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Colegio Nacional Vicente Rocafuerte

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Colegio Nacional "Vicente Rocafuerte"
Localización
País EcuadorBandera de Ecuador Ecuador
Localidad Guayaquil, EcuadorBandera de Ecuador Ecuador
Información
Acrónimo V.R.
Alias Vicente Rocafuerte
Patrón Vicente Rocafuerte
Fundación 26 de diciembre de 1841
Fundador Vicente Rocafuerte
Apertura 26 de diciembre de 1841
Género Masculino y Femenino
Academia
Estudiantes -5000
Profesores 1+
Jornada Matutina y vespertina
Colores Café claro y blanco

El Colegio Nacional "Vicente Rocafuerte" (fundado bajo el nombre de Colegio del Guayas), es un centro educativo fundado el 26 de diciembre de 1841 a petición del gobernador de Guayaquil, al entonces presidente Juan José Flores. El 10 de diciembre de 1900, se le otorgó mediante el decreto legislativo del Congreso Nacional el nombre de Colegio Nacional "Vicente Rocafuerte". Su eslogan es: "Donde hay una VR hay un campeón".

Historia

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Primera etapa: Un inicio complejo (1841–1846)

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Al culminar su periodo presidencial en 1839, Vicente Rocafuerte asumió el cargo de Gobernador en su ciudad natal, Guayaquil. Consciente de que la educación constituía un pilar fundamental para el desarrollo del estado, advirtió la escasez de instituciones de enseñanzas secundarias en la ciudad [1]

En aquella época, únicamente la institución el "Seminario de San Ignacio de Loyola" impartía enseñanza secundaria, y aquellos estudiantes con recursos suficientes se dirigían a Quito o Lima para continuar su formación y especializarse. Ante esta situación, surgió en Rocafuerte la firme determinación de promover la creación de un nuevo colegio, iniciativa que posteriormente elevaría al Supremo Gobierno de Flores.[1]

El 26 de diciembre de 1841, durante la estancia de Juan José Flores en Guayaquil, se expidió el decreto para la creación de un colegio, a solicitud de Rocafuerte, el cual fue consignado en copia autorizada por el secretario general, Mariano Miño. En el documento se señalaba como motivo principal la necesidad imperiosa de establecer una institución donde se impartieran “ciencias mayores”. Para este fin se asignó un presupuesto de 1 500 pesos destinado a los gastos iniciales, y se otorgó a Rocafuerte la facultad de designar al personal de la nueva institución. [1][2] Además, según el historiador Pedro Huerta existe la posibilidad de que Vicente Rocafuerte haya elaborado el plan de estudios inicial y definido las materias a impartirse. [1]

Teodoro Maldonado González. Primer rector del colegio Vicente Rocafuerte

Al siguiente año el 1 de febrero de 1842 se instaló la institución con el nombre de Colegio del Guayas, y su primer rector fue Teodoro Maldonado González.[3] Sin embargo, este mismo año el colegio fue clausurado debido al abandono de sus estudiantes a causa de una epidemia de fiebre amarilla, que según Pedro Huerta, habría provocado la muerte de aproximadamente 4000 de las 20000 habitantes de Guayaquil en este periodo. [1] Una vez que los casos disminuyeron, se retornó a las actividades, y el 18 de mayo de 1843 se decretó oficialmente su restablecimiento. En dicho decreto se establecieron las enseñanzas que se impartirían organizadas en las siguientes áreas: 1) Literatura: (lengua francesa, inglesa y griega); gramática latina-castellana, literatura y bellas letras, y elocución y poesía. 2) Filosofía y Ciencias Naturales: matemáticas, física, geografía y cronología, lógica, ideología y metafísica, moral, historia natural, química y física experimentales, mineralogía. 3) Agricultura. 4) Medicina y 5) Jurisprudencia: derecho público, civil y canónico. [1][4]

Como resultado de este decreto, el colegio incorporó la enseñanza secundaria y superior, así como especialidades de carácter profesional. No obstante, se estableció que para obtener el grado doctoral los estudiantes debían trasladarse a Quito. De este modo, la institución contó con docentes de alto nivel académico, aunque en sus primeros años solo dispuso de cátedras consolidadas en el área de jurisprudencia, y no aún en las ciencias médicas.[1][4]

