Adriano IV

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Adriano IV
Adorján pápa.jpg

Emblem of the Holy See usual.svg
Papa de la Iglesia católica
4 de diciembre de 1154-1 de septiembre de 1159
Predecesor Anastasio IV
Sucesor Alejandro III

Otros títulos Abad de San Rufus
Cardenal de Albano
Información personal
Nombre Nicholas Breakspeare
Nacimiento ca. 1100
Hertfordshire, Inglaterra
Fallecimiento 1 de septiembre de 1159
Anagni, Estados Pontificios
Alma máter St Albans School
Hadrianus IV. coat.jpg
Escudo de Adriano IV

Adriano IV de nombre secular Nicolás Breakspeare (Hertfordshire, ca. 1100 - Anagni, 1 de septiembre de 1159) fue el papa n.º 169 de la Iglesia católica de 1154 a 1159.

Biografía[editar]

Nicolás Breakspeare, el único papa de origen inglés de la historia, se trasladó en su juventud a Francia para seguir sus estudios, tomando el hábito de canónigo agustino e ingresando en el monasterio de San Rufus (Aviñón), donde en 1137, fue elegido abad.

En 1146 fue nombrado cardenal obispo de Albano por Eugenio III y, en 1152, designado como legado pontificio en Escandinavia. Residió en en Trondheim, la sede episcopal de Noruega y en Upsala, sede de Suecia. A su regreso a Roma, en 1154, recibió el apelativo de “apóstol del Norte”, y, tras la muerte de Anastasio IV. fue elegido por unanimidad su sucesor, consagrado el 18 de junio de 1155.

Enfrentamientos con Roma[editar]

La sede apostólica estaba entonces sumida en revueltas populares, alimentadas por las ideas heterodoxas de Arnaldo de Brescia, las cuales culminaron con el asesinato de un cardenal. En respuesta, Adriano, refugiándose en Viterbo, lanzó un entredicho contra Roma por el cual prohibió la celebración de los santos oficios, la administración de los sacramentos y la sepultura eclesiástica, rehusando reconocer al Senado y exigiendo el destierro de Arnaldo para conceder el perdón. Este interdicto provocó una crisis económica en la ciudad al verse interrumpida la afluencia de peregrinos a Roma, por lo cual el senado decretó la expulsión de Arnaldo y sumisión de la ciudad a la voluntad papal.

Política de alianzas[editar]

La política de alianzas de Adriano se decantó en un primer momento por lograr, a cambio de su coronación, el apoyo del emperador germano Federico I Barbarroja en su conflicto con el reino normando de Sicilia, cuyo rey, Guillermo I de Sicilia, había sido excomulgado por el papa al invadir territorios pontificios.

La Italia meridional en 1156.

El encuentro se produjo el 9 de junio de 1155 en Sutri pero fracasó por una cuestión de protocolo: Según la tradición los reyes debían sujetar el estribo del caballo del papa como señal de sumisión. Federico avanzó hacia él pero obvió esta ceremonia de homenaje, aunque sí besó la zapatilla papal una vez desmontado. El papa, durante la celebración de la misa, y en represalia, negó a Federico el “beso de la paz” lo que implicaba que no habría coronación. El conflicto se resolvió unos días después, el 11 de junio, en otro encuentro celebrado en Nepi durante el cual ambas partes respetaron el ceremonial. El 18 de junio, Federico fue coronado emperador por el papa. Ese mismo día Arnaldo de Brescia, quien había sido capturado por el emperador, fue entregado al papa y ejecutado; lo que provocó una nueva rebelión en Roma. El enfrentamiento con las tropas imperiales finalizó con la derrota de los romanos, el encarcelamiento de sus líderes más significativos y la ejecución de más de un millar de romanos quienes fueron ahogados en el río Tíber. La victoria del emperador fue sin embargo «pírrica» ya que debido a la falta de aprovisionamientos y a un brote de malaria se vio obligado a abandonar la ciudad y regresar a Alemania.

Adriano, por su parte, también dejó Roma y se instaló en Benevento. En ese momento buscó al apoyo bizantino para someter a los sicilianos, pero al ser derrotados por estos, se impuso un cambio radical en la política papal. En efecto, Adriano firmó un tratado en 1156 con Guillermo I de Sicilia por el cual el papa, además de investirlo como rey, le reconoce la posesión de ciertos territorios, también pretendidos por el Emperador Federico Barbarroja, lo que provocó un nuevo enfrentamiento entre el Papado y el Imperio. Guillermo por su parte se reconoció como vasallo del papa, renunció al nombramiento de obispos en su reino y prometió defender los Estados Pontificios.

Durante su estancia en Benevento, Adriano recibió la visita de Juan de Salisbury quien supuestamente le solicitó la concesión de Irlanda como dominio del rey Enrique II de Inglaterra. La solicitud, en la práctica un permiso de invasión, fue concedida mediante la Bula Laudabiliter, basándose en la Donación de Constantino.[1]

En 1157 Adriano llegó a un acuerdo con el pueblo romano el cual le permitió regresar a Roma.

Muerte[editar]

Su muerte fue extraña. Mientras se encontraba en la ciudad italiana de Anagni, Adriano IV regresaba a su palacio tras haber pronunciado un furibundo sermón contra el emperador, al cual incluso había amenazado de excomunión, cuando se detuvo un momento para beber agua en la fuente del pueblo. Fue entonces cuando, de manera accidental, una mosca entró en su garganta donde se quedó alojada; los médicos no pudieron extraer el insecto y el papa murió asfixiado, el 1 de septiembre de 1159. Fue trasladado a Roma para recibir sepultura junto a Eugenio III.

Legado[editar]

Durante su pontificado comenzó a utilizarse el término vicario de Cristo para referirse al Papa.

Las apócrifas profecías de San Malaquías (compuestas siglos más tarde) se refieren a este papa como De rure albo (Del campo blanco), cita que hace referencia a su origen campesino y a su lugar de nacimiento, Saint Alban's (Alba = "blanco, albino").

Referencias[editar]

  1. Cartulario de papel con la trascripción del privilegio de Adriano IV (1154-1159) a Enrique II, Rey de Inglaterra (1154-1189). [1]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]