Bruce Lipton

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Bruce H. Lipton
Nacimiento 21 de octubre de 1944
Mt. Kisco, New Cork, EUA
Campo Biología celular
Alma máter Universidad de Virginia
Supervisor doctoral Dr. I. R. Konigsberg
Sociedades

American Association for the Advancement of Science

Association for Prenatal and Perinatal Health and Psychology
Premios
destacados

Premio al mejor libro de ciencia en 2006

Premio Goi a la paz en 2009
[editar datos en Wikidata]

Bruce H. Lipton (n. 21 de octubre de 1944 (70 años), Mt. Kisco, New Cork (EE. UU.), es un biólogo celular estadounidense, considerado una de las principales y más controvertidas voces en la nueva biología, contraria al paradigma darwinista y partidaria de que el entorno y la cooperación (tesis de Lamarck) y no los genes son el auténtico motor de la vida. Es autor del best seller La biología de la creencia.

Biografía[editar]

Bruce H. Lipton, es doctor en biología celular por la Universidad de Virginia en Charlottesville (1972). Su mentor fue el Dr. I. R. Konigsberg.[1] Ha sido profesor e investigador en varias universidades y colegios universitarios de diversos países. El primer lugar, entre 1973 y 1982, ejerció como profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin, donde además desarrolló diversas investigaciones, algunas de ellas sobre el entorno como regulador de la actividad génica, consideradas como precursoras de la Epigenética.[2] [3] Lipton se convirtió en uno de los pioneros en la investigación con células madre, concretamente sus estudios se centraron en los mecanismos moleculares que controlan el comportamiento celular.[4] [5] Una técnica de trasplante experimental desarrollado por el Dr. Lipton y su colega, el Dr. Ed Schultz, fue empleada más tarde como una nueva forma de ingeniería genética humana.[6]

Posteriormente, debido a una crisis personal, abandonó la universidad formando una banda musical de rock and roll,[7] hasta que en 1983 volvió a la enseñanza y la investigación. Ya en 1988, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, se convirtió en un vehemente partidario de la nueva biología, que cuestiona la versión darwinista de la evolución y la premisa básica de que los genes controlan la vida. Siendo un pionero del estudio científico de la biología celular, realizó una serie de experimentos junto al jefe del departamento de patología, Dr. Klaus Bensch, que le llevaron definitivamente a adoptar su visión alternativa de que el medio era el auténtico motor, y con la que disentía ya abiertamente de aquellas premisas básicas neodarwinistas.[8] [9] Sus experimentos, junto a los de otros investigadores en el campo de la biología, han examinado minuciosamente los mecanismos mediante los cuales las células reciben y procesan información.

Lipton ha impartido enseñanza sobre biología celular, histología, anatomía humana, fisiología, embriología médica, biología fractal, biología de la conciencia, biología de la medicina complementaria e inmunología.

Además de numerosos artículos científicos, publicados en las más prestigiosas revistas de ciencia norteamericanas, ha escrito y también colaborado en diversos libros, algunos de ellos textos académicos. También ha participado y participa en numerosos documentales, programas de radio y televisión, cursos y talleres, además de una intensa actividad como conferenciante.

Se le ha concedido el premio al mejor libro de ciencia en 2006, por la USA Book News,[10] y el Premio Goi a la paz por la Goi Peace Foundation (Tokyo, Japón), en 2009.[11]

Pertenece a la American Association for the Advancement of Science (Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia) y a la Association for Prenatal and Perinatal Health and Psychology, de la que es miembro de su junta directiva.

Teorías[editar]

Lipton postula cuatro propuestas fundamentales:

  • La «cooperación» es la base de la evolución para la supervivencia, y no un acto competitivo, como también indica Darwin, entre los organismos más fuertes. Siendo los organismos con mayor capacidad de trabajar conjuntamente los que sobreviven. Entendiendo el sistema orgánico como el conjunto de elementos con capacidad de interactuar desde la especialización del trabajo y la cooperación para la resolución de problemas.
  • Y puesto que los seres humanos como organismos vivos, tampoco estamos determinados por nuestros genes, sino condicionados por el entorno y sobre todo por nuestras «creencias», somos dueños absolutos de nuestro destino.
  • La personalidad y la salud de los individuos se conforma como un «aprendizaje» en el vientre materno y en la niñez hasta aproximadamente los seis años.

