Igualdad de género

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Símbolo genérico de la Igualdad de género

La igualdad de género, también conocida como igualdad de sexos, implica que los hombres y las mujeres deben recibir el mismo beneficios, a menos que haya una razón biológica para un tratamiento diferente. Este concepto es clave en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en los que el objetivo final es proporcionar a la igualdad legal y la igualdad social, especialmente en las actividades democráticas y asegurar la igualdad de remuneración por igual trabajo.[1] El principio de igualdad y de no discriminación por razón de sexo es una obligación de derecho internacional general, que vincula todas las naciones, y, dado su carácter principal, se establece siempre como un principio que debe inspirar el resto de los derechos fundamentales.

Marco Internacional[editar]

En el marco internacional, el derecho internacional prohíbe la discriminación basada en el sexo y ha asumido la defensa desde la adopción de la Carta de las Naciones Unidas, firmada en San Francisco el 26 de junio de 1945, en posicionar este principio de igualdad de oportunidades y no discriminación en la órbita de los derechos humanos.

En el preámbulo de la Carta de San Francisco, que tiene como finalidades preservar la paz y la justicia y promover el progreso social, se proclama que:

Se reafirma la fe en los derechos fundamentales del ser humano, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres y de las naciones grandes y pequeñas

Carta de San Francisco[2]

La Organización de las Naciones Unidas completó el catálogo de derechos jurídicamente vinculantes para todos los estados miembros a través de la aprobación, por la Comisión de Derechos Humanos, del texto que se ha denominado Carta o Declaración Internacional de los Derechos Humanos, que está integrada por:

  1. la Carta de San Francisco de 1945 antes mencionada
  2. la Declaración Universal de Derechos Humanos aprobada el 10 de diciembre de 1948
  3. el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
  4. el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ambos aprobados el 16 de diciembre de 1966, textos que configuran el principio de no discriminación como un auténtico principio estructural.

Más importancia tiene la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer, de 18 de diciembre de 1979, ratificada por España en 1983 y publicada en el BOE en 1984, y el su Protocolo facultativo, ratificado y en vigor desde el año 2001, que establecen que:

Los Estados deben tomar las medidas apropiadas, incluyendo las de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer en todos los ámbitos (...) No se considerará discriminación la adopción de medidas especiales encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer

BOE,[2]

Además, junto a esta obligación genérica, la Convención amplía los derechos de las mujeres en diversos ámbitos, como son el de los derechos políticos, en materia laboral, educación, sanidad y economía. Al amparo de esta Convención, surgió el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres, órgano que tiene como objetivo la tutela del derecho a la no discriminación por razón de sexo.[2]

También conviene destacar la Conferencia de Viena de 1993 de las Naciones Unidas, donde se insiste, una vez más, en la idea de que:

Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales

Conferencia de Viena de 1993 de las Naciones Unidas

Esta idea vuelve a estar presente en la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer que tuvo lugar en Beijing en 1995. La Conferencia adquiere un significado enorme en poner de manifiesto el consenso que hay en relación con la universalidad y la globalidad de los problemas de las mujeres, y destaca la importancia de la igualdad y la no discriminación por razón de sexo como factor ineludible para construir las sociedades del siglo XXI. En definitiva, entre los objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas para el milenio, ocupa un lugar destacado la igualdad de oportunidades entre sexos y la autonomía de las mujeres.[2]

Discriminación sexista[editar]

Violencia sexista[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. United Nations. Report of the Economic and Social Council for 1997. A/52/3.18 September 1997
  2. a b c d Plantilla:Ref-llibre

Bibliografía[editar]

  • Mary Braithwaite. Gender Mainstreaming in the European Structural Funds. Comisión Europea, 2000
  • Carmen de la Cruz. Guía metodológica para integrar la perspectiva de género en los proyectos y programas de desarrollo. Emakunde, 1998.