Tetramorfos
| El Tetramorfos del Claustro de Frómista |
| Libro de Kells, siglo VIII |
| Códice miniado: Folio 27v |
| Trinity College Library de Dublín |
Un tetramorfo (del griego τετρα, tetra, "cuatro", y μορφη, morfé, "forma") es una representación iconográfica de un conjunto formado por cuatro elementos. La más extendida de éstas es cristiana, cuya tradición se remonta al Antiguo Testamento, cuando el profeta Ezequiel describió en una de sus visiones cuatro criaturas que, de frente, tenían rostro humano y, de espaldas, tenían rostro animal (Ezequiel 1:10). Una visión muy similar aparece en un pasaje del Apocalipsis de Juan (Apocalipsis 4:1-9) que describe a cuatro ángeles zoomorfos que rodean al pantocrátor. Los tetramorfos y el pantocrátor son una constante del arte medieval, tanto en escultura como en pintura, sea mural o en códices miniados.
Índice |
Relaciones [editar]
Desde el siglo VI se viene postulando una vinculación de los tetramorfos con los evangelistas:
- El hombre se asocia a Mateo, ya que su Evangelio comienza haciendo un repaso a la genealogía de Cristo, el Hijo del Hombre;
- El león se identifica con Marcos, porque su Evangelio comienza hablando de Juan el Bautista, «Voz que clama en el desierto», dicha voz sería como la del león;
- El toro sería Lucas, ya que su Evangelio comienza hablando del sacrificio que hizo Zacarías, padre de Juan el Bautista, a Dios;
- El águila ha sido asociada a la figura de Juan, ya que su Evangelio es el más abstracto y teológico de los cuatro y, por tanto, el que se eleva sobre los demás. El de Juan es el único evangelio no sinóptico.
Dada su mención en el Antiguo Testamento y la existencia de evangelios deuterocanónicos, algunos opinan que los tetramorfos vendrían a representar los atributos divinos. Así, el hombre sería el amor; el águila, la sabiduría; el león, la justicia y, el toro, el poder. Esta última teoría es defendida, por ejemplo, por los testigos de Jehová.
Hipótesis sobre sus orígenes [editar]
Hipótesis astrológica [editar]
Se ha sugerido que Ezequiel se inspiró en la astrología zodiacal babilónica (recordemos que cuando este profeta predicaba, el pueblo de Israel estaba preso en Mesopotamia, en Siglo VI a. C., en manos de Nabucodonosor II): el toro sería Tauro, el León, sería Leo, el águila sería Escorpio y el hombre alado sería Acuario. Así, éstas eran las constelaciones sobre las que tuvieron lugar, respectivamente, el equinoccio de primavera, el solsticio de verano, el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno entre los milenios quinto y tercero antes de Cristo.
Hipótesis alquímica [editar]
Se ha dicho también que hacen referencia a los cuatro elementos básicos y, puesto que rodean al Pantocrátor, éste sería el «Quinto Elemento» unificador.