Entorno[editar]

Lipton parte de una idea básica fundamental, que no es el núcleo sino la membrana celular el auténtico «cerebro» de la célula. Ello lo explica mediante un relativamente sencillo experimento, inicialmente diseñado para probar que el núcleo y sus genes eran el auténtico cerebro celular. Si se enuclea una célula, es decir si se le extrae el núcleo, ésta no morirá, sino que continuará viviendo (hasta más de dos meses)[8] [12] y teniendo las mismas funciones que antes de la enucleación; ingerir y metabolizar sus alimentos, respirar, digerir, excretar, motilidad, etc. Y además de conservan la capacidad de intercambiar información con otras células y desarrollan las apropiadas respuestas de crecimiento o protección desencadenadas por los estímulos del medio externo. Aunque hay dos acciones que la célula no puede realizar, no puede dividirse ni puede reproducir las partes proteicas que se pierden a causa del propio desarrollo de la célula, lo que en última instancia le acarreará la muerte. Su conclusión es, que las células enucleadas siguen manteniendo los comportamientos vitales complejos y coordinados, y por tanto el cerebro de la célula sigue intacto. La célula no muere al extraerle el supuesto cerebro o sistema nervioso central, como ocurre con cualquier organismo vivo. Muere porque ha perdido su capacidad reproductora, por ello más bien el núcleo y los genes serían el aparato reproductor.[13] [14]

El auténtico cerebro de la célula sería por contra la membrana celular. La información se introduce en la célula a través de las proteínas receptoras de la membrana. Los receptores provocan a su vez las proteínas efectoras (de acción) y convierten la información del entorno en el lenguaje conductual biológico.[15] Las proteínas serían pues las responsables de la estructura y las funciones de los organismos biológicos.[16] Las señales medioambientales provocan cambios en la forma de las proteínas, y los movimientos resultantes de esos cambios originan las funciones vitales.[17] Y por tanto los interruptores proteicos (cada interruptor compuesto por un receptor y un efector proteico) situados en la membrana celular responden a las señales medioambientales mediante la regulación del comportamiento y las funciones celulares.[18]

De sus estudios, Lipton concluyó que la membrana celular se comporta exactamente igual que un «semiconductor de cristal líquido con puertas y canales», por tanto estructural y funcionalmente es equivalente a un chip de cristal de silicio de un computador, es decir un microprocesador.[19] Esta hipótesis fue confirmada posteriormente por un grupo de investigadores dirigidos por B.A. Cornell, que concluyó que no solo se parecía a un chip, sino que funcionaba como si lo fuera.[20]

Y sería, en definitiva, la membrana la que procesa la información y dirige la percepción de la célula. Si perciben, a través de la información que le llega, que el ambiente es seguro, la célula funcionará para crecer, si perciben que no lo es, funcionará para sobrevivir.[21]

Lipton no duda de la importancia de los patrones de ADN almacenados en el núcleo, pero indica que no controlan las operaciones celulares. Señala que el dogma central de la biología,[22] conocido por «La supremacía del ADN», que postula un flujo de información unidireccional: ADN → ARNProteínas, no es cierto. Indica que el ADN, que es el molde de lo que se reproducirá, y que constituye el núcleo de los cromosomas, está recubierto por proteínas reguladoras, pero cuando los genes están cubiertos su información no puede ser reproducida sin más. Se necesita una señal externa que controle a las proteínas reguladoras y finalmente son estas las que controlan la actividad génica. Por tanto dicho flujo, sería el siguiente: Señal ambiental → Proteínas reguladoras → ADN → ARN → Proteínas. En consecuencia la actividad génica está regulada por la presencia o ausencia de las proteínas reguladoras, que a su vez están controladas por las señales del entorno. Indica también, que el flujo de información ya no es unidireccional, sino bidireccional. Aduce por ejemplo el trabajo del Premio Nobel Howard Temin, precisamente por su descripción de la transcriptasa inversa, el mecanismo molecular mediante el cual el ARN puede reescribir el código genético. Básicamente indica que la información contenida en el ARN puede fluir en dirección contraria.[23] O el trabajo de H. F. Nijhout, que resalta que los genes no son autoemergentes, no son más que planos y como tales no pueden activarse o desactivarse por si solos.[24] Por tanto señala también, que no es posible que nos concentremos solo en los moldes (ADN), cuando diversos estudios sobre la síntesis de proteínas revelan que los «sintonizadores epigenéticos», pueden crear hasta treinta mil variantes de proteínas a partir de un mismo molde génico.[25]

