Amadeo Jacques

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Amadeo Jacques.

Amadeo Florentino Jacques (París, Francia, 4 de julio de 1813; Buenos Aires, Argentina, 13 de octubre de 1865 ) filósofo de gran prestigio catedrático de la Soborna de París, fue uno de los educadores de más prestigio de su época en la Argentina. Tuvo a su cargo la cátedra de física de la Universidad de Buenos Aires, actuó como director del Colegio San Miguel de Tucumán[1] y como director de estudios del Colegio Nacional de Buenos Aires. Fue un verdadero maestro que sus discípulos veneraban, tanto por sus conocimientos como por su presencia. Es recordado en la novela Juvenilia, de Miguel Cané.

Biografía[editar]

Nacido como Amédée Florentin, era hijo de un retratista pintor Nicolás Jacques, y de la baronesa Ana María Gérard[2] , estudió en el Liceo de Borbón y en la Escuela Normal Superior.

Se doctoró en letras en la Sorbona a los 24 años al presentar su tesis latina De platónica idearium doctrina….. y otra francesa sobre Aristóteles, historiador de la filosofía. Enseñó en Douai, Amiens y Versalles, y en 1837. A esas ideas, hay que adscribir la Memoria sobre el sentido común como principio y como método filosófico, que leyó en la Academia de Ciencias Morales y Políticas, de París, el 12 de enero de 1839. Poseyó además el título de licenciado en ciencias físicas de la Universidad de París. Profesor de la Escuela Normal Superior y del Liceo Luis el Grande, en esta capital, en 1842, editó las obras filosóficas de Clarke, Fenelón y Leibnitz, en 1843, y colaboró en la preparación del Diccionario de Ciencias Filosóficas, de Franck. y poco después de licenciado en Ciencias Naturales en la Universidad de París. Fue docente en la Escuela Normal Superior y en el Liceo Louis-le-Grand de París. Colaboró en el Diccionario de Ciencias Filosóficas de Franck, en 1843, además de trabajar en la edición de obras. Escribió las partes de Introducción y Sicología, en el Manual de Filosofía (Manuel de Philosophie a l’usage des Colleges)'de Jules Simon y Émile Saisset que fue muy utilizado en colegios europeos.

Tuvo problemas políticos con el ministro de Instrucción Pública, Victor Cousin, y con los coautores del mencionado Manual, fundó la revista La Libertad de Pensar (1847), que luego le fue clausurada además de destituirle de sus cátedras. Su destitución de las cátedras, y la prohibición de ejercer la docencia bajo la dictadura bonapartista. Ello lo llevó al exilio, junto a su amigo personal Victor Hugo, ambos liberales, exiliados por Napoleón III.

Emigró entonces a Montevideo, llevando una recomendación de Alejandro Humboldt, donde intentó reorganizar la Universidad Mayor, pero sus iniciativas no fueron apoyadas. Atraído por el progreso cultural que el gobernador Justo José de Urquiza le estaba dando a la provincia argentina de Entre Ríos decidió trasladarse a la ciudad de Paraná, donde vendió sus instrumentos científicos al Colegio local, y adquirió elementos para daguerrotipia y agrimensura a fin de ganarse la vida. Viajó luego a Buenos Aires para dar cursos libres y gratuitos de física, pero estos no prosperaron. Con Alfredo Cosson, se trasladó a Rosario y Entre Ríos haciendo daguerrotipia.

En 1854, el ya presidente Urquiza, le confió la Dirección de Catastro. Estuvo luego en Córdoba y vivió varios años en Santiago del Estero, donde se casó: fue agrimensor oficial de la provincia, expedicionario al río Salado y al Chaco, panadero, y hasta intentó plantar caña de azúcar. Publicó su excursión al río Salado y al Chaco en la obra Excursion au Rio Salado et dans le Chaco (París, 1857), en la que describió los sucesos de los que fue testigo, así como los paisajes y las costumbres de los pobladores.

