Carnismo

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Carnismo
Bummerandlazarus2.jpg
El Emperador Norton comiendo carne, observado por los perros callejeros Bummer y Lazarus en San Francisco en los 1860s.
Descripción Teoría psicológica sobre la ideología del uso animal
Término acuñado por Melanie Joy, 2001
Ideas relacionadas Antrozoología, ética de comer carne, la psicología de comer carne, especismo, veganismo, vegetarianismo

El carnismo es un concepto teórico utilizado por activistas veganos. Se refiere a una supuesta ideología dominante cuyos defensores se caracterizarían por consumir carne y defender la necesidad de su consumo.

El término «carnismo» lo acuñó la psicóloga social y activista vegana Melanie Joy en 2001, y lo definió como un "sistema de creencias o un condicionamiento que empuja a comer carne". Lo popularizó en su libro «Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas» editado en 2013.[1][2][3][4][5][6]

Según esta teoría, la aceptación del consumo de carne como acto "natural", "normal", "necesario" y, a veces, "agradable", constituye la base de la ideología. Una característica importante del carnismo es la clasificación de únicamente ciertas especies animales como comida, y la aceptación de prácticas con dichos animales que se rechazarían como crueles e inaceptables si se aplicaran a otras especies. Esta clasificación es relativa a cada cultura, con lo que, por ejemplo, algunas personas en Corea comen perro, mientras que este se considera una mascota en Occidente. Asimismo, en Occidente se come vaca, mientras que en gran parte de la India está protegida.

Historia[editar]

Al analizar la historia del vegetarianismo y la oposición al mismo desde la Antigua Grecia hasta el presente, el experto en literatura Renan Larue encontró algunos puntos recurrentes en lo que describe como argumentos carnistas. Alega que los carnistas sostienen con frecuencia que el vegetarianismo es una idea absurda y desdeñable, que la autoridad divina otorgó a la humanidad el dominio sobre los animales, y que abstenerse de la violencia sobre los animales supondría una amenaza para la raza humana. Observó que las posturas de que los animales de granja no sufren y de que la matanza es preferible a la muerte por enfermedad o por un depredador ganaron adeptos durante el siglo XIX, pero que la primera tenía un precedente en los escritos de Porfirio, un vegetariano que defendía la producción de productos animales con trato humano que no implican la muerte del animal, como la lana.

En los años 1970, los defensores de derechos de los animales, entre los que se cuenta el psicólogo Richard Ryder, que en 1971 presentó la noción de especismo, pusieron en entredicho el enfoque tradicional de la integridad moral de los animales. Este se define como la atribución de valor y derechos a individuos basándose exclusivamente en la especie a la que pertenecen. En 2001, la psicóloga y defensora de los derechos de los animales Melanie Joy acuñó el término carnismo como una forma de especismo que, según la autora, afianza el uso de animales como alimento, y en particular, matarlos con el objetivo de obtener carne. Joy compara el carnismo con el patriarcado, aduciendo que ambos son ideologías dominantes y normativas que pasan desapercibidas por su omnipresencia:

No vemos el comer carne como vemos al vegetarianismo – como una elección, basada en una serie de principios sobre los animales, nuestro mundo y nosotros mismos. Más bien, lo damos por sentado, lo "natural" que hacer, como siempre han sido las cosas y siempre serán. Comemos animales sin pensar acerca de qué estamos haciendo ni por qué, porque el sistema de creencias que subyace a este comportamiento es invisible. A este sistema de creencias invisible es a lo que le llamo carnismo.

Sandra Mahlke dice que el carnismo es el "punto crucial del especismo", porque el comer carne motiva la justificación ideológica de otras formas de explotación animal.

Características[editar]

Comestible o no comestible[editar]

Un aspecto central del carnismo es que categoriza a los animales en comestibles, no comestibles, mascotas, plagas, depredadores o para entretenimiento, según el esquema psicológico de la persona – clasificaciones mentales que determinan (y están determinadas por) nuestras creencias y deseos. Hay una variabilidad cultural en cuanto a qué animales cuentan como comida. En China y en Corea del Sur se comen perros, pero en ningún otro lado del mundo son vistos como comida o porque son amados o, como en el medio oeste y en partes de la India, son considerados sucios. En occidente se comen las vacas, pero en India son muy reverenciadas. Los cerdos son rechazados por los musulmanes y los judíos pero son ampliamente considerados comestibles por otros grupos. Joy y otros psicólogos arguyen que estas taxonomías determinan cómo son tratados los animales, influencian subjetivamente las percepciones sobre su sintiencia e inteligencia y aumentan o reducen la empatía y la preocupación moral para con ellos.

La paradoja de la carne[editar]

Jeff Mannes escribe que el carnismo radica en una paradoja entre los valores y las acciones de las personas: se oponen a matar animales, pero se los comen. Argumenta que este conflicto conduce a la disonancia congnitica, que las personas intentan atenuar mediante adormecimiento psíquico. El aparente conflicto entre querer a los animales y adoptar dietas que requieren que sean lastimados ha sido llamado la "paradoja de la carne".

Hay evidencia empírica que sostiene la idea que la paradoja de la carne induce disonancia cognitiva en occidentales. Los occidentales están más dispuestos a comer animales, a quienes consideran tener menores capacidades mentales, y controversialmente, les atribuyen menos facultades mentales y menor posición moral. Además, la relación es causativa: la categorización de los animales como comida o no no comida afecta la percepción de sus características mentales, y el acto de comer su carne en sí mismo causa a las personas que les atribuyan capacidades mentales disminuidas. Por ejemplo, en un estudio la gente categorizaba a animales exóticos no familiares como menos inteligentes si se les decía que la gente nativa los cazaba, y en otro consideraron a las vacas menos inteligentes luego de comer charqui.

