Ángeles y demonios (novela)

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Ángeles y Demonios
Autor Dan Brown
Género Intriga
Tema(s) Ciencia y religión
Idioma Inglés
Título original Angels & Demons
Traductor Eduardo G. Murillo
Artista de la cubierta Opalworks
Editorial Umbriel Editores
País Flag of the United States.svg Estados Unidos
Formato Impreso (rústico)
Páginas 606
ISBN ISBN 84-95618-71-0
La fortaleza digital Ángeles y Demonios La conspiración

Ángeles y demonios es una novela de intriga y suspense, escrita por Dan Brown y publicada por primera vez en 2000. El profesor de simbología religiosa Robert Langdon (quien después protagonizaría El Código Da Vinci, El símbolo perdido e Inferno), se ve pronto sumido en la búsqueda de secretos de una antigua secta denominada Illuminati y por la búsqueda del arma más mortífera de la humanidad (antimateria) que éstos han puesto en el Vaticano con el fin de destruir la iglesia católica. Con unas pocas horas para evitar el desastre, unos misteriosos ambigramas y con un asesino que siempre lleva la delantera, Langdon y una científica italiana se ponen en una carrera contrarreloj. La novela fue llevada a la gran pantalla en mayo de 2009.

Ejemplo de ambigrama.

Sinopsis[editar]

El profesor de simbología Robert Langdon, recibe una misteriosa llamada a las tantas de la madrugada y se ve envuelto en una persecución en la que tratará de evitar la destrucción del Vaticano. Acompañado de la científica Vittoria Vetra, ambos deberán encontrar la guarida de los Illuminati para detener a un hombre cuyo propósito es hacer explotar la antimateria y destruir el altar principal de la Iglesia junto a todas las personas que estén a su alrededor.

Argumento[editar]

Ángeles y demonios sigue al simbologista de Harvard, Robert Langdon, mientras trata de impedir que la legendaria sociedad secreta de los Illuminati destruya la ciudad del Vaticano gracias al recientemente descubierto poder de la antimateria. El director del CERN Maximilian Kohler descubre en una de las instalaciones del edificio el cadáver de uno de sus físicos más respetados, Leonardo Vetra, asesinado en su propia oficina. En el pecho marcado a fuego con un hierro al rojo grabaron la palabra Illuminati. En lugar de llamar a la policía, Kohler busca la palabra en Internet y finalmente contacta con el profesor Robert Langdon, experto en los Illuminati. Kohler le pide ayuda para descubrir al asesino.

Lo que Langdon descubre en la escena del crimen lo aterra; el símbolo es auténtico y la supuesta sociedad desaparecida parece resurgir. Kohler llama a la hija adoptiva de Vetra, Vittoria.

Una vez allí se dan cuenta de que la sociedad ha robado el contenedor con un cuarto de gramo de antimateria. Mientras el contenedor permaneciera conectado en el CERN, la antimateria permanecería flotando en un vacío total creado por arcos magnéticos, aportando seguridad. Pero cuando se le desconecta del abastecimiento eléctrico, el contenedor activa su batería de emergencia que sólo dura 24 horas. La verdad es que los Illuminati ocultaron el contenedor en algún lugar de la Ciudad del Vaticano, con una cámara de seguridad inalámbrica robada, enfocándolo mientras su reloj sigue un conteo regresivo hacia el momento de la explosión. Esa noche se lleva a cabo el cónclave para la elección de un nuevo papa, haciendo de éste un momento perfecto para que los Illuminati oculten la antimateria en el Vaticano y destruyan a las personas más importantes de la Iglesia católica.

El cardenal Mortati (quien preside la elección), descubre que los cuatro cardenales favoritos, han desaparecido. En realidad han sido secuestrados por un Hassassin contratado por los Iluminati, quien también mató a Leonardo Vetra. Mientras Langdon y Vittoria se dirigen al Vaticano esperando encontrar al asesino y recuperar la antimateria, Kohler no puede ir con ellos porque sufre una crisis respiratoria causada por no recibir su inyección diaria. Al llegar, a la búsqueda se suma el camarlengo Carlo Ventresca y la Guardia Suiza que incluye al comandante Olivetti, el capitán Rocher y el teniente Chartrand. Las pistas que Langdon y Vittoria hallan en los Archivos Vaticanos los llevan a inspeccionar los llamados Altares de la Ciencia. Cada altar se refiere a los clásicos elementos (Agua, Tierra, Fuego y Aire) que antiguamente se consideraban las partes constituyentes de toda la materia.

