Vicente Rocafuerte

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Vicente Rocafuerte
Vicente Rocafuerte.jpg

Coat of arms of Ecuador (1835).svg
Presidente Constitucional de la República del Ecuador
8 de Agosto de 1835-31 de Enero de 1839
Vicepresidente Juan Bernardo León
Predecesor Juan José Flores
Sucesor Juan José Flores

Información personal
Nombre nativo Vicente Rocafuerte Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 1 de mayo de 1783
Bandera de ? Guayaquil, Gobierno de Guayaquil, Imperio español, actual Guayaquil, República del Ecuador
Fallecimiento 16 de mayo de 1847 (64 años)
Bandera del Perú Lima, Perú
Nacionalidad Ecuatoriana Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Conservador Ecuatoriano Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Baltazara Calderón de Rocafuerte
Información profesional
Ocupación Político
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Vicente Rocafuerte y Rodríguez de Bejarano (Gobierno de Guayaquil, Imperio Español, 1 de mayo de 1783 - Lima, Perú, 16 de mayo de 1847) Fue el segundo presidente del Ecuador y uno de las principales figuras de dicho país. Rocafuerte fue uno de los propulsores de la independencia de Hispanoamérica y uno de los más importantes protagonistas de los cambios políticos dentro de la era conocida como floreanismo. Fue conocido por sus ideales republicanos y liberales, y por su participación en varias movilizaciones en contra de Juan José Flores.

Biografía[editar]

Rocafuerte fue hijo de Juan Antonio Rocafuerte y Antoli y María Josefa Rodríguez de Bejarano y Lavayen.[1] Pertenecía a una de las familias notables de Guayaquil (Rocafuerte, Rodríguez, Bejarano, Lavayen). Heredó latifundios. Estudió en los colegios de nobles de Madrid y de Paris, donde trató a Carlos Montúfar, uno de los protagonistas de la independencia quiteña, y a Simón Bolívar. A los 24 años de edad regresó a Guayaquil. Fue apresado en 1809, pues su tío el coronel Jacinto Bejarano se carteaba con los patriotas quiteños de agosto. Sirvió a la ciudad como alcalde ordinario, y Guayaquil lo eligió su representante ante las cortes de Cádiz (España). Cuatro años permaneció en Europa. Se unió a la Junta Central de Gobierno contra la invasión napoleónica de España; se integraron también Olmedo y José Mejía Lequerica con intenciones de lograr la independencia de España. Rocafuerte se unió al grupo liberal de la junta; pero fue perseguido al volver al poder el rey Fernando VII (1814). Regresó a Guayaquil en 1817. Siguió con interés el proceso de la independencia y a su modo contribuyó con él enseñando francés en textos revolucionarios como el "Contrato Social", de Rousseau. Emigró a Estados Unidos en 1819 a los 36 años. Rocafuerte no volvería a Guayaquil sino 14 años después. Se convirtió en el primer ideólogo de la soberanía de Hispanoamérica como emisario de Bolívar en España, revolucionario en México, estudioso de la libertad, la tolerancia religiosa, la democracia y la educación en los Estados Unidos, agente de los destinos de Cuba, diplomático de México en Wáshington y Londres y obrero del reconocimiento de la independencia de los estados hispanoamericanos en los Estados Unidos e Inglaterra, en Holanda y Rusia, en Suiza, Francia y Roma. Negoció préstamos para México y la Gran Colombia. [2]

Desilusionado del proyecto fracasado de integración hispanoamericana de Bolívar, regresó a Guayaquil (1833), donde contrajo un tardío matrimonio con su prima Baltasara, hija del coronel Francisco Calderón, padre de Abdón Calderón. Cansado de tanta actividad, se dedicó a cultivar sus latifundios y a explotar sus minas en Santa Elena. Fue elegido diputado por el departamento de Quito poco tiempo después al regresar a al vida pública.[3]

Como diplomático, Rocafuerte prestó sus servicios antes y después de su presidencia, lo cual se manifestó al ser nombrado diputado por la provincia de Guayaquil en las Cortes de Cádiz en 1812, junto a José Joaquín de Olmedo; además, fue nombrado ministro plenipotenciario de México en Dinamarca y el Reino de Hannover. Tras su mandato entre 1835-1839, fue gobernador de Guayaquil, fue diputado en representación de varios sectores del país, conformó la convención nacional que redactó la constitución de 1843, y participó en varias conspiraciones contra Flores, en especial para la Revolución marcista en 1845. Después de la caída definitiva del floreanismo, fue nombrado como representante del Ecuador en varios países sudamericanos. Murió en Lima, teniendo el cargo de ministro plenipotenciario del Ecuador en Perú.

