Buhonero

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Buhoneros africanos y turistas en el Puente Viejo en Florencia.
Una ilustración de vendedores ambulantes de Buenos Aires.
Vendedora ambulante de botellas de plástico para transpotar agua del Ganges.
Vendedor ambulante en Marruecos.

El buhonero (a veces conocido como vendedor ambulante o vendedor callejero, especialmente en América ) es el trabajador de la economía informal que comercia distintos bienes de consumo. Generalmente, se instala en pequeños kioscos (aunque a veces le basta con una simple mesa donde exponer la mercancía) en las aceras de las calles más transitadas de distintas partes de una ciudad. De igual forma, el buhonero también puede deambular sin necesidad de un local específico cargando consigo lo que busque vender: Ropa, música, artículos artesanales, libros y películas comprenden la mayor parte del comercio buhoneril.

Debido a su calidad de informal y su considerable expansión en distintos lugares públicos de la ciudad, la buhonería es vista por ciertos sectores de la sociedad como problemática y molesta. Sin embargo, los bajos precios y el fácil acceso a distintos productos que ofrece el buhonero hacen de él una alternativa rentable y eficiente para gran parte del mercado consumidor.

El buhonero en la actualidad es muy criticado, ya que este no está en la obligación de abonar impuestos como las empresas o negocios[cita requerida]. Por ello, hay una constante lucha entre la economía formal e informal.

El comercio ambulante[editar]

Asimismo, el comercio ambulante (o bien ambulantaje, en México) es el término empleado para describir una actividad comercial no afincada territorialmente en un lugar determinado; es ejercida por una persona o por un número reducido de personas (generalmente vinculadas por parentesco o por amistades preexistentes) que intercambian productos por dinero en efectivo del cliente y comprador, sin que intermedie comprobante alguno (boleta, factura o contrato), ni respaldo o seguro por las transacciones realizadas.

Vendedor ambulante de mangos con chile y chamoy en la Ciudad de México

Los productos (bienes o servicios) se dirigen principalmente al consumo de personas que habitan en lugares residenciales (viviendas o casas), o bien en movimiento (peatonal o movilizadas por medios mecánicos por ejemplo autos, buses o micros) o asistentes a centros de atracción coyuntural (eventos de variadas índoles) o usuarios de establecimientos de prestación de servicios (educacionales, de salud, penitenciarios y otros).

Tipos de comercio ambulante[editar]

El comercio ambulante admite diversas subdivisiones o perspectivas de análisis.

Así, por tanto es susceptible apreciarle desde el punto de vista de la formalidad; aunque siendo todas de nivel informal unas lo son abiertamente, en tanto que otras tienen un vínculo municipal (permiso, supervisiones, programas especiales).

Por otra parte, en cuanto al nivel de precariedad unas lo son al nivel de subsistencia, por ejemplo ventas de sopaipillas, helados y otros, en cambio otras no lo son en modo alguno e inclusive están organizadas en redes, con objetivos claros y obtención de utilidades (como lo son los casos de las actividades de las ferias libres “persas”), también lo están aquellas actividades comerciales que persiguen (o recorren) eventos de carácter religioso (la “tirana”, Lo “Vásquez”), artístico (recitales), culturales (muestras o exposiciones, visitas, ceremonias) o deportivo (fútbol, tenis, y otros).

También se pueden distinguir de la óptica de los giros comerciales de consumo alimenticio (frutas, verduras, legumbres, y otros); de vestuario (sombrero/gorros, ropas y calzados); servicios (malabaristas, organilleros, afiladores de cuchillos, peluqueros, venta de discos y revistas); de fabricación (pan de horno callejero, sopaipillas, sándwich, bebidas, frutas confitadas, etc.); de herramientas o medios (utensilios caseros, carpintería, cerrajería, jardinería, eléctricos etc.).

Otra división puede apuntar a los medios de traslado, unos lo son de tracción humana (caminando, carritos, triciclos, bicicletas, mesas, parrillas, hornos, etc.); animal (burros o mulas, caballos, carretelas); y mecánica (autos, camionetas, furgones, van, camiones y otros).

Así mismo es posible distinguir del punto de vista de los lugares: en calzadas de calle (ferias libres, persas y navideñas, puestos de temporada de frutas); en intersecciones reguladas por semáforos (limpiadores de parabrisas de auto, ventas de dulce, de revistas y diarios, ventas de símbolos patrios y deportivos, símbolos y productos estacionales o circunstanciales, malabaristas, vendedores de repuestos y diversos adminículos) o en peajes.

También es susceptible verlo del ámbito de la afluencia de público (estadios, consultorios, terminales de metro, estacionamientos educacionales, municipalidades, hipódromos, hospitales, paraderos de buses, etc.). Así mismo de tránsito por lugares públicos, el típico comerciante que deambula por las calles.

Por último desde la perspectiva funcional del sistema social económico, en orden de palear el desempleo, canalizar el camino de personas con escasa especialidad, o por dificultad del sujeto de encontrar trabajo formal o por falla de aptitud de disciplina y subordinación en el mercado laboral formal o también para incentivar el emprendimiento.