En cada altar, uno de los cardenales atrapados por el Hassassin es asesinado por un método relativo al elemento al que se refiere el altar - el cardenal Ebner, de Fráncfort, Alemania, muere cuando llenan su garganta con tierra mientras estaba sepultado hasta la cintura en un cripta subterránea (Tierra); el cardenal Lamasse, de París, Francia, muere apuñalado en los pulmones y es abandonado en la Plaza de San Pedro (Aire); el cardenal Guidera, de Barcelona (España), es colgado sobre una hoguera y muere incinerado (Fuego); y al cardenal Baggia, de Milán (Italia) se le ahogó en una fuente (Agua). Todos ellos marcados a fuego con el nombre del elemento en forma de ambigrama. Los medios de comunicación son alertados de los homicidios y luego revelan que el papa fallecido murió debido a una sobredosis de heparina. Esto hace que Vittoria revise el cuerpo del papa, descubriendo la lengua del cuerpo negra, clara señal de envenenamiento con heparina (podría decirse que ella al revisar la boca del fallecido papa haya practicado la primera autopsia a un Sumo Pontífice).

Durante estos hechos, el Hassassin mata a Olivetti y secuestra a Vittoria, pero Langdon acude a rescatarla. Durante la lucha con el Hassassin, Langdon descubre que Jano, el líder de la sociedad, se disfrazará y marcará al camarlengo con una quinta marca. Cuando Langdon está a punto de ser derrotado, Vittoria logra liberarse y ataca al Hassassin. Con la ayuda de Langdon lo arrojan desde el balcón del Castillo de Sant'Angelo, matándolo.

Castillo de Sant'Angelo visto desde el puente homónimo.

Al descubrir que Maximilian Kohler es el samaritano de la hora undécima, Langdon entonces supone que Kohler es Jano, embarcado en una misión suicida para matar al camarlengo.

Langdon y Vittoria llegan a tiempo para salvar al camarlengo, que ya ha sido marcado con el Diamante de los Illuminati, un ambigrama que muestra los nombres de los cuatro elementos escritos juntos. Cuando la puerta es forzada durante la cita, ven que Kohler apunta con una pistola al camarlengo y que el Diamante está cerca de sus pies. Los guardias suizos abren fuego contra Kohler y el teniente Chartrand mata de varios disparos al capitán Rocher después que el camarlengo grita que el capitán es un Illuminatus. Kohler le da a Langdon una videocámara y le dice que la entregue a los medios de comunicación. Langdon la guarda en uno de sus bolsillos pero no tiene la intención de entregarla a los medios ya que supone que se trata de un mensaje de Kohler acerca de las bondades de la ciencia y las maldades de la religión.

Mientras el camarlengo es sacado de allí para llevarlo en helicóptero a un hospital, repentinamente éste parece recibir un mensaje de Dios, revelándole donde esta la antimateria. Vuelve corriendo a la basílica seguido por Langdon, Vittoria, los guardias suizos y dos periodistas de la BBC. Ellos consideran que el sacerdote ha enloquecido a causa del shock emocional. Lo siguen hasta la tumba de san Pedro, lugar donde hallan el contenedor con la antimateria. El camarlengo sale de la cripta con el contenedor y se dirige a la plaza, con la intención de subir al helicóptero y lo hace luego de pedirle al piloto que se baje.

Una vez al mando del helicóptero, descubre que Langdon también ha abordado, diciéndole que lo ayudará a arrojar la antimateria una vez que estén lo suficientemente alto para no dañar a nadie. Urgido por Langdon, puesto que al contenedor le quedan solamente algunos minutos antes de agotar su batería, el camarlengo no insiste en que Langdon se baje (aunque ya se lo había pedido) y eleva el vehículo. Una vez a gran altura, el camarlengo le dice a Langdon que lamenta que haya subido al helicóptero, ya que no puede arrojar la antimateria hacia tierra. Entonces Langdon se da cuenta que se trataba de una misión sin retorno. El camarlengo se coloca el único paracaídas y salta. Segundos después el tiempo se agota y la antimateria se libera provocando una enorme explosión.