Otra estrategia es evitar la consideración de la procedencia de los productos animales. Joy pone que es por eso que rara vez se sirve animal con la cabeza u otras partes enteras del cuerpo.

Justificación[editar]

Joy introdujo la idea de las «tres enes de la justificación». Escribió que quienes consumen carne consideran su consumo como «normal, natural y necesario». Ella argumenta que las «tres enes» se han invocado para justificar otras ideologías, como la esclavitud y la denegación al sufragio femenino, y son ampliamente reconocidas como problemáticas solamente luego de que la ideología que representan ha sido desmantelada.[cita requerida]

El argumento sostiene que la gente está condicionada a creer que los humanos evolucionaron para comer carne, que se espera eso de ellos y que la necesitan para sobrevivir o ser fuertes. Se dice que estas creencias son reforzadas por varias instituciones, incluyendo las religiones, las familias y las mediáticas. Aunque la ciencia ha demostrado que los humanos obtienen más que suficientes proteínas en sus dietas sin comer carne,[cita requerida] persiste la creencia de que se requiere de ella.[cita requerida]

Sobre los trabajos de Joy, varios psicólogos realizaron una serie de estudios en los Estados Unidos y en Australia, publicados en 2015, que encontraron que la gran mayoría de las justificaciones de las personas por el consumo de carne se basaban en las «cuatro enes»: «natural, normal, necesaria y nice (linda/buena, en inglés): creían que los humanos son omnívoros, por eso lo de «natural», que la mayoría de la gente la consume, lo que hacía al consumo «normal», que las dietas vegetarianas carecen de nutrientes esenciales, por eso «necesario», y que la carne sabe bien, y por eso «nice».[cita requerida]

Quienes esgrimieron esos argumentos reportaron más fuertemente sentir menos culpa sobre sus hábitos dietarios. Tendieron a cosificar a los animales, tener menos preocupaciones morales por ellos y atribuirles menos consciencia. También apoyaban más ideologías de inequidad social y jerarquías, y estaban menos orgullosos de sus elecciones como consumidores.[cita requerida]

Narrativas «salvadas del carneo»[editar]

Una ilustración de la reducción de la disonancia es la importancia que se le da a las historias de animales "salvados de la muerte", en los que los medios se centran en un animal que evitó ser matado a la vez que ignora a los millones que no lo hicieron. Joy escribió que esta dicotomía es característica del carnismo.

Los animales centro de estas narrativas incluyen a: Wilbur en Charlotte's Web (1952); La estrella epónima y ficticia de Babe (1995); Christopher Hogwood en The Good, Good Pig de Sy Montgomery (2006); los Tamworth Two; y The Cincinnati Freedom. La Presentación Nacional Americana del Pavo del Día de Acción de Gracias se cita como otro ejemplo. Un estudio de 2012 descubrió que la mayoría de los medios de comunicación que informaban sobre esto celebran la industria avícola al tiempo que marginan el vínculo entre los animales vivos y la carne.

Recepción no académica[editar]

Los artículos de opinión en The Huffington Post, The Statesman y The Drum elogiaron la idea, diciendo que el término facilitó la discusión y el desafío a las prácticas de explotación animal. Un artículo en la publicación de la industria de la carne de res Drovers Cattle Network criticó el uso del término, diciendo que implicaba que comer alimentos de origen animal era una «enfermedad psicológica».

Véase también[editar]

Bibliografía adicional[editar]

  • Castricano, Jodey, and Rasmus R. Simonsen, eds. (2016). Critical Perspectives on Veganism. Basingstoke, United Kingdom: Palgrave Macmillan.
  • Herzog, Hal (2010). Some We Love, Some We Hate, Some We Eat. New York: Harper Collins.
  • Joy, Melanie (2015). "Beyond carnism and toward rational, authentic food choices", TEDx talk.
  • Monteiro, Christopher A., Tamara D. Pfeiler, Marcus D. Patterson and Michael A. Milburn (2017). "The Carnism Inventory: Measuring the ideology of eating animals". Appetite 113: 51-62. doi:10.1016/j.appet.2017.02.011.
  • Potts, Annie, ed. (2016). Meat Culture. Leiden, Netherlands: Brill.
  • Vialles, Noëlie (1994). Animal to Edible. Cambridge: Cambridge University Press.

Referencias[editar]

  1. DeMello, Margo (2012). Animals and Society: An Introduction to Human-Animal Studies. New York: Columbia University Press. p. 138. 
  2. Dhont, Kristof; Hodson, Gordon (2014). "Why do right-wing adherents engage in more animal exploitation and meat consumption?", Personality and Individual Differences, 64, July (pp. 12–17), p. 4. doi 10.1016/j.paid.2014.02.002
  3. Kool, V. K.; Agrawal, Rita (2009). "The Psychology of Nonkilling", in Joám Evans Pim (ed.),Toward a Nonkilling Paradigm, Center for Global Nonkilling, pp. 353–356.
  4. Joy, Melanie (2011) [2009]. Why We Love Dogs, Eat Pigs, and Wear Cows: An Introduction to Carnism. Conari Press, p. 9. ISBN 1573245054.
  5. Rose, Marla (8 November 2010). "An Interview with Dr. Melanie Joy", Encyclopædia Britannica Advocacy for Animals.
  6. Schott, Ben (11 January 2010). "Carnism", Schott's Vocab, The New York Times.