NO8DO

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NO8DO

NO8DO

Datos generales
Territorio Ciudad de Sevilla
Adopción 1995
Colores      Carmesí      Oro
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NO8DO es el lema y logotipo del Ayuntamiento de Sevilla (España). Se compone de la palabra NO, algo similar a una madeja de hilo de lana y la palabra DO, y tradicionalmente se interpreta como "no-madeja-do", es decir, un acrónimo con jeroglífico para crear "no me ha dejado", en referencia a la fidelidad de la ciudad al monarca medieval Alfonso X El Sabio en la guerra que mantuvo contra su hijo Sancho, aunque existen otras teorías sobre su posible origen. Está presente en numerosos edificios y es símbolo municipal.

El Escudo de la Ciudad[editar]

Escudo de Sevilla
Logo del Ayuntamiento de Sevilla en una campaña publicitaria. El logo corporativo del Ayuntamiento desde septiembre de 2003 es esta versión moderna del NO8DO. Fue realizado por el diseñador gráfico Antonio Jiménez, nacido en Coria del Río.[1]

El escudo de armas de Sevilla representa a Fernando III el Santo, quien reconquistó la ciudad en 1248. El monarca porta una esfera terrestre y una espada y a ambos lados se encuentran los obispos San Isidoro y San Leandro, clérigos católicos vinculados a Sevilla y a la casa real visigoda.

"Tiene Sevilla desde aquel tiem-
po por su sello, y armas el Sancto
Rey Don Fernando en Tribunal
assentado, con una espada desnu-
da, y levantada en la mano dere-
cha y en la yzquierda un globo
de mundo, entre los dos gloriosos
hermanos Leandro, e isidoro patro-
nes de Sevilla, y prelados suyos"[2]

A pesar de la existencia de ese escudo, el NO8DO es mucho más utilizado en la práctica.

La bandera de la Ciudad[editar]

Bandera de Sevilla, a la derecha de la bandera española, en el balcón de la Plaza Nueva del Ayuntamiento de Sevilla
Bandera de Sevilla en el balcón de una casa de la calle San Fernando de la ciudad el Jueves Santo

Tradicionalmente, el estandarte había sido el Pendón de la Ciudad de Sevilla, que tiene un bordado de San Fernando sentado con su espada en un fondo carmesí, bordeado por castillos y leones, símbolo de Castilla y León. Existió una polémica de varios años entre los que preferían crear una bandera nueva y los que preferían usar el tradicional Pendón.

El inicio oficioso del proceso tiene lugar en 1989 cuando el jefe de protocolo municipal Mauricio Domínguez Domínguez-Adame realiza un informe a instancias del alcalde Alejandro Rojas Marcos donde parece discernirse entre el pendón y la bandera, argumentando que la existencia del primero no suple la falta de bandera. Se argumenta que se han recibido muchas solicitudes para que Sevilla tenga bandera.[3]

En el minucioso informe se explica que el pendón de la ciudad se ha usado siempre en ocasiones muy solemnes de la corporación municipal pero que la ciudad precisaba una bandera para usarla como enseña continuamente y también como propósito decorativo. Se comentaba que la gran complejidad del diseño del pendón hacía difícil su reproducción, que no admitía torpes copias y que por eso a lo largo del siglo XIX esta ausencia de bandera hispalense se había suplido siempre con la bandera de España y que, cuando se hacía necesario representar a la ciudad, se recurría siempre "tapices, reposteros y colgaduras". Se explica en dicho informe que es a raíz de la Transición cuando en el balcón municipal se colgaba una copia pintada de dicho pendón a modo de bandera.[3]

La actual bandera de Sevilla fue autorizada por decreto 69/1995 de 14 de marzo (BOJA 44 de 18 de marzo de 1995) siendo rectangular en la proporción 2/3, de color rojo carmesí, con la divisa NO8DO de amarillo en el centro. La tramitación se dio con relativa rapidez para que la bandera estuviera lista para el 18 de marzo, en que el monarca Juan Carlos I dio su aprobación e hizo entrega simbólica del estandarte. Ese mismo día el rey visitaba la ciudad con motivo de la boda de la infanta Elena en la Catedral de Sevilla.