También basa Lipton sus conclusiones, en los resultados del Proyecto Genoma Humano. Dicho proyecto partía de la base de que debía haber unos ciento veinte mil genes localizados en cada uno de los veintitrés pares de cromosomas humanos, que serían los moldes de los más de cien mil tipos de proteínas diferentes que componen nuestro organismo. Pero el resultado fue que solo se encontraron unos veinticinco mil genes.[26] Lipton los compara con los veinticuatro mil genes del primitivo gusano Caenorhabditis, cuyo cuerpo está compuesto por 969 células y un cerebro formado por unas 302 neuronas.[27] Lo que llevó a decir a David Baltimore, ganador de un Premio Nobel:

A menos que el genoma humano contenga un montón de genes que resultan invisibles para nuestros ordenadores, es evidente que nuestra incuestionable complejidad no se basa en que tengamos más genes que los gusanos o las plantas. Comprender cuál es el origen de nuestra complejidad (de nuestro descomunal repertorio de comportamientos, de la capacidad para llevar a cabo acciones conscientes, de nuestra extraordinaria coordinación física, de la habilidad para realizar cambios precisos en respuesta a las variaciones del entorno, del aprendizaje, de la memoria. ¿Es necesario que continúe?) seguirá siendo un enigma por descubrir en el futuro.

D. Baltimore[28]

En definitiva, indica Lipton, el entorno y la percepción que de él tienen las células es el que interfiere en la regulación genética y guía la evolución del organismo, y no como postula el neodarwinismo sintético que son los genes los que lo dirigen (determinismo genético). Por tanto la evolución de nuestro cuerpo estaría regulada por las percepciones que tenemos del entorno, ya sea este el medio ambiente físico, cultural y social, además de los pensamientos y emociones propios.[29]

Cooperación[editar]

Lipton, reivindica a Jean Baptiste de Lamarck, que postulaba:

la evolución se basa en una interacción cooperativa e instructiva entre los organismos y el entorno que permite a los seres vivos sobrevivir y evolucionar en un mundo dinámico. Su idea era que los organismos adquieren y transmiten las adaptaciones necesarias para su supervivencia en un entorno cambiante

Bruce Lipton[30]

Y al que estima como el primer científico que consideró la evolución un hecho científico. Y cita en su libro, La biología de la creencia, al artífice principal del neodarwinismo (una actualización del darwinismo que incorpora la genética molecular), Ernst Mayr, que en su tratado Evolution and the Diversity of life,[31] indica:

Me parece que Lamarck tiene mucho más derecho a reclamar el título de descubridor de la teoría de la evolución, como de hecho así lo consideran muchos historiadores franceses... Fue el primer autor que dedicó todo un libro a presentar una teoría de la evolución de los organismos. Fue el primero en presentar el sistema animal al completo como producto de la evolución.

Ernst Mayr[32]

Parte Lipton de la idea, de que cualquier ser vivo multicelular es en realidad una asociación altamente organizada de cientos, miles, millones o billones de células, y que esa tendencia hacia comunidades cada vez mayores no son más que el reflejo del imperativo biológico de la supervivencia. Cuanto mejor perciba un organismo el medio que lo rodea, más y mejores oportunidades tendrán de sobrevivir.

