Pulpería

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Una pulpería era, hasta inicios del siglo XX, el establecimiento comercial típico de las distintas regiones de Hispanoamérica encontrándose ampliamente extendida desde Centroamérica hasta los países del Cono Sur. Su origen data de mediados del siglo XVI, y proveía todo lo que entonces era indispensable para la vida cotidiana: comida, bebidas, velas (bujías o candelas), carbón, remedios y telas, entre otros.

También era el centro social de las clases humildes y medias de la población; allí se reunían los personajes típicos de cada región a conversar y enterarse de las novedades. Las pulperías eran lugares donde se podía tomar bebidas alcohólicas, se realizaban riñas de gallos, se jugaba a los dados, a los naipes, etc.

Los establecimientos eran una viva expresión de la cultura local, como en el caso rioplatense en donde solían contar con una o dos guitarras, para que los gauchos "guitarreasen" y cantasen o se organizaran payadas y bailes entre los parroquianos.

Pulpería acuarela de Pancho Fierro, Lima 1820.

Origen del término[editar]

Existen tres teorías conocidas del término. [cita requerida] El origen data de la época colonial y surge como una institución colonial junto con el estanco.

Origen en las palabras "pulpo" o "pulpa"[editar]

Para algunos autores,[cita requerida] su significado se relaciona con el pulpo, siendo así que, según el inca Garcilaso de la Vega (cronista mestizo peruano del siglo XVI) se denominaban "pulperos" a los más pobres vendedores, porque alguna vez en la tienda de uno de ellos hallaron vendiéndose un pulpo. Otros autores[cita requerida] sostienen que el nombre podría haberse originado en la creencia de que en estos establecimientos se vendía pulpo a la gallega. También se cree[cita requerida] que el nombre se origina en el hecho de que en estos locales se vendía pulpa de frutas.

Origen en la bebida "pulque"[editar]

Según Solórzano Pereira, en su obra "Política Indiana" publicada en 1647, la palabra derivaría de la bebida pulque que se elaboraba en México de las hojas del maguey, llamándose pulquería a la tienda donde la despachan. Esta teoría es considerada dudosa por filólogos como Daniel Granada y Alejandro Magariños Cervantes en su obra Vocabulario rioplatense razonado, impresa en 1800, y en la que hacen referencia a la obra anterior del cronista Garcilaso de la Vega, que ya señalaba la existencia del término en la Lima de 1552.

Según esta teoría la pabalabra "pulpería" sería una mutación de la palabra pulquería, ya que en el México colonial los lugares donde se expendía el pulque recibían ese nombre y solían cumplir las mismas funciones que las pulperías sudamericanas. El hecho de que la palabra haya mutado de pulquería a pulpería se explica fácilmente: fuera de México, el pulque era casi desconocido o totalmente desconocido; en cambio, se conocía y se conoce la palabra pulpo, aunque casi ninguna "pulpería" haya nunca expendido pulpo, o en todo caso, pulpa de carne vacuna.

Origen en la diversidad de productos que se vendían[editar]

Una tercera y muy dudosa[cita requerida] teoría aduce que el término "pulpería" venía del hecho de que como estos locales comerciales tenían todo tipo de artículos, el encargado tenía que actuar con sus manos "como un pulpo" para manejar todos los pedidos que se le hacían. Esta teoría es la más improbable de todas.[cita requerida]

Una cuarta teoría[cita requerida] de este término surge de la venta de varios artículos, al relacionar el uso de los varios artículos que vendían en estas instalaciones con los varios tentáculos del pulpo.

Pulperías por países[editar]

Argentina[editar]

Ni almacén, ni bar, ni bodegón. La pulpería argentina es la denominación que le cabe de manera exclusiva a la tienda rural más tradicional y añeja registrada geográficamente en territorio argentino, donde cualquier artículo de origen nacional puede ser objeto de venta o decoración, y en tal sentido, nada que quepa en ese rubro desentona. Si bien la pulpería argentina no tiene fecha exacta de inauguración, se estima que ya circulaba desde 1600[1] , mucho antes del contacto de los españoles con los araucanos, y cuando aún no existía comercio alguno o estancia que garantizara la provisión de bebida o alimento. En 1810 existían en la provincia de Buenos Aires (que por entonces incluía a la capital) unas 500 pulperías. Testigos de este pasado destacan la Blanqueada en San Antonio de Areco y la Pulpería de Cacho en Mercedes (Buenos Aires).[2] Aunque ya no son tan numerosas, algunos de éstos establecimientos persisten en el Barrio de San Telmo y Parque Patricios de la Ciudad de Buenos Aires donde se puede acceder a diversas mercaderías y tomarse un trago con el pulpero dueño del lugar. Otras pulperías, en cambio, han subsistido transformadas en los denominados “almacenes" y "despachos de bebidas”[3] , que son una parte de las clásicas pulperías tradicionales.