A pesar de estos avances, los problemas económicos continuaron afectando la estabilidad del establecimiento, que buscó distintas formas de financiamiento, entre ellas la obtención de recursos mediante impuestos al cacao. [1]

Entre 1844 y 1845 se dispone de escasa información sobre la organización interna del establecimiento. Para el 6 de marzo de 1845 estalló en Guayaquil la revolución contra el general Flores; pese a ello, el colegio continuó funcionamiento durante ese año, aunque comenzó a sufrir fuertes recortes presupuestarios. En este contexto, José Joaquín de Olmedo, entonces subdirector de Estudios, defendió los intereses de la institución para evitar su cierre.[1] Según relata el historiador Huerta, el colegio fue clausurado por falta de fondos en 1846 y permaneció cerrado durante casi todo 1847.[1]

Segunda etapa: Colegio Vicente Rocafuerte (1847–1862)

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El 17 de mayo de 1847, en Lima (Perú), falleció su fundador, Vicente Rocafuerte. Y como última voluntad "legó los sueldos devengados mientras ejerció la presidencia de la república, una invaluable biblioteca y una reclamación en dinero, pendiente ante el gobierno del Perú". Su otro gran protector José Joaquín de Olmedo fallecería el mismo año un mes antes, dejando al colegio sin dos grandes pilares. No obstante, figuras como el General Antonio Elizalde y otros guayaquileños lograron articular esfuerzos para reactivar la institución. Como resultado, el 18 de noviembre de 1847 se decretó su restablecimiento, ratificado oficialmente el 4 de diciembre de 1847 por el presidente Vicente Ramón Roca. En este decreto el establecimiento dejó de denominarse Colegio del Guayas y adoptó el nombre de San Vicente, en homenaje al fundador.[1]

En 1848 el colegio reabrió bajo la dirección de Teodoro Maldonado. Sus finanzas comenzaron a estabilizarse y se incrementó el número de estudiantes, entre pensionistas y becarios. Para 1849, la matrícula ascendía a 30 alumnos, entre ellos José Joaquín de Olmedo (hijo). El cuerpo docente estaba integrado por cuatro profesores: Teodoro Maldonado, José Julián Navarro, M. Carlos Fournier y M. Stephen Davis, responsables de las cátedras de matemáticas y de lengua latina, francesa e inglesa, respectivamente.[1]

El Nuevo edificio propiedad del colegio

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Ese mismo año la institución adquirió un solar de "45 varas por lado", ubicado cerca de la iglesia Matriz, al sur con la calle del Colegio (actual Clemente Ballén), al oeste con la antigua calle de la Caridad (actual calle Chile), y por los otros lados con terrenos donde posteriormente se levantaría el templo de San José y otros solares que también serían adquiridos por el colegio, llegando a ocupar aproximadamente la cuarta parte de la manzana. Y en 1849 se convocó a licitación para la construcción del edificio, que fue adjudicada al maestro carpintero Juan M. Martínez Coello. El proyecto contemplaba una edificación de 45 varas de largo por 10 varas de alto (aproximadamente 37,6 m de longitud y 8,36 m de altura), construida con maderas de moral, amarillo o madera negra, con un plazo de ejecución de 18 meses y un costo total de 32 500 pesos. [1]

Los retrasos de los pago ocasionaron dificultades, incluyendo el deterioro de materiales y el riesgo de pérdida parcial de la infraestructura ya levantada. Durante ese período, el colegio funcionaba en una casa arrendada, con escasas comodidades y un elevado alquiler mensual de 80 pesos. A pesar de estas limitaciones, la obra avanzó y en agosto de 1851 se efectuó el traslado al nuevo edificio. Entre 1850 y 1851 se impartieron las cátedras de filosofía (Francisco Santur), dibujo (Antonio Meucci) y física (Vicente Piedrahita). Para el 4 de julio de 1852, durante un intento de toma de Guayaquil, por parte de Juan José Flores, el edificio del colegio fue utilizado como cuartel para batallones de reserva y tropas auxiliares, lo que obligó a suspender las clases hasta octubre, cuando fue desocupado. Ese mismo año renunció Teodoro Maldonado, quedando la dirección a cargo de Francisco Santur. En septiembre de 1853 es nombrado rector el Dr Carlos Andrade quien permaneció en el cargo hasta su renuncia en agosto de 1855. Durante los años 1854 y 1855 se destacaron por su aprovechamiento académico estudiantes como Alejo Lascano, Lizardo García, Carlos Mateus, Martín Icaza y Adolfo Hidalgo. [1]

