Celedonio Gutiérrez

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Celedonio Gutiérrez

Celedonio Gutiérrez1.jpg
Óleo sobre tela expuesto en la Catedral de San Miguel de Tucumán. No está firmado, aunque desde antiguo se le atribuye al pintor tucumano Ignacio Baz (1826-1887)


Escudo de la Provincia de Tucumán.svg
27.° Gobernador de la Provincia de Tucumán
14 de noviembre de 1841-14 de junio de 1852
Predecesor Marco Avellaneda
Sucesor Manuel Alejandro Espinosa

Escudo de la Provincia de Tucumán.svg
29.° Gobernador de la Provincia de Tucumán
16 de enero-23 de octubre de 1853
Predecesor Manuel Alejandro Espinosa
Sucesor José María del Campo

Datos personales
Nacimiento 3 de marzo de 1804
Bandera de España Río Chico, Virreinato del Río de la Plata
Fallecimiento 12 de agosto de 1880
Bandera de Argentina Alderetes, provincia de Tucumán
Partido Federal
Padres Teresa Gramajo Escobedo
Juan Felipe Gutiérrez Zelarayán
Cónyuge Fortunata Juárez Arias
Hijos Zoyla Gutiérrez Juárez
Profesión Militar
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Celedonio Gutiérrez
Brigadier General
Apodo Peludo
Servicio/rama Caballería
Participó en Guerras civiles argentinas
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Celedonio Gutiérrez (Río Chico (Tucumán), Virreinato del Río de la Plata, 3 de marzo de 1804Alderetes, provincia de Tucumán, Argentina, 12 de agosto de 1880[1] ) fue un caudillo federal argentino, gobernador de Tucumán en la década de 1840.

Datos familiares[editar]

Hijo de Teresa Gramajo Escobedo y de Juan Felipe Gutiérrez Zelarayán,[2] nació en la estancia familiar de Acapianta, en el curato de Río Chico, jurisdicción de San Miguel de Tucumán el 3 de marzo de 1804. Contrajo matrimonio con Fortunata Juárez Arias, siendo su hija Zoyla Gutiérrez Juárez, esposa del Dr. Exequiel Colombres[3]

Trayectoria militar[editar]

Se enroló muy joven en el Ejército del Norte y más tarde luchó contra los realistas a á órdenes de Martín Miguel de Güemes. El caudillo tucumano Bernabé Aráoz lo nombró comandante del departamento de Río Chico en 1823. Siguió en su cargo bajo los gobiernos del unitario Javier López y del federal Alejandro Heredia.

Al estallar la guerra entre la Coalición del Norte y los aliados del caudillo porteño Juan Manuel de Rosas en 1840, formó parte de la campaña del general Lamadrid contra el caudillo santiagueño Ibarra. Pero apenas comenzada la campaña, en julio, se pasó a las fuerzas de éste en Albigasta, cerca de la actual ciudad de Frías, con toda la división a su mando. El coronel Juan Crisóstomo Álvarez lo persiguió y le causó una pequeña derrota, pero Gutiérrez siguió en las fuerzas de Ibarra. Se convirtió en un referente de los federales tucumanos que luchaban contra los liberales de su provincia y de las vecinas, mientras Lamadrid confiscaba sus bienes.

Después de la derrota de Juan Lavalle en la batalla de Quebracho Herrado, hostilizó la retirada de Lavalle y Lamadrid hacia Tucumán. Apoyó al coronel federal Mariano Maza en la primera captura de la ciudad de Catamarca y luchó en la definitiva victoria federal en Famaillá, como jefe del ala derecha de caballería, y poco después era derrotado el resto de los unitarios en Mendoza, Catamarca y Jujuy.

En el gobierno[editar]

El 14 de noviembre de 1841 fue electo gobernador de Tucumán y ascendido al grado de general. Su aspecto era arrogante y apuesto, y lucía un mechón de pelo negro, que le valió el apodo de Peludo.[4] Era un hombre bastante inculto, autoritario y poco progresista, pero astuto y de gran sentido práctico, y que sabía juzgar a los hombres; y por eso mismo era de carácter pacífico. Historiadores tucumanos, sin embargo, consideran que fue el suyo un gobierno de prosperidad y tolerancia.[5] Llevaba como ministro a Adeodato de Gondra, el mismo que había sido ministro de Ibarra.

