Cráter de impacto

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Un cráter de impacto o astroblema es la depresión que deja el impacto de un meteorito en la superficie de un cuerpo planetario (planeta, planeta enano, asteroide o satélite) de superficie sólida.

Características[editar]

Secuencia de formación de un cráter de impacto.

Los meteoritos que caen sobre los astros pueden tener dimensiones muy diferentes comprendidas entre la de ínfimos granos de polvo y la de asteroides de decenas de kilómetros. La energía cinética de un meteorito es tan grande que su disipación brusca en el suelo provoca su fragmentación violenta, como si explotara (ver imagen).[1]

Ha habido casos, cuando la masa del meteorito ha sido muy grande, en los que la lava procedente del interior irrumpe en la excavación y forma un lago que, al solidificarse, confiere al cráter un fondo llano. En razón de su forma, los cráteres de ese tipo se denominan circos.

La extraordinaria potencia de esos proyectiles caídos del cielo queda fácilmente explicada por su velocidad (de 50.000 a 100.000km/h) y por su masa. La combinación de estos dos parámetros se traduce en una energía cinética colosal: un meteorito de 250 m de diámetro llegado a 75.000 km/h libera tanta energía como el mayor terremoto terrestre o erupción volcánica que la historia de nuestro planeta conozca.

Se ha demostrado experimentalmente que la forma de los cráteres es idéntica a la que resulta de la explosión en el suelo de un proyectil o de una bomba, o sea la de un tazón (la voz cráter viene del griego "vasija"). El cráter de impacto genera una serie de modificaciones sobre el paisaje producido por el violento suceso de colisión provocado, dando lugar a rocas modificadas llamadas brechas, y además arroja gran cantidad de material fundido en las inmediaciones del área.

El papel de las atmósferas[editar]

En los planetas que tienen una envuelta gaseosa los cráteres son menos numerosos. La fricción con la atmósfera frena bruscamente a los meteoritos y éstos sufren un calentamiento muy intenso. Su temperatura llega a millares de grados y puede dar lugar a tres fenómenos diferentes según sean la composición, la masa, la velocidad, la dirección y la forma del meteorito. Se puede producir volatilización a gran altura (cae entonces lentamente al suelo un polvillo meteorítico); desintegración cerca del suelo, debida a la enorme diferencia de temperatura entre el interior y el exterior del meteorito (en cuyo caso los fragmentos mayores proyectados en la dirección del suelo se comportan en el terreno como si fueran otros tantos meteoritos primarios); desgaste considerable durante la travesía de la atmósfera (ablación). En este caso puede llegar al suelo algo así como un bloque homogéneo, que si mide varios metros produce la desintegración explosiva ya señalada. Así, la presencia de atmósfera tiene como consecuencia la reducción del número y las dimensiones de los meteoritos que llegan al suelo.

Además, la atmósfera ejerce otras acciones que con el tiempo borran las huellas dejadas en el suelo por estos impactos. Se trata de la erosión, que puede revestir muchas formas: aguas corrientes, viento, congelación y descongelación del suelo, actividad biológica, etc. Todo ello concurre a colmar las depresiones de los cráteres y a desgastar la muralla de los circos.

Cráteres en los planetas[editar]

Mercury shadown.jpg
En Mercurio
Cráteres en la superficie de Mercurio. Imagen captada por la misión Mariner 10
El planeta Mercurio carece prácticamente de atmósfera y, por consiguiente, su suelo presenta un aspecto que en nada difiere del de la Luna: la superficie mercuriana está enteramente salpicada de cráteres de impacto.
Venus Dickinson Crater.jpg
En Venus
Cráter Dickinson en la superficie de Venus. Imagen tomada por la misión Magallanes
En Venus existen alrededor de un millar de cráteres de impacto con tamaños que varían entre 1,5 y 280 km. No los hay con un diámetro menor debido a la densidad de la atmósfera, sobreviviendo únicamente aquellos meteoritos que son superiores a un tamaño crítico. Un ejemplo es el cráter Maria Celeste, con 96,6 km de diámetro.
La gran actividad volcánica y tectónica que tiene el planeta hace que existan menos cráteres que en Mercurio.[2]
Meteor.jpg
En la Tierra
Cráter del Meteorito o Cráter Barringer, en Flagstaff, Arizona
Pese a su atmósfera mucho más densa que la de Marte, la Tierra no ha escapado al bombardeo meteorítico. Suponiendo que en promedio pasen 10.000 años entre la caída de 2 meteoritos capaces de excavar un cráter de 750 m de diámetro, desde hace 4.000 millones de años terrestres han debido caer unos 400.000. Y teniendo en cuenta que los mares ocupan las siete décimas partes de la superficie del globo, sólo en los continentes deben existir unos 120.000 astroblemas de más o menos 750 m de diámetro. De ellos han sido inventariados unos centenares presuntamente meteoríticos, entre los cuales cerca de 170 lo son ciertamente o con mucha probabilidad. El más conocido en el Cráter Barringer, en Flagstaff, Arizona. El mayor de todos se encuentra cerca de la ciudad de Astaná, Kazajistán, que mide 350 km de diámetro.
Ver: Lista de cráteres en la Tierra
Mare Imbrium-Apollo17.jpg
En la Luna
Cráter Copernicus en la superficie de la Luna. Imagen tomada por la misión Apolo 17
Acribillado por proyectiles celestes de todos los tamaños, el suelo lunar presenta hoy millones de cráteres cuyo diámetro se halla comprendido entre algunos centímetros a centenares de kilómetros. Como la caída de los meteoritos ha ocurrido desde hace miles de millones de años, muchos cráteres recientes se han formado en la estructura de otros anteriores.
Ver: Lista de cráteres de la Luna
Mars atmosphere.jpg
En Marte
Galle conocido como "Happy Face Crater".
Marte tiene una atmósfera tan tenue que ha podido ser franqueada por un número de meteoritos proporcionalmente menor que el de los que han acribillado el suelo lunar, pero mayor que el de los que han caído sobre la Tierra en el mismo tiempo.
Por otra parte, por tenue que sea su atmósfera, ella ha ejercido durante millones de años una acción erosiva que ha colmado muchos cráteres menores y desgastado las murallas de los mayores. El suelo marciano conserva actualmente no pocos cráteres, pero no está salpicado enteramente como la Luna o Mercurio.

Cráteres meteoríticos en la Tierra[editar]

Ordenados por continentes, en cada enlace siguiente aparece una lista de cráteres meteoríticos inventariados por los científicos:

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Suppe, J. 1985. Principles of structural geology. Ed. Prentice-Hall. ISBN 1-59529-030-3
  2. Pedro Arranz García y Alex Mendiolagoitia Pauly, 2003. Conocer y observar el Sistema Solar. Ed. Agrupación Astronómica de Madrid. ISBN 84-607-8033-3

Enlaces externos[editar]