Comercio Ambulante en México[editar]

El comercio como actividad económica realizada por el hombre en sociedad tiene sus antecedentes en las primeras manifestaciones de la cultura, cuando se comprendió la necesidad de realizar el intercambio de objetos y productos para la satisfacción de necesidades humanas. Entre los modos históricos de realizar el intercambio, se encuentran aquellas que no presentan espacios específicos destinados de manera ex profesa por las normas socioculturales y económicas de la sociedad para realizar actos de intercambio; en ellas se enmarca el comercio ambulante. El comercio ambulante como producto del proceso histórico de la división social del trabajo se encuentra profundamente enraizado en la historia económica (Mendoza, García: 1994, 12) de los pueblos. Para América Latina, y por ende de México, como lo señala el Programa Regional del Empleo para América Latina y el Caribe (PREALC) la “actividad del comercio ambulante es tan antigua como la historia de la urbe” (Contreras, Victoria: 1988, 1). En el caso de la Ciudad de México, el comercio ambulante se sitúa en profundas raíces históricas (DDF: 1997, 3). Para asociar las principales relaciones en el acto de compraventa ambulante, tanto en el ámbito económico como en el social, se estudia el desarrollo histórico de esta forma peculiar de intercambio comercial de la Ciudad de México, contemplando un período de 7 siglos, del año de 1321 al año 2000, facilitando con ello la comprensión del efecto económico del ejercicio del comercio ambulante en la estructura económica de la Ciudad de México.

  • El tianquiztli

La forma de mercado de los aztecas, abre el recorrido histórico del comercio ambulante. Los sujetos comerciales que se pueden aproximar a la concepción de comerciantes ambulantes son los nauhaloztomeca y los pochtecatlaloque en sus funciones de traficantes del comercio exterior del imperio azteca y como buscadores de mercados fuera de la ciudad capital azteca.
En este tiempo las expectativas que guían el ejercicio de las actividades comerciales son amplias; esto es, para proveer de productos a la capital azteca; expandir el imperio azteca; y como elemento de avanzada y control de los territorios a ocuparse o ya conquistados. Esto se muestra visible en la manera de operar y administrar la actividad comercial; y su concepción en la sociedad azteca.
La apertura es el comercio azteca, primordialmente en la ciudad de Tenochtitlan, capital del imperio azteca y lugar de asentamiento de la actual Ciudad de México; porque a pesar de que los vestigios de cultura en la Cuenca de la Ciudad de México se remontan a épocas anteriores a la llegada de los aztecas, y aun cuando a su llegada el lugar ya se encontraba habitado; por tanto, ya se ejercía el intercambio de productos y objetos. Es con la fundación de la capital del imperio azteca que el ejercicio del comercio alcanzó el grado de desarrollo que encontraron los españoles; y al mezclarse con su forma de ejercer el comercio, constituyó los antecedentes comerciales de la actual Ciudad de México.

CIUDAD DE MÉXICO, CAPITAL NACIONAL DE COMERCIO AMBULANTE.

Debido a la concentración en masa de su población la Ciudad de México se posiciona como la numero uno en comercio informal y ambulante. La urgencia de tener reglas claras radica en el crecimiento exponencial del sector. La Organización Internacional del Trabajo calculó en 1998 que la Ciudad de México empleaba en el comercio informal a 186 mil personas de tiempo completo, cifra que aumentaba a 280 mil al considerar a quienes trabajan por temporada o por horas. En la actualidad se calcula que operan entre 1 y 3 millones de ambulantes. La cifra se debe a que no existe un censo oficial en la ciudad, pero el aumento de comerciantes seria de un 700% si se toma la cifra promedio de 2 millones. Según datos del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) en 2013, seis de cada diez mexicanos trabajan en la informalidad. 5 millones de personas trabajan diariamente en este sector. Reconocer la cifra se debe a una decisión política, hacerlo equivale a asumir una responsabilidad del gobierno con el gremio. Como se sabe el comercio ambulante se encuentra desprotegido de prestaciones sociales. Sus trabajadores no tienen pensión ni seguro de salud y cuentan con poca capacidad de ahorro. Aunque el comercio en vía pública es un escape a la situación de algunas familias se estima que la regularización clara ayudaría a contrarrestar sus efectos nocivos como la depredación de la estructura urbana siendo un ejemplo claro la contaminación de las calles e incluso el aumento de los índices delictivos en puntos de mayor concentración de venta ambulante.

Una de las delegaciones más emblemáticas del comercio informal es Cuauhtémoc, ahí se encuentran zonas como Tepito, La merced, Centro Histórico y Eje central. Delegación que recibe en promedio un millón de pesos al mes provenientes del comercio en vía publica. Cuauhtémoc también se considera como el terreno más fuerte de los agremiados quienes aseguran que el comercio informal ayuda al trabajo ya que no hay trabajo suficiente para todos sus habitantes. La pérdida de trabajo formal se traduce en subempleo y las cifras de informalidad llegan al 51.9 % de la población ocupada. Podemos resumir que es un problema, político económico y social recayendo en las autoridades un gran compromiso con la sociedad.

Véase también[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]