Persiguió durante varios meses a los unitarios con confiscaciones y ejecuciones, con lo que logró que Manuel Oribe y el ejército federal se retiraran en febrero de 1842. Y después dejó en claro su carácter, suspendiendo las persecuciones y tratando de tener buenas relaciones con los unitarios y liberales, a muchos de los cuales permitió regresar. Eso sí, se mantuvo en muy buenos términos con Rosas, por medio de la repetición de los rituales federales de los “vivas” a la Federación y los “mueras” a los unitarios, y con los símbolos de color rojo.

A mediados de 1842, la provincia fue invadida por el caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza, aliado de los liberales, que derrotó a Gutiérrez. Pero unos días después, el general Nazario Benavídez lo derrotaba con ayuda de Gutiérrez.

Gobernó con "facultades extraordinarias", pero mantuvo la legislatura y no tuvo serios problemas con la oposición, a la que no permitió organizarse. Fundó una escuela de primeras letras (éstas habían desaparecido con sus maestros unitarios), apoyó la industria azucarera, terminó el edificio del Cabildo, comenzó la construcción de la catedral... En suma, gobernó durante una década en paz y con gran crecimiento económico. Hizo un censo que determinó que Tucumán tenía 47000 habitantes, y otro de producción agrícola.

Como dato curioso, era tío del cura Ladislao Gutiérrez, fusilado en 1848 en Buenos Aires junto a su amante, Camila O'Gorman.

Vuelve la guerra civil[editar]

En 1851, el panorama político cambió para Gutiérrez. Primero, con la muerte del gobernador santiagueño Ibarra, sucedido por Manuel Taboada, un caudillo unitario. Y luego con el pronunciamiento de Urquiza, que comenzó la campaña contra Rosas.

A fines de enero de 1852, el coronel Juan Crisóstomo Álvarez invadió la provincia desde Bolivia, rechazando la paz ofrecida por Gutiérrez. Éste lo derrotó y lo hizo fusilar a mediados de febrero. Pocos días después, llegaba la noticia de la batalla de Caseros.

Invitado por Urquiza, firmó con los otros gobernadores el Acuerdo de San Nicolás, por el que se llamaba a la Convención que daría la Constitución del 53, y dejaba el mando general de la Nación en Urquiza. En su ausencia, la Legislatura tucumana fue dominada por los unitarios dirigidos por Salustiano Zavalía, que derrocó a Gutiérrez el 14 de junio, reemplazándolo por un casi desconocido coronel Espinosa.

Se le prohibió la entrada a Gutiérrez en su provincia, pero éste regresó en agosto, deponiendo a Espinosa y reasumiendo el gobierno el 16 de enero de 1853. Con apoyo de Taboada, Espinosa invadió la provincia, pero fue vencido y muerto. Eso no desanimó a los Taboada, que atacaban la provincia con pequeñas partidas desde Santiago del Estero. Cansado de esos ataques, atacó y derrotó a Taboada en Río Hondo, e inmediatamente ocupó la ciudad de Santiago. Pero el santiagueño lo esquivó y ocupó la ciudad de Tucumán, nombrando gobernador a un curioso sacerdote montonero, José María del Campo. Gutiérrez volvió a su provincia, fue derrotado en Tacanitas por Taboada y ocupó la capital provincial; pero la derrota minó su prestigio y el sur de la provincia siguió en manos del cura Campo.

Gutiérrez apeló a la mediación de Urquiza, pero éste había delegado la presidencia en Salvador María del Carril y Mariano Fragueiro, dos unitarios. Éstos enviaron una misión de tres conocidos unitarios que fraguaron las cosas a su gusto y acusaron a Gutiérrez de haber querido atentar contra ellos. Lo cual era mentira, por supuesto. Pero Campo. Éste atacó a Gutiérrez el día de navidad y lo derrotó en Lules.

Gutiérrez huyó a Bolivia, instalándose en Tupiza. Allí escribió una especie de autobiografía incompleta, a la que llamó "vindicación". Estando aún en el exilio, un decreto de Urquiza lo ascendió al grado de general de la Confederación.

