Tunupa

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Tunupa, (también llamado en otros sitios Tuapaca o Taguapaca) es el nombre de una deidad andina venerada actualmente en el altiplano boliviano. Se le considera el dios del volcán y del rayo.

Tunupa es una de las divinidades más antiguas del área central andina que en su máximo apogeo se veneró en el altiplano (Collao) y el área del Colesuyu.[1] Se cree que el órigen del culto a Tunupa se encuentra en los periodos pre-tiahuanaco y pre-puquina,[2] alcanzando su auge durante el periodo de los reinos aymaras (especialmente los Collas, Lupacas y Carangas), también estuvo vigente durante el periodo incaico pero es también durante éste periodo que su culto empieza a ser confundido con el culto a Wiracocha. Posteriormente con la colonización española el culto a Tunupa retrocede demográficamente afincándose en el Collao.

La función de Tunupa era el ordenamiento del mundo, por lo cual muchos etnohistoriadores lo confundieron con Ticsi Wiracocha. Lo describen acompañado de Tarapacá y Taguapacá, quienes lo ayudaban a ordenar el mundo. Además de controlar los volcanes y los rayos, tenía poder sobre las aguas y controlaba los huaycos.[2] Otros autores aseguran que el hecho de que a Tunupa se le asocie a otros nombres corresponde a que se pudo tratar de una pareja de dioses que eran uno solo, correspondientes al mundo de arriba y al mundo de abajo. El Tunupa del mundo de arriba sería el rayo y la lluvia, mientras que el Tunupa del mundo de abajo era la lava de los volcanes, los ríos y los manantiales.[1] Ésta bipartición de la cosmovisión era común antes de la llegada de los españoles, pero al no ser entendida por éstos se le describió a la manera de los dioses occidentales. Éste mismo error fue cometido por los europeos al describir a las autoridades y a las sociedades andinas.

Según los mitos recogidos, Tunupa falleció cuando navegaba una balsa en el lago Titicaca; la balsa fue llevada por el viento hasta chocar con las orillas de Chacamarca, con el choque se abrío un gran río al sur del lago Titicaca que empezó a desaguarlo, a este río se le conoció como Aullagas (hoy Desaguadero).[2] Otros mitos aseguran que se hundió en el río Aullagas o que se fue navegando por el mar.[1]

Las crónicas españolas sobre el dios Tunupa[editar]

Piedra Tunupa en las proximidades de Ollantaytambo. Según las leyendas locales se cree que en esa piedra quedó grabado el rostro de Tunupa.

Durante la evangelización del Collao los sacerdotes europeos trataron de convertir a Tunupa en las imágenes de los apóstoles Santo Tomás o San Bartolomé, debido a la política católica de superponer sus cultos sobre las divinidades nativas de América.[1] En general fueron varias las leyendas y relatos recogidos por los cronistas europeos con respecto a Tunupa.

Según los relatos recogidos por Fray Alonso Gavilán, éste personaje habría aparecido por el Paraguay recorriendo toda la selva hasta Chachapoyas, luego llegó hasta el altiplano y lanzó rayos y fuego celeste en contra el dios que se veneraba en el poblado de Cacha. También fue visto en el Cusco y luego en las orillas del lago Titicaca fue empalado en una vara de chonta y echado al lago en una balsa, empujado por un fuerte viento se dirigió hacia el Aullagas (río Desaguadero) en donde se hundió en las entrañas de la tierra.[1]

El cronista indígena Santa Cruz Pachacuti cuenta que Tunupa llegó al altiplano con ropas muy humildes predicando, pero fue expulsado del pueblo de Yamquesupa, ante esto Tunupa los maldijo convirtiendo al pueblo en una laguna. Luego llegó a un poblado denominado Cachapucara en donde existía una «mujer huaca» con la que tuvo una fuerte discusión, destruyendo los cerros y el pueblo echando fuego y derritiendo la montaña. Luego llegó a Carabaya donde la población lo ató de pies y manos, pero luego Tunupa se desató y navegó hasta el Titicaca, pasó por Tiahuanaco y se dirigió al mar por el río Chacamarca en donde desapareció.[1]

Cieza de León recoge relatos que aseguran que Tunupa existía antes que existieran los Incas. Según la leyenda Tunupa era un hombre blanco de gran cuerpo con un poder tan grande que podía convertir los cerros en llanuras y viceversa. Según los relatos de Cieza de León a ésta deidad la llamaban «Ticsi Wiracocha» pero en el Collao le decían indistintamente «Tuapaca» o «Tunupa», el cronista también recoge los hechos de Cachas pero con la diferencia de que Tunupa se dirige hacia el mar y se embarca hacia el horizonte.[1]

Pedro Sarmiento de Gamboa lo llama «Taguapaca» y según éste cronista el dios aparece luego del diluvio mucho antes de la existencia del sol y la luna. También sostiene que era acompañante de «Viracocha Pachayachachic». Luego estando en el Collao desobedeció a Viracocha quien ordena que sea atado de pies y manos y que fuese colocado en una balsa sobre el río Desaguadero. Aunque según Sarmiento de Gamboa, el pueblo de Cacha fue destruido por Wiracocha y no por Tunupa.[1]

Atributos y poderes[editar]

Según todos los relatos recogidos por los cronistas y por la tradición oral, Tunupa tenía el poder del rayo o también llamado "el fuego celeste"; pero también, según las leyendas recogidas, Tunupa estaba muy ligado a los volcanes o también llamado "el fuego terrestre". Curiosamente los volcanes abundan en el Collao y sus zonas circundantes, existiendo varios cerros con el nombre de Tunupa, Taguapaca y Tuapaca; siendo el más importante y conmemorativo el denominado Volcán Tunupa en el lado norte del Salar de Uyuni (actual República de Bolivia).[1]

Pero Tunupa también tenía el poder sobre las lluvias que caen con las tormentas fecundando la tierra. Se creían que no sólo fecundaba a la Pachamama si no que también, los rayos que caían sobre los lagos fecundaban los peces.[1]

Referencia[editar]

  1. a b c d e f g h i j Rostworowski Tovar, María (Octubre del 2010). «11.El mundo sagrado de los incas». Incas. Biblioteca Imprescindibles Peruanos (en «es»). Perú: Empresa Editora El Comercio S.A. - Producciones Cantabria S.A.C. pp. 139–140. ISBN 978-612-4069-47-5. 
  2. a b c Teresa Vergara (2000). «Tahuantinsuyo: El mundo de los Incas». En Teodoro Hampe Martínez. Historia del Perú. Incanato y conquista. Barcelona: Lexus. ISBN 9972-625-35-4. 

Véase también[editar]