Pastorita Huaracina

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Archivo:Pastorita Huaracina
Verdadero Icono de La Música Andina
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Verdadero Icono de la Música Andina
Pastorita Huaracina
Datos generales
Nombre real María Dictenia Alvarado Trujillo
Nacimiento 19 de diciembre de 1930
Origen Bandera del Perú Malvas, Perú
Muerte 24 de mayo de 2001
Bandera del Perú Lima, Perú
Ocupación Cantante, danzante, autora, compositora, actora (escenificaba musicalmente), promotora cultural, productora y directora de programas radiales y conductora de televisión
Información artística
Género(s) Huayno, Huaylas, Chuscada , Pasacalle, Danza
Período de actividad 1942 - 2001
Discográfica(s) Iempsa, El Virrey
Artistas relacionados Jilguero del Hiascarán, Picaflor de Los Andes, Flor Pucarina
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María Dictenia Alvarado Trujillo (*Malvas, 1930-12-19 - † Lima, 2001-05-24) fue una destacada cantautora de la música andina del Perú, que le cantó al Norte, Centro, Sur y Oriente de su país, de ello como legado quedan las grabaciones que hizo desde los inicios de su carrera artística, conocida bajo el seúdonimo artístico de Pastorita Huaracina, su popularidad fue a nivel nacional e internacional. A su vez incurisónó en la radio y televisión como productora, directora y animadora, así mismo se desarrolló como promotora cultural. También fue una mujer política ya que siempre estuvo al lado del pueblo en sus demandas.

Biografía[editar]

Nació en el distrito de Malvas, provincia de Huarmey. departamento de Ancash. Hija de Don Hipólito Alvarado Gómez, agricultor y director de la Banda de Músicos del distrito de Malvas y de doña Micaela Corsino Trujillo, campesina con bonita voz para el canto, fue la última de 12 hermanos, se casó con don Carlos Antonio Romero Manzanedo director de su conjunto musical Los Andes del Perú, de quien se divorció después de 13 años de matrimonio, por incomprensión y desengaño, no se volvió a casar. Tuvo dos hijos Luz Elena Romero Alvarado, abogada y Kimilsun Hipólito Alvarado Trujillo administrador de empresas. El 24 de mayo de 2001 parte físicamente a causa de un cáncer gástrico, que se le manifestó 3 meses antes, aparentemente gozaba de una muy buena salud, ya que llevó hasta el último de su existencia física una vida sumamente activa.

Perteneció a un hogar muy humilde como todavía lo son en la mayoría de lo sitios andinos alejados del Perú, en ese seno y espacio se alimentó de la rica naturaleza del lugar, de la fuerza de sus apus, llenando su alma de ternura pero también de rebeldía ante las injusticias y asimilando en su consciencia el variado folclor de su terruño como su identidad, fue una pastora de verdad ya que a pesar de su corta edad pastoreaba sus rebaños, en su lugar preferido Rahuey Pampa en la parte más alta, encima de una piedra muy grande descansaba, miraba a su pueblo y le cantaba, las personas la llegaban a escuchar y decían: es Chicche que está cantando, Chicche era el nombre de cariño que le pusieron en alusión a un pajarito cantador, su tierra fue su primer escenario y su gente el público primero.

En la escuela salía a cantar en todas las actuaciones, pero ella de niña cantaba y hablaba sólo en quechua, no sabía el español, su profesora hablaba los dos idiomas español y quechua y en la escuela enseñaba en su legua materna ya que todo su alumnado hablaba el quechua. Pero quería aprender el idioma español, entonces al atardecer partía un poco de queso que su mamá guardaba con mucho celo y se encaminaba a la casa de la maestra para invitarle el sabroso queso que su madre hacía y pedirle por favor que le enseñará hablar y escribir en español, la profesora la complacía y le decía: tú vas a llegar muy lejos, de ésta manera la niña aprendió a dejarse entender en español.

Por su pobreza no podía comprar caramelos ni tener juguetes y muñecas como los otros niños y niñas, pero con su voz podía ella tener los caramelos que quería, ya que el propietario de la tienda de abarrotes gustaba de su melodía y le decía Chicche canta por favor, la subía al mostrador y cantaba, la gente entrababa a la tienda para escucharla y aplaudirla, al terminar se iba con con su alforjita llena de golosinas y galletas rumbo a la escuela, ahí compartía con sus amigos y amigas sus dulces, entonces ellos la cargaban por el patio dándole vivas y urras, la niña no tenía ni idea que ese era el comienzo de las muestras de cariño que un pueblo le iba a tributar.