En 1856 asumió el rectorado el Dr. Luis Antonio Salazar, reconocido por su capacidad administrativa. Durante su gestión se realizaron importantes mejoras en la infraestructura del colegio, favorecidas en parte por los ingresos derivados de la producción cacaotera, que constituía una de las principales fuentes de financiamiento institucional. En 1857, José Joaquín de Olmedo (hijo) donó diversas obras a la biblioteca del colegio y se dispuso la colocación de un retrato fotográfico de su padre en las instalaciones. Posteriormente, los conflictos armados internos que desembocaron en la guerra civil provocaron una nueva ocupación militar del edificio. Los estudiantes fueron trasladados al Colegio Seminario y, el 8 de noviembre de 1859, el plantel fue nuevamente desalojado por orden del gobernador de la ciudad. En 1860, un incendio afectó la techumbre del edificio. El colegio permaneció cerrado hasta 1861, cuando, tras la estabilización de la situación política, el presidente Gabriel García Moreno nombró como rector, en septiembre de ese año, a José Joaquín Borda. La guerra había dejado daños materiales y problemas financieros. Durante esta etapa se produjeron tensiones entre el rector y el colector de rentas, lo que motivó la conformación de una comisión investigadora que finalmente desestimó las acusaciones de maltrato a estudiantes contra Borda. En 1863 se incrementó el número de becas, y figuran entre sus estudiantes destacados César Borja Lavayen (1851–1910), José Julián Coronel y Miguel Valverde.[1]

Tercera etapa: Padres Jesuitas (1863 –1875)

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Durante el gobierno de Gabriel García Moreno, el rector Borda ocupó el cargo de manera provisional, mientras se implementaba un profundo plan de reorganización educativa basado en principios del catolicismo en todo el país. Se prohibió la enseñanza laica y se confió la educación primaria a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, y la secundaria y superior a la Compañía de Jesús. En julio de 1862 se firmó un contrato para el arribo de los padres jesuitas, suscrito entre Rafael Carvajal, ministro del Interior y Relaciones Exteriores, y el padre Francisco Javier Hernáez, representante de la Compañía de Jesús. El acuerdo fue aprobado en 1864 y establecía que el colegio pasaría a administración jesuita. Sin embargo, la falta de recursos económicos casi impidió su ejecución, situación que se resolvió cuando Miguel Jané un importante comerciante otorgó un préstamo a García Moreno, lo que permitió concretar la llegada de los religiosos en 1863.[5]

El 19 de abril de ese año se inauguró oficialmente el Colegio Vicente Rocafuerte bajo la tutela de los jesuitas, y el 20 de abril se iniciaron las clases con 74 estudiantes matriculados. Como era frecuente en el sistema educativo de la época, pronto se generaron retrasos en los pagos a la orden, lo que ocasionó tensiones entre el gobernador Vicente Piedrahita, el padre Hernáez y Miguel Jané. Para 1865 el conflicto se había disipado y los jesuitas comenzaron a ganarse el reconocimiento de la sociedad guayaquileña, por las mejoras introducidas en la enseñanza. Entre los docentes destacaron los padres Soberón, Vicente Ramírez y los sacerdotes de apellido Navarro, reconocidos por su formación científica. El prestigio del colegio atrajo estudiantes de diversas regiones del país. Entre sus alumnos más notables se contaron Emilio Estrada (1855–1911), futuro presidente de la República; César Borja (1851–1910); Francisco Martínez Aguirre; Manuel Antonio Franco; Alfredo Baquerizo Moreno y Eduardo Molestina.[5]

En 1864, con el apoyo del gobernador Miguel García Moreno, se solicitó la concesión de un terreno en las faldas del cerro del Carmen para la construcción de una casa de recreo destinada a los estudiantes. La obra se inició ese mismo año con una inversión de 1.500 pesos y concluyó en 1870; contaba con un pozo de agua dulce. En 1868 asumió el rectorado el padre Luis Segura, en reemplazo del padre Miguel Franco. Los alumnos solían bañarse en un brazo cercano del estero Salado, lo que convirtió al lugar en un espacio de esparcimiento frecuente. Tras la salida de los jesuitas, la instalación cayó en abandono y desapareció con el tiempo; posteriormente se construiría allí el manicomio Vélez (Actual Instituto de Neurociencias).[5]