En las primeras etapas de la evolución, las células comenzaron a unirse para formar colonias de organismos pluricelulares, dichas colonias fueron adquiriendo un mayor conocimiento del medio en que vivían, y ese conocimiento fue aumentando sus posibilidades de sobrevivir en un mundo dinámico. Las células de dichos organismos, que al principio realizaban las mismas funciones, fueron especializándose, puesto que dejó de ser una ventaja el que todas las células hicieran lo mismo. Es el llamado en biología Proceso de diferenciación.[33]

También indica que los avances de la genética han revelado mecanismos de cooperación entre especies. Si hasta ahora se creía que los genes solo se transmitían a la descendencia entre organismos de la misma especie, diferentes estudios demuestran que los genes se comparten entre miembros de distintas especies, y que esa distribución de información mediante la transferencia genética acelera el proceso de evolución, puesto que los organismos pueden adquirir experiencias ya aprendidas por otros organismos.[34] [35] [36] [37]

En realidad cuanto mejor perciba un organismo el medio que le rodea, más oportunidades tendrán de sobrevivir y cuando las células se agrupan aumentan su consciencia del entorno de un modo exponencial. Ello lo extrapola a toda la vida en general, y defiende la teoría de James Lovelock de que la Tierra es un superorganismo que utiliza la evolución para regular los excedentes de su complejo metabolismo (Hipótesis Gaia). Apoyando también el estudio del científico Timothy Lenton,

Los rasgos evolutivos que benefician al sistema como un todo tienden a reforzarse, mientras que aquellos que alteran o desestabilizan el ambiente de una forma desfavorable son reprimidos

Timothy Lenton[38]

Creencias[editar]

Lipton indica que los interruptores proteicos situados en la membrana celular proporcionan básicamente un conocimiento del entorno a través de sensaciones físicas, y eso significa percepción.[39] En consecuencia esos interruptores representan las unidades fundamentales de percepción y son capaces de responder a las señales externas, por tanto la percepción a través de la membrana controla el comportamiento celular.[9]

Pero, puesto que los organismos multicelulares son comunidades de células, la actividad de dichos organismos está igualmente controlada por la percepción que tienen del medio externo. Solo que en ese caso las células no actúan independientemente. Para regular ese comportamiento en todo el organismo, la evolución ha posibilitado el que un grupo de células se especialicen en esa función. El llamado Sistema Nervioso, que es el encargado de coordinar y regular dicho comportamiento global. Este sistema fue evolucionando incorporando un mayor número de células y órganos cada vez más especializados. Y de comportamientos reflejos elementales se pasó a poder aprender de experiencias anteriores. Por último, aparecieron ciertas estructuras en los humanos asociadas al pensamiento, la planificación y la toma de decisiones, y en apariencia donde se ubica el procesamiento mental de la autoconciencia. Además es autorefleja y tiene acceso a la mayor parte de nuestra memoria a largo plazo, por tanto podemos decidir cambiar nuestra programación ante las señales del entorno. Es decir podemos obviar la programación del subconsciente (libre albedrío).[40]

No obstante, los humanos podemos aprender de forma indirecta, no como ocurre con la mayoría de los organismos que necesitan estímulos directos. Pero ese aprendizaje puede contener información errónea o correcta. Y hay que tener en cuenta que nuestro consciente puede procesar unos 40 estímulos por segundo, mientras que nuestro subconsciente puede procesar unos 20 MO de estímulos por segundo,[41] Y aquí, señala Lipton, es donde surge el problema, puesto que nuestro subconsciente funciona mediante un mecanismo de estímulo-respuesta. El subconsciente no espera a realizar un análisis de la situación, simplemente actúa. Y teniendo en cuenta que el 95% de nuestras decisiones, acciones, emociones y conductas provienen de nuestro subconsciente,[42] si nuestras percepciones o aprendizaje no han sido correctos, nuestras respuestas tampoco lo serán.[43] Es decir nuestras respuestas a los estímulos externos están controladas por nuestras percepciones e ideas, y que en realidad se convirtieron en creencias. Por tanto, concluye Lipton, las creencias controlan nuestra biología.[44]