Presidencia[editar]

Rocafuerte es el primer presidente que trascendiendo los intereses regionalistas y sus propios intereses de terrateniente pensó en lo público como categoría de servicio y creyó en el país. Su pensamiento queda consignado en 17 volúmenes de ensayos, cartas, discursos y polémicas. Ecuador se benefició durante ocho años del talento ejecutivo de Rocafuerte como jefe supremo del Guayas, jefe supremo de la República, presidente del país y gobernador de Guayas entre 1839 y 1843. Dentro de los eventos de mayor relevancia durante su presidencia está la creación de la segunda constitución ecuatoriana en 1835, en reemplazo de la carta magna de 1830. Mientras que en el campo económico inicio pagos de deuda externa y abolió los tributos de indígenas en varios sectores de la nación.[4]

Recibió un país dividido y entregó un estado en orden y progreso. Para lograrlo se jugó entero por sus principios modernistas: si le exigían que pasara por tirano a fin de extirpar la anarquía, Rocafuerte no vaciló en hacerlo, pues sabía por experiencia que la anarquía tolerada conduce a la tiranía perpetua. Rocafuerte reprimió con más dureza que García Moreno y que Alfaro, pero nunca trató de permanecer en el poder más allá del tiempo asignado por el mandato de la ley porque nunca renunció a sus convicciones democráticas. Ningún presidente ecuatoriano hasta la fecha ha llegado a la primera magistratura con la formación pública e internacional de Rocafuerte.[5]

Ya desde la jefatura suprema del Guayas reorganizó la administración pública del departamento, rebajó los derechos portuarios y de anclaje para favorecer el comercio, abolió el tributo de los indigenas en el Guayas y suprimió las doctrinas parroquiales, pues so pretexto de catequesis se perpetuaban como medios ideológicos la servidumbre indígena y la obediencia ciega a clérigos y hacendados. Era antiproteccionista en materia de importaciones, pues creía que la competencia con productos del extranjero mejoraría la producción y redundaría en beneficio del pueblo. Su ministro de haciendo Francisco Tamariz preparó tres decretos para reducir los crecidos derechos de importación y exportación, para regular y controlar el crédito interno y para amortizar la deuda pública interna, que llegaba al millón doscientos mil pesos. Los contrabandistas y quienes medraban con el cobro de abultados intereses al Estado tomaron una postura opositora.[6]

Los decretos fueron nombrados de inconstitucionales por el presidente del Senado, Juan José Flores, y los ministros Tamariz y el de Guerra, Antonio Morales, que apoyaba la reforma, fueron descalificados en este primer juicio político de la legislatura ecuatoriana. Rocafuerte los removió y sacrificó, salvándose así de ser él mismo enjuiciado. Pese a esta oposición, se dictó la primera Ley de Hacienda que mejoraba las recaudaciones, organizaba la contabilidad e inspeccionaba las cuentas; se inscribió y reguló la deuda interna, y se empezó a amortizarla (200 mil pesos en un solo año). El Congreso reconoció oficialmente la deuda grancolombiana y aceptó pagar la porción de ella señalada por Colombia y Venezuela durante la primera presidencia de Flores. Rocafuerte puso orden en la burocracia y le exigió puntualidad y eficiencia. Mejoró los caminos incluso los que entraban al Oriente, impulsó la navegación fluvial, alentó la producción agrícola y planeó la colonización de lo que hoy se llama Amazonía. Para ello esperaba emplear el Ejército. Asimismo proyectó la colonización agrícola de Esmeraldas con ayuda de inmigrantes ingleses, aunque por variadas circunstancias ninguno de los dos proyectos se hicieron realidad. [7]