Pocos instantes después el camarlengo aparece sobre la basílica y la gente cree que se ha producido un “milagro”. Esto hace que todos los presentes, incluyendo los cardenales restantes, griten el nombre del camarlengo.

Mientras tanto, Robert Langdon también se ha salvado de la explosión, al usar la cubierta de vinilo del parabrisas del helicóptero como paracaídas rudimentario. Cae duramente en el río Tíber cerca de la isla Tiberina la cual se dice que posee poderes curativos milagrosos. Despierta pocos minutos después en el hospital, allí una enfermera le dice que algunos de sus efectos personales se han salvado incluso la videocámara de Kohler, que repetía su grabación una y otra vez. Langdon la oye (pues el visor está roto) y se da cuenta que no es un sermón sobre ciencia y religión. Langdon, encolerizado logra que lo lleven en un helicóptero-ambulancia hasta el Vaticano. Una vez allí le muestra la grabación a los cardenales en un televisor. Entonces es finalmente revelado que el camarlengo es Jano y que engañó al Hassassin haciéndole creer que los Illuminati seguían activos y las marcas habían sido confiscadas y ocultadas en el Vaticano siglos atrás.

Kohler había hablado con Rocher y él había revelado la verdad sobre el camarlengo. Rocher había permitido que Kohler entrase a hablar a solas con el camarlengo llevando una pistola oculta en la silla de ruedas. Kohler también había leído el diario de Leonardo Vetra donde decía que se había entrevistado con el Papa, la única persona que sabía del descubrimiento de Vetra antes de ser asesinado. Usando la psicología, Kohler logra que Ventresca admita que contrató al Hassassin para matar a Leonardo. Kohler le dice al camarlengo que ya no tiene escapatoria, ahora que ha confesado su pecado, pero Ventresca le dice que “confesar los pecados es el escape”. Entonces se marca el pecho con el diamante de los Illuminati. Al gritar alerta a los guardias, que matan a Kohler. Después de mostrar esto, todos en la Capilla Sixtina se quedan asombrados y el cardenal Mortati se da cuenta que esto significa que el camarlengo mató al Papa.

El camarlengo le responde que el Papa era un “vil mentiroso” y le dice a todos que el Papa tenía un hijo, y que por lo tanto había quebrantado su voto de castidad. Mortati le contesta que aunque el Papa se había enamorado de una mujer, no quebrantó ningún voto ya que el niño nació gracias a la inseminación artificial. Entonces Mortati le revela que el hijo del Papa no es otro que el camarlengo Carlo Ventresca. Impactado por las terribles implicaciones de esto, el camarlengo escapa y luego se incinera en el balcón principal. Luego sus cenizas son juntadas por Mortati y colocadas junto al sarcófago del Papa.

El cardenal Mortati es considerado elegible y es votado Papa. Asombrosamente los reporteros británicos revelan que esa noche se han elegido dos Papas; de acuerdo a las antiguas leyes si los cardenales y otros sirvientes de la Iglesia gritaban el nombre de la persona a la vez y en forma espontánea, esta es proclamada Papa al darse una investidura por aclamación.[1] Cuando los cardenales gritaron el nombre del camarlengo, involuntariamente lo estaban eligiendo como Sumo Pontífice (se debate sobre si el final de la historia es ético o no, ya que el camarlengo consiguió lo que quería).

Langdon y Vittoria se hospedan en el Hotel Bernini. El teniente Chartrand entrega a Langdon una carta y un paquete del nuevo Papa. El paquete es la marca del Diamante de los Illuminati el cual es cedido a Langdon en préstamo indefinido. El libro culmina en una velada romántica entre Langdon y Vittoria.

Miscelánea[editar]

Éxtasis de Santa Teresa.

La novela fabula sobre los Altares de la ciencia, en Roma. Cuatro lugares que representan los cuatro elementos clásicos y que forman el conocido como Sendero de la iluminación. Al final de éste, el escondite de los Illuminati. Según la novela, los altares fueron escondidos como arte religioso para pasar desapercibidos ante la censuradora Iglesia y fueron esculpidos por Bernini: Habbakuk y el ángel, en la capilla Chigui de Santa María del Popolo, representa a la tierra; el West Ponente, en la plaza de San Pedro, representa al aire; el Extásis de Santa Teresa, en la capilla Cornaro de Santa María della Vittoria, representa el fuego y la Fuente de los Cuatro Ríos, en la Piazza Navona, representa al agua.