Último regreso[editar]

Gutiérrez en su vejez.

En 1861 se unió al catamarqueño Octaviano Navarro para invadir Tucumán y Santiago del Estero, para reponer a dos gobernadores federales derrotados. Tras la victoria del Manantial, colocaron en el gobierno al federal Juan Manuel Terán, pero dos meses después fueron nuevamente derrotados por Campo. Ya había llegado la noticia de la batalla de Pavón y su consecuencia, la disolución del gobierno nacional.

Tras dos meses de refugio en Catamarca, regresó a su provincia en febrero de 1862, esta vez acompañado del Chacho Peñaloza, y fue nuevamente derrotado en Río Colorado.

Permaneció escondido mucho tiempo en Catamarca, hasta que fue descubierto y arrestado en octubre de 1863, por conspiración. Escapó y volvió al gobierno por última vez, en mayo de 1864, por medio de una revolución. Logró controlar la capital por una semana, pero finalmente tuvo que huir a Bolivia.

Su última aparición pública fue en 1867, cuando el general Juan Saá le invitó a unirse a la Revolución de los Colorados, pero ya no pudo intentarlo. Regresó a Tucumán a mediados de la década del 70, donde murió en 1880 en el pueblo de Alderetes, al este de la ciudad de Tucumán.

Bibliografía[editar]

  • Páez de la Torre, Carlos (h), Historia de Tucumán, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1987.
  • Alén Lascano, Luis C., Historia de Santiago del Estero, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1991.
  • Beverina, Juan, Las campañas de los ejércitos libertadores 1838-1852, Bs. As., 1923.
  • Newton, Jorge, Alejandro Heredia, el protector del norte, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1972.
  • Newton, Jorge, Manuel Taboada, caudillo unitario. Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1972.
  • Quesada, Ernesto, Lamadrid y a la Coalición del Norte, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1965.
  • Ruiz Moreno, Isidoro J., Campañas militares argentinas, Tomo II, Ed. Emecé, Bs. As., 2006.
  • Zinny, José Antonio, Historia de los gobernadores de las Provincias Argentinas, Ed, Hyspamérica, 1987.

Referencias[editar]

  1. Defunción registrada en Parroquia La Victoria, Igl. Ntra. Sra. de la Merced, SMT, Def. L6 F260.
  2. Matrimonio celebrado en Río Chico. Registrado en Igl. Inmaculada Concepción, Graneros, Tucumán, 7/11/1793 L1 F20v.
  3. Zelarayán, Luis Marcelo (h). Las tierras de San Ignacio de Acapianta. El inédito matrimonio entre un nieto de Gaspar de Medina y una nieta de Diego de Villarroel y el Brigadier General Don Celedonio Gutiérrez. Revista de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán Nº 11. El Copista, Córdoba, 2004. Págs. 295-297. Brigadier General Don Celedonio Gutiérrez Gramajo.
  4. Páez de la Torre Carlos (h), Historia de Tucumán, pág. 495, Buenos Aires, 1987. Gutiérrez “era un hombre arrogante, de impresionante apostura, musculoso y bien plantado, que sabía lucir donosamente su chaqueta de general galoneada en oro...tenía el cabello negro y abundante con un enorme mechón al costado que valióle el apodo de Peludo. De ojos azules con refulgir tigresco y manso a la vez. Nariz aguileña perfecta. Labios finos, fríos y de trazo firme, y un rictus estereotipado en media sonrisa que es todo un tratado de sicología...”
  5. Yaben Jacinto R., Brigadier General Celedonio Gutiérrez, en Biografías Argentinas y Sudamericanas, Tomo III, pág. 23-27. Buenos Aires, 1939. El Dr. Juan B. Terán, en su obra “Tucumán y el Norte Argentino”, refiriéndose al “gobierno rosista” del general Gutiérrez, dice que: “...fue de libertad relativa, de tolerancia y de prosperidad, tuvo sin duda, la mano fuerte para asegurar la paz, renovando en esto el sistema y la política de Heredia. No sabía de discursos, pero era un hombre práctico, sagaz y de experiencia".