Perú[editar]

La existencia del pulperías en Perú se encuentra documentada desde mediados del siglo XVI, existiendo en zonas tanto rurales como urbanas, en ellas se vendían toda clase de géneros pero se caracterizaban primordialmente por la venta de licores como vino, pisco, ron y otros aguardientes; el jurista Gaspar de Escalona y Agüero, en su obra Gazophilatium regium Peruvicum... (publicada a mediados del siglo XVII), señalaba que «Pulperías son en Perú, tiendas, mesones o tabernas donde se venden algunos mantenimientos, como son vino, pan, miel, queso, manteca, aceite, plátanos, velas y otras menudencias».[4]

En la Memoria que el virrey Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, entregaba a su sucesor le recordaba que «También se prohíben por ordenanza las tabernas o bodegones en la ranchería de indios. Llamadlas acá pulperías».[4]

A mediados del siglo XIX la pulpería era el típico establecimiento establecido por los inmigrantes italianos llegados a Perú, estas pulperías italianas abundaban en el Callao, Tacna, Moquegua, Arica y otras ciudades y villas del país. A principios del siglo XX el término quedó reducido para hacer referencia a los establecimientos de comercio minorista hasta que paulatinamente fue dejándose de lado por el de bodegas, almacenes, tiendas o casas de importación, y en el caso de las que vendían licores y comidas, restaurantes o bares.[5]

Centroamérica[editar]

Aunque en algunos países de América del Sur el término ya no es tan común, en Centroamérica el término es muy actual y estos establecimientos se cuentan por miles, por ejemplo en Costa Rica hay unas 18 mil pulperías, en Guatemala 150 mil, Nicaragua 120 mil y otros se cuentan en varias decenas de mil como en Honduras. En el México DF existen más de 650 mil, Colombia 400 mil, Brasil 800 mil. Existen 3 tipos de Pulpería: La Pulpería de Mostrador, la Pulpería de Ventana y la de kiosko. En la primera existe un mostrador como barrera entre el pulpero y sus clientes. El Pulpero atiende y vende con sus manos sobre un mostrador. En la de ventana el pulpero atiende y vende a través de una ventana en una pared del local, muchas veces por motivos de seguridad. El kiosko es un establecimiento en un lugar público donde el cliente puede darle la vuelta y normalmente venden periódicos, flores, snacks, refrescos, cigarros, entre otros.

Situación actual[editar]

A comienzos del siglo XX el término pulpería fue cayendo en desuso en partes de América. La mayor parte de las pulperías en Argentina y Chile, por ejemplo, fue substituida por establecimientos con funciones parcialmente similares: los almacenes de ramos generales y los boliches.

En Centroamérica, en cambio, el término "pulpería" se sigue usando y es muy común para pequeños establecimientos o tiendas que venden bebidas, azúcar, cigarrillos, etc. Las pulperías se encuentran generalmente, pero no únicamente, en los barrios o vecindarios más pobres de las ciudades centroamericanas ya que venden artículos fraccionados, es decir, porciones muy pequeñas para su consumo diario; por ejemplo, se venden los cigarrillos por unidad.

Grandes cadenas de fabricantes de productos para el hogar se han dado cuenta del potencial de este tipo de comercio minorista y han desarrollado versiones más pequeñas de sus productos, destinando su venta en pulperías, como sobres de champú o acondicionador de 1 o 2 onzas entre otros.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. [Historia de las pulperías, Jorge A. Bossio, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1972]
  2. Asociación Civil Proyecto Pulpería
  3. Página Web de Dr. Eduardo Giorlandini
  4. a b cita inserta en Vocabulario rioplatense razonado página 330 por Daniel Granada y Alejandro Magariños Cervantes, 1800
  5. "Mundos interiores : Lima 1850-1950" por Aldo Panfichi y Felipe Portocarrero, página 53