La Compañía de Jesús administró el colegio entre 1863 y 1875. Su retiro estuvo vinculado a la muerte de García Moreno el 6 de agosto de 1875, hecho que intensificó la inestabilidad política, así como a episodios de indisciplina entre estudiantes de cursos superiores. Donde un 21 de noviembre de 1875 un grupo de ciudadanos, entre ellos alumnos, lanzaron piedras contra el edificio del plantel. Aunque el gobernador y la fuerza pública evitaron mayores disturbios, los jesuitas consideraron concluida su labor. Solicitaron un subsidio de $700 pesos para abandonar el país y el 26 de noviembre partieron rumbo a Panamá.[5]

Durante sus trece años de gestión educaron a más de 600 estudiantes, ampliaron la infraestructura, adquirieron propiedades, crearon áreas recreativas —poco comunes en la educación de la época— e implementaron gabinetes de física, un gimnasio y clases de música y pintura. Según el historiador Huerta, tras su salida se produjo un período de abandono académico, relajación disciplinaria y decadencia institucional.[5]

Cuarta etapa: Cambios y transiciones (1876 –1895)

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El colegio volvió a quedar acéfalo y fue clausurado temporalmente, hasta que el 21 de diciembre de 1875 se designó rector al doctor Carlos Adolfo Marriot. Se incorporaron como profesores Pedro José Noboa (geografía e historia), José Manuel Moncayo (ética y derecho natural), Francisco Campos Coello (psicología, cosmología, teodicea, geometría y trigonometría), Augusto López (aritmética y álgebra), Federico Noac (química, física y francés), Manuel Luis Vallejo (retórica, poética, historia literaria y cosmografía), José Julián Navarro y José Antonio Vallejo (castellano y latín). Marriot permaneció en el cargo solo siete meses debido a sanciones disciplinarias excesivas, entre ellas la aplicación de azotes a dos estudiantes, práctica prohibida por la autoridad. Poco después fue nombrado rector Francisco Campos Coello, con un salario de 150 pesos. El colegio reabrió el 1 de noviembre, tras haber sido utilizado como cuartel militar durante los conflictos políticos entre el general Ignacio de Veintemilla y el presidente Antonio Borrero.[5]

Campos Coello señaló que el plan de estudios conducía casi exclusivamente a la formación de abogados y médicos, y lamentó la ausencia de carreras científicas y técnicas como agronomía, ingeniería, arquitectura, química, mineralogía o geología. En uno de sus escritos afirmó: «He aquí por qué no se ha levantado un plano, no se ha fundado una industria científica, no se han explorado terrenos, no se han creado tantos elementos de riqueza».[5]

Propuso la creación de una Facultad de Ciencias e insistió en la enseñanza de cálculo diferencial e integral, geología, mineralogía, mecánica, zoología y botánica. Aunque su iniciativa no fue acogida por la Dirección General de Instrucción Pública, se establecieron las cátedras de álgebra superior, geología y mineralogía. Además, instauró clases de gimnasia, dotó a los gabinetes de física y química de nuevos equipos y formó un pequeño museo de historia natural. Entre los alumnos de este período destacaron José Luis Tamayo, Carlos Gómez Rendón, Carlos Concha y los doctores José María Carbo Aguirre, Aurelio Noboa y Luis Alfredo Noboa.[5]

El 24 de agosto de 1878 fue designado rector por segunda vez Teodoro Maldonado, cuando el colegio se encontraba cerca del cierre por dificultades económicas derivadas de la caída en las exportaciones de cacao entre 1877 y 1878. Maldonado intentó instalar una pequeña estación meteorológica en el plantel; aunque no obtuvo financiamiento estatal, los equipos fueron encargados a Europa y llegaron en 1880. Nunca llegaron a utilizarse y se atribuyó su destrucción a soldados acuartelados en el edificio en 1883.[5]

