Combustión espontánea

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La combustión espontánea es un tipo de combustión que ocurre sin una fuente inflamable externa.[1]

Causas e ignición[editar]

  1. Una substancia con temperatura de autoignición relativamente baja comienza a liberar calor, lo que puede ocurrir de varias maneras, como pueden ser la oxidación o la fermentación.
  2. El calor no consigue escapar y la temperatura del material aumenta.
  3. La temperatura del material sube por encima de su punto de ignición.
  4. La combustión comienza con la presencia de un oxidante suficientemente fuerte, como el oxígeno.

Substancias pirofóricas[editar]

Se dice que son pirofóricos algunos materiales como el sodio, que pueden sufrir un tipo de explosión espontánea (y potencialmente muy violenta) cuando se ven expuestos al oxígeno, agua o humedad del aire.

Los materiales pirofóricos tienen una temperatura de autoignición inferior a la temperatura ambiente y muchas veces basta el contacto con el aire o el agua para provocar una combustión espontánea. Otra característica de estos materiales es su gran superficie de contacto con el aire. El níquel Raney es pirofórico por el muy fino tamaño de sus partículas.

Algunos materiales que pueden sufrir combustión espontánea[editar]

Una gran pila de estiércol puede entrar en combustión espontáneamente
  • Montones de heno,[2] estiércol[3] y algodón no procesado pueden sufrir combustión espontánea a causa del calor producido por la fermentación bacteriana.
  • El carbón puede inflamarse espontáneamente cuando se expone al oxígeno, que lo hace reaccionar y calentarse, en un ambiente sin ventilación suficiente para el enfriamiento.[4]
  • La oxidación de la pirita es muchas veces la causa de la combustión espontánea en residuos antiguos de minas de carbón.[5]
  • Negativos y copias de películas antiguas, que hasta la década de 1950 eran fabricados con soporte de nitrato de celulosa, podían sufrir combustión espontánea, provocando incendios que destruían depósitos enteros.[6]
  • Partículas de substancias orgánicas suspendidas en el aire en un silo de metal muy caliente pueden explotar violentamente, destruyendo la estructura del silo, fenómeno que en inglés se conoce como "flour bomb" (bomba de harina).
  • El aceite de linaza en un espacio parcialmente cerrado puede oxidarse, llevando a una acumulación de calor y, consecuentemente, a la ignición.[7] [8]
  • Los frutos de pistacho son altamente inflamables, y cuando se almacenan en grandes cantidades son propensos a calentarse y arder espontáneamente.[9]
  • Grandes pilas de estiércol de vaca pueden entrar en combustión espontanea, en condiciones de calor extremo.
  • Existen relatos de personas que habrían sufrido combustión espontánea humana. Sin embargo, el fenómeno no es considerado una verdadera combustión espontánea, siendo en general explicado por el "efecto mecha": las ropas de la persona absorben grasa humana y actúan como la mecha de una vela.[10]

Referencias[editar]

  1. Babrauskas, p.369
  2. «Spontaneous Combustion in Hay Stacks». Consultado el 9 de mayo de 2008. 
  3. «Spontaneous combustion in compost piles». Consultado el 12 de enero de 2009. 
  4. «The Fire Below: Spontaneous Combustion In Coal». DOE/EH-0320, Issue No. 93-4. US Department of Energy. mayo de 1993. Archivado desde el original el 27 de mayo de 2010. Consultado el 22 de mayo de 2012. 
  5. «Pistachio Nuts». Consultado el 5 de noviembre de 2007. 
  6. «Storage and Handling of Processed Nitrate Film». Consultado el 17 de enero de 2010. 
  7. «Fire - Reflectors». Wildwood Survival. Consultado el 16 de marzo de 2010. 
  8. Babrauskas, pp.886-890
  9. «Pistachio Nuts». Consultado el 5 de noviembre de 2007. 
  10. Nickell, Joe. "Spontaneous Human Nonsense", Skeptical Inquirer, Volume 6.4 (December 1966)