El pendón aún se conserva, aunque solamente para actos tan solemnes que ha caído prácticamente en desuso.

Origen del símbolo[editar]

Gonzalo Argote de Molina escribiría en 1588 que el origen del símbolo sería hacer una apología de la buena gestión de lo público:

[...]otros dizen que el cabildo usó desta devisa para sinificar por ella que en lo que en el se tratase no fuese madexado [...] sino liso y sin madexas

Argote de Molina. 1588. Elogios, armas, divisas e insignas de las reinas, infantes, ricoshombres, cavalleros i escuderos fijosdalgos contenidos en el repartimiento de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla

Sin embargo, posteriormente, el mismo Argote corrigió esta versión y dijo que el origen se debía al apoyo que dio Sevilla a Alfonso X, siendo el primero en dejar constancia escrita de esta versión, insertada en el mismo libro:[4]

Rebélose contra el rey Don Alfonso el infante Don Sancho, y tuvieron su voz todos los reinos. Sólo Sevilla tuvo siempre su boz, por lo cual dio a esta ciudad por empresa una madexa con quatro letras. No. DO. y la madexa en medio, que juntando con ellas el nombre de la madexa quiere decir no me ha dexado

En la portada del manuscrito Argote colocó una representación del NO8DO, inserto en un escudo timbrado por una corona real abierta. Este libro se conserva en el Palacio Real de Madrid y se titula: Repartimiento de Sebilla hecho por el Rey D. Alonso el Sabio en la era de 1291 años, con los elogios, Armas, insignias y diuisas de las Reynas, infantes, Condes, Ricos hombres, caballeros, escuderos, hidalgos contenidos en el Año de 1588. El repartimento está escrito tal cual estaba en el siglo XIV, y los "elogios" y notas realizados a la edición están realizados por Argote de Molina.[5] Se trata, pues, de la más antigua copia conservada del Repartimento de Sevilla y la presencia del NO8DO en la portada ha llevado a pensar que las siglas NO. DO. podrían ser realmente el íncipit del libro, que era una forma antigua de dotar de título a las obras. El íncipit NO.DO. serían entonces las siglas de el comienzo del libro del Repartimiento, que es In Nomine Domini.

42 años después de esta edición del Repartimiento Espinosa de los Monteros escribió:[6]

Sólamente dice en su crónica [del Rey Sabio] que halló las puertas muy abiertas en esta ciudad [Sevilla] donde fue recibido y sustentado como convenía y así hallándose obligado a esta República le confirmó el privilegio que su padre el Rey Santo le había concedido [...] y le dio por armas las madexas con la letra: Sevilla no me dexa

Espinosa de los Monteros. 1630. Historia y grandezas de la ciudad de Sevilla (segunda parte).

Décadas más tarde, el presbítero Fernando de la Torre Farfán escribió:[7]

se pintaron los [escudos] de esta muy noble ciudad [...] lo que oy usa su Veneración, que constan de la imagen del Santo Rey, en el trono guarnecido de los santos Arçovispos Leandro y Isidoro, ocupando los reversos con el Antiguo Symbolo de su Lealtad, que es en campo azul una madexa de Oro entre las letras NO. DO. escritas con Caracteres de Plata, cuya Cifra es: No me ha dexado

Fernando de la Torre Farfán. 1671. Fiestas de la Santa Iglesia Metropolitana [...] de Sevilla al nuevo culto del Señor Rey San Fernando

El célebre historiador de temas hispalenses Diego Ortiz de Zúñiga, en su conocida obra Anales Eclesiásticos y Seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla (1671) (ed. 1795, vol. I, pp.331-332), escribiría que el logo significaba "no me ha dejado", y que fue entregado por el monarca Alfonso X a Sevilla en 1283, siete meses antes de su muerte, coincidiendo con la confirmación a la urbe de todos sus privilegios "por la gran lealtat e amor verdadero" demostrados por la urbe ante la sublevación del infante Sancho.[8]

El hecho de que no existan fuentes por escrito que expliquen su significado anteriores al siglo XVI, ha hecho que muchos quieran atribuirle otro significado original.