Las únicas muñecas que tuvo en su niñez fue los panes llamados Tanta Wuawas, cuando su madre hacía éstos panes con figura de mujer, ella guardaba el suyo y le ponía sus pañuelitos como vestido y soñaba que era una muñeca de verdad, pero esa ilusión duraba poco pues el alimento se ponía duro y la madre le decía que se lo tenía que comer.

Trayectoria artística[editar]

Esta mujer, que inició su vida artística el 19 de diciembre de 1942 primero como bailarina de danzas andinas y después el canto, hizo de la sonrisa abierta, ancha, luminosa, el sello indeleble de su homenaje a la vida. Su voz, privilegiada, cristalina, inconfundible, cultivada desde su infancia pastando su rebaños de ovejas, sirvió como vehículo para difundir con gran éxito la música andina, invalorable obsequio que nos entregó y perdurara por siempre.

Fue una intérprete brillante de compositores ancashinos como Víctor Cordero Gonzáles, Manuel Grijalba, Maximiliano Rixi, José Cano, Amadeo Molina Rojo, Alejandro Collas Páucar, Norberto Melgarejo Tamariz, Maximiliano Rosario Shuán entre otros músicos. Son inolvidables las interpretaciones de los huaynos: "Así canta Ancash", "Quisiera Quererte", "Malvacina", "Ay!, Zorro Zorro", "Canteño de mis Amores", "Rosas Pampa", "Mujer Andina", "Tu Boda", "El Paria", "Río Santa", "El Gorrioncito","Callejón de Huaylas" etc., también le canto á todas las regiones del Perú, como el tema el Borracho del gran compositor Juan Bolivar, su dulce canto era mensaje de amor desde niños, y vibró en los oídos y en los corazones de todos los peruanos habiendo llegado a su pueblo con su canto puro, con orgullo en forma fluida tanto en castellano como en quechua y cuando lo ameritaba con una risa franca enfrentaba los prejuicios y complejos de no querer hablar y cantar en nuestro quechua, y peor aún no querer bailar nuestros huaynos andinos. Pastorita Huaracina ha pasado a la historia como una de las mejores interpretes de la música andina, ella con su vida y ejemplo ha ganado la inmortalidad.

Viajó a muchos países de Europa, Asia y América recibiendo el reconocimiento como Embajadora y Decana de la Música Andina, Reina y Señora del Canto Andino, y por su brillante carrera fue reconocida como Patrimonio Cultural Viviente de la Nación; la cámara de senadores la condecoró con el grado de Comendadora de la Nación, el Ministerio de Educación con las Palmas Artísticas en el grado de Maestra, así como el Poder Ejecutivo a nombre del Estado la condecoró con La Orden del Sol en el Grado de Gran Cruz.

Por el periodo de más 3 décadas consecutivas condujo su propio programa de nombre "Canta el Perú Profundo" por las Radios: Agricultura, Nacional, La Crónica y por último Santa Rosa. Ella no fue sólo una cantante fue también una mujer política, muchas veces encarnó las luchas y demandas del pueblo a través de su voz y de sus acciones. Por más de cincuenta y siete años, dedicó su arte al mundo entero, hasta que un cáncer de estomago acabara con su vida en 2001. Sus restos fueron incinerados y arrojados al río Santa en Huaraz.

Unos días después del fallecimiento de "Pastorita Huaracina", el poeta Bernardo Rafael Álvarez escribió:

"Víctima de cáncer, a los 72 años de edad, el jueves 24 de mayo de 2001 dejó de existir María Alvarado Trujillo, ancashina natural de Malvas. Esta mujer hizo de la sonrisa abierta, ancha, luminosa, el sello indeleble de su homenaje a la vida. Su voz, privilegiada, cristalina, inconfundible, cultivada desde su infancia de serrana pobre, fue el invalorable obsequio que entregó a los demás. Ancash y el pueblo peruano en general la han perdido. La hemos perdido. Pero aquellas melodías: Quisiera quererte, Malvasina, Zorro, zorro, Canteño de mis amores, Rosaspampa, Tu boda, El Borracho, etc., cuya almíbar paladeamos desde niños, vibrarán en nuestros oídos y en nuestros corazones para siempre. Porque en su voz –como ella lo quiso- canta el Perú, y seguirá cantando. Se fue María Alvarado Trujillo, pero quedó el Patrimonio Cultural que nos enriquece: Pastorita Huaracina, siempre nuestra." (Publicado en la revista "Somos" de El Comercio)