En octubre de 1883 se creó por decreto supremo la Universidad de Guayaquil, lo que generó nuevas tensiones financieras para el colegio. Desde 1867 existía la Junta Universitaria del Guayas y las facultades de Medicina y Jurisprudencia funcionaban en sus instalaciones, cuyos costos operativos asumía el plantel. Esto implicaba una subvención de 240 pesos para el pago de profesores, cifra que posteriormente se elevó a 480 pesos debido al aumento del personal docente, situación que Maldonado protestó sin éxito. Tras la creación de la universidad surgieron nuevos roces, como la pretensión de ocupar las áreas recientemente construidas y las áreas de los gabinetes de física y química; no obstante, Maldonado logró impedir que esta medida se concretara.[5]

En octubre de 1884 asumió el rectorado Roberto María del Pozo, sacerdote de la Compañía de Jesús, quien permaneció en el cargo solo algunos meses, tras ser designado posteriormente arzobispo. A continuación, Numa Pompilio Llona ejerció como rector por más de un año, pero renunció en enero de 1888 debido a la falta de recursos para cubrir los gastos de funcionamiento del plantel. En su reemplazo fue nombrado Vicente Paz, quien también presentó su renuncia en febrero de 1889.[6]

Quinta etapa: Entrada al nuevo siglo (1895 – 1918)

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Sexta etapa: Expansión Internacional e investigación (1919 – 1932)

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En 1920 se matricularon 443 estudiantes. El plan de estudios se estructuraba en dos etapas: una enseñanza común de tres años y una fase posterior de especialización, también de tres años, en las áreas de filosofía o comercio.[7] Además, se instituyó el Premio Vicente Rocafuerte a la excelencia educativa, otorgado anualmente al estudiante que culminaba el bachillerato con las calificaciones más altas. El galardón consistía en la entrega de obras científicas, elegidas por el propio ganador, por un valor de 50 sucres.[8]

Para estos años, el colegio contaba con un cuerpo docente integrado por profesores con trayectoria académica reconocida en el ámbito nacional y gracias a la Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte, fundada en 1919, tendrían alcance internacional. Esta era una publicación institucional dedicada a temas científicos y culturales. Entre los docentes que figuraban se encontraban Pedro José Huerta, profesor de historia; Francisco Campos Rivadeneira, profesor de ciencias naturales, conocido por sus contribuciones al estudio de la entomología en el Ecuador; José Vicente Trujillo, profesor de filosofía, historia de la filosofía y constitución de la República; y Gustavo Lemos R., profesor de gramática castellana.[8] Entre las contribuciones más frecuentes en la revista figuraron las del profesor Francisco Campos Rivadeneira, especialista en historia natural y director del Museo de Historia Natural del colegio. Sus trabajos abordaron principalmente la taxonomía de insectos del Ecuador, así como aspectos relacionados con insectos de importancia médica y agrícola, incluyendo especies vectores de enfermedades tropicales y plagas de interés económico.[9][10]

Séptima etapa: 1933 –

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Desde sus inicios, el colegio fue mixto, hasta 1937, luego que se decidiera que sea sólo para varones. El 29 de abril del 2005, el Consejo Nacional de Educación Superior (Conesup) aprobó al plantel como Instituto Superior Tecnológico. Debido a la ley de educación implementada bajo el gobierno del presidente Rafael Correa, el plantel volvió al funcionamiento como colegio mixto en 2011 (período lectivo 2011-2012).

Incendios importantes

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  • 1860: Se incendia la techumbre del colegio[1]
  • 27 de noviembre de 1899: El fuego se originó en el Teatro Olmedo, aledaño al colegio. Se incendió el registro de Aduanas, área que el colegio alquilaba. El plantel resultó parcialmente afectado, incluyendo áreas importantes como su museo.[11][12]
  • 16 de julio de 1902: Incendio del Carmen. Destruye 25 manzanas y el colegio en su totalidad.[11]
  • 24 de agosto de 1918: Se destruyó parte de la fachada principal, orientada hacia la calle Pedro Carbo.[13]
  • 5-6 de octubre de 1896: Conocido como incendio grande. El epicentro se originó a pocas cuadras del colegio. El fuego avanzó por la calle Pedro Carbo, pasó junto al Teatro y estuvo a punto de alcanzar el colegio San Vicente, siguiendo su curso por la acera derecha de la calle Aguirre.[11][14] Fue el incendio más grande de la ciudad y arrasó con 89 manzanas.[15]

Algunos rectores

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Cuna de Presidentes

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Trece (13) alumnos han llegado a ser presidentes de la república, tales como: Lizardo García, José Luis Tamayo, Alberto Guerrero Martínez, Emilio Estrada, Alfredo Baquerizo Moreno, Juan de Dios Martínez Mera, Carlos Arroyo del Río, Carlos Julio Arosemena Monroy, Otto Arosemena Gómez, Carlos Julio Arosemena Tola, Jaime Roldós Aguilera. (La Ley de Educación vigente en esos años disponía culminar el bachillerato en el Colegio Vicente Rocafuerte)

Himno

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El rector Dr. Juan Gómez Rendón, quien al observar que el establecimiento cumplía setenta años de vida en 1901, creyó conveniente que la institución contara con una canción propia.

