Afilador

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
El afilador en una imagen de Goya.
Afilador de cuchillos bicicletero.
Moto del afilador.

El afilador, también llamado amolador, es un comerciante ambulante, que ofrece sus servicios de afilar cuchillos, tijeras y otros instrumentos de corte. Antiguamente, incluso eran reparadores de paraguas.

Hasta no hace muchos años, el afilador transportaba su industria en una bicicleta o motocicleta, cuyos pedales o motor accionaban la rueda de amolar. Modernamente, a lo largo del siglo XX, los afiladores urbanos tendieron a establecerse en locales situados dentro del recinto de los mercados o en la calle. Estos comercios suelen tener una doble función, tanto lugar de trabajo para el afilado de herramientas de corte como punto de venta de las mismas.

Características[editar]

La bicicleta o motocicleta ha sido modificada en forma que en su parte trasera lleva montada el esmeril mecánico con una piedra de afilar que emplea para afilar los objetos cortantes. Recorre las calles de la ciudad o poblado y para anunciar su cercanía suele emplear una pequeña flauta de Pan de cañas o plástico como silbato, llamado chiflo, la cual sopla haciendo sonar sus tonalidades consecutivas, de grave a agudas y viceversa.

Oficio tradicional de Orense[editar]

El de afilador es uno de los oficios más característicos del mundo rural gallego, en particular del norte de la provincia de Orense, y más concretamente de los municipios de Castro Caldelas, Esgos, Chandreja de Queija, Nogueira de Ramuín, Pereiro de Aguiar, San Juan del Río y Junquera de Espadañedo. Mezcla de saber técnico y oficio itinerante, la ocupación de los afiladores gallegos los llevó por el mundo adelante ejerciendo una peculiar forma de emigración estacional.[1]

Se tiene constancia de la existencia de afiladores ambulantes gallegos desde hace tres siglos. Es, por lo tanto, un antiguo oficio que resistió las inclemencias de la historia gracias a la tenacidad de estos hombres curtidos en las más duras condiciones laborales, familiares y personales.

El medio de trabajo del afilador era la rueda o tarazana, primero transportada a espaldas del afilador, y más tarde rodando. Fue en la segunda mitad del siglo XX cuando la emblemática tarazana fue sustituida por herramientas más modernas, como la bicicleta o la motocicleta equipadas con la rueda de afilador.

El afilador en el presente[editar]

A comienzos del siglo XXI apenas se ven por las calles. Las nuevas tendencias económicas que implantaron la cultura "desechable" de «usar y tirar» dejaron sin sentido el trabajo de los afiladores que, poco a poco, fueron desapareciendo de las calles, caminos y carreteras. En la actualidad, los afiladores sobreviven gracias a la venta de herramientas de corte en comercios y afilando ocasionalmente cuchillos y tijeras usadas en el hogar.

A pesar de esto, las herramientas de uso profesional no deben ser afiladas por afiladores ambulantes, ya que la mayoría de éstos, para hacer más rápido el servicio de afilado, emplean una piedra esmeril de grano muy grueso que destruye el filo gradualmente, sin contar con que en su mayoría sostienen los elementos a afilar solo a pulso, haciendo difícil que el filo alcanzado tenga el ángulo adecuado de acuerdo a la herramienta, en especial los cuchillos, que deben tener ángulos de entre 12 y 20 grados, de acuerdo al material que cortarán, como sucede en los cuchillos de carnicero, de cocinero o de jamoneros, para los que, además, la curvatura y el perfil de la hoja afilada son importantes porque de esto depende la eficacia del corte, pues fueron diseñados para fines diferentes.

Los cuchillos de uso profesional deben enviarse a afilar a un afilador establecido que posea piedras de asentar o piedras esmeriles planas de grano fino, las que permiten controlar el correcto ángulo de afilado. Este procedimiento debe realizarse siempre usando abundante agua. Afilar un cuchillo correctamente es un proceso que puede tardar varios minutos e incluso horas y hasta meses como sucede con el afilado de katanas. Si bien un cuchillo mal afilado puede cortar, su vida útil se ve disminuida y la calidad del corte se empobrece.

Los afiladores son comunes en los países en vía de desarrollo, principalmente en los países de América Central y del Sur, donde la población no posee recursos suficientes como para sustituir sus herramientas de corte.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]