Como ya se ha comentado, según una hipótesis puede proceder, como íncipit, de las sílabas iniciales de Nomine Domini, que en latín es en el nombre de nuestro Señor, o lo que es lo mismo, en el nombre de Dios. Hay que destacar también que la frase Turris Fortissima Nomen DNI. Proverb. 18 aparece en el lema del friso del cuerpo de campanas de la Giralda, realizado en el siglo XVI. La frase significa El nombre de nuestro Señor es una torre fuerte. Proverbio 18.. El Proverbio 18 de la Biblia dice: Torre fuerte es el nombre de Iahveh, a ella se acogerá el justo y estará seguro.

Lemas parecidos a Nomine Domini los comparten otros escudos de armas de ciudades europeas desde la Edad Media como Londres: Domine Dirige Nos; y otros muchos como la localidad de Vejer de la Frontera In Dei Nomine, Amén. De ese modo la madeja no sería más que que un nudo, que provendría del transitivo nodo, anudar en latín, y el masculino nodus, que significa nudo.

Otras hipótesis se centran más en el nudo en sí mismo. Los egipcios usaban un nudo corredizo para hacer referencia al "nudo sin fin", que a su vez el budismo chino relaciona con la buena suerte y con la logevidad.[9] También cabe mencionar el nudo gordiano que Alejandro Magno cortó con su espada. También cabe hablar del nudo de Hércules, nodus Herculáneus en latín. Hércules es el mítico fundador de Cádiz y Sevilla. El nudo de Hércules es citado por muchos, incluido el filósofo hispano Séneca. El nudo de Hércules es una representación de un nudo más sencillo que el nudo gordiano y fue utilizado por griegos y romanos como símbolo de la unión estable.[10]

De otro lado, la forma de ocho del nudo también puede ir en relación al gran significado hermético de ese número. Pitágoras ya anunciaba que todo estaba regido por un número y Platón los mencionaba como ejemplo de la armonía del universo. Además el ocho es un doble círculo, lo cual representa la dualidad de las cosas. Existe, de otro lado, una gran tradición cabalística sobre el ocho como el número del que manan todos los demás y, de hecho, al ser posicionado horizontalmente se obtiene el símbolo algebraico del infinito.

El ocho también está en la tradición cristiana al ser un número asociado al Gran Sacerdote en el libro del Éxodo de La Biblia. Ocho es también el resultado de la adición cabalística del impronunciable nombre de Dios (IHVH). En la doctrina secreta cristiana , practicada durante siglos por distintos grupos al margen de la doctrina oficial, el 8 es el número que se obtiene de la numeración de Ishvo, el nombre de Jesús en arameo. Sus letras suman 386, que suma 17 y como resultado 8. Y si se utiliza la numeración griega da 888, que representa al Verbo del Evangelio de San Juan.[11] Aparte, el cuatro representa el cuadrado, la materia y el orden terrestre, y el octógono se aproxima más al círculo, que representa el espíritu y orden de la eternidad.[12]

También puede hacerse referencia a que los templarios tomaron parte, con un pequeño contingente, en la reconquista de Sevilla por los cristianos en 1248. La Orden del Temple tenía una gran preferencia por el número ocho, usándolo, por ejemplo, en recintos octogonales que construyó por Europa. No solamente en Gran Bretaña y Francia, sino en España, como son los casos de Eunate, Tomar, Vera Cruz de Segovia o la ermita de San Baudelio de Berlanga.[13] La antigua mezquita de Sevilla fue cristianizada y hoy es la Catedral de Santa María de la Sede. Si aplicamos el código alfanumérico usado por los templarios obtenemos tres ochos.[14]

