Beneharo

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Beneharo
Beneharo cropped.jpg
Estatua de bronce de Beneharo situada en la plaza de la Patrona de Canarias.
Información personal
Apodo Mencey Loco
Otros nombres Fernando de Anaga
Nacimiento Fecha desconocida
Tenerife
Fallecimiento Fecha desconocida
¿Tenerife?
Etnia Guanche
Familia
Padres Serdeto o Beneharo
Cónyuge ¿Leonor Sánchez?
Hijos Diego de Anaga
Enrique de Anaga
Juan de Anaga
¿Guacimara?
Información profesional
Ocupación Mencey de Anaga
Conocido por Conquista de Tenerife
Años activo ¿?-1496
Título Don
Predecesor Serdeto o Beneharo
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Beneharo fue un caudillo aborigen guanche de la isla de Tenerife −Canarias−, rey o mencey de Anaga durante los acontecimientos de la conquista castellana de la isla en el siglo xv.[1]

Antroponimia[editar]

Historiadores modernos creen que este antropónimo fue inventado por Antonio de Viana para su poema Antigüedades de las islas Afortunadas.[2]

Sin embargo, otros autores consideran su verdadero origen guanche, siendo traducido por el filólogo Ignacio Reyes como 'viejo' desde una forma primaria we-n-ăwəssar.[3]

El nombre aparece también en las fuentes con las variantes Bencharo, Benecharo, Benecaro, Benejaro y Benearo.[4]

Nombre cristiano[editar]

A pesar de que el historiador José de Viera y Clavijo dice que el mencey de Anaga fue bautizado con el nombre de Pedro de los Santos en la iglesia del Apóstol Santiago del Realejo Alto, las fuentes contemporáneas desvelan que tomó el de don Fernando de Anaga.[5] [1]

Biografía[editar]

Familia y descendencia[editar]

Según la tradición genealógica Beneharo era descendiente del primer mencey del territorio de Anaga, llamado Serdeto por Viana y Juan Núñez de la Peña y Beneharo I por Viera.

Quienes defienden que su nombre cristiano fue Pedro de los Santos indican que su esposa se llamó Leonor Sánchez.[6]

Por documentos contemporáneos a la colonización se conservan los nombres de varios hijos de este mencey: don Diego, don Juan y don Enrique de Anaga. Los dos primeros acompañaron a su padre en el exilio, aunque Diego volvería a Tenerife. De don Enrique se sabe que fue hecho prisionero injustamente por el Adelantado y que más tarde se convirtió en defensor de los guanches libres maltratados por los conquistadores.[7] [1]

Para Juan Bethencourt Alfonso fue también hija del mencey Guacimara, que recibió en el bautismo el nombre de Ana Hernández y es personaje principal del poema de Viana por su romance con el príncipe de Taoro Ruymán.[8]

Antes de la conquista castellana[editar]

Según las fuentes contemporáneas, las moradas del mencey de Anaga se encontraban en las cuevas de Aguaite, en Los Campitos, así como en el valle de San Andrés.[7]

Viana relata que Acaimo y Beneharo habían estado en guerra con el mencey Bencomo de Taoro durante más de treinta años a causa de haberse casado este con Hañagua, a quien también habían pretendido los caudillos de Tacoronte y Anaga, haciendo las paces poco antes de la llegada del ejército conquistador al mando de Alonso Fernández de Lugo en 1494.[9]

Durante la conquista[editar]

El mencey Beneharo pactó paces en 1492 con Lope de Salazar, quien había sido enviado por el gobernador de Gran Canaria Francisco Maldonado. Sin embargo, a la llegada de Alonso Fernández de Lugo en 1494 hubo de enviar el conquistador a Fernando Guanarteme a concertar nuevas paces, pues pocos meses antes se había cometido una incursión esclavista en Anaga, haciendo que el mencey retirara su apoyo a los europeos. Gracias a las negociaciones del antiguo guanarteme de Gáldar, y a que Alonso había traído consigo a los guanches esclavizados, Beneharo renovó las paces, manteniendo una actitud de neutralidad durante la campaña militar.[1]

Concluida la conquista, Beneharo fue llevado a la Península Ibérica por Alonso Fernández de Lugo para ser presentado ante los Reyes Católicos junto con el resto de menceyes. Retornó luego a Tenerife, pero fue desterrado en 1497 a la isla de Gran Canaria por mandato real, estableciéndose en Arguineguín junto a un nutrido grupo de guanches de Anaga entre los que se encontraban dos de sus hijos. Esta «colonia» guanche continuó manteniendo su estilo de vida tradicional a pesar de las quejas de sus vecinos.[1] [10]

