Saeta (música)

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Saeta al cristo del Museo en la Semana Santa de Sevilla de 2009. La saeta se canta frecuentemente desde el balcón de un primer piso, al paso de las imágenes de la procesión. Al comenzar a oírse, y mientras los asistentes buscan el lugar de donde proviene la voz, el capataz del paso manda parar a la cuadrilla de costaleros.

La saeta es un canto religioso tradicional interpretado fundamentalmente en las procesiones de Semana Santa en España, especialmente en Andalucía y algunas zonas de Extremadura, Castilla La Mancha y Murcia.[1]

En el siglo XIX, Antonio Machado Álvarez definía las saetas como "cancioncillas que tienen por principal objeto traer a la memoria del pueblo, especialmente en los días del Jueves y Viernes Santos, algunos pasajes de la pasión y muerte de Jesucristo (...) coplas disparadas a modo de flechazos contra el empedernido corazón de los fieles".[2]

Las saetas cantadas actualmente son las llamadas saetas flamencas, que supusieron una transformación producida a finales del siglo XIX, a partir de otras primitivas saetas, más cortas y sobrias de estilo, que aún se pueden oír en algunos pueblos andaluces. La saeta flamenca presenta dos variantes principales: la saeta por seguiriyas, que es la más extendida, llamada de este modo porque su carácter y modo musical recuerda a la seguiriya flamenca; la otra es la saeta carcelera, de carácter algo más alegre.[1]

La saeta se canta al paso de las imágenes de una procesión de Semana Santa, frecuentemente desde un balcón bajo. Al comenzar a oírse, y mientras los asistentes buscan el lugar de donde proviene la voz, el capataz del paso manda parar a la cuadrilla de costaleros. El saetero puede ser contratado por alguien de la cofradía titular de la imagen o ser un devoto espontáneo de la imagen deseoso de mostrar su devoción, o su arte. Las saetas son frecuentes al paso de las imágenes por su barrio, unas veces apagadas por el ruido ambiental o por la banda de música y otras en medio del silencio, representan una combinación confusa de sentimiento, arte y devoción.[1]

Cuadro la saeta de Julio Romero de Torres, 1918.

Orígenes[editar]

Aunque el origen musical de las primitivas saetas es incierto, se les atribuye una raíz árabe relacionado con las llamadas a la oración de los almuédanos de las mezquitas andaluzas complementada por cantos judíos (salmodias sefardíes) y estructuradas por los cantos procesionales cristianos de los misioneros franciscanos en los siglos XVI y XVII, quienes llamaban saetas a "los avisos y sentencias que en forma de coplillas recitaban o cantaban por las calles en determinados momentos de sus misiones". Esta visión del parentesco entre la saeta y determinados cantes religiosos orientales ha sido recalcada por la etnografía comparada.[2] A principios del siglo XX, la saeta tradicional se transforma hacia la llamada saeta flamenca, un canto a solo muy elaborado y de extrema dificultad interpretativa.[3] La edad de oro de la saeta, se produce en el primer tercio del siglo XX, tras el cual vino una crisis que no terminó hasta la llegada de Caracol y Antonio Mairena. Durante la década de los ochenta se entró en otra etapa de desconcierto, de la que Mairena comentaba: "Se están perdiendo, se están perdiendo... Ahora todo el mundo las canta igual".[2]


Este canto, en su origen, fue un rezo en voz alta dirigido a la Virgen María o a Jesús, pidiendo ayuda o alguna gracia. Las saetas tienen su origen en el folclore andaluz.

Saetas primitivas[editar]

Localidades andaluzas donde se siguen cultivando las denominadas saetas primitivas, que se diferencian entre sí por la entonación o musicalidad con la que se cantan:

Estructura de la saeta[editar]

El texto de la saeta está compuesto por 4 o 5 versos octosílabos, y tiene siempre un significado religioso que alude a los hechos y a los personajes de la Pasión[4] . Se canta en honor de las imágenes de los pasos que desfilan por las calles durante la Semana Santa.

El Sacri cantando una saeta.

Saeteros[editar]

El cante setero está considerado un palo difícil del flamenco, entre otras cosas porque la voz del setero no lleva acompañamiento alguno. En el proceso de la adopción de ritmos flamencos de la saeta intervinieron los grandes del cante flamenco, Manuel Centeno,al que se atribuye la autoría de la saeta por seguiriyas, Antonio Chacón, Manuel Torre, La Serrana, Medina El Viejo, La Niña de los Peines y Manuel Vallejo.[5] Otra gran saetera ha sido la Niña de la Alfalfa.

Entre sus principales artistas actuales destacan El Sacri[6] o José de la Tomasa.

El género, que en épocas anteriores producía incluso algún álbum y se pagaban grandes cantidades económicas por cantarles a imágenes, está sufriendo la crisis.[7]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]