Aprendizaje[editar]

Lipton indica que los padres actúan como ingenieros genéticos incluso antes de la concepción. Señala que los actos, pensamientos y emociones de los padres influirán tanto mental como físicamente en su futuro hijo. Y basándose en los estudios de diversos investigadores,[45] [46] reseña:

en la etapas finales de la maduración del óvulo y de los espermatozoides, se ajusta la actividad de los grupos de genes específicos que darán forma al niño que está por nacer mediante un proceso llamado «impresión genómica»

Bruce Lipton[47]

Después de la concepción, destaca también la importancia vital de la actitud de los padres en el desarrollo del feto. La madre por su interacción directa, y el padre por su relación con aquella. Por tanto todo el medio externo que afecta a los padres afectará a los nonatos dependiendo como perciban y procesen la información sus padres. Citando al psiquiatra Thomas R. Verny:

De hecho, el enorme peso de las evidencias científicas que han surgido durante la última década exige que reconsideremos las capacidades físicas e intelectuales de los nonatos. Tanto si están dormidos como despiertos, los estudios muestran que los nonatos perciben constantemente los actos, los pensamientos y los sentimientos de la madre. Desde el momento de la concepción, las condiciones del útero moldean el cerebro y establecen las bases de la personalidad, el temperamento emocional y la capacidad del pensamiento lógico del niño.

Thomas Verny[48]

También indica que el feto absorberá por el cordón umbilical, junto a los nutrientes, todas las demás substancias que circulen por la sangre de la madre, como exceso de glucosa, de cortisol u hormonas del estrés, y que todas ellas alterarán el desarrollo de la fisiología de su hijo y podrán dar lugar a futuras enfermedades.[49] [50] [51] Por tanto el ambiente prenatal es de una importancia extrema, tanto física como intelectualmente, señalando por ejemplo que el componente de inteligencia heredado podría bajar sustancialmente.[52] [53] También indica que el sistema nervioso del feto posee un amplio repertorio de capacidades sensoriales y de aprendizaje, y una especie de memoria que los neurocientíficos denominan «memoria implícita» y que todo ello influirá profundamente en la salud y en su comportamiento a lo largo de su vida.[54]

Después de nacer, Lipton señala que un periodo de suma importancia, quizás el de mayor importancia de todos, es el que va desde el nacimiento hasta los seis años. Un periodo donde el cerebro opera en las frecuencias electroencefalográficas más bajas. Desde el nacimiento hasta los dos años, predominantemente entre 0.5 a unos 4 hertzios (ondas delta), y desde los dos años hasta aproximadamente los seis entre 4 y 8 hertzios (ondas theta).[55] En dichos estados el sujeto es altamente sugestionable, abierto absolutamente al aprendizaje y pudiendo almacenar una increíble cantidad de información. Dicha capacidad es una adaptación neurológica muy importante que facilita el proceso de culturización, puesto que no sería ventaja evolutiva alguna transmitir los comportamientos culturales mediante instintos programados genéticamente. Y todos esos conocimientos se adquieren sin la participación activa de los padres, educadores, etc.[56] Por tanto, los comportamientos, las actitudes y las creencias se almacenan en la memoria subconsciente, y cuando ello ocurre controlan toda la biología el resto de la vida. Pero hay que tener en cuenta, que el aprendizaje se realiza en el nivel de las percepciones (convertidos en senderos sinápticos rígidamente integrados), y que se transformarán en creencias subconscientes (no olvidar el poder de procesamiento del subconsciente ante el consciente descrito en el epígrafe anterior)[41] a través de la que toda experiencia futura será filtrada y organizada.[57]

Las percepciones correctas conducen al éxito, las percepciones falsas amenazan la existencia.

