su cuerpo en cualquier momento. Sin embargo éste argumento ha sido contraatacado bajo el marco de la "responsabilidad y el deber" por grupos libertarios en contra de la legalización del aborto, al ser aquel feto producto de una relación sexual consentida, librándose así de toda responsabilidad. [4]​ Sin embargo, también explicó que «todo bebé posee, desde el momento en que nace, y por tanto ya no está contenido en el cuerpo de la madre, el derecho de la propiedad de sí mismo gracias a ser una entidad separada y un adulto potencial. Por tanto, debe ser ilegal la violación de los derechos del bebé y la agresión a su persona a través de la mutilación, la tortura, el asesinato, etc.».[5]​ Rothbard también se opuso a toda interferencia del Estado en el derecho de cada localidad a crear sus propias leyes, por lo que estuvo en contra de la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el Caso Roe contra Wade. Él pensaba que los estados debían poder crear sus propias políticas respecto al aborto.[6]​ También se opuso a la financiación mediante impuestos de las clínicas de aborto, escribiendo «es especialmente monstruoso forzar a todos aquellos que aborrecen el aborto a pagar por lo que consideran un asesinato».[7]

Posición de los partidos políticos libertarios[editar]

El Partido Libertario de Estados Unidos manifiesta lo siguiente: «Reconociendo que el aborto es un tema sensible y que la gente puede tener opiniones de buena fe desde todos los puntos de vista, creemos que el Gobierno debería mantenerse fuera del asunto, dejando esta cuestión para la consideración personal de cada uno».[8]

El Partido Libertario de España declaró en su programa marco que «el Estado debe ser neutro respecto a las decisiones morales de los ciudadanos que no afecten otros. El P-LIB constata la falta de consenso existente en la sociedad respecto a la naturaleza del aborto, y afirma la libertad de las mujeres para tomar tan difícil decisión sin coacciones de ningún tipo durante la primera etapa de la gestación». Asimismo, «exige un respeto escrupuloso al derecho a la objeción de conciencia», tanto del personal sanitario como de sus afiliados y cargos electos.[9]

Oposición a la legalización del aborto[editar]

El movimiento libertario antiabortista Libertarians for Life argumenta que los humanos tienen, en los estados de cigoto, embrión y feto, los mismos derechos que los neonatos y etapas posteriores. Doris Gordon, perteneciente a este grupo, explica que los principios del Partido Libertario de EE. UU. y de la ética objetivista requieren una responsabilidad hacia los niños, y recurre al principio de no agresión:

El principio de no agresión es una obligación continua: nunca es opcional para nadie, ni siquiera para las mujeres embarazadas. Si el principio de no agresión no se aplicase, no habría diferencia moral entre ganar dinero o robarlo, ni entre el acto sexual consentido y una violación. Este principio moral es anterior a la política y a las leyes. No emana de un contrato, de un acuerdo ni de la ley, sino que es una premisa supuesta anteriormente. Esta obligación existiría incluso en un estado de naturaleza. Esto se debe a que procede de la naturaleza humana, y se adquiere esta naturaleza en la fecundación.[2]

El senador republicano Rand Paul se identifica a sí mismo como «totalmente provida» y apoya «cualquier legislación que pueda acabar con el aborto o conducirnos hacia el final del aborto».[10]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Doris Gordon (1995, 1999). «Abortion and Rights: Applying Libertarian Principles Correctly». Libertarians for Life.  Véase tambmién: McElroy, Wendy (2002). Liberty for Women. Chicago: Ivan R. Dee. p. 156. ISBN 978-1566634359. OCLC 260069067. «Libertarians for Life declare that abortion is not a right but a 'wrong under justice.'». 
  2. a b Ayn Rand, The Voice of Reason, extracto de Ayn Rand Lexicon entry on Abortion.
  3. Rothbard, Murray. «Personal Liberty». For a New Liberty (en inglés). pp. 131-132. ISBN 0-930073-02-9. 
  4. Rothbard, Murray. «Children and Rights». The Ethics of Liberty (en inglés).  (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  5. «Making Economic Sense» (en inglés). Instituto Ludwig von Mises. Consultado el 18 de agosto de 2014. 
  6. «The Religious Right: Toward A Coalition». Archive.lewrockwell.com (en inglés). Archivado desde el original el 14 de marzo de 2014. Consultado el 18 de agosto de 2014. 
  7. «National Platform of the Libertarian Party, 1.4 Abortion» (en inglés). Partido Libertario de EE. UU. Mayo de 2012. Consultado el 30 de mayo de 2016. 
  8. «Programa Político Marco» (pdf). Partido Libertario de España. 25 de septiembre de 2010, enmendado el 23 de junio de 2012. Consultado el 30 de mayo de 2016. 
  9. Jacob Sullum (26 de mayo de 2010). «Rand Paul on Abortion» (en inglés). Reason Magazine.