Telescopio refractor

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Telescopio refractor.

Un telescopio refractor es un sistema óptico centrado, que capta imágenes de objetos lejanos utilizando un sistema de lentes convergentes en los que la luz se refracta. La refracción de la luz en la lente del objetivo hace que los rayos paralelos, procedentes de un objeto muy alejado (en el infinito), converjan sobre un punto del plano focal. Esto permite mostrar los objetos lejanos mayores y más brillantes.

Telescopio refractor.[1].
Refraktor.png

Este tipo de telescopios son muy comunes en la astronomía para aficionados y en algunos telescopios solares (para los cuales se usan filtros). Sin embargo existen importantes dificultades técnicas que impiden realizar telescopios refractores de gran tamaño y de gran apertura ya que resulta difícil elaborar lentes útiles de gran tamaño y suficientemente ligeras para el objetivo. Por otro lado hay problemas de calidad de la imagen debido a pequeñas burbujas de aire atrapadas en el cristal de la lente principal y además el material de la lente resulta opaco a determinadas longitudes de onda por lo que se pierde sensibilidad en algunas partes del espectro lumínico. La mayoría de estos problemas se resuelven utilizando un telescopio reflector.

El problema de la aberraciones cromáticas se corrige parcialmente con lentes apocromáticas, aunque este tipo de telescopio tiene un elevado precio.

Invención[editar]

El telescopio refractor fue el primer tipo de telescopio óptico y su invención no puede ser atribuida con precisión. Algunos escritos de Leonard Digges sugieren que había desarrollado un prototipo en la década de 1550, pero los primeros ejemplos descritos explícitamente vienen de Italia (1590) y del norte de Europa (Países Bajos, alrededor de 1608). Giambattista della Porta lo menciona en su libro La Magie naturelle (1589). Posteriormente, varias personas trataron de obtener una patente: Hans Lippershey, quien fue el primero en hacer una demostración concreta de uno con una magnificación de tres a finales de septiembre de 1608, lo que haría Zacharias Janssen, que lo habría vendido en la feria de otoño en Frankfurt en septiembre de 1608, y Jacob Metius de Alkmaar. Este último es apoyado por Descartes, que habla en 1637 de esta invención en el comienzo de su Dioptrique:

Pero, para vergüenza de nuestras ciencias, esta invención, tan útil y admirable, no ha sido encontrada primeramente más que por experiencia y fortuna. Hace alrededor de treinta años, un hombre llamado Jacques Metius, de la ciudad de Alkmaar en Holanda, un hombre que nunca había estudiado, a pesar de que tenía un padre y un hermano que hicieron profesión de las matemáticas, pero que tenía un placer especial en hacer espejos y lentes brillantes, componiéndolas incluso en invierno con el hielo, así que la experiencia ha demostrado que se pueden hacer, teniendo en esta ocasión varios vasos de diferentes formas, pensó por gusto en mirar a través de dos, siendo uno un poco más grueso en el centro que en los extremos, y el otro al contrario mucho más grueso en los extremos que en el centro, y los aplicó tan felizmente en ambos extremos de una tubería, que la primera de las lentes de que hablamos, fue así compuesta. Mais, à la honte de nos sciences, cette invention, si utile et si admirable, n'a premièrement été trouvée que par l'expérience et la fortune. Il y a environ trente ans, qu'un nommé Jacques Metius, de la ville d'Alkmaar en Hollande, homme qui n'avait jamais étudié, bien qu'il eût un père et un frère qui ont fait profession des mathématiques, mais qui prenait particulièrement plaisir à faire des miroirs et verres brûlants, en composant même l'hiver avec de la glace, ainsi que l'expérience a montré qu'on en peut faire, ayant à cette occasion plusieurs verres de diverses formes, s'avisa par bonheur de regarder au travers de deux, dont l'un était un peu plus épais au milieu qu'aux extrémités, et l'autre au contraire beaucoup plus épais aux extrémités qu'au milieu, et il les appliqua si heureusement aux deux bouts d'un tuyau, que la première des lunettes dont nous parlons, en fut composée.
Dioptrique (1637), René Descartes
La primera representación conocida de un telescopio apareció en esta obra de Jan Bruegel el Viejo, Paysage sur le château de Mariemont,

Una vez que el telescopio fue conocido y comenzó a extenderse, varias personas, entre ellas Thomas Harriot y Christoph Scheiner, lo volvieron hacia el cielo a principios de 1609 para observar objetos celestes. Pero fue Galileo Galilei quién, desde agosto de 1609,[1] estableció realmente el telescopio como instrumento de observación astronómica por el conjunto de sus observaciones celestes y, especialmente, por la mirada nueva que llevó al cielo y a los objetos que observaba, maravillándose de los fenómenos que veía y estudiaba. Galileo, estando en Venecia aproximadamente en el mes de mayo, se había enterado de la invención y había construido una versión propia. Galileo comunicó entonces los detalles de su invención al público y presentó su propio instrumento al dogo Leonardo Donato en una sesión ante el consejo. Construyó sus propias lentes y en un principio les dio un aumento de seis en lugar de tres, luego fue aumentando gradualmente a 20 y después a 30.

La primera representación del telescopio es una obra de Jan Bruegel el Viejo, Paysage sur le château de Mariemont, en la que el archiduque Alberto de Habsburgo tiene el instrumento.

Según algunos investigadores, quien supuestamente habría inventado el telescopio sería el catalán Juan Roget en 1590, cuyo invento habría sido copiado por Zacharias Janssen.[2] [3]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. la première fois officiellement le 21 au campanile, devant le Doge Leonardo Donato et les membres du Sénat
  2. «Un estudi atribueix l'invent del telescopi a l'òptic gironí Joan Roget». Diari de Girona (16 de setiembre de 2008). Consultado el 12 de mayo de 2013.
  3. «El somni del telescopi català». Avui (19 de setiembre del 2008). Consultado el 12 de mayo de 2013.