Bruce Lipton.[58]

Bibliografía[editar]

Lipton, además de poseer una abundante publicación de artículos de investigación científica,[59] ha escrito y colaborado en numerosos libros. Algunos de ellos:

  • Lipton, Bruce H. La biología de la creencia: la liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros. La Esfera de los Libros, 2007. ISBN 978-84-96665-18-7
  • Lipton, Bruce H. Bhaerman, E. La biología de la transformación: Como apoyar la evolución espontánea de nuestra especie. La Esfera de los Libros, 2010. ISBN 978-84-9734-986-4
  • Goleman, Daniel. Lipton, Bruce, H. et al. La espiritualidad a debate: El estudio científico de lo transcendente. Kairós, 2010. ISBN 978-84-7245-746-1
  • Brown, Donald C. Lipton, Bruce H. et al. Advances in Hypnosis for Medicine, Dentistry and Pain Prevention/Management. Crown House Publishing, 2008. ISBN 978-1-84590-120-2
  • Baird, James D. Nadel, Laurie. Lipton, Bruce. Happiness Genes: Unlock the Positive Potential Hidden in Your DNA. Career Press, 2010. ISBN 978-1-60163-105-3
  • Harper, Jhon J. Lipton, Bruce H. Krill, O. H. Tranceformers: Shamans of the 21st Century. Reality Press, 2009. ISBN 978-1-934588-40-6
  • Marie, Nancy. Lipton, Bruce H. Passage of Change. Inner Eye Publishing, 2004. ISBN 978-0-9660418-2-8

Notas[editar]