El bachiller del antiguamente denominado San Vicente del Guayas, Dr. César Borja Lavayen, acogió la idea y por gratitud a su plantel, se comprometió a escribir el poema dedicado a los alumnos, terminándolo el 22 de enero de 1902. Por su parte el Dr. Gómez Rendón, distinguió al profesor de canto y bachiller del mismo colegio, Sr. Francisco Javier del Castillo Molina, para que escribiese la música del himno.

La composición se estrenó en la velada literaria celebrada el 5 de abril de 1902, en el nuevo local inaugurado el 10 de agosto de 1901, en las calles de la Caridad (Chile) y del Colegio (Clemente Ballén), la cual fue cantada por un pequeño coro de estudiantes bajo la batuta y conducción del profesor Francisco Javier del Castillo Molina.

El himno a más del coro, consta de 10 estrofas de las cuales son interpretadas la primera y la décima estrofa (en la décima estrofa se repite la primera) junto con el coro.

Referencias

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  1. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 Huerta, Pedro (1919). «Historia del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte de Guayaquil». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte 1 (1): 1-46.
  2. Documento Histórico Propiedad de Huerta (1841). «Decreto de creación del Colegio fechado en Guayaquil el 26 de Diciembre de 1841.». Archivo Histórico del Sr Huerta.
  3. «Maldonado González Teodoro».
  4. 1 2 «Decreto de la Convención Nacional de Quito de fecha 18 de Mayo de 1843». Archivo. 1843.
  5. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 Huerta, Pedro (1921). «Historia del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte de Guayaquil». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (Imprenta del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte) (3): 1-58.
  6. 1 2 3 4 Huerta, Pedro (1921). «Historia del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte de Guayaquil». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (4): 1-15.
  7. «La vida escolar». Imprenta La Unión. Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (2). 1920.
  8. 1 2 «Sección administrativa». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (2): 55-65. 1920.
  9. Avilés Pino, Efrén. «Campos Rivadeneira Francisco».
  10. Pérez Pimentel, Rodolfo. «Campos Francisco Rivadeneira.».
  11. 1 2 3 Almanaque de la nación para 1902 y 1903. La Nación. 1902. p. 181.
  12. «El Incendio. Detalles de última hora. Alcance al número 1778». Boletín del grito del pueblo (Guayaquil). 27 de noviembre de 1899.
  13. «Incendio en el colegio Vicente Rocafuerte». El Telégrafo (Guayaquil). 25 de agosto de 1918.
  14. Gonzales, B. (1896). Crónica del gran incendio acaecido en Guayaquil el 5 y 6 de octubre de 1896. p. 88.
  15. «Reseña histórica. Grandes incendios (Bomberos de Guayaquil)».
  16. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 «El grito del Pueblo». El grito del Pueblo (Guayaquil, Ecuador). 6 de diciembre de 1899.
  17. «Sección Administrativa». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (2). 1920.
  18. Campos, Francisco (1922). «La especie buscada». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (10).
  19. Huerta, Clemente (1923). «La vida administrativa». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte. 11-12.
  20. Trujillo, Vicente (1923). «Discurso del Sr. Dr. Dn. José Vicente Trujillo, Vicerrector encargado del Rectorado del Colegio». Revista del Colegio Vicente Rocafuerte de Guayaquil (13-14).
  21. «Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (Página de Portada)». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (27-28). 1927.
  22. «Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (Página portada)». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (29). 1927.
  23. «Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (Página portada)». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (40-41). 1930.
  24. «Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (Página portada)». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (42-43). 1930.
  25. «Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (Página portada)». Revista del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte (46-47). 1932.
  26. «La educación mejora en todo el país». 30 de noviembre de 2014.

Referencias adicionales

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