Objeto transicional

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(a) Mamá, (b) niño, (1) ilusión, (2) objeto transicional.

En psicología, un objeto transicional es un objeto material en el cual un infante deposita cierto apego, es por ejemplo un muñeco de peluche o un trapo (como en el caso del amigo de Charlie Brown) que tiene funciones psicológicas importantes, sobre todo al pretender dormir, cuando se esta solo o en otros momentos, como el hastío. Funge como un objeto que suple ciertas funciones de la madre cuando ésta está ausente. Constituye una fuente de placer y de seguridad para el infante que suele apretarlo, tenerlo cerca y hablarle. Permite al infante constituir un área intermedia entre él mismo y otra persona o entre él mismo y la realidad. El objeto transicional es a la vez objetivo y subjetivo, objetivo porque se constituye sobre un objeto real, subjetivo porque se le dan y atribuyen funciones en el campo de la imaginación. Esta noción fue introducida por el psicoanalista Winnicott.

Objetos y Fenómenos Transicionales

El gran pediatra y psicoanalista inglés D.W. Winnicott esbozó, en los años cincuenta, una primera explicación para todos estos fenómenos. Su teoría, repetidamente demostrada en la experiencia real de muchas familias y científicamente avalada por numerosas investigaciones, se ha convertido en clásica.

La manta o el trozo de tela, el osito de peluche, la muñeca o el mismo chupete son los objetos transicionales con los que el niño establece una íntima e insondable relación, y de los que no se separa, especialmente en el momento de dormir. Los fenómenos transicionales son, además, las actividades que acompañan el uso de ese objeto, que consisten generalmente en rituales previos al sueño (mecimientos, canciones, balbuceos) y en actividades autoeróticas (succión del pulgar).

El objeto y los fenómenos transicionales que lo acompañan se sitúan en una posición intermedia entre la identificación del niño con su madre y el paso a una autentica relación del objeto.Es decir, que permiten al niño experimentar simultáneamente la realidad exterior (pues forman parte de ella) y al interior (pues en ellos se proyectan emociones y angustias), gracias a una representación simbólica de su separación de la madre.

El objeto transicional es la primera posesión "No Yo" del niño, mediante la que se atreve a someterse a ese paso decisivo, para su estructuración psíquica que es la prueba de la realidad. La realidad de que la madre y él son dos seres distintos, autónomos e independientes. Los objetos de transición son en esta difícil prueba unos auténticos "talismanes" o amuletos que protegen al niño de la angustia de separación.

El uso de objetos transicionales es un fenómeno bastante extendido entre los niños. Se instaura en el curso del primer año y produce unos comportamientos uniformes y típicos.El niño lo quiere junto a sí en los momentos principales del día,especialmente al irse a dormir, y tiene inequívocas relaciones de amistad cuando alguien quiere quitarle el objeto mientras lo está usando.Al mismo tiempo, puede también estirarlo violentamente, romperlo o ensuciarlo.

Las investigaciones realizadas muestran que el uso de estos objetos es más frecuente entre los niños que mantienen relaciones gratificantes, pero no exclusivas, con sus madres, que se revelan interesados en los objetos y en la realidad y que, particularmente, han tenido una lactancia gratificante.

Referencias

  • Winnicott, Donald Woods (1982 (2ª edición)). Realidad y juego. Barcelona: Editorial Gedisa. ISBN 978-84-7432-056-5. 

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