El mencey presentó quejas a la Corte contra Alonso Fernández de Lugo a raíz de que este no le dejó llevarse a Gran Canaria sus ganados y a dos esclavos parientes suyos que previamente le había comprado. Volvería a Tenerife años más tarde, pues aparece como testigo de algunos actos protocolarios entre 1522 y 1525.[11]

Leyenda del Mencey Loco[editar]

El historiador Juan Núñez de la Peña fue el primero en relatar la historia de la incursión de doce soldados castellanos por el bando de Anaga. Según este, los soldados saquearon los valles de Igueste y Taganana de ganado y pastores, pero a la vuelta hacia el real de Añazo fueron detenidos por doscientos guanches capitaneados por el mencey. Los soldados consiguieron hacer huir a los guanches, quedando solo Beneharo contra los doce, decidiendo despeñarse «con riesgo de matarse».[12] Más tarde, Viera y Clavijo complementa el relato con otros pormenores como que el mencey «había convalecido de la alteración de su juicio» y que moría en la refriega al lanzarse de un cerro antes de dejarse prender.[5]

Ya en la década de 1970 la leyenda se popularizó con la obra discográfica de Los Sabandeños titulada La Cantata del Mencey Loco, basada a su vez en el poema de 1927 La Tierra y La Raza del poeta tinerfeño Ramón Gil-Roldán.[13]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e Rumeu de Armas, Antonio (1975). La Conquista de Tenerife (1494-1496). Santa Cruz de Tenerife: Cabildo Insular de Tenerife. ISBN 84-500-7108-9. 
  2. Cioranescu, Alejandro (1970). «El poema de Antonio de Viana». Anuario de Estudios Atlánticos (Las Palmas de Gran Canaria: Patronato de la Casa de Colón) (16): 67-144. ISSN 0570-4065. 
  3. Reyes García, Ignacio (2011). Diccionario Ínsuloamaziq. Santa Cruz de Tenerife: Fondo de Cultura Ínsuloamaziq. ISBN 978-84-615-0960-7. 
  4. Wölfel, Dominik Josef (1965). Monumenta Linguae Canariae. Die Kanarischen Sprachdenkmäler. Eine Studie Zur Vor- und Frühgeschichte Weißafrikas [Monumenta Linguae Canariae. Los monumentos del habla canaria. Un estudio sobre la prehistoria y la historia del África Blanca] (en alemán). Graz: Akademische Druc. 
  5. a b Viera y Clavijo, José de (1950-1952) [1772]. Elías Serra Rafols, ed. Noticias de la historia general de las Islas Canarias (definitiva edición). Santa Cruz de Tenerife: Goya Ediciones. 
  6. Hardisson y Pizarroso, Emilio (1944). «Los menceyes y la tradición genealógica». Revista de Historia (San Cristóbal de La Laguna: Universidad de La Laguna) (068): 339-349. ISSN 0213-9464. 
  7. a b Rosa Olivera, Leopoldo de la (2006). El siglo de la conquista. Santa Cruz de Tenerife: Idea. ISBN 84-965-7062-2. 
  8. Bethencourt Alfonso, Juan (1992). Historia del Pueblo Guanche: Etnografía y organizatión socio-política (2ª edición). San Cristóbal de La Laguna: Francisco Lemus Editor. ISBN 84-879-7300-0. 
  9. Viana, Antonio de (1968-1971) [1604]. Alejandro Cioranescu, ed. Conquista de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife: Aula de Cultura del Cabildo Insular de Tenerife. 
  10. Ronquillo Rubio, Manuela; Viña Brito, Ana (2008). «Pervivencias de rituales canarios tras la conquista bajomedieval en la documentación inquisitorial». En Pablo Atoche Peña; Conrado Rodríguez Martín; Mª Ángeles Ramírez Rodríguez. Mummies and Science. World Mummies Research. Santa Cruz de Tenerife: Academia Canaria de la Historia. pp. 203-212. ISBN 978-84-612-5647-1. 
  11. Martín Hernández, Ulises (2006). Historia general de la comarca de Anaga. Santa Cruz de Tenerife: Idea. ISBN 84-9674-000-5. 
  12. Núñez de la Peña, Juan (1847) [1676]. Conquista y antiguedades de las islas de la Gran Canaria y su descripción, con muchas advertencias de sus privilegios, conquistadores, pobladores, y otras particularidades en la muy poderosa isla de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife: Imprenta Isleña. 
  13. Gil-Roldán, Ramón (12 de septiembre de 1919). «La cantata del Mencey Loco».