Viajó luego a Tucumán, donde puso una panadería e hizo mensuras y daguerrotipos, entre otros muchos oficios, hasta que el gobierno de la provincia (cuyo gobernador por entonces era Marcos Paz) le dio en 1858 la dirección del Colegio de San Miguel, que funcionaba en los antiguos claustros de La Merced y cuyos profesores se habían retirado a Buenos Aires, dejándolo acéfalo. Entre 1858 y 1862 Jacques proyectó dotarlo de un museo, un laboratorio de química, una estación meteorológica y una biblioteca pública. El colegio fue el primer establecimiento de enseñanza superior que tuvo Tucumán y sus planes sirvieron de base para lo que después sería la Universidad de Tucumán. Muy elogiado, entre otros, por Germán Burmeister, se formaron en él destacados tucumanos como Delfín Gallo o Sixto Terán. En los diarios El Eco del Norte y El Liberal, ambos de Tucumán, Jacques publicó importantes artículos sobre su ideario educativo.

Amadeo Jacques, su tumba en el cementerio de la Recoleta.

En 1862, debido a los conflictos políticos, dejó Tucumán y se trasladó a Buenos Aires, donde el tucumano Marcos Paz, en ese entonces vicepresidente de la Nación, lo hizo designar primero profesor del Colegio Nacional de Buenos Aires, y después de la muerte de José Eusebio Agüero, rector. Su paso por el Colegio ha quedado perpetuado en las páginas de Juvenilia, de Miguel Cané, y en la Memoria que Jacques redactara en 1865, verdadero testamento pedagógico que su muerte repentina dejó inconcluso. Allí se advierte el impulso transformador que dio a la enseñanza introduciendo las nuevas ideas cientificistas que provenían de Europa y planeando la educación a partir de una enseñanza que buscaba preparar al alumno para «aprender todo».

Junto con Juan María Gutiérrez preparó una obra de suma importancia, el Plan de Instrucción Pública, que tuvo importante influencia en los planes educativos. Fue además profesor de física experimental y química, y escribió un Curso de Filosofía, editado en Francia, que fue base de la enseñanza de esa disciplina en Argentina.

Jacques en el “Estado Educado”, movilizado como programa de la escuela ecléctica, tenía el sueño democrático de la filosofía[3] . Fue miembro fundador del “Círculo Literario”, en 1864.

Era Jacques “de alta estatura, corpulento y sanguíneo; solía trabajar hasta muy tarde, aunque conocía el peligro cerebral de esas vigilias nocturnas. El 12 de octubre de 1865 fue al teatro y se retiró a su casa después del espectáculo. Al día siguiente su hija lo encontró muerto en su cama”[4] .

Murió repentinamente en Buenos Aires, Argentina el 13 de octubre de 1865 de un derrame cerebral. Sus restos se encuentran en el Cementerio de La Recoleta.

Describe Cané en su libro Juvenilia, “Una mañana vagábamos en el claustro, asombrados que hubiese pasado un cuarto de hora del momento infalible en que M. Jacques se presentaba. De pronto un grito penetrante hirió nuestros oídos; conocí la vos de Eduardo Fidanza, uno de los discípulos más distinguidos del colegio. Corrí a la portería y encontré a Fidanza pálido, desencajado, repitiendo como en un sueño ¡M. Jacques ha muerto! La impresión fue indescriptible; se nos hizo un nudo en la garganta y nos miramos unos a otros con los rostros blancos, lividos, como en el momento de una desventura terrible. El Portero había recibido orden de no dejarnos salir, lo echamos violentamente, y muchos sin sombrero, desolados, corrimos a casa de M. Jacques. Estaba tendido sobre su cama, y con una soberbia cabeza impregnada de majestad indecible. La muerte lo había sorprendido al llegar a su casa después de una noche agitada. El rayo de la apoplejía lo derribo vestido, sin darle tiempo a pedir ayuda. Pendia su mano derecha de la cama; uno por uno, por un movimiento espontáneo, nos fuimos arrodillando y posando en ella los labios, como un adiós supremo a aquel a quien nunca debíamos olvidar. Su espíritu liberal, abierto a todas las verdades de la ciencia, libre de preocupaciones raquíticas, ha ejercido influencia poderosa sobre todos sus discípulos. Lo llevamos a pulso hasta su tumba y levantamos en ella un modesto monumento con nuestros pobres recursos de  estudiantes. Duerme el sueño eterno al abrigo de los arboles sombríos, no lejos del sitio donde reposan mis muertos queridos. Jamás voy a la tumba de los míos sin pasar por el sepulcro del maestro y saludarlo con el respeto profundo de los grandes cariños"[5]

Cónyuge y Descendencia[editar]