SANTA MARÍA DE LA SEDE
31541 41211 45 31 3545 53 5+3 8
14 9 9 4 17 53 5+3 8
5 9 9 4 8 35 3+5 8

De acuerdo con las teorías del escritor de temas esotéricos Juan Sánchez Gallego las capillas de la Catedral están ordenadas en grupos de ocho y en tres grupos; las centrales, las de un lado y la del otro, por lo que forman el número 888.[15] [16] Lorenzo Mercadante de Bretaña, un escultor que trabajó mucho en la Catedral, convirtió en su firma la letra hebrea cuyo equivalente cabalístico es el 8 y la dejó en algunas obras.[17]

Cabe mencionar que una vez conquistada Sevilla, la Orden del Temple tuvo "compás" propio en la ciudad, en la calle Pajarerías (collación de Santa María), así como heredades en el Aljarafe, La Rábida, Saltés, Lepe, Aracena y Fregenal de la Sierra. Aparte el propio rey Alfonso les dio un donadío en la alquería de Refañana, rebautizada como el Temple, y en Gocín, en el término de Aznalcázar.[18]

En cualquier caso, también se puede tener presente el marco cultural en el momento de la creación del símbolo. Si hay constancia de que estaba en el Cabildo Viejo, reformado entre 1436 y 1439, su origen debe de estar entre reconquista cristiana de la ciudad en 1248 y entre 1439, lo que da un lapso de unos 190 años. Sevilla no tuvo Universidad hasta 1505. En el ambiente cultural de la época pueden citarse los trabajos puntuales de matemáticos, astrónomos y cosmógrafos y los trabajos de médicos judeoconversos, así como las Escuelas Generales de Latín y Árabe y la Escuela de Gramática. La Orden del Temple estaba muy ligada a esas escuelas y al propio Alfonso X.[3] De otro lado, Alfonso X el Sabio era una persona muy interesada en el saber en todos los ámbitos. Su interés por el conocimiento, incluidos los conocimientos ocultos, le llevó a escoger momentos de conjunción de los astros de interés para empezar proyectos que él consideraba de importancia, como escoger las 6 de la mañana del día 12 de marzo para empezar a escribir el volumen de astrología Libro conplido de los juizios de las estrellas.[3] No fue el único libro de magia que abordó, ya que bajo su amparo se elaboraron o difundieron libros como el Libro de las Cruces, donde se habla de la relación del Universo con los seres humanos, el Picatrix, tratado de magia astrológica surgido en Al-Andalus en el siglo XI, el Lapidario, que habla de alquimia y las virtudes de las piedras en consonancia con el signo zodiacal bajo cuya influencia se encuentran, o My'ray, que saca a la luz la teoría hermética de la cadena de vidas y que pudo haber inspirado La Divina Comedia de Dante.[19]

La lealtad de la ciudad a Alfonso X[editar]

De todas las versiones explicadas la que posee más referencias históricas es la que se refiere a la lealtad de la ciudad a Alfonso X. La relación de Alfonso X con la ciudad es intensa, más allá de las Escuelas Generales de Latín y Árabe y la de Gramática. Se sabe que había sufrido una infección en un ojo y, al haberse curado, se mostró tan agradecido a la Virgen que construyó en Triana la Parroquia de Santa Ana. También mandó construir las Reales Atarazanas de Sevilla, que se convirtieron en el mayor astillero de Europa.