En el campo de la educación obró bajo los principios de que ella debía responder a las necesidades del país y de la época. Trabajó por una legislación adecuada. La educación primaria debía ser más universal. Se instaló en Quito la primera imprenta para producción de textos escolares. La educación media debía extenderse también a la mujer y volverse más práctica. La educación universitaria debía dirigirse a la formación de profesionales útiles para la salud y el desarrollo productivo (médicos generales, obstetrices e ingenieros). Se abrió un colegio agrario, se inauguró el colegio San Felipe en Riobamba y la Escuela Náutica de Guayaquil regentada por Juan Illingworth. Rocafuerte influyó para que la universidad se modernizara con menos abogados y teológos y más gente servidora de las necesidades del país. Así se fundaron la cátedra de Medicina en el hospital de Cuenca y el anfiteatro de Anatomía en Quito. Además, impulsó la cultura como un medio de influir en la sociedad. Se catalogaron las obras de arte para formar un museo nacional, se creó la Sociedad Filantrópico-Literaria de Quito y la primera orquesta de música clásica, y se restauraron las pirámides que conmemoraban la presencia de los académicos de ciencias franceses en la Real Audiencia de Quito a mediados del siglo XVIII. [8]

La reforma social se dirigió a la abolición de algunas instituciones que justificaban la desigualdad, a velar por la seguridad de la gente, a moderar el influjo del clero y acallar a la prensa de oposición. Dentro de esta política social se explica la abolición en todo el país de las doctrinas parroquiales y privadas, el fortalecimiento de la Policía y la Guardia Nacional, la creación de un cuerpo de Bomberos, los intentos por reducir al orden a los militares "pandilleros", la creación de un Colegio Militar en Quito, la prohibición de que eclesiásticos con cargos votasen para elegir a los constituyentes de la Convención de Ambato y el empeño porque la tolerancia religiosa empezara a ser una norma de conducta. Esta obra vasta y compleja en un país sin una fuerte identidad nacional, dividido por los antagonismos de la clase dirigente y hecho a la anarquía del militarismo extranjero de los años de Flores fue llevada a cabo en un ambiente de paz. Pero de una paz impuesta por la fuerza y de una represión justificada en nombre de la tranquilidad pública. Todo intento de rebelión fue sofocado. Pasó por las armas sin contemplaciones ni tardanzas a 73 cabecillas de varias revueltas: las organizadas por los emigrados del Perú (1835), las de los rebeldes de Esmeraldas y las de los emigrados en Nueva Granada (1836).[9]

Legado[editar]

En la Plaza de San Francisco de la ciudad de Guayaquil se encuentra una estatua en su honor. Sus restos, traídos de Lima, reposan en el Cementerio General de Guayaquil, en el mausoleo dedicado a su honor. Uno de los principales colegios públicos de la ciudad lleva su nombre.[cita requerida]

En Quito, lleva su nombre una de las calles más importantes del Centro Histórico, que sirve de eje longitudinal.[cita requerida]

Referencias[editar]

  1. Diccionario biográfico del Ecuador, tomo 7 – Vicente Rocafuerte Bejarano
  2. Simón Espinoza (2000). Presidentes del Ecuador. Editorial Vistazo
  3. Simón Espinoza (2000). Presidentes del Ecuador. Editorial Vistazo
  4. Simón Espinoza (2000). Presidentes del Ecuador. Editorial Vistazo
  5. Simón Espinoza (2000). Presidentes del Ecuador. Editorial Vistazo
  6. Simón Espinoza (2000). Presidentes del Ecuador. Editorial Vistazo
  7. Simón Espinoza (2000). Presidentes del Ecuador. Editorial Vistazo
  8. Simón Espinoza (2000). Presidentes del Ecuador. Editorial Vistazo
  9. Simón Espinoza (2000). Presidentes del Ecuador. Editorial Vistazo

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Juan José Flores
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Presidente de la República del Ecuador
1835 - 1839
Sucesor:
Juan José Flores