Críticas[editar]

  • La primera edición del libro tiene numerosos errores de ubicación y uso del italiano. Fueron parcialmente corregidos en ediciones siguientes.
  • La descripción de la antimateria, su contenedor y como se mantiene en flotación no respeta las leyes físicas presentes.
  • Para producir un cuarto de gramo de antimateria, al ritmo actual del CERN, se tardarían unos 500 millones de años. Además, el CERN tampoco podría almacenarlas. Por otra parte, según un cálculo de científicos de la NASA, producirlo costaría unos 150 trillones de dólares. Es decir, más de 150 millones de veces el PIB de Estados Unidos.
  • Los Illuminati fue una sociedad secreta fundada el 1 de mayo de 1776 por el filósofo y profesor de Derecho canónico Adam Weishaupt en Ingolstadt (Baviera). Si bien es cierto, fue despues de que Bernini y Galileo existieran, su fundacion fue inspirada en ellos, asi como en los filosofos de la antigua Grecia.
  • Se dice que la palabra satanás proviene del árabe shaitan y que la Iglesia Católica la utilizó porque consideró al árabe un idioma sucio. En realidad, la palabra proviene del arameo שטנא (shatán) y aparece en el Antiguo Testamento desde mucho tiempo antes del establecimiento de la Iglesia Católica.
  • Cuando Langdon está en el Panteón recordando una clase en la universidad dice que la comunión proviene de los aztecas y que el sacrificio de Jesús para redimir los pecados del pueblo proviene de Quetzalcóatl. En realidad, la cultura azteca y el mito de Quetzalcóatl son muy posteriores al inicio del cristianismo. Además, el contacto de los europeos con las civilizaciones mesoamericanas no se da formalmente hasta mediados del siglo XVI.
  • En el libro se afirma que el Papa debe hablar italiano, español e inglés. Sin embargo, no existe tal requisito.

Personajes[editar]

Robert Langdon[editar]

Profesor de simbología religiosa en la Universidad de Harvard.

...espeso cabello castaño vetado de gris, ojos azules penetrantes, voz profunda y cautivadora y la sonrisa alegre y espontánea de un deportista universitario .

Dan Brown, Ángeles y Demonios

Vittoria Vetra[editar]

Flexible y graciosa, era alta, de piel color castaño y pelo negro largo, que revolvía la ventolera causada por las palas de las hélices. Tenía un rostro típicamente italiano, no de una belleza avasalladora, pero sí de facciones terrenales que, incluso desde doce metros de distancia, parecían proyectar una sensualidad a flor de piel.

Dan Brown, Ángeles y Demonios

Maximilian Kohler[editar]

Físico de partículas discontinuas. Conocido como Der König.

Aparentaba unos sesenta años. Enjuto y calvo, de mandibula firme...Incluso desde lejos, sus ojos parecían carentes de vida, como dos piedras grises.

Dan Brown, Ángeles y Demonios

Contraportada[editar]

El arma más poderosa creada por el hombre, una organización secreta sedienta de venganza... y apenas unas horas para evitar el desastre. La eterna pugna entre ciencia y religión se ha convertido en una guerra muy real.

En un laboratorio de máxima seguridad, aparece asesinado un científico con un extraño símbolo grabado a fuego en su pecho. Para el profesor Robert Langdon no hay duda: los Illuminati, los hombres enfrentados a la Iglesia desde los tiempos de Galileo, han regresado. Y esta vez disponen de la más mortífera arma que ha creado la humanidad, un artefacto con el que pueden ganar la batalla final contra su eterno enemigo. Acompañado de una joven científica y un audaz capitán de la Guardia Suiza, Langdon comienza una carrera contra reloj, en una búsqueda desesperada por los rincones más secretos del Vaticano. Necesitará todo su conocimiento para descifrar las claves ocultas que los Illuminati han dejado a través de los siglos en manuscritos y templos, y todo su coraje para vencer al despiadado asesino que siempre parece llevarle la delantera.

Dan Brown, Ángeles y Demonios

Bibliografía adicional[editar]

http://ec.aciprensa.com/a/aclamacion.htm

Enlaces externos[editar]