Como ya se ha comentado Alfonso X era una persona enormemente docta, tanto en leyes, como es el caso de las Siete Partidas, como en la ciencia medieval. A su amparo se redactarían obras como las Tablas Alfonsíes, el Libro del Saber de Astrología, el Lapidario o Libro de las Piedras Preciosas y las Cantigas e loores a Nuestra Señora. Sin embargo, todos esos conocimientos no le sirvieron para gobernar de manera eficiente la economía o la administración pública, arruinando a hacienda pública.[20]

Por su forma de gobernar el reino cundió el descontento y se formaron dos bandos. Ante la posibilidad de que estos bandos acabaran con la dinastía e incluso con la propia monarquía el hijo de Alfonso, el príncipe Sancho, con el apoyo de la esposa del rey Doña Violante de Aragón,[20] se alzó en armas para restablecer la autoridad y la ley. Sancho y Doña Violante fueron ganando ciudades a su causa en donde se declaraba desposeido de la Corona a Alfonso X.

Sancho contaba con un poderoso ejército pero siempre intentaba evitar combatir con las armas contra su padre e intentaba limitarse sólo a ganar adeptos. Sin apenas usar la fuerza Sancho se hizo rey en en prácticamente todo el Reino. Sevilla era la ciudad en donde Alfonso X se había refugiado. Sancho no quiso atacar esta ciudad. Su padre se encontraba en ella aunque era ya un hombre viejo.

Los principales caballeros de la ciudad abandonaron la urbe para ir a reconocer a Don Sancho, que se encontraba en Córdoba. El viejo Alfonso se quedó en la ciudad que en 1248 había ayudado a tomar. Le acompañaban 8 magnates: Don Remondo, arzobispo de Sevilla; Don Suero, obispo de Cádiz; Fray Acusar, obispo electo de Álava; Pelay Pérez, abad de Valladolid; Don Pedro García de Airones; Don Garci Jofre de Loaysa; Don Pedro Ruiz de Villegas y Don Gome Pérez, alguacil mayor de Sevilla.[20] El Ayuntamiento de Sevilla, integrado por jurados de las distintas clases sociales, le fue completamente fiel.[20]

Sería por eso, siendo la historia más referida, por lo que Alfonso X otorgaría en los últimos días de su vida este logogrifo a la ciudad, el NO8DO, que quiere decir Sevilla "no me ha dejado".[20]

Reproducciones históricas[editar]

Una versión del escudo de Sevilla en la fachada del Ayuntamiento hacia Plaza Nueva. El escudo incorpora el símbolo del NO8DO
NO8DO en el Ayuntamiento de Sevilla, en la Plaza San Francisco, custodiado por dos niños que portan escudos. Hay también aves y cornucopias
Uno de los NO8DO del Ayuntamiento sevillano, en la Plaza San Francisco. Los niños escudan el logo portando calaveras y un tronco. Las aves y cornucopias del relive próximo ahora son dragones y el rostro del jarrón se ha tornado más siniestro.

Se sabe que el Cabildo viejo de la ciudad poseía una reproducción del NO8DO, sin embargo se desconoce si ese símbolo estaba ahí desde la construcción del edificio o si se puso allí en las ambiciosas reformas que tuvieron lugar en el edificio entre 1437 y 1439.[21] Sin embargo, el consistorio se trasladaría desde el cabildo viejo, que estaba en un lugar conocido como Corral de los Olmos, al actual emplazamiento, en el siglo XVI, buscando un edificio más grande y mejor dada la importancia que había tomado la ciudad en el Siglo de Oro. Es por esto que ni el cabildo viejo ni esa reproducción del logo se conservan.

También se sabe que el logo existió en la representación de una vigen un puente con acueducto que tenían los Caños de Carmona para salvar el arroyo Tagarete. En relación a estas dos reproducciones históricas Argote de Molina escribió:

esta divisa se ve en el cabildo viejo de Sevilla, y en la imagen que llaman de Nuestra Señora de las Madexas, en la puente de entre la Pila de los Caños de la Puerta de Carmona de Sevilla, y Sant Benito