Renunciando a su sueño de establecerse en Estados Unidos, cuando aún se encontraba en Santiago del Estero, Amadeo se enamoró y casó en 1856 con la joven patricia Martina Benjamina Augier Echagüe, hija de Don Pedro Evaristo Augier Santa Ana y Paz Figueroa, y de Doña Francisca de Echagüe; "miembro una rama de dos antiguas familias de Matará, los Santa Ana y los de Paz y Figueroa, emparentadas a su vez con los Taboada y con los Ibarra, íconos políticos y sociales del espacio mataraense, a la que pertenecía el gobernador, Manuel Taboada" que fue padrino de casamiento[6] . Amadeo con Martina Benjamina, tuvo tres hijos, Francisca, José y Francisco Jacques.

A la muerte de Amadeo, Benjamina Augier contrajo nupcias por segunda vez, con el gobernador santiagueño Rafael de la Plaza y Silva, hermano del presidente argentino Victorino de la Plaza.

Anécdota: En "Leopoldo Lugones", su libro de 1973, Arturo Capdevila inserta una anécdota de esa época.

Cuenta que Lugones tenía un tío sacerdote en Santiago del Estero, fray Miguel López, franciscano, considerado "literalmente un santo" por la población. Un día, tocó a fray Miguel confesar a Jacques. Es conocido que el sabio debió exiliarse de Francia perseguido por Napoleón III, personaje a quien llegó a aborrecer. 

Jacques era un liberal y no solía ir a la iglesia, pero, dice Capdevila, "el amor -a doña Martina- y las normas de la época", lo forzaron a hacerlo. Se arrodilló entonces ante fray Miguel López. "Poquita cosa se siente el fraile, con ser espiritualmente tan rico en dones del Espíritu Santo, faz a faz de don Amadeo, ese maestro de tanto saber y renombre", narra Capdevila con mucha literatura. 

"Y he ahí que, al cabo del doblemente violento examen, el pobre fraile tiene que negar la absolución al intelectual renombrado, porque este se obstina en no perdonar ante Dios, como debe, a Napoleón III". 

Entonces, sigue Capdevila, "fray Miguel, en su tribulación, sólo atina a postrarse en cruz ante el altar que tiene próximo, mientras lágrimas de dolor y caridad le corren por las marchitas mejillas. Jacques, al verlo, avanza estremecido: 'Y bien, fray Miguel -le dice- levántese su reverencia. ¡Perdono, perdono, perdono a Napoleón III!"[7] .

Homenajes[editar]

Referencias[editar]

  • Cutolo, Vicente Osvaldo (1994). Buenos Aires: Historia de las calles y sus nombres. Buenos Aires: Elche. 
  1. Paéz de la Torre, Carlos (21 Abr 2009). «Vasto plan de Amadeo Jacques». Vasto plan de Amadeo Jacques Para aplicar en el colegio que se le confió en Tucumán. Por Carlos Páez de la Torre (h) - Redacción LA GACETA. Consultado el 19/03/2017. 
  2. Augier, Martín Javier (28 de septiembre de 2013). «Nuevos Apuntes Genalógicos e Históricos de la Familia Augier». Nuevos Apuntes Genalógicos e Históricos de la Familia Augier, Augier, Martín Javier, (Presentado en el X Congreso Nacional de Genealogía y Heráldica en San Fernando del Valle de Catamarca. 2013. Publicado en Revista N. 4 del Centro de Genealogía de Catamarca. 
  3. Vermeren, Patrice. Colihue, ed. Amadeo Jacques: El sueño democrático de la filosofía. Buenos Aires- Argentina. ISBN 950-581-181-0. 
  4. Páez de la Torre, Carlos (24 de noviembre de 2015). «Amadeo Jacques en síntesis La semblanza de Groussac en “La Biblioteca”.». La Gaceta de Tucumán. p. http://www.lagaceta.com.ar/nota/662204/sociedad/amadeo-jacques-sintesis.html. 
  5. Cané, Miguel (1884). «Jacques». Juvenilia. Buenos Aires. p. 14. ISBN 978-84-9816 360-5. 
  6. María Cecilia Rossi y Banzato Guillermo. «Explorar y medir en tierras de caudillos: Amadeo Jacques en Santiago del Estero, 1856-1858». http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.298/pm.298.pdf. 
  7. Páez de la Torre, Carlos (Miércoles 17 de Julio 2013). «Amadeo Jacques se confiesa». La Gaceta.