  1. Lipton, B. H. and I. R. Konigsberg. A fine structural analysis of the fusion of myogenic cells. Journal of Cell Biology, 53. 1972. pp. 348-363
  2. Lipton, B. H. A fine structural analysis of normal and modulated cells in myogenic culture. Developmental Biology, 60. 1977. pp. 26-47
  3. Lipton, B. H. Collagen synthesis by normal and bromodeoxyuridine-treated cells in myogenic culture. Developmental Biology, 61. 1977. pp. 153-165
  4. Schultz, E. and B. H. Lipton. The effect of Marcaine on muscle and non-muscle cells in vitro. Anatomical Record, 191. 1978. pp. 351-370.
  5. Lipton, B. H. Skeletal muscle regeneration in muscular dystrophy. Muscle Regeneration (A Mauro, et al, editors). Raven Press (New York). 1979. pp.31-40
  6. Lipton, B. H. and E. Schultz. Developmental fate of skeletal muscle satellite cells. Science. 205. 1979. pp. 1292-1924
  7. Lipton, Bruce H. La biología de la creencia: la liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros. La Esfera de los Libros, 2007. ISBN 978-84-96665-18-7. p. 30
  8. a b Lipton, B. H., K. G. Bensch and M. A. Karasek. Microvessel Endothelial Cell. Transdifferentiation: Phenotypic Characterization. Differentiation, 46. 1991. pp. 117-133
  9. a b Lipton, B. H, K. G. Bensch and M. A. Karasek. Histamine-Modulated Transdifferentiation of Dermal Microvascular Endothelial Cells. Experimental Cell Research, 199. 1992. pp, 279-291
  10. Best Book 2006 Awards
  11. Goi Peace Award 2009
  12. Kojima MK. Effects of DNP- and NaN3-pretreatment on cleavage of the sea urchin egg. Development Growth and Differentiation. 1970 Mar;11(4):255-64
  13. Lipton, Bruce H. La biología de la creencia: la liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros. La Esfera de los Libros, 2007. ISBN 978-84-96665-18-7. pp. 88-91
  14. Lipton, Bruce H. Bhaerman, E. La biología de la transformación: Como apoyar la evolución espontánea de nuestra especie. La Esfera de los Libros, 2010. ISBN 978-84-9734-986-4. pp. 50-52
  15. Goswami, Amit. Evolución Creativa. La física cuántica reconcilia el darwinismo y el diseño inteligente. La esfera de los libros. 2009. ISBN 978-84-9734-862-1. p. 138
  16. Lipton, Bruce H. Bhaerman, E. op. cit. p. 47
  17. Lipton, Bruce H. Bhaerman, E. op. cit. p. 50
  18. Lipton, Bruce H. Bhaerman, E. op. cit. p. 52
  19. Mártinez-Clark, Julio G. La Cebolla de Pandora: Los Beneficios de la Ignorancia... Y Los Privilegios Del Conocimiento. Beat Debt Collectors, 2008. ISBN 978-1-4404-9642-4. pp. 201-203
  20. Cornell, BA, et al. A biosensor that uses ion-channel switches. Nature. 1997 Jun 5;387(6633):580-583.
  21. McCarty, Wendy A. La conciencia del bebe antes de nacer: Un comienzo milagroso. Pax México, 2008. ISBN 978-968-860-829-6. p. 89
  22. Crick, F.H. On protein synthesis. Symp Soc Exp Biol. 1958;12:138-63.
  23. Temin HM, Mizutani S. RNA-dependent DNA polymerase in virions of Rous sarcoma virus. Nature. 1970 Jun 27;226(5252):1211-3
  24. Nijhout HF. Metaphors and the role of genes in development. Bioessays. 1990 Sep;12(9):441-6.
  25. Silverman, P. H. Rethinking Genetic Determinism. The Scientist, 2004. Vol. 18, nº 10, 32. Bray D. Genomics. Molecular prodigality.Science. 2003 Feb 21;299(5610):1189-90. Schmucker D, et al. Drosophila Dscam is an axon guidance receptor exhibiting extraordinary molecular diversity. Cell. 2000 Jun 9;101(6):671-84.
  26. Pennisi E. Bioinformatics. Gene counters struggle to get the right answer. Science. 2003 Aug 22;301(5636):1040-1.
  27. Chiozza, Luis. Corazón, hígado y cerebro: Tres Maneras De La Vida. Libros del Zorzal, 2009. ISBN 978-987-599-135-4. p. 60.
  28. Baltimore D. Our genome unveiled. Nature. 2001 Feb 15;409(6822):814-6. Cit. en Lipton. op. cit. p. 87
  29. Díaz, Luis Ángel. La memoria en las células: Como sanar nuestros patrones de conducta. Editorial Kier, 2007. ISBN 978-950-17-1272-8. pp. 113-114
  30. Lipton, Bruce H. op. cit. pp. 56-57
  31. Mayr, Ernst. Evolution and the diversity of life: selected essays. Harvard University Press, 1997. ISBN 978-0-674-27105-0
  32. Cit. en Lipton, B. H. op cit. p. 56
  33. Lipton y Bhaernan. op cit. p. 161-163.
  34. Pennisi, E. Microbial genomes. Sequences reveal borrowed genes. Science. 2001 Nov 23;294(5547):1634-5.
  35. Boucher Y, et al. Lateral gene transfer and the origins of prokaryotic groups. Annual Reviews Genetics. 2003;37:283-328
  36. Gogarten, J. P. Gene transfer: gene swapping craze reaches eukaryotes. Current Biology. 2003 Jan 21;13(2):R53-4.
  37. Dutta C, Pan A. Horizontal gene transfer and bacterial diversity. Journal of Biosciences (Bangalore). 2002 Feb;27(1 Suppl 1):27-33
  38. Lenton TM. Gaia and natural selection. Nature. 1998 Jul 30;394(6692):439-47. cit. en Lipton y Bhaernan. op cit. p. 160
  39. Chiozza, Luis. op. cit. p. 62
  40. Sawyer, Karen. The Dangerous Man: Conversations with Free-Thinkers and Truth-Seekers. O Books, 2010. ISBN 978-1-84694-345-4. pp. 166-185
  41. a b Norretranders, Tor. The user illusion: cutting consciousness down to size. Penguin, 1999. ISBN 978-0-14-023012-3
  42. Szegedy-Maszak, M. Mysteries of the Mind. Your unconscious is making your everyday decisions U.S. News & World Report. 20 Febrero 2005.
  43. Braden, Gregg. La curación espontánea de las creencias. Sirio, 2010. ISBN 978-84-7808-666-5. p. 113.
  44. McCarty, Wendy Anne. La conciencia del bebe antes de nacer: Un comienzo milagroso. Pax México, 2008. ISBN 978-968-860-829-6. pp. 125, 126.
  45. Surani MA. Reprogramming of genome function through epigenetic inheritance. Nature. 2001 Nov 1;414(6859):122-8
  46. Reik W, Walter J. Genomic imprinting: parental influence on the genome. Nat Rev Genet. 2001 Jan;2(1):21-32
  47. Lipton, Bruce H. op. cit. p. 235
  48. Verny, T. R. Kelly, J. La vida secreta del niño antes de nacer. Urano, 2009. ISBN 978-84-7953-713-5. cit. en Lipton, Bruce H. op. cit. p. 236
  49. Dodic M, et al. Programming effects of short prenatal exposure to cortisol. FASEB J. 2002 Jul;16(9):1017-26.
  50. Sapolsky RM. The importance of a well-groomed child. Science. 1997 Sep 12;277(5332):1620-1
  51. Lesage J, et al. Prenatal stress induces intrauterine growth restriction and programmes glucose intolerance and feeding behaviour disturbances in the aged rat.Journal Endocrinology. 2004 May;181(2):291-6.
  52. Devlin B. The heritability of IQ. Nature. 1997 Jul 31;388(6641):468-71
  53. McGue M. The democracy of the genes. Nature. 1997 Jul 31;388(6641):417-8.
  54. Bruce H. op. cit. pp. 212, 213
  55. Laibow R. Medical Applications of Neurofeedback. In: Evans R., et al. Introduction to Quantitative EEG and Neurofeedback. Academic Press, 2008. ISBN 978-0-12-374534-7. pp. 93-101
  56. Instituto de Investigación de Primates de la Universidad de Kioto. Random Samples, Science, 292(5515), 2001. p. 205
  57. McCarty, Wendy Anne. La conciencia del bebe antes de nacer: Un comienzo milagroso. Pax México, 2008. ISBN 978-968-860-829-6. p. 126
  58. Lipton, B y Bhaernan. op cit. p. 56
  59. Algunos artículos de Lipton