El puente con acueducto nombrado existió desde la época musulmana y fue encontrado por los cristianos cuando tomaron la ciudad en 1248. No existe documentación de cuándo fue colocada esa virgen, aunque la tradición dice que fue colocada ahí por Alfonso X el Sabio.[22] Aunque ese tramo de los caños aún existe y encontramos una azulejo de la virgen, ese símbolo del NO8DO no se ha conservado hasta la actualidad. En lo que respecta a la virgen, se sabe que en el siglo XVIII Cristóbal Ramos[23] talló una virgen para la hornacina. Esta virgen fue profanada en la revolución de 1868. Tras esto los fieles llevaron a la virgen a la Iglesia de San Roque, donde permaneció hasta la quema de la iglesia en 1936. En 1993 se colocó un azulejo con la virgen en la arquería de los caños de Carmona en recuerdo de la original. En las proximidades se encontraba el convento de San Benito, en unas tierras concedidas por el rey Alfonso a la orden benedictina en 1259.[24]

Gracias a Francisco de Medina ya Diego Ortiz de Zúñiga conocemos que existió el logo en una céntrica torre-fuerte edificada en 1451, sin embargo esta torre fue derribada en 1811 por los franceses durante la invasión de la ciudad, y en la zona se construyó el mercado de abastos de la Encarnación.[25] Esta torre fue construida por Francisco de Villafranca y perteneció a los condes de Villafranca primero, a los condes de Saavedra y los Martel después, y finalmente de los de Castelar. Su destrucción fue especialmente negativa, ya que la torre había sobrevivido al edicto de los Reyes Católicos que prohibían este tipo de edificaciones a particulares.

Francisco de Villafranca, además de construir esa torre fuerte, fue obrero mayor del concejo y, por ello, fue el encargado de reconstruir el puente de entre la Pila de los Caños de la Puerta de Carmona y San Benito y de las obras del cabildo viejo efectuadas entre 1437 y 1439.[26] De aquí se deduce que Francisco de Villafranca era gran precursor de este logo. Es más, al hacer la obra del Puente de los Caños de la Puerta de Carmona, el sarcedote y humanista Francisco de Medina (1544-1565) dijo "allí puso la madeja y la letra, la empresa y sus armas", por lo que colocó en el citado puente la madeja junto al escudo de armas de su familia.[27] Francisco de Villafranca procedía de un linaje largamente relacionado con el cabildo y desde hacía siglo y medio su familia tenía un gran peso en la vida institucional de la ciudad.[28] Diego Ortiz de Zúñiga relaciona la historia de los Villafranca directamente con Alfonso X y con la historia del NO8DO, y escribió:

hallo en memorias antiguas que dio el rey [Alfonso X] esta empresa y mote [el NO8DO] por mano de un caballero de linage de los Villafranca, muy su favorecido; causa de que también los Villafranca lo pusiesen con sus armas. Vivía Nicolás Pérez de Villafranca, escribano mayor del Cabildo; y acaso fue él mismo

En la actual Casa Consistorial existen reproducciones del NO8DO hechas en torno a 1788, en la fachada que da a la puerta del apeadero. Dentro del Ayuntamiento, en el friso de la parte sur de la Sala Capitular Baja, existen dos cartelas con representaciones del NO8DO flanqueadas por grupos escultóricos del calvario y sacrificio de Isaac, y que fueron realizadas con la construcción del edificio, en torno a 1533 y 1534.[29]

El discurso de Alfonso XIII en la Plaza de América[editar]

En los años 20 del Siglo XX, el Rey Alfonso XIII se volcó con Sevilla en la Exposición Iberoamericana de 1929, siguiendo de manera atenta la construcción y desarrollo de la misma.[30] El 7 de abril de 1926, en una de sus visitas a Sevilla donde se ocupó de varios asuntos, entre ellos la entrega de terrenos para pabellones, tuvo lugar un banquete en el Pabellón Real, ya construido, y una posterior fiesta en la aneja Plaza de América. En dicha fiesta Alfonso XIII pronunció un discurso sobre la futura Exposición y el papel de Sevilla como centro comercial más importante del Sur de España. Dicho discurso finalizó con el siguiente párrafo:

