Revolución liberal de Oporto

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La Revolución liberal de Oporto fue un movimiento liberal que acarreó consecuencias tanto en la Historia de Portugal como en la Historia de Brasil.

Se inició en la ciudad de Oporto el 24 de agosto de 1820, cuya burguesía mercantil se resentía por los efectos de las invasiones napoleónicas, el dominio británico y la apertura de los puertos brasileños al comercio mundial. Otro de los motivos de queja fue que la dirección del gobierno, es decir, la corte real se hubiera trasladado a Brasil desde 1808 con motivo de la invasión francesa de noviembre de ese año pero no retornara a Portugal pese a que los franceses habían sido expulsados en 1814. Esta situación causaba que la metrópoli portuguesa quedara efectivamente relegada a la condición de territorio subordinado a Brasil, en tanto la sede del gobierno y la administración estaba en Rio de Janeiro y desde allí el rey Juan VI dirigía todo el imperio colonial portugués.

La indignación de las élites portuguesas crecía al advertir que, en la práctica, el absolutismo del monarca implicaba mantener el centro gubernamental del imperio portugués en Brasil y esto significaba para Portugal la pérdida de sus privilegios financieros como metrópoli de un vasto imperio. Las concesiones comerciales hechas por Juan VI a Gran Bretaña implicaban también una apertura comercial que destruía el monopolio comercial de los portugueses y empobrecían al país acostumbrado a percibir las rentas de la explotación de las colonias sin competencia alguna. El control oficial de los británicos sobre el ejército portugués, situación instaurada desde el fin de la Guerra Peninsular, también causaba malestar entre la población pero ni siquiera había sido cuestionado por el rey Juan VI.

El movimiento constitucionalista empezó como una revuelta militar en Oporto, que tomó el control de la ciudad. Conforme se conoció del éxito de la revuelta de Oporto, los constitucionalistas no hallaron resistencia en el resto del y muchas otras ciudades se fueron uniendo a él, como ocurrió con Lisboa, la antigua capital del Reino, donde también hubo una sublevación de tropas constitucionalistas que tomaron el poder el 15 de setiembre de 1820. El 28 de setiembre las nuevas autoridades de Porto y Lisboa formaron el "Junta Provisional do Supremo Governo do Reino".

La Revolución Constitucionalista consiguió el apoyo de todas las clases sociales: el clero, la nobleza y el ejército portugués. Entre sus reivindicaciones se encontraba:

  • El inmediato retorno de la Corte al Reino de Portugal, como forma de restaurar la dignidad metropolitana;
  • El establecimiento de una monarquía constitucional;
  • La restauración de la exclusividad de comercio con el Brasil.

La junta gubernamental de Lord Beresford que ejercía de facto la regencia de Portugal fue sustituida por una junta provisional, que convocó cortes generales extraordinarias y constituyentes para elaborar una Constitución para el país. Mientras la carta magna estaba siendo debatida en las cortes, entró en vigor una carta provisoria siguiendo el modelo del estatuto español.

El movimiento victorioso terminaría siendo conocido como la revolución de Oporto o la revolución liberal de Oporto. Como consecuencia se instalaron las Cortes con participación de diputados brasileros mientras que el gobierno y la familia real retornaban a Portugal en abril de 1821, con la excepción del príncipe Pedro de Braganza que se quedó en Brasil como príncipe regente.

Precisamente la exigencia de las Cortes Portuguesas en que Brasil retornase a ser territorio subordinado de Portugal fue una de las causas de la independencia brasilera, en tanto la élite de Brasil había asumido funciones administrativas importantes tras casi 13 años de operar como centro del imperio colonial portugués. La negativa de Brasil a retornar al antiguo esquema de dominación absoluta por parte de Portugal aceleró la ruptura entre ambos territorios y la Independencia de Brasil el 7 de setiembre de 1822.

Las Cortes Portuguesas constitucionalistas de 1820 funcionaron hasta que fueron disueltas por la reacción absolutista del príncipe Miguel de Braganza, hijo del rey Juan VI, que en 1823 las disolvió por un golpe de estado que reimplantó el absolutismo.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  • Birmingham, David (1995). Historia de Portugal. Cambridge: Cambridge University Press.