Rotacismo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Este artículo es sobre las dificultades con pronunciar la R. Para el fenómeno lingüístico que ocurre en otras lenguas, véase el artículo Rotacismo (lingüística).

El rotacismo es el nombre que se da a la dislalia selectiva del fonema /ɾ/ o /r/ en español, por ejemplo, en caro /kaɾo/ el primero, y carro /karo/ el segundo, vibrantes simple y múltiple respectivamente.

Es normal en niños menores de 5 años que están aprendiendo a hablar. En la mayoría de los casos la práctica cotidiana suele acabar con el trastorno para esa edad, mientras que otras veces el defecto no desaparece y puede llegar a ser permanente.

Afrontar el rotacismo[editar]

En caso el rotacismo haya pasado la edad de 5 años, se recomienda consultar a un logopeda para que lo examine y ayude al paciente a superar dicho trastorno. Los tratamientos pueden durar de semanas a meses dependiendo de muchos factores, como son la disposición del paciente, el comportamiento de sus familiares o la experiencia del logopeda.

Hay que fijarse, ante todo, si el sujeto posee un frenillo sublingual u algún otro defecto físico que pueda impedirle la emisión de ciertos fonemas, de ser así habrá que concentrarse en ése ámbito antes de comenzar con la terapia.

Una vez comprobada la predisposición física, el logopeda empieza por determinar a qué clase de rotacismo se enfrenta y aplicarle así el tratamiento respectivo.

De no ser atendido[editar]

Con el pasar del tiempo el defecto se enraizará y será mucho más difícil combatirlo, trayendo consecuencias como:

  • Baja autoestima.
  • Reclusión social.
  • Puede acarrear otros defectos del habla, como la tartamudez.
  • Predisposición a evitar las palabras que contienen los fonemas /r/ o /ɾ/, haciendo aún más dificultosa la comunicación oral.

Tratamiento en casa[editar]

Un gran porcentaje de personas que han sufrido rotacismo a partir de los 12 años buscan la manera de solucionarlo por su cuenta. El esfuerzo no es recomendable, pues de no lograrse el cometido se corre el riesgo de acarrear una profunda depresión, pero muchas veces funciona.

Algunos consejos que se dan son:

  • Relajar el cuerpo y la lengua mediante ejercicios de respiración profunda.
  • Ejercicios de soplido, aprendiendo a controlar el aire que sale de los pulmones.
  • Sacar la lengua y llevar su punta de derecha a izquierda, de arriba a abajo repetidas veces.
  • Chasquear la lengua con el paladar superior.
  • Tocar el paladar superior, justo detrás de las encías, con la punta de la lengua varias veces y a diferentes velocidades.
  • Barrer con la lengua todos los dientes de izquierda a derecha y vivecersa.
  • Succionar los labios imitando la boca de pez.
  • Ejercer presión con la lengua en las mejillas, imitando un flemón.
  • Doblar la lengua hacia arriba y mordela ligeramente sin ejercer presión.
  • Realizar repeticiones de logotomas.

También se puede contar con la ayuda de un profesional que sea especialista en los trastornos del lenguaje, es decir en un logopeda.

La logopedia realiza intervenciones que ayudan a mejorar la pronunciación de los distintos fonemas, tanto a adultos como a niños.

Se puede realizar también en casa, puesto que cada vez son más los gabinetes de logopedia que acuden a domicilio a ayudar al paciente; la ventaja de esto es que además de la comodidad que supone, el entorno doméstico genera mayor confianza y seguridad y esto mejora la eficacia de la intervención.