Al señor Alcalde de Sevilla, le ruego que en mi nombre dé las gracias a la ciudad por la cariñosa acogida que nos ha dispensado. Decid a los sevillanos que si un Rey Alfonso dió a Sevilla el galardón de que en su escudo pusiera la frase "No me ha dejado", otro Rey Alfonso dice que él nunca dejará a los sevillanos".[30]

Referencias[editar]

  1. J.C., M (20 de septiembre de 2003). «Antonio Jiménez, autor de la imagen corporativa del Ayuntamiento». ABC de Sevilla. Consultado el 9 de abril de 2014. 
  2. Alonso Morgado, Historia de Sevilla. Sevilla, 1587, fol. 69v.
  3. a b c d Antequera Luego, op. cit. pp. 14-27
  4. Carrillo, op. cit. p. 20
  5. Base de datos del patrimonio bibliográfico de Patrimonio Nacional. «Repartimiento de Sevilla con los elogios de los conquistadores.». Consultado el 17 de junio de 2014.
  6. Carrillo, op. cit. p. 23
  7. Carrillo, op. cit. p. 24
  8. Carrillo, op. cit. p. 25
  9. Carrillo, op. cit. p. 53
  10. Carrillo, op. cit. p. 55
  11. Carrillo, op. cit. p. 61
  12. Carrillo, op. cit. p. 62
  13. Carrillo, op. cit. p. 63
  14. Carrillo, op. cit. p. 65
  15. Carrasco, María José (29 de diciembre de 1998). «Un libro descubre la símbología masónica de la Catedral de Sevilla». El País. Consultado el 11 de abril de 2014. 
  16. Carrillo, op. cit. p. 66
  17. Carrillo, op. cit. p. 67
  18. Carrillo, op. cit. p. 89
  19. Carrillo, op. cit. p. 85
  20. a b c d e De Mena, op. cit., p. 97-99
  21. Carrillo, op. cit. p. 36
  22. Carmona, María José (1 de julio de 1993). «Mañana se bendice a la imagen de la Virgen de las Madejas que sustituye a la quemada en 1936». ABC de Sevilla. Consultado el 9 de abril de 2014. 
  23. Carrillo, op. cit. p. 37
  24. Arte Sacro. «Parroquia de San Benito». Consultado el 9 de abril de 2014.
  25. Carrillo, op. cit. p. 38
  26. Carrillo, op. cit. p. 40
  27. Carrillo, op. cit. p. 41
  28. Carrillo, op. cit. p. 44
  29. Carrillo, op. cit. p. 34
  30. a b Braojos Garrido, Alfonso (1992). Alfonso XIII y la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. Sevilla : Secretariado de Publicaciones, Universidad, 1992. ISBN 84-7405-960-7. 

Bibliografía[editar]

  • Alonso Morgado, Historia de Sevilla. Sevilla, 1587, fol. 69v.
  • ORTIZ DE ZÚÑIGA, Diego, Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla... que contienen sus más principales memorias desde el año de 1246 ... hasta el de 1671 ... (1671). Madrid, 1795, vol. I, pp. 331-332.
  • SÁNCHEZ SAUS, Rafael, "Origen, creación y fortuna de la divisa NO8DO en Sevilla", en Emblemata: Revista aragonesa de emblemática, ISSN 1137-1056, Nº 4, 1998 , págs. 99-124
  • TABERNERO, Pedro Sevilla, el signo. Sevilla, Ayuntamiento de Sevilla, 2004.
  • CARRILLO BENITO, Emilio, El NO8DO de Sevilla: significado y origen. Sevilla, RD editores, 2005.
  • ANTEQUERA LUENGO, Juan José, Símbolos oficiales de Sevilla y su Diputación provincial. Vexilología-sigilografía-heráldica. Sevilla, Editorial Facediciones, 2008
  • DE MENA, José María, Tradiciones y Leyendas Sevillanas., Esplugues de Llobregat (Barcelona), Plaza&Janes Editores S.A. Segunda edición, 1987

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]