Referencias[editar]

  • Curriculum vitae en inglés
  • Lipton, Bruce H. La biología de la creencia: la liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros. La Esfera de los Libros, 2007. ISBN 978-84-96665-18-7
  • Lipton, Bruce H. Bhaerman, E. La biología de la transformación: Como apoyar la evolución espontánea de nuestra especie. La Esfera de los Libros, 2010. ISBN 978-84-9734-986-4
  • Goswami, Amit. Evolución Creativa. La física cuántica reconcilia el darwinismo y el diseño inteligente. La esfera de los libros. 2009. ISBN 978-84-9734-862-1. pp. 58, 138, 139, 267, 268.
  • Goleman, Daniel. Lipton, Bruce, H. et al. La espiritualidad a debate: El estudio científico de lo transcendente. Kairós, 2010. ISBN 978-84-7245-746-1. pp, 161-175
  • Sawyer, Karen. The Dangerous Man: Conversations with Free-Thinkers and Truth-Seekers. O Books, 2010. ISBN 978-1-84694-345-4. pp. 166-185
  • McCarty, Wendy Anne. La conciencia del bebe antes de nacer: Un comienzo milagroso. Pax México, 2008. ISBN 978-968-860-829-6. pp. 89, 107, 111, 125, 126, 147.
  • Álvarez, A. L., Callaey, E. R. Las claves históricas del símbolo perdido. Ediciones Nowtilus, 2010. ISBN 978-84-9763-955-2. pp. 228-230.
  • Díaz, Luis Ángel. La memoria en las células: Como sanar nuestros patrones de conducta. Kier, 2007. ISBN 978-950-17-1272-8. pp. 23, 113, 114.
  • Chiozza, Luis. Corazón, hígado y cerebro: Tres Maneras De La Vida. Libros del Zorzal, 2009. ISBN 978-987-599-135-4. pp. 60-62, 65, 143, 169.
  • Braden, Gregg. La curación espontánea de las creencias. Sirio, 2010. ISBN 978-84-7808-666-5. pp. 85, 